Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2019

El militarismo en Estados Unidos: arraigo y proyeccin global

Fernando M. Garca Bielsa
Rebelin


Desde hace ms de un siglo, los gobiernos de Estados Unidos han seguido vanaglorindose de asumir una responsabilidad global. El Informe en 2001 de su ministerio de guerra (engaosamente denominado Departamento de Defensa) deca que la estrategia militar estadounidense descansa en la capacidad de sus fuerzas para proyectar su podero a todas partes del mundo.

La poltica exterior arrogante y agresiva, y la generacin de tensiones blicas no es coyuntural ni depende en lo fundamental de quin habite la Casa Blanca. En la misma se relega la diplomacia y lo multilateral para enfocarse en la intimidacin y la fuerza.

Se centra en una campaa de generacin de terror, basada en una muy alta tecnologa militar, operaciones encubiertas, aviones no tripulados, la externalizacin de las labores de combate con el empleo masivo de mercenarios y ejrcitos subalternos, y el uso de alrededor de 800 bases e instalaciones militares en el exterior en ms de 130 pases, desde muchas de las cuales, unidades de Fuerzas Especiales de EE.UU. efectan acciones quirrgicas letales, caceras humanas, operaciones sicolgicas y de control de disturbios.

Se ha calculado que los fondos destinados por EE.UU. para financiar la llamada guerra contra el terrorismo desde septiembre de 2001 a 2018, se acercaba entonces a la modesta cifra de 6 billones (millones de millones). Paralelamente, estimados conservadores referidos a tales acciones blicas [en el Medio Oriente, los Balkanes y el Norte de frica] sealan entre seis y ocho millones de personas la cifra de muertos, dos tercios de ellos civiles.

Recursos desproporcionados para fines militares

El total de gastos para fines militares y de seguridad estaran alcanzando cada ao ms de un milln y medio de millones de dlares, representan casi un 60% del presupuesto anual del pais y son de hecho la principal causa del dficit federal.

La parte de ese presupuesto ms mencionada es la asignada al Pentgono (contratos para la produccin de armas y sostenimiento de las FF.AA., entre otros) que sobrepasa los $730 mil millones, cada ao; equivalentes a casi el 40% de los gastos militares del planeta. Estados Unidos es tambin el mayor vendedor internacional de armas. Durante la dcada de 2001-2010, las ganancias de la industria militar casi se cuadruplicaron.

Por otro lado, generalmente se dejan de tomar en cuenta enormes partidas para fines militares adscritos a los presupuestos de otros ministerios y entidades. Hay gastos de naturaleza militar del Dpto. de Seguridad de la Patria (Homeland Security); el Dpto. de Energa paga por las armas nucleares, al Dpto. de Estado se asigna buena parte del costo de los mercenarios y la asistencia militar al exterior; los gastos por las bases militares estn manipulados u ocultos en los presupuestos de varios departamentos, mientras que otras dependencias asumen el pago a veteranos y jubilados, el costoso Programa Espacial, y otros.

Son reiteradas las informaciones acerca de la falta de control, el libertinaje y la corrupcin respecto al manejo de los enormes presupuestos militares y al sistema de adquisiciones y contratos. Est en entredicho el rigor con que se administran tales recursos. Estudios revelan un fuerte debilitamiento en las capacidades de innovacin tecnolgica. Trascienden informaciones acerca de pagos varias veces sobre su valor de determinadas adquisiciones o suministros.

Existe una falta de correlato entre tales recursos respecto a una evidente perdida de ventajas en las capacidades militares y tecnolgicas estadounidenses. Parte de ello tiene que ver con el contagio especulativo existente, con Wall Street y sus presiones sobre los ejecutivos para adoptar decisiones diseadas para impresionar (y sacar ventajas de corto plazo) en los mercados financieros.

Junto a su naturaleza e nfulas imperiales, y el haber extendido sus negocios y bases de sustentacin por todo el planeta, el estado capitalista y los poderes dominantes en EE.UU. han generado como apuntamos antes- un entramado poltico y socioeconmico interno que nutre y garantiza el permanente crecimiento del gasto militar como uno de los fundamentos de reciclaje del sistema, como elemento contra cclico y fuente de inmensas ganancias para sus ms poderosas corporaciones, con fuerte impacto en los bolsillos y en las mentes de millones de estadounidenses.

De ah se deriva un importante factor para que polticos de ambos partidos, apoyen las polticas agresivas y defiendan a capa y espada los proyectos y contratos que benefician a sus distritos. Para viabilizar el contubernio, jerarcas de la industria son trados como directivos en el Pentgono, y viceversa, militares de alto rango son integrados a los directorios de las corporaciones del sector.

Es poco probable que se produzca una disminucin de las tensiones en el escenario internacional en el corto plazo. La poltica del gobierno estadounidense trabaja en sentido contrario. Enormes recursos destinados a esa economa de guerra se justifican precisamente a partir de esas tensiones, y de continuas y manipuladas alarmas sobre situaciones de emergencia y campaas mediticas sobre supuestos enemigos malignos y peligros a la seguridad nacional. Ello es parte de la preparacin de la opinin pblica para el conflicto.

El trasfondo real es la decisin o pretensin de mantener una posicin de liderazgo global basado en la fuerza militar.

La poltica que se despliega responde principalmente a intereses comerciales; a respaldar con su podero militar el sistema de comercio internacional administrado por occidente; as como la bsqueda del control de recursos energticos; la influencia e intereses del complejo-militar-industrial y otros; hasta razones y prioridades geopolticas que no dejan en segundo plano la prioridad de calzar a toda costa la integridad del capitalismo como sistema global, ms los intentos de intimidar y demostrar que mantienen su podero.

Externalizacion y privatizacion de la labores de combate  

Pese al respaldo cmplice de los grandes medios de difusin y del prolongado y notable reflujo de los movimientos contra la guerra, aun e n el contexto de una creciente militarizacin y dominio neoconservador de la poltica exterior, se han producido modificaciones respecto a las concepciones y presencia militar en el exterior. En ello han pesado los cambios geopolticos as como en la opinin pblica ante el evidente fracaso del despliegue de tropas y guerras permanentes en el Oriente Medio y su periferia .

Durante el gobierno de Obama - sin desconocer que se llev a cabo un mayor involucramiento logstico en mltiples e interminables conflictos b licos -, se termin de concretar un giro de estrat e gia para reducir las bajas y los costos que implicaba el llamado estilo de guerra del gobierno Bush y que se concreta en un proceso de externalizacin y privatizacin de la labores de combate.

Actualmente predomina el criterio de limitar el despliegue de grandes contingentes de tropas regulares en zonas de conflicto, y en su lugar se enfatiza subcontratar empresas privadas de tropas mercenarias, la expansin del uso de fuerzas especiales y las transferencias (ventas) masivas de armamento a aliados y estados clientes como un sustituto de la accin militar directa.  

Es a transferencia creciente de funciones logsticas y militares a contratistas privados y a tropas mercenarias, les permite evadir an ms el control pblico acerca de los costos, las bajas y el cumplimiento de las normas en la conduccin de la guerra.

Con un mayor protagonismo, las Fuerzas de Operaciones Especiales (Special Operations Forces, SOF) - los Boinas Verdes del Ejrcito, los SEALs de la Marina, Delta Force y otras unidades altamente entrenadas (Rangers, Night Stalkers) - , han duplicado el nmero de integrantes hasta casi 70,000, su presupuesto se ha triplicado, y actualmente supera los US$17 mil millones al ao. Estas fuerzas operan mayormente en secreto, y habitualmente sin supervisin e incluso sin conocimiento del Congreso.

Con un sistema de respaldo logstico y de inteligencia altamente sofisticado, la guerra mediante las fuerzas especiales le permite a EE.UU. proyectar pequeas unidades letales y de asalto, diseadas segn el objetivo, hacia cualquier lugar en el planeta. En 2015, se desplegaron en 135 de las 196 naciones del mundo. Entre 2007-2014 triplicaron sus operaciones en Amrica Latina.

Por su importancia y por ser menos conocido y deliberadamente ignorado por los medios, antes de concluir no detendremos en el relativamente reciente pero amplio despliegue militar estadounidense en una veintena de pases de frica, con acuerdos de cooperacin en seguridad en muchos pases de ese continente, que les proveen inmunidad y con acceso a sus aeropuertos internacionales y al reabastecimiento de combustibles, etc.

La importancia geopoltica de ese continente se ha incrementado. La puja por el petrleo y los recursos naturales, junto a propsitos diversos, se manifiesta en la exacerbacin interesada de los conflictos tnicos y religiosos y de la inestabilidad de esos pases.

Desde que su comando para Africa (AFRICOM) comenz sus operaciones en 2008, el personal militar de EE.UU. se ha triplicado, y ha crecido de manera exponencial el nmero de misiones, programas y ejercicios, golpes areos, etc. pero su efecto ha sido inefectivo o contraproducente dado que los hechos violentos, la inestabilidad y el nmero de grupos armados locales se ha expandido notablemente.

Bien sea con la contrata masiva de mercenarios, el suministro y venta de armas a pases satlites para suplir tareas blicas sobre el terreno o con el despliegue discreto por todo el planeta de sus tropas especiales, la llamada guerra al terrorismo no muestra signos de ser detenida a pesar de su espectacular fracaso.

En octubre de 2016, el ex congresista demcrata progresista Dennis Kucinich expres: Nuestros lderes no han aprendido nada de las experiencia en Vietnam, Afganistn, Irak y Libia Nuestras relaciones internacionales estn estructuradas sobre mentiras para promover cambio de regmenes, la fantasa de un mundo unipolar dominado por EE.UU., y para proveer un cheque en blanco para el estado de seguridad nacional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter