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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2019

40 aos de un largo trayecto de idas y vueltas

Mario Unda
Correspondencia de Prensa


El 10 de agosto de 1979 el Ecuador dejaba atrs 7 aos de gobiernos militares y retornaba a los regmenes constitucionales: el retorno a la democracia, se dijo entonces (lo mismo que ocurrira hasta ya entrados los aos 80 en otros pases de Amrica Latina). En estos 40 aos de democracia el Ecuador ha sido una sucesin de momentos difciles: crisis econmica, empobrecimiento, prdida de la soberana monetaria, inestabilidad poltica, masivas protestas sociales, cada estrepitosa de tres presidentes, rol dirimente de las fuerzas armadas, escndalos de corrupcin, exgobernantes presos o enjuiciados, neoliberalismo y populismo. Si buscamos una constante, la encontraremos en la palabra crisis, que ha marcado todo este trayecto. Crisis, y ciclos neoliberales y populistas que entran en crisis y se relevan mutuamente.

La experiencia trunca de un populismo modernizante

En el inicio, tras el fin de los gobiernos militares, advino un populismo modernizante, con Jaime Rolds. Era el tiempo de la expectativa en el cambio, en la presencia de la juventud, en el mejoramiento de las condiciones de vida, en la participacin. Pero la experiencia fue corta y comenz a mostrar claroscuros con los primeros ajustes y las primeras muestras de descontento. Y final-mente qued trunca por una muerte sospechosa , el ascenso del vicepresidente, la crisis de la deuda y las cartas de intencin firmadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

25 aos de neoliberalismo y de resistencia popular

Ese fue el inicio de un cuarto de siglo de neoliberalismo, el sometimiento a los dictados del consenso de Washington, las polticas econmicas impuestas por el FMI, el Banco Mundial (BM) y la Organizacin Mundial de Comercio (OMC), las polticas sociales dependientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del BM, la reforma del Estado a cargo del BM y del BID. Re-cetarios que se imponan en todas partes igual. Reformas laborales para, a travs de la flexibilizacin, someter a la clase trabajadora a la tirana del capital; consecuencias: desempleo, precarizacin, impedimentos a la organizacin sindical y cada de los salarios. Reformas del Estado para, privatizaciones mediante, entregar las empresas pblicas a la voracidad de los grandes monopolios, nacionales y transnacionales; reduccin del Estado, desregulaciones, liberalizaciones y desinversiones para poner las empresas pblicas al borde de la quiebra y malbaratarlas, para despedir trabajadores pblicos, para reducir el gasto pblico y afectar gravemente la educacin y la salud del pueblo; para dejar libres las manos a la ambicin del capital, al incremento de los precios, a la subida de las tasas de inters, a los prstamos vinculados , a la fuga de capitales al exterior. Y a la crisis bancaria. Preocupacin obsesiva por mantener el equilibrio de las variables macroeconmicas a costa del empobrecimiento de las mayoras, del ensanchamiento de las diferencias sociales, de la ruptura de los lazos y las redes sociales, de la incertidumbre respecto a la vida y de las migraciones masivas.

Pero fueron tambin 25 aos de resistencias, de luchas, a veces dispersas y aisladas, muchas veces conjuntas y masivas. La primera oleada de resistencia al neoliberalismo se aglutin alrededor del Frente Unitario de los Trabajado-res (FUT), apenas Hurtado lanz los primeros paquetazos; la lucha atraves el febrescorderato y su reino del miedo y se mantuvo hasta inicios del gobierno de Borja. En seguida, la movilizacin fue asumida por los trabajadores pblicos, especialmente los energticos, los maestros y los de la salud. Estas dos primeras oleadas volvieron ms lenta y modesta la implementacin del pro-grama neoliberal, en comparacin con lo que ocurri en el resto de Amrica Latina. A esta segunda oleada le sucedi la movilizacin indgena, encabezada por la Confederacin de Nacionalidades Indgenas del Ecuador (CONAIE) que a partir de 1993-94 se convirti en el nuevo eje de las luchas populares. Por ltimo entraron en accin sectores cuya presencia haba sido leve o inexistente hasta entonces: los taxistas y las clases medias urbanas. Los escarceos de la firma del TLC con Estados Unidos sirvieron para mostrar que incluso en la propia burguesa existan disensos.

Y as los ltimos 10 aos del ciclo neoliberal estuvieron marcados por una profunda crisis poltica: a partir de 1996, ninguno de los presidentes elegidos logr terminar su mandato , los partidos polticos perdieron credibilidad y legitimidad, y lo mismo ocurri con las instituciones estatales: el gobierno, el parlamento, el sistema judicial, la polica, las fuerzas armadas; incluso la Iglesia y la prensa se encontraban en los puntos ms bajos de aceptacin. En fin, crisis de hegemona, crisis de la democracia liberal.

El descalabro neoliberal, sin embargo, se combin con un cierto agota-miento de las luchas sociales y, sobre todo, de su capacidad de confluencia. La rebelin de los forajidos fue el ltimo acto de esos 25 aos de lucha, pero fue tambin la ruptura del bloque popular. Se produjo un vaco poltico, y ese vaco fue llenado por el corresmo, que dominara el escenario poltico ecuatoriano a partir de 2007.

La nueva hora populista

El corresmo se present como el rbitro vindicador de todos los conflictos, se situ por sobre ellos y de ellos adquiri su fuerza. No representa, en principio, a ninguna de las facciones de las clases dominantes, negocia con ellas, presiona y concede; y justo por eso puede representar sus intereses estratgicos: oferta de condiciones generales de la produccin (carreteras, puertos, aeropuertos, energa, dinero barato), expansin de las relaciones mercantiles, insercin en la globalizacin en las condiciones de disputa entre los centros, paz social, sometimiento del trabajo, normalizacin de la competencia capitalista, igualacin de las condiciones de explotacin. Pero, a cambio, le exigi compartir el excedente: cierta regularizacin en el pago de los impuestos, los pagos silenciosos de la corrupcin y aquiescencia as sea a regaadientes de su dominio. Para poder negociar con ventaja, se hizo de dos herramientas: el fortalecimiento del Estado, incluida la concentracin del poder en el Ejecutivo y en la persona del presidente, y el control poltico de las masas subalternas.

Las polticas sociales, la mejora en el acceso a la educacin y a la salud, el mejoramiento de sueldos y de ingresos remediaban al inicio las demandas desatendidas y las necesidades insatisfechas de la mayora de la poblacin sin afectar las grandes ganancias. Sin embargo, eso no es suficiente para obtener la lealtad de las masas: el populismo necesita que los sectores populares no sean capaces de representarse por s mismos: as se vern movidos a encomendarse al caudillo, entregarle su confianza y depositar en l sus esperanzas. Pero como en el Ecuador los 25 aos de resistencia al neoliberalismo haban producido elementos de representacin autnoma en el FUT y en la CONAIE, el corresmo necesitaba destruirlos o, cuando menos, desactivarlos: ese es el origen de la criminalizacin de la protesta, las persecuciones, los juicios por terrorismo y sabotaje, la creacin de organizaciones paralelas, la corrupcin de dirigentes. El populismo es ambas caras, no slo una de ellas.

Mientras todo esto ocurra, los negocios de las grandes empresas iban viento en popa: se profundiz la concentracin del capital, el desbordamiento transnacional de los grandes grupos monoplicos locales y la transnacionalizacin de la economa y del mercado interno. La burguesa comenz a recomponer su representacin poltica y a traer de vuelta a su redil a sectores importantes de las inestables clases medias. La mentalidad social se torn conservadora. La crisis de los precios de las materias primas en el mercado mundial mostr los lmites de un proyecto que no transform la estructura productiva ni el modelo de acumulacin ni las relaciones de poder, ms que ponindose como intermediario de las contradicciones sociales. Debilitado, y ya hacia el fin de su ltimo mandato, el corresmo tom prestadas armas del arsenal neoliberal: la relacin con el FMI, el endeudamiento, los tratados de libre comercio, las alianzas pblico-privadas, las privatizaciones, la flexibilizacin del trabajo.

El populismo en crisis y de nuevo al neoliberalismo

El gobierno de Lenn Moreno es el populismo en crisis. Triunf, pero debilitado, y fue la debilidad de sus contendientes lo que le permiti gozar de una cierta estabilidad al inicio. Debilitado por la fuga de votos y de credibilidad, se debilit an ms por la pugna entre Correa y Moreno, la ruptura de Alianza Pas y el estallido del campo poltico que lo sustentaba. Trat de re-componerse en el juego de equilibrios, gobernando al mismo tiempo con la centroizquierda y con la centroderecha . Pero sus equilibrios son imposibles: profundiz la ruta abierta por el ltimo corresmo, se desliz por la pen-diente neoliberal, hizo propio el programa de los gremios empresariales, cuyo nico horizonte es el retorno inmediato al neoliberalismo. El equilibrista pro-cura mantener su posicin yendo ms lento, evitando entregar todas las vituallas o, al menos, tratando de enmascarar la capitulacin; pero la mezcla de con-cesiones y vacilaciones no hace ms que alimentar las ansias de la derecha, que preferira que la transicin al neoliberalismo sea realizada por su aliado advenedizo, para poder gobernar en seguida con las cuentas saneadas. Esto se traduce en recesin, en incremento de la precariedad laboral (desempleo, subempleo, empleos inadecuados), en ensanchamiento de las brechas socia-les, en empobrecimiento. As que las polticas sociales no pueden ser ms que un leve barniz que no alcanza a cubrir la impudicia de las ambiciones del capital.

Recin comienza la nueva ofensiva neoliberal, y los resultados ya son los mismos que antes: han comenzado a agudizarse las carencias y las penurias, y seguirn hacindolo. El extractivismo y la sobreexplotacin del trabajo se encuentran en el ojo de la tormenta. Cierto que las organizaciones sociales quedaron debilitadas tras la dcada corresta; cierto que la mentalidad social se ha conservadurizado y desmovilizado; cierto que los movimientos y los pequeos crculos activistas se encuentran marcados por el solipsismo; cierto que algunos sectores despistados o intencionados se han dedicado a buscar el enemigo en las propias organizaciones sociales. Sin embargo, la experiencia pasada nos muestra que, pese a todo, las reservas morales pueden abrirse brechas y encontrar caminos de reactivacin. Las condiciones son ahora ms difciles, pero la lucha habr de darse.

Mario Unda: Socilogo, profesor en la Universidad Central del Ecuador, activista en el movimiento urbano-popular.

Notas

1) El 24 de mayo de 1981, el presidente Jaime Rolds, su esposa y su comitiva fallecieron en un accidente de aviacin en Celica, provincia de Loja, un hecho que siempre dej la sospecha de haber sido un atentado. Lo sucedi en el gobierno su vicepresidente, Oswaldo Hurtado, que dio va libre a la implementacin del modelo neoliberal.

2) Se llamaron crditos vinculados a los prstamos otorgados por la banca a empresas propiedad de los mismos banqueros, sus familiares y allegados. Estuvieron en el origen de la crisis bancaria y al feriado bancario de los aos 1999 y 2000. Esta crisis fue el pretexto para la dolarizacin de la economa ecuatoriana; el tipo de cambio, que rondaba los 5.000 sucres por dlar, fue establecido en 25.000 sucres por dlar.

3) Tras la crisis bancaria se desat una masiva oleada migratoria, fundamentalmente a Espaa y otros pases europeos. Se calcula que ms de un milln de personas abandon entonces el Ecuador, algo menos del 10% de la poblacin en ese momento.

4) Abdal Bucaram (1996-1997), Jamil Mahuad (1998-2000) y Lucio Gutirrez (2002-2005), que cayeron en medio de grandes movilizaciones populares.. Pero la inestabilidad haba comenzado antes: en 1995, Alberto Dahik, vicepresidente de Sixto Durn Balln (1992-1996), huy a Costa Rica para eludir una accin de la justicia, en medio de fuertes disputas entre los partidos del orden.

5) Se conoce como rebelin de los forajidos (2005) a las movilizaciones llevadas adelante mayoritariamente por las clases medias urbanas en contra del gobierno de Lucio Gutirrez.

6) La expresin es del propio Lenn Moreno, quien dijo que gobernaba la economa con la centro-derecha y las polticas sociales con la centroizquierda. Por centroderecha entenda los gre-mios empresariales, los partidos de derecha y los grandes medios de comunicacin; por centroizquierda, los restos del corresmo que plegaron a su gobierno y ciertos sectores de izquierda que buscan aproximarse en pro de beneficios puntuales.

Fuente es:  / https://correspondenciadeprensa.com/


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