Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2019

Reacciones en Ecuador a la protesta de mujeres en Mxico
Mujeres violentas?

Diego Vintimilla
Rebelin


Las redes sociales se han convertido en la plaza de lapidacin de los tiempos modernos, fenmeno abrumador que lamentablemente, con el tiempo, se ha ido normalizando y consecuentemente la vehemencia de los usuarios digitales recurre a la reproduccin y legitimacin de la violencia en todas sus formas.

Precisamente en las redes sociales y mediante ellas nos vemos permanentemente expuestos a contenido violentos y a reacciones ciudadanas que legitiman las prcticas violentas como mecanismo para la resolucin de conflictos, lo que evidencia la crisis del Estado republicano moderno en su tarea de garantizar la seguridad de sus integrantes.

Sin embargo, de todas las formas y expresiones de la violencia que se expresar en nuestras sociedades, la violencia contra las mujeres recibe un trato diferente por parte de la mayora de las personas, pues est siempre se la aborda desde una especie de destino manifiesto en el que la vctima carece del derecho a reclamar pues se la expone como la responsable. La violencia a las mujeres es el nico caso en el que el sujeto activo el sujeto patriarcal violento- a priori es absuelto o justificado y la presuncin de inocencia es llevada al absurdo de justificar por situaciones pasionales, provocacin lujuriosas o cualquier otra estupidez con la que la culpa de la violencia recae en las mujeres.

A nivel mundial y especialmente en nuestra regin la violencia contra las mujeres es reconocida como una pandemia y como un grave problema estructural de nuestras sociedades, y en consecuencia de la profundidad del problema y como respuesta a este es que las mujeres como sujeto poltico- han incrementado su presencia y beligerancia en la agenda pblica, es por ello que las manifestaciones del 8 de marzo, el 25 de noviembre son cada vez ms convocantes e incorporan demandas absolutamente concretas como ni una menos o no nos maten.

En los ltimos das las redes sociales han sido nuevamente la plaza de lapidacin, esta vez contra las mujeres mexicanas en general, contra quienes no han cesado todo tipo de descalificaciones, insultos y expresiones violentas a raz de las manifestaciones contra las violaciones masivas de las que son vctimas, y en las que las fuerzas de seguridad no solo no actan en defensa de los derechos humanos de las mujeres sino que son los responsables de las mismas.

Los entornos mediticos en los que estamos obligados a desarrollar nuestras vidas tienen la capacidad para revertir completamente la situacin real y exponer a las vctimas como las responsables de su situacin. Ms, llama la atencin que en pases como los sudamericanos donde el patrn de la masculinidad propone resolver todo los conflictos de forma violenta, ahora s salga a defender la manifestacin pacfica y la libertad de expresin pero guardando los lmites, cuando los estadios, las calles, las casas, cada espacio de interaccin social en una especie de arena para el enfrentamiento; claro est que enfrentamiento masculino.

Desde esta perspectiva el rechazo que ha generado la manifestacin de las mujeres forma parte, tambin, de la defensa de los privilegios patriarcales. La violencia en nuestras sociedades es patrimonio de la masculinidad, por ello incluso sujetos ubicados polticamente a la izquierda han formado parte del combo de convocantes a la serenidad y al rechazo a la vandalizacin de monumentos y rompimiento de cristales.

Es interesante ver que el fenmeno de viralizacin de noticias no es una simple consecuencia de la replicacin de un contenido, sino que resulta de una decisin poltica de los oligopolios corporativos mediticos que producen y masifican la informacin con la posteriormente la cultura popular digital hace memes, chats de WhatsApp, etc. Caso contrario no sera posible entender cmo se viralizan este tipo de noticias mientras que las grandes concentraciones de mujeres en defensa de sus derechos fundamentales no lo hace de la misma forma.

Es inaudito que la indignacin popular sea mayor por unas ventanas rotas y un monumento grafiteado a la indignacin permanente que debera existir por las violaciones, femicidios y dems expresiones de la violencia machista. Y resulta ms inverosmil an que en Ecuador existan personas que se suman a la condena contra las mujeres violentas y a la vez sean quienes aplauden la hombra de un polica que en extralimitacin del poder patea a un detenido, quien adems de todo result condecorado por sus acciones, y mientras tanto la Ministra Romo haciendo gala de su particular forma de abordar las cosas importantes no sea capaz de ejercer la rectora del ministerio de tiene a su cargo y en su lugar traicionando incluso su manifiesta posicin feminista- sale en defensa de la violencia policial.

Las autoridades nacionales han entregado el pas a los intereses de las lites y de gobiernos extranjeros, pero adems han hipotecado la seguridad de las y los ciudadanos como estrategia para mantener distrada a la poblacin y legitimar el uso de la violencia como mecanismo de solucin de conflictos.

Ante esta situacin no es posible mantener los discursos que de violencia es violencia o legitimar posiciones anti derechos que en cristiano ven la pelusa en ojo ajeno y no la viga del propio. La situacin de violencia contra las mujeres es parte de la respuesta de un sistema de opresin en el que el sometimiento de la mitad de la poblacin en la garanta para su mantenimiento. Es indisociable, desde cualquier punto de vista, el funcionamiento del capitalismo con la violencia patriarcal y por ello requerimos comprender que la reaccin de las mujeres es un acto poltico, una reivindicacin desde la ira, la indignacin y la defensa legtima de la misma vida, as que la violencia de romper una ventana o pintar un muro debe ser comprendida como un acto eminentemente poltico que responde a los actos personales personalmente polticos como dira Millet- y colectivos que amenazan su existencia.

La violencia no puede ser vista con la misma lupa en todas las circunstancias, y efectivamente si las mujeres se expresan de forma violenta ntese que en los ltimos hechos no hubo ningn herido de gravedad como si suelen haber cuando la polica reprime manifestaciones- es una manifestacin de la inviabilidad de una solucin democrtica para la violencia de la que son objeto estructural e histricamente.

El filsofo alemn Walter Benjamin sealaba que la conciencia de hacer saltar el continuo de la historia es peculiar de las clases revolucionarias en el instante mismo de su accin () En los das de la revolucin de julio () al atardecer del primer da de lucha, ocurri en varios sitios de Pars, independiente y simultneamente, se dispar a os relojes de las torres, esto en referencia a que los obreros franceses encontraban en los relojes la representacin de la explotacin capitalista en las jornadas laborales. De la misma forma la expresin de las mujeres contra los smbolos de la nacin dan cuenta de que la nacin-estado actual, las instituciones que deberan ser sus protectoras han fracasado en su objetivo y se han convertido en las perpetuadoras de la condicin de sometimiento.

Necesitamos abrir un debate que ponga en disputa el sentido comn y que se aleje de la pretendida correccin poltica y diga las cosas como deben ser dichas. Las mujeres tienen derecho a ejercer la violencia contra unas instituciones que no son capaces de garantizar su vida, contra una poblacin que se indigna ms por un muro pintado que por los femicidios que van sumndose diariamente a la estadstica, contra un gobierno que disminuye el presupuesto para la prevencin de la violencia y que inhabilita econmica la aplicacin de la ley. Tal como deca Pedro Albizu Campos Cuando la tirana es ley, la revolucin es orden. Hasta el da de hoy no se encuentra en los libros de historia que la lucha por los derechos se haya desarrollado en medio de caf y galletas.

Nuestras sociedades requieren de posiciones polticas sensatas, francas y radicalmente ubicadas del lado de las mujeres, como debe estar de los trabajadores, de la niez, de los adultos mayores, solamente as lograremos que se construyan identidades democrticas, pacficas y humanas. Bertold Bercht deca: "Al ro que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime." No basta el silencio, no basta con justificarnos diciendo no somos todos, no basta con decir apoyo la lucha, hoy no es suficiente no ser violador, femicida o agresor. Es hora de llamar violento a los violentos, de decir las cosas como son, y de no dar tregua a los indolentes, a los cobardes, a los cmplices.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter