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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2019

La declinacin estadounidense y la disyuntiva sobre su papel global
El momento de Donald Trump, al margen de su personalidad

Fernando M. Garca Bielsa
Rebelin


En no pocas ocasiones el triunfo electoral de Trump en 2016 y su cambiante y polmico modo de conducirse en la presidencia han sido explicados en base a su compleja y controvertida personalidad, de ser un tipo ventico, narcisista, y engredo, bastante ignorante, mentiroso, manitico y muchas cosas ms, as como debido a la supuesta manipulacin electoral en contubernio con los rusos.

Otra explicacin, que trataremos se resumir aqu, va encaminada a aproximarnos a la sociedad y el momento en que se dio su triunfo electoral (incluyendo las falencias de la candidatura alternativa que presentaron los demcratas ese ao) y considerar cuanto de esa sociedad ha devenido refractaria y alienada por las abusivas polticas al uso.

Para ello debemos acercarnos tambin pues es parte importante del contexto actual- a las verdaderas contradicciones entre diversas corrientes del establishment y al debate que tiene lugar entre sectores de la elite de cmo enfrentar la evidente declinacin de EE.UU.

Creemos que esto ltimo nos permitir repensar de alguna manera las corrientes y tendencias sociales que subyacen tras el fenmeno Trump ms all de la coyuntura.

Solo un parntesis, pues no vamos a detenernos en el resultado electoral de 2016: Trump obtuvo 63 millones de sufragios; gano en 30 de los 50 estados; eso signific una mayora de 306 votos en el Colegio Electoral, muy por encima de los 270 votos necesarios para confirmarle el triunfo.

Victorias por la mnima en estados claves de tradicin demcrata en el Medio Oeste le resultaron decisivas a Trump. Pese a ser un millonario reaccionario, ste no era el candidato favorito ni del liderazgo republicano ni de la elite dominante de la oligarqua.

Pero su lenguaje provocativo y polmico le gan rpida presencia nacional y atencin de la prensa, as como su capacidad de manipular grandes masas que haban visto deteriorarse sus ingresos, resentidas y contrarias a los polticos y las elites tradicionales, estuvieron entre los factores de su victoria (frente a un partido demcrata dividido y una candidata presidencial con altos niveles de rechazo).

La fuerte campaa anti-Trump desplegada durante casi tres aos, incluyendo acusaciones e investigaciones de contubernio con los dirigentes rusos, tienen todos los visos de servir de instrumento para hacer entrar en cintura a un reaccionario y dscolo Donald Trump quien, no obstante, espordica pero recurrentemente ha tenido interesantes salidas del libreto y expresado desacuerdo con algunos de los ms belicistas de su entorno

En este ltimo sentido puede preguntarse qu relacin tiene la polarizacin poltica y social y el desasosiego de muchos estadounidenses para que se volcaron detrs del demagogo que prometa traer empleos a casa, dar prioridad al pas y hacer que otros compartieran la carga militar de EE.UU.?

Y ah nos tropezamos con parte del meollo del asunto.

Personalmente creo que el advenimiento de Trump como producto en parte de la crisis -, su presidencia y muchas de las fuerzas que le apoyan, independientemente de la conciencia que de ello tengan sus protagonistas o no, son asimismo en alguna medida expresin an verde y relativamente temprana de un reajuste o giro necesario, aunque muy espinoso y complicado, por donde deber encaminarse un aspecto central de la poltica estadounidense de cara a futuro y acorde con las nuevas realidades geopolticas e internas.

Me explico. Tiene que ver con las evidencias de la marcada declinacin del pas en los ltimos 40 aos, su prdida de hegemona y disminucin de capacidad de dominacin en el concierto de naciones, as como con el deterioro de sus indicadores econmicos y sociales internos.

Se trata de que, durante demasiado tiempo, ha habido una sobre extendida y tensada proyeccin global y pretensiones hegemnicas que EE.UU. ya no est en condiciones de sostener y que estaran en la medula de su declinacin posterior al fin del boom econmico de la postguerra.

Acorde con ello correspondera emprender un reajuste necesario, de sus polticas fiscales y estratgicas, que debera permitirle a EE.UU. prolongar por bastante ms tiempo una significativa estatura en un mundo multipolar.

Desde hace algunos lustros, varios analistas de peso han sealado esa necesidad, que choca con la tremenda influencia que tiene el llamado Complejo Militar Industrial en la poltica del pas y con el incuestionable predominio que mantiene en la capital estadounidense y en la conduccin de la poltica exterior toda una claque de neoconservadores y liberales intervencionistas se han apoderado de posiciones claves del gobierno.

En el contexto de las crisis recientes y de la gran recesin iniciada en 2008 se ha recalentado el debate y las preocupaciones sobre las perspectivas econmicas del pas: desindustrializacin, demasiado consumo y pocos ahorros, persistentes dficits comerciales y de cuenta corriente, lento crecimiento econmico y dficits crnicos del presupuesto federal que alimentan una deuda nacional creciente, en la que el gigantesco gasto militar es principal causante.

Se apuntan como muy preocupantes el alto porcentaje al que ha llegado la deuda respecto al Producto nacional, el creciente desasosiego sobre el futuro del papel del dlar, as como cierta parlisis poltica en la capital del pas que arroja dudas sobre la habilidad de la nacin para enfrentar sus tribulaciones fiscales.

Quienes visualizan y avanzan propuestas para detener la declinacin sealan que se requieren varias medidas, incluyendo aumentos de impuestos y reducciones de gastos, en primer lugar reducir el monto de los gastos militares y a la par con ello una adecuacin del papel tradicional que EE.UU. ha desempeado en el mundo.

De concretarse, no se tratara en lo ms mnimo de algn enfoque o reconsideracin, digamos, pacifista, sino en todo caso de un impulso de naturaleza nacionalista, incluso conservador, instigado por la necesidad de evitar los muy serios riesgos a los que se aboca el sistema por sus desbalances econmicos y sociales.

Implicar para el pas, ms tarde o ms temprano, aceptar la inevitabilidad de reducir drsticamente algunas de sus pretensiones globales y la magnitud de sus gastos y compromisos militares acorde con sus decrecientes recursos disponibles y de las muchas necesidades internas desatendidas, sin detrimento de seguir disponiendo y utilizando otros de sus muchos instrumentos de poder.

Entre las medidas que al respecto y desde hace ya algunos aos han propuesto numerosos analistas y algunas connotadas figuras polticas, estn: reducir la presencia militar en algunas regiones para atender otras de creciente importancia estratgica como el Lejano Oriente; devolver responsabilidades de seguridad que asumiran sus aliados en ciertas regiones; reducir el despliegue de hombres sobre el terreno y maximizar aquello en lo cual EE.UU. tiene ventajas comparativas: armas de precisin, capacidades logsticas y de comando, tareas de vigilancia e inteligencia.

Se agrega que si el pas necesita y desea hacer ms en casa, deber consumirse menos en el exterior.

Nos hemos referido aqu a lo que sera un curso objetivo e inevitable impelido por la declinacin que ha estado ocurriendo en las ltimas dcadas. Las opciones referidas an marchan a contracorriente; son ahora solo parte de un pulseo, entre sectores de peso y en parte tras bambalinas, que tiene lugar en uno de los momentos de mayor belicosidad. La experiencia histrica ensea que precisamente en perodos de crisis hegemnica el capitalismo ha recurrido a polticas militaristas.

El contradictorio y peculiar gobierno actual y que lo zigzagueante de sus acciones en realidad son un reflejo de este momento histrico, de sus dilemas, y de las contradicciones al seno de la elite por lo que, de manera natural, digamos, existen en su seno de partid arios de ms de un curso de accin en conflicto.

El hecho de ser Donald Trump en lo personal un empresario con grandes intereses en el sector de bienes races, de la construccin, negocios en la esfera del entretenimiento y el turismo interno puede ser un elemento marginal. Sin embargo, su nfasis en la urgencia de recuperar y poner al da las superestructuras del pas y en su consigna de Amrica Primero es indudablemente coherente con las necesidades de buena parte de la nacin.

Lo que tambin observamos, coincidente con las referidas polmicas en curso, es que simultneamente con la complacencia que an existe en aumentar los presupuestos militares, ya desde el gobierno de Obama se decidi y continua con la Administracin Trump el criterio de limitar el despliegue de grandes contingentes de tropas regulares en zonas de conflicto, y en su lugar se enfatiza subcontratar empresas privadas de tropas mercenarias, y apoyar con logstica y ventas masivas de armamento a estados clientes como un sustituto de la accin militar directa.

Considero que la enorme crisis social interna y el carcter estructural de la crisis de la economa estn llamando ya, y llamarn con ms fuerza en adelante, a una reorientacin de prioridades, segn lo aqu analizado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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