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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2019

Inmigracin, una crisis fabricada por EE.UU.

Rebecca Gordon
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Cuesta creer que hayan pasado ms de cuatro aos desde que la polica dispar a Amlcar Prez-Lpez a pocas cuadras de mi casa en el distrito de la Misin de San Francisco. Era inmigrante, tena 20 aos y sus remesas eran el nico apoyo con que contaban su madre y sus hermanos en Guatemala. El 26 de febrero de 2015 dos policas de la secreta le dispararon seis veces en la espalda, si bien afirmaron que se diriga corriendo hacia ellos con un cuchillo de carnicero en alto.

Durante dos aos los miembros de mi pequea iglesia episcopal se unieron a otros vecinos en una vigilia semanal nocturna frente a la comisara de polica de la Misin para exigir que el fiscal de distrito presentara cargos contra los hombres que mataron a Amlcar. Como la oficina del mdico forense se resista a publicar su informe, colaboramos para que se llevara a cabo una autopsia privada, que revel algo ya informado por los testigos: que iba huyendo de esos agentes cuando le dispararon. Al final, el fiscal de distrito de San Francisco se neg a enjuiciar a la polica por el asesinato, aunque la alcalda lleg a un acuerdo financiero con su familia en Guatemala.

Sin embargo, este no es realmente un artculo sobre Amlcar, sino sobre por qu l, como tantos cientos de miles de guatemaltecos, hondureos y salvadoreos en situaciones similares, se dirigen en primer lugar a Estados Unidos. Se trata de ver qu fue lo que hizo que 225.570 de ellos fueran capturados por la Patrulla Fronteriza estadounidense en 2018, y 132.887 detenidos en la frontera o cerca de ella en un solo mes, mayo, del presente ao. Como Dara Lind observ en Vox: Esta no es una crisis fabricada ni polticamente orquestada, como han argumentado algunos demcratas y progresistas.

Es, de hecho una crisis real, no algo que la administracin Trump se invent simplemente para justificar la construccin del muro del presidente. Pero tambin es absolutamente una crisis fabricada, que debera llevar estampada la etiqueta made en EE. UU. gracias a las dcadas de intervenciones de Washington en los asuntos centroamericanos. Sus orgenes se remontan al menos a 1954, cuando la CIA derroc al gobierno electo guatemalteco de Jacobo Arbenz. En la dcada de 1960, las dictaduras floreceran en ese pas (y en otras partes de la regin) con el respaldo econmico y militar de EE. UU.

Cuando en los aos setenta y ochenta, los centroamericanos respondieron levantndose ante esas dictaduras, el apoyo de Washington a los regmenes militares de derechas y a los escuadrones de la muerte, en particular en Honduras y El Salvador, oblig a miles de habitantes de esos pases a emigrar aqu, donde sus hijos fueron reclutados en las mismas pandillas estadounidenses que estn ahora devastando sus pases.

En Guatemala, Estados Unidos apoy regmenes sucesivos en guerras genocidas contra su mayora indgena maya. Para colmo, el cambio climtico, que Estados Unidos ha causado en mucha mayor proporcin que cualquier otra nacin (y quizs sea quien menos ha hecho para prevenir o mitigar), ha conseguido que la agricultura de subsistencia sea cada vez ms difcil de mantener en muchas partes de Amrica Central.

Las acciones de Estados Unidos tienen consecuencias en Centroamrica

Los acadmicos que estudian la migracin hablan de dos explicaciones clave de por qu los seres humanos abandonan sus hogares y migran: factores de atraccin y factores de presin. Los factores de atraccin incluiran la seduccin de un nuevo lugar, las oportunidades econmicas y educativas, las libertades religiosas y polticas y la presencia all de familiares, amigos o miembros de la comunidad de su pas de origen. Los factores de presin que expulsan a las personas de sus hogares incluyen la guerra, el narcotrfico, la violencia poltica, comunitaria o sexual, el hambre y la sequa, la degradacin ambiental y el cambio climtico y la simple pobreza, devoradora de almas.

El derecho internacional exige que algunos, pero no todos, los factores de presin puedan conferir el estatus de refugiado a los migrantes, permitindoles solicitar asilo en otros pases. Esta rea del derecho humanitario data del final de la II Guerra Mundial, una poca en la que millones de europeos se convirtieron en desplazados, lo que oblig al mundo a adaptarse a flujos enormes de humanidad. La Convencin de Ginebra de 1951 define a un refugiado como cualquier persona que tenga un temor fundado de ser perseguido por razones de raza, religin, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opinin poltica en particular, est fuera del pas de su nacionalidad y no pueda, debido a tal temor, acogerse a la proteccin de ese pas...

Casi tres cuartos de siglo despus, esa definicin legal an subyace tericamente en la poltica estadounidense hacia los refugiados, pero este pas ha acogido siempre a unos refugiados y a otros no . En la dcada de 1980, por ejemplo, los salvadoreos que huan de los escuadrones de la muerte apoyados por Estados Unidos casi no tenan esperanzas de obtener asilo aqu. Sin embargo , las personas que salan de la isla comunista de Cuba solo tenan que poner un pie en territorio estadounidense para recibir asilo de forma casi automtica.

La ley de asilo, debido a sus orgenes en la Europa de la posguerra, tiene un punto ciego en lo que se refiere a una serie de fuerzas que empujan ahora a las personas a abandonar sus hogares. Es lamentable que el derecho internacional distinga, por ejemplo, entre personas que se convierten en refugiados debido a la violencia fsica y personas que migran debido a la violencia econmica. El temor fundado a que te disparen, golpeen o violen puede llevarte al asilo. Y el hambre real no?

Hoy en da , toda una serie de factores de presin estn expulsando a los centroamericanos de sus hogares, especialmente (una vez ms) en Guatemala, Honduras y El Salvador. La clave entre ellos es la corrupcin poltica y la represin, el poder de los carteles de la droga y el cambio climtico, todos ellos factores que, de manera significativa, se remontan a las acciones de Estados Unidos.

Segn cifras del Banco Mundial en 2016 (el ltimo ao del que se tienen datos ), El Salvador tuvo la tasa de asesinatos ms alta del mundo, 83 homicidios por cada 100.000 habitantes. Honduras ocup el segundo lugar con 57 por 100.000, mientras que el dcimo lugar fue para Guatemala, con 27. Mxico no se qued atrs, con 19. (En comparacin, con el 5,3 por 100.000, Estados Unidos estaba muy por debajo en la lista).

Se mire por donde se mire , las tres naciones centroamericanas de lo que a veces se llama el Tringulo del Norte son lugares peligrosos para vivir por las siguientes razones:

Represin poltica y corrupcin violenta: Honduras, por ejemplo, ha sido siempre uno de los pases ms pobres y econmicamente ms desiguales de Amrica Central. En la dcada de 1980, Estados Unidos apoy all un gobierno militar que hizo rutinariamente desaparecer y tortur ar a sus oponentes, mientras que la CIA utiliz el pas como campo de entrenamiento para los Contras, a los que respaldaba, y que luchaban contra los sandinistas al otro lado de la frontera en Nicaragua (que haba depuesto recientemente a su propio dictador, que contaba con el apoyo de EE.UU.).

A comienzos de este siglo, sin embargo, las cosas estaban cambiando en Honduras. En 2006, Jos Manuel Zelaya se convirti en presidente. Aunque se haba presentado en una plataforma conservadora, lanz rpidamente un programa de reformas econmicas y polticas. Estas incluan educacin pblica gratuita, aumento del salario mnimo, prstamos a bajo inters para los pequeos agricultores, la inclusin de los trabajadores domsticos en el sistema de seguridad social y una serie de importantes regulaciones ambientales.

Sin embargo, en 2009, un golpe militar depuso a Zelaya, instalando a Porfirio Lobo en su lugar. Cuatro de los seis oficiales que organizaron el golpe eran graduados de la famosa Escuela de las Amricas de EE. UU., donde durante dcadas los oficiales militares y policiales latinoamericanos fueron entrenados en las formas de represin y tortura.

Puede ser que Washington no iniciara el golpe pero, en cuestin de das, la secretaria de Estado Hillary Clinton haba estampado su sello de aprobacin, apoyando esa toma del poder en desafo a la Organizacin de Estados Americanos. Desde entonces, las tasas de homicidios se han disparado , mientras que la corrupcin y el trfico de drogas han florecido a medida que los carteles de la droga y los rganos de gobierno locales, as como el gobierno nacional, se fusionaban en una nica pesadilla por todo el pas. En un informe reciente del New York Times, por ejemplo, Sonia Nazario detallaba lo que esto ha significado tan solo para el transporte pblico, donde cualquier persona que maneje un taxi o un autobs debe pagar un impuesto diario (el doble en das especiales, como Navidad) que asciende del 30% al 40 % de los ingresos del conductor. Pero esto no es un impuesto gubernamental. Va a parar a la MS-13 o a la banda de la Calle 18 (ambas surgieron en Estados Unidos), o a veces a ambas. La alternativa, como informa Nazario, es la muerte:

Desde 2010, ms de 1.500 hondureos que trabajan en el transporte han sido asesinados: a tiros , estrangulados, esposados al volante y quemados vivos mientras sus autobuses eran incendiados. Si alguien en una ruta de autobs deja de pagar, las pandillas matan a un conductor, a cualquier conductor, enviando as un mensaje.

La polica, a pesar de tener todos los hechos, no hace casi nada. La violencia y la corrupcin solo se han vuelto ms intensas bajo el actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernndez, quien regres al poder en lo que probablemente fue una eleccin robada en 2017. Aunque la Organizacin de Estados Americanos pidi que se repitiera, la administracin Trump reconoci apresuradamente a Hernndez y la vida en Honduras sigui su curso asesino.

El negocio de las drogas: Junto con los golpes de Estado y la Coca-Cola, la Mara Salvatrucha o MS-13, es otra importacin de EE. UU. a Centroamrica. Aunque a Donald Trump le gusta tildar a la mayora de los refugiados de pandilleros oscuros y peligrosos del sur de la frontera, la MS-13 tiene sus races en Los ngeles, California, entre los salvadoreos que huyeron de las dictaduras respaldadas por EE. UU. en los aos setenta y ochenta. Cuando los jvenes que crecieron en Los ngeles regresaron a El Salvador al final de la guerra civil de ese pas, la MS-13 los acompa. Lo que haba comenzado como una pandilla callejera del vecindario creada para proteger a los jvenes salvadoreos de otras pandillas en esa ciudad, se ha convertido ahora en una gran empresa criminal propia, al igual que la pandilla de la calle 18, o Calle 18, que tambin sali de Los ngeles, siguiendo una va similar.

Sin un mercado importante para su producto, los carteles de la droga tendran mucho menos poder. Y todos sabemos dnde se encuentra ese mercado: aqu mismo, en Estados Unidos. Cincuenta aos de guerra contra las drogas de este pas han resultado el caldo de cultivo perfecto para los carteles de la droga violentos al margen de la ley, mientras nuestras propias crceles y prisiones se llenaban con ms reclusos que cualquier otro lugar . Sin embargo, no ha hecho casi nada para detener la adiccin en este pas. En estos tiempos, si permanecen en sus propias tierras, muchos jvenes en el Tringulo del Norte tienen que enfrentarse a la cruda eleccin de unirse a una pandilla o morir. No es sorprendente que algunos de ellos opten por arriesgarse y emprender el viaje hacia EE.UU. Muchos podran haberse quedado en casa si no fuera por el mercado de la droga en este pas.

Cambio climtico y degradacin medioambiental: Incluso si no hubiera regmenes corruptos, represin gubernamental y guerras de la droga, la gente seguira huyendo de Centroamrica porque el cambio climtico ha hecho imposible su estilo de vida. Como el mayor contaminador de carbono de la historia, segn el New York Times, Estados Unidos tiene gran parte de responsabilidad por las malas cosechas all. El Tringulo del Norte ha estado sujeto a perodos de sequa e inundaciones como parte de una alternancia natural de los fenmenos de El Nio y La Nia en el ocano Pacfico. Pero el cambio climtico ha prolongado y profundizado esos perodos de sequa, obligando a muchos campesinos a abandonar sus granjas de subsistencia. Algunos en Guatemala se enfrentan ahora no solo a dificultades econmicas sino tambin a una hambruna real gracias a un planeta en calentamiento.

A lo largo de un corredor de sequa que se extiende desde Nicaragua hasta Guatemala, el problema es la simple falta de agua. Nina Lakhani, de The Guardian, informa que, en El Salvador, muchas personas pasan ahora sus das buscando agua suficiente para mantener con vida a sus familias. Incluso donde el agua del ro (insegura) est disponible, el precio, en dinero o sexo, extrado por las pandillas para poder utilizarla es a menudo demasiado alto para que la mayora de las mujeres pueda pagarlo, por lo que se ven obligadas a depender de grifos municipales distantes (si es que existen). Mientras que los salvadoreos tienen que malvivir con un estricto racionamiento de agua, la multinacional estadounidense Coca Cola sigue siendo inmune a tales reglas. Esa compaa contina cogiendo tod a el agua que necesita para producir y vender localmente su brebaje gaseoso mientras vierte efluvios malolientes en los ros cercanos.

Por otra parte, en Honduras el problema que tienen es a menudo demasiada agua, ya que el aumento del nivel del mar se come tanto su costa atlntica como la pacfica, devorando en ese proceso los hogares de las personas pobres y las pequeas empresas. Tambin aqu, un problema alimentado por el hombre se ve agravado por la codicia en forma de cultivo de gambas, que diezma los manglares costeros que normalmente ayudan a evitar que esas tierras se erosionen. La gamba, el marisco ms popular en Estados Unidos, proviene principalmente del sudeste asitico y -lo adivinaron- de Amrica Central. Ya sea que se trate de gambas o drogas, la cuestin es que los deseos de Estados Unidos continan devastando Amrica Central.

A medida que la administracin Trump hace todo lo posible para acelerar y profundizar la crisis climtica, los centroamericanos estn literalmente muri ndose por ello. Sin embargo, segn el derecho internacional, si se dirigen a EE. UU. en un intento de salvar sus vidas y sus medios de vida, no se les califica como refugiados porque huyen no de la violencia fsica sino econmica y, por lo tanto, no son candidatos para el asilo.

No hay asilo para vosotros

Estos das, incluso los inmigrantes con un temor bien fundado de estar siendo perseguidos, que se ajustan perfectamente a la definicin de refugiado de la Convencin de Ginebra, ya no pueden obtener asilo aqu. La administracin Trump ni siquiera quiere ofrecerles la oportunidad de solicitarlo. El presidente, por supuesto, ha llamado a esos grupos de migrantes, que viajan juntos por motivos de seguridad y solidaridad, una invasin de personas muy malas. Y su administracin contina tomando toda una variedad de medidas concretas para impedir que los refugiados no blancos de cualquier tipo puedan llegar a territorio estadounidense para presentar su solicitud.

Sus primeros esfuerzos para disuadir a los solicitantes de asilo implicaron la infame poltica de separacin familiar, en la cual los nios que llegaban a la frontera eran separados de sus padres en un esfuerzo por crear el tipo de publicidad que evitara que otros vinieran. Una protesta internacional, y una orden de la corte federal , puso fin oficialmente a esa poltica en junio de 2018. En ese momento, el gobierno recibi la orden de devolver a sus hijos a sus padres.

Como sucedi, el Departamento de Seguridad Nacional demostr ser en gran medida incapaz de hacerlo, porque a menudo no haba llevado a cabo registros decentes de los nombres o ubicaciones de los padres. En respuesta a una demanda de ACLU que enumera a 2.700 nios que viven sin sus familias en este pas, la administracin reconoci que, adems de los nios nombrados, varios miles ms entraban en esa categora, perdidos en lo que solo irnicamente puede llamarse el sistema.

Vd. podra pensar que si el objetivo era evitar que esas personas abandonaran sus hogares, la administracin Trump iba a hacer lo posible para mejorar la vida en el Tringulo del Norte. Si es as, Vd. estara muy equivocado. Lejos de aumentar la ayuda humanitaria a El Salvador, Honduras y Guatemala, la administracin recort rpidamente esos fondos, asegurando ms miseria an y, sin duda, forzndoles todava ms a huir de Amrica Central.

Su estratagema ms reciente: exigir a los refugiados que soliciten asilo en el primer pas al que llegan despus de dejar el suyo. Como Guatemala se encuentra entre Mxico y el resto del Tringulo del Norte, eso significa que salvadoreos y hondureos tendrn que presentar su solicitud oficialmente all primero. El presidente Trump incluso utiliz la amenaza de nuevos aranceles contra los productos guatemaltecos para negociar dicho acuerdo con el presidente saliente de ese pas, Jimmy Morales, y designar en secreto a su nacin como tercer pas seguro donde los migrantes podran solicitar asilo.

Hay algo ms que un poco de irona en esto, dado que el gobierno guatemalteco ni siquiera puede ofrecer a su propio pueblo algo de seguridad. Un nmero significativo de ellos, por supuesto, huy a Mxico y se dirigi a la frontera estadounidense. La solucin de Trump a ese problema ha sido utilizar la amenaza de los aranceles para obligar a Mxico a militarizar su propia frontera con Guatemala, frenando as a la nueva administracin del presidente Andrs Manuel Lpez Obrador.

El 1 de agosto, un juez federal en San Francisco emiti una orden contra esa poltica de tercer pas seguro, prohibiendo que se llevara a la prctica de momento. Por ahora (al menos tericamente), los inmigrantes del Tringulo del Norte an deberan poder solicitar asilo en Estados Unidos. La administracin luchar ciertamente contra la orden judicial en los tribunales, a la vez que hace todo lo posible para detener a esos inmigrantes por todos los medios a su alcance.

Mientras tanto, han pergeado otra forma de impedir que las personas soliciten asilo. Histricamente, los familiares de los perseguidos en sus propios pases podan tambin presentar la solicitud. A fines de julio, el Fiscal General William Barr anunci que los inmigrantes que temen ser perseguidos por amenazas contra sus familiares ya no tienen derecho al asilo. Esto es particularmente cruel porque para extorsionar y lograr la cooperacin con sus objetivos, las bandas de narcotraficantes rutinariamente hacen, y llevan a cabo, amenazas de violacin y asesinato contra miembros de la familia.  

Una crisis verdadera

De hecho, hay una crisis muy real en la frontera entre Estados Unidos y Mxico. Cientos de miles de personas como Amlcar estn llegando all buscando refugio de los peligros que, en gran medida, fueron creados, e intensificados ahora, por EE. UU. Pero Donald Trump prefiere demonizar a personas desesperadas antes que desplegar los recursos necesarios para atender sus demandas de forma adecuada, o de alguna manera.

Es hora de reconocer que el estilo de vida estadounidense -nuestros autos y comodidades, nuestros camarones y caf, nuestra ignorancia sobre las acciones de nuestro gobierno en nuestro patio trasero regional- ha creado esta crisis. Debera ser (pero en la era de Trump esto es un imposible) responsabilidad nuestra resolverla.

Rebecca Gordon, colaboradora habitual de TomDispatch , ensea en el departamento de Filosofa de la Universidad de San Francisco. Es autora de American Nuremberg: The U.S. Officials Who Should Stand Trial for Post-9/11 War Crimes . Entre sus obras anteriores figura: Mainstreaming Torture: Ethical Approaches in the Post-9/11 United States and Letters from Nicaragua.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/176598/tomgram%3A_rebecca_gordon%2C_how_the_u.s._created_the_central_american_immigration_crisis

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y arebelion.org como fuente de la misma.


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