Portada :: Espaa :: Monarqua frente a Repblica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2019

Por qu no se calla?

Alfons Cervera
Infolibre


T no sabes del horror de los llantos solitarios.
Pedro Garfias


Estamos en verano y dicen que es el verano el tiempo de la vida. Yo no lo s. Antes los veranos tenan la textura feliz de los regresos, del autobs de lnea atravesando las montaas como un fitzcarraldo de andar por casa, del abrazo a quienes se haban quedado en el pueblo para que las casas no acabaran siendo solamente la guarida del lobo. Ese antes, como todos los antes, poda tener sentido en el momento en que las cosas estaban sucediendo as y no de otra manera diferente. Pero cuando se lo saca a relucir tantos aos despus, lo que hacemos es caer directamente en la nostalgia, en ese embellecimiento absurdo del pasado. Los veranos de antes ya son otra cosa. El autobs de lnea es un trasto intil arrinconado en las cocheras del olvido. Las montaas arden cada dos por tres a manos del descuido institucional y la criminalidad medioambiental trufada con intereses econmicos lo mismo de canallas. El abrazo entre quienes se fueron y quienes se quedaron para que no se borraran las huellas de lo comn se salda con un emoticono en el WhatsApp que anuncia simplemente la hora de llegada. Los veranos son ahora mismo las tenebrosas estadsticas semanales de la DGT y la foto familiar de la Monarqua anunciando sus vacaciones despus de un intenso ao de trabajo y de una encomiable dedicacin a la noble tarea de hacernos felices. Este verano no s cmo ser lo de la DGT (ojal que no del todo malo), pero lo de la Monarqua es una vez ms el milagro del mudo que recupera el habla y cuando escuchas lo que dice te entran ganas de espetarle casi con violencia: por qu no te callas?

La Monarqua espaola tena que estar ms callada que ninguna otra. La tradicin monrquica se fue caminito del exilio en 1931 y la recuper el dictador Franco Bahamonde para dejar bien claro que lo que dios at no lo puede desatar el diablo. Es verdad que luego la famosa Constitucin del 78 camufl esa herencia para evitar un referndum que decidiera entre Monarqua o Repblica, y tambin es casi ridculamente verdad que de repente este pas nuestro, a ratos tan extrao, se viera abrazando a los borbones como si hubieran estado comiendo sopas con nosotros toda la ltima historia de nuestras vidas. Solo nos faltaba el 23-F para que sentsemos a nuestra mesa al rey y aceptar que se zampara tranquilamente hasta la racin de postre que en justicia de men compartido nos corresponda. Poco a poco se fueron descubriendo las flaquezas humanas de la Monarqua y donde antes estuvo dios sellando las atribuciones y la fama de su mximo representante en nuestra tierra empezaron a aparecer huellas de elefante y mordidas a su antojo en los bienes escriturados a nombre de la ciudadana, una ciudadana (o sea, ustedes y yo) que asista ms que harta (pero nunca suficientemente harta) a los caprichos y corrupciones de una institucin que cada vez se pareca ms a la Casa Usher de Edgar Allan Poe. Por eso, cuando la cosa pintaba mal para la Monarqua, hubo que cambiar con urgencia la foto de la familia real y transmutarla en otra. Claro, lo nico que cambiaba en la foto eran las personas. Pero lo de ms adentro, lo que significaba esa foto de verdad, no cambiaba nada. Lo que dios at no lo iba a desatar nadie y menos el diablo. La nueva Monarqua surga para remendar los tropezones de la vieja. Eso era lo que se propona, desde los poderes ms o menos bien llamados fcticos, con aquella abdicacin exprs de Juan Carlos I y el nombramiento igualmente exprs de Felipe VI para sucederle. En aquellos das de 2014 hubo un rebrote del republicanismo. Los sueos de Carpanta, confundiendo la hambruna del franquismo con un pollo volando delante de sus narices, volvan a ser nuestros. Pero pronto el pollo se alej de nuestro olfato y volvimos a quedarnos con la esperanza republicana en stand by.

El nuevo monarca sigui su andadura y el milagro del mudo que recupera el habla, con lo bien que estaba calladito, volvi a hacer estragos en la siempre tan difcil y compleja convivencia ciudadana. El 3 de octubre de 2017 salt a la televisin para echar lea al fuego en medio del sufriente conflicto cataln y de nada sirvieron las protestas de tantsima gente que censuraba las palabras del monarca tomando partido por una de las partes. Aquel fuego no pas a mayores, pero no se olvid. Para nada se olvid aquella soterrada soflama atizando las brasas del debate como un contendiente ms en el conflicto. Por eso, precisamente, ha vuelto aquella infeliz comparecencia a los das de un verano que ya no es como los de antes. La poltica de pactos para formar gobierno en Espaa no ha dado buenos frutos. Este artculo no va de repartir responsabilidades entre unos, otros y los de mas all. Este artculo va de un rey que debera de ser rbitro en medio de cualquier discusin poltica y, como ya hizo aquel infausto 3 de octubre de hace casi dos aos, ha vuelto a montar un cristo de campeonato. Como quien no quiere la cosa, se ha salido de la mudez que imponen las fotografas para decir que hay que encontrar una solucin a eso de formar gobierno antes de ir a nuevas elecciones. O sea, que s, que el rey ni est mudo ni desnudo. Tenemos un rey que interviene en el debate pblico atizando ese debate en vez de estar callado o de ejercer, como mucho, un arbitraje justo en un panorama poltico tan desdichadamente volcado en la inclemencia. Y a esa locuacidad tan desgraciada se han sumado enseguida los que siempre se suman a aventar las primeras chispas del incendio. Una alternativa para la investidura que no sea Pedro Snchez, eso dicen desde el PP en una operacin surrealista que a buen seguro pueden aplaudir, con ms o menos matices, sus colegas de derechas. Un recambio exprs en la posible investidura como el que llev a Felipe VI a la jefatura del Estado.

Armar la marimorena no entra en el sueldo de ese rey. Expandir un malestar a ratos insufrible entre quienes no pueden con su alma porque ya no caben en sus vidas ms llanto, ni ms dolor, ni ms rabia inconsolable, es una temeridad que nadie, y mucho menos el rey como jefe del Estado, debera permitirse. Y, sin embargo, eso es lo que ha hecho, como en aquel 3 de octubre de 2017, el rey Felipe VI despus de haber salido de la mudez que impone o debera de imponer la imagen esttica de una fotografa tomada durante sus muy bien pagadas vacaciones de verano. Ya dije que los veranos no son lo que eran antes. Pero hay algo que pervive en sus entraas sin que sea necesario atarlos a la nostalgia. Ese algo son las noches en calma, cuando la ltima luz se esconde tras los montes y el ro suena con la levedad anticipada de un sueo que nadie nos puede robar as como as, porque le d la real gana. Debera saber el rey que en su sueldo no va la palabra cuando nadie se la pide sino el silencio. Si leyera a mi admirado y sabio Jos Manuel Caballero Bonald bien que lo sabra el ilustre veraneante: Ms que la percepcin de la palabra importa el silencio que ocupa. Pues eso: por qu no se calla?

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2019/08/08/por_que_no_calla_97731_2003.html



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