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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2019

El militarismo en Estados Unidos y su deber moral como nacin predestinada

Fernando M. Garca Bielsa
Rebelin


La Guerra es la progenitora de los ejrcitos; de ellos se derivan las deudas y los impuestos. Y los ejrcitos, y las deudas y los impuestos son los instrumentos para ocasionar la dominacin de los muchos por unos pocos Ninguna nacin puede preservar sus libertades en medio de continuados conflictos blicos. James Madison, Abril 20, 1795.

El militarismo es un cncer que ha calado a fondo en la economa y la sociedad de EE.UU. Bien sea en tiempos de vacas gordas o en malos momentos, y sin importar lo que de hecho est aconteciendo en el mundo o qu partido ocupe la Casa Blanca, de una cosa podemos estar seguros: a corto o a largo plazo el presupuesto militar del pas no dejara de crecer.

Estn lejos los das en que, con el derrumbe de la Unin Sovitica y fin de la guerra fra, en Estados Unidos se especulaba acerca de beneficiarse con un dividendo que la paz traera y que permitira asignar recursos para otros fines de gobierno y necesidades de la sociedad.

Es decir, para esferas que durante dcadas han sido desatendidas, sectores de poblacin que se han sentido desprotegidos y donde se han generado situaciones crticas tales como infraestructuras deterioradas, problemas ambientales, merma en los sistemas de atencin mdica y educacional, as como un aumento dramtico de la desigualdad, la desaparicin de las clases medias, etc..

Esa oportunidad nunca se materializ ni los beneficios esperados. Nuevas y convenientes tensiones y conflictos aparecieron en el horizonte, mientras que por aos se han seguido buscando pretextos y enemigos crebles para seguir justificando la economa de guerra, aun cuando se han escuchado crecientes alertas de que esa sobre expansin militar estaba coadyuvando a la declinacin del pas.

P oderosos intereses, rasgos propios del sistema y ramificaciones a lo largo del pas dependientes de esa economa de guerra alimentan la continuidad del militarismo y las polticas belicistas.

El Complejo Militar Industrial y su arraigo poltico.

Esa economa tiene su centro o entramado en el llamado Complejo Militar Industrial, que incluye principalmente las industrias fabricantes de armas, medios y equipos militares, sus contratistas, subcontratistas y suministradores de componentes, todo tipo de insumos y servicios, los que le proporciona cimentar una extensa red de intereses a lo largo del pas.

Ahora bien, ese Complejo militar cuenta tambin con grupos de presin (lobbys) y polticos dciles en la capital del pas, funcionarios de alto nivel del gobierno y buena llegada con las oficinas legislativas importantes, el aparato civil del Pentgono y de sus cuerpos armados as como toda una red de funcionarios y burcratas afines.

Tiene ramificaciones en sofisticados centros de investigacin, tanques pensantes, universidades, as como con altos ejecutivos de los grandes medios de difusin y otros a lo largo del pas, firmas de propaganda y relaciones pblicas y toda una extensa red de idelogos, entidades pblicas y privadas. Tambin lo integran compaas militares privadas, subcontratadas para mltiples servicios blicos, que han proliferado mucho en las ltimas dcadas.

El arraigado poder de los fabricantes de armas y de sus aliados en el Pentgono y en los corredores del Congreso tiene su asiento en la distribucin estratgica de plantas de produccin y bases militares a lo largo del pas, en estados y distritos claves. Se ha creado un inters material y una dependencia econmica estratgica tanto de comunidades enteras donde estn en juego cientos de pequeas empresas subcontratistas y miles de puestos de trabajo que se benefician con el gasto militar, como los congresistas que los representan.

En todos los rincones de EE.UU. subcontratistas y suministradores (unas 28 mil compaas, aproximadamente) son fuente no despreciable de empleos e intereses creados. La ubicacin estratgica de todas esas plantas de produccin blica, de las bases y establecimientos militares en estados y distritos claves del Congreso ha creado una dependencia econmica y una base social y poltica respecto al gasto militar .

Las grandes empresas, los contratistas de primer nivel son solo seis: Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon, General Dynamics, BAE Systems y Boeing.

Es una enorme red de intereses creados e instituciones que rige buena parte de la poltica de gobierno, independientemente del presidente de turno o de qu partido cuente con la mayora parlamentaria. Es un ncleo central y permanente del poder en EE.UU. que ha devenido prcticamente intocable en el transcurso de los ltimos 70 aos, agitando tensiones en el marco de la guerra fra o de conflictos militares.

Hace ms de tres decenios, George F. Kennan, autor de la Doctrina de la Contencin y figura clave de la Guerra Fra escribi:

Si la Unin Sovitica se hundiera maana bajo las aguas del ocano, el complejo industrial-militar estadounidense tendra que seguir existiendo, sin cambios sustanciales, hasta que inventramos algn otro adversario. Cualquier otra cosa sera un choque inaceptable para la economa estadounidense.

Predominio neoconservador en Washington

La sospechosa accin calificada de terrorista, e indescifrable en sus orgenes, que destruy las Torres Gemelas en Nueva York en septiembre de 2001, les vino como anillo al dedo. La guerra contra el terrorismo les permiti escalar el armamentismo, y las ganancias de las elites. Era la gallina de los huevos de oro para los militaristas estadounidenses: una guerra sin frentes definidos, sin lmites geogrficos donde desarrollarla y contra enemigos imprecisos, siempre cambiantes.

Result, precisamente en aquel prolongado momento de triunfalismo, cuando los crculos militaristas y el Complejo Militar Industrial ganaran el incuestionable predominio que mantienen en Washington y en el curso poltico del pas.

Vale la pena citar estas palabras del entonces vicepresidente Dick Cheney ante los cadetes en West Point en 2002:

El plan para los EE.UU. es dominar el mundo. Se habla de unilateralismo, pero esto realmente se trata de una cuestin de dominacin. Es una demanda para que los Estados Unidos mantengan su abrumadora superioridad y para evitar que nuevos rivales surjan y se levanten a desafiarlo en el escenario mundial. Es una demanda de dominacin tanto sobre amigos y enemigos por igual. No expresa que los EE.UU. deben ser ms poderosos, o el ms poderoso, sino que deben ser absoluta y abrumadoramente poderosos.

En ese ambiente se han acumulado dcadas de dominio neoconservador en la conduccin de la poltica exterior. Sectores de la oligarqua cultivan renacidos sueos geopolticos de dominacin global. Al tratar de negar y contrarrestar su prdida de hegemona se tiende hacia una doctrina de guerras permanentes; conflictos blicos interminables o recurrentes, generadores de desastres humanitarios.

Ha habido una progresiva militarizacin de la poltica exterior estadounidense. Actualmente, neoconservadores y liberales intervencionistas se han apoderado de posiciones claves en el Departamento de Estado y han generado purgas en el Pentgono. A travs de esa infiltracin de la rama ejecutiva han tomado el control del aparato de diseo de polticas. La accin blica en el exterior se ha emprendido con escaso debate pblico y sin el establecido escrutinio del Congreso.

Detrs del poder ejecutivo acta una especie de Estado de seguridad nacional empoderado, en todo su esplendor; una fuerza cada da ms independiente en la capital de la nacin que de facto manipula los entresijos del poder. Grupos neoconservadores, vinculados con tanques pensantes, firmas de lobby y medios de prensa se dedican a identificar o hacer aparecer la existencia de ostensibles alarmas y desafos de seguridad nacional, y a disear las respuestas a los mismos.

Tradicin violenta y Destino Manifiesto

La conocida y evidente vocacin blica estadounidense, que en las ltimas dcadas se ha manifestado en proporciones extraordinarias, tiene ntidas races en la historia y en las tendencias a la violencia de un pas que ha estado en paz durante slo 16 de sus 243 aos como nacin.

Recordemos no solo los decenios de operaciones militares libradas para el exterminio de los pueblos originarios y la expansin territorial, sino la violencia derivada de los repetidos discursos incendiarios en el marco de las pugnas polticas internas, de fanatismo religioso y anti inmigrantes, as como la derivada de la esclavitud y el racismo.

La etapa imperialista del desarrollo capitalista estadounidense lleg aparejada con una expansin extraordinaria de las capacidades y proyeccin de su poder militar en el exterior, que vino acompaado de una gran agitacin y efervescencia nacionalista. Hasta el presente grandes segmentos del pblico estadounidense son sistemticamente seducidos por la glorificacin bipartidista de las guerras o se muestran indiferentes ante ellas, o se les oculta la magnitud de lo que realmente ocurre.

De manera natural sectores oligrquicos empeados en la expansin de sus negocios y su predominio en diversos confines del planeta echaron mano a la aeja y arraigada creencia en la excepcionalidad de la nacin estadounidense y de un supuesto destino manifiesto que le habra sido asignado por la Providencia.

Esa creencia originalmente asumida por los primeros peregrinos que tocaron tierra hace 400 aos en el actual territorio de EE.UU., quienes entendieron que Dios los haba guiado hasta all para la ulterior realizacin de una misin especial piadosa, ha sido instrumentalizada por las fuerzas polticas militaristas para justificar su agresividad detrs de una llamada responsabilidad de proteger y el deber moral que asumen como nacin predestinada e indispensable.

Visto racionalmente es una concepcin pretensiosa y absurda, pero que ha sido utilizada por lderes estadounidenses para engatusar al pblico, desviar su atencin de lo que realmente ocurre, y pasar por alto el desacato por el gobierno del derecho internacional. Como tal es una idea que ha tenido y tiene consecuencias reales.

Sobre expansin imperial y declinacin

Por otra parte, el efecto acumulado de su sobre expansin imperial ha sido factor clave en la declinacin que el pas experimenta. Agota sus recursos decrecientes con pretensiones que ya le resultan insostenibles. Sin embargo pareciera que sectores de la elite estn obcecados hasta el punto que les impide discernir las transformaciones que estn ocurriendo. Aunque desde hace algn tiempo hay un debate al respecto en los crculos de poder, no obstante la poltica que se sigue ante esa situacin parece conducir a hacer ms de lo mismo que ha estado causando el decline.

Hay un marco nacional y geopoltico internacional que condiciona particularmente ahora la poltica estadounidense. Por una parte tiene que ver con la declinacin de su economa y la prdida de su peso en los indicadores internacionales y, por otro lado, aunque es en parte consecuencia de lo anterior, la prdida de su hegemona y predominio imperial en el contexto de una dinmica global en la que las ms importantes oportunidades estratgicas de desarrollo se dan en la zona euroasitica.

Se ha generado toda una dinmica de muy serias contradicciones que se estn produciendo en los crculos de poder al seno de la oligarqua yanqui respecto a cmo preservar o restablecer su predominio. El presidente Trump es meramente reflejo coyuntural de esa ecuacin. Ese pulseo se expresa tambin en cierta incoherencia en el manejo de su poltica exterior y de la exagerada recurrencia del pas a utilizar sus instrumentos militares.

El sobredimensionamiento del gasto para fines militares durante varias dcadas, generador de fabulosas ganancias para las corporaciones del sector y utilizado coyuntural y abusivamente para estimular la economa, ha tenido un efecto acumulativo nefasto que est en el origen de la declinacin estadounidense.

(continuar)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 



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