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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2019

Son guerreras...

Andrs Lund Medina
Rebelin


Son guerreras admirables, son poderosas brujas, son salvajes indomables que entraron en guerra. En la guerra abierta contra el patriarcado capitalista.

Admito sin reservas que ellas, las guerreras, brujas y salvajes, me fascinaron y asustaron, pero las am en su revuelta del viernes 16 de agosto (16/08/19), en la Zona Rosa y el ngel de la Independencia de la Ciudad de Mxico. Las admir por su valor, su atrevimiento, su voluntad por romper el tiempo y generar un Acontecimiento, por su manera de sacar su rabia contra el sistema, su odio a esta vida.

Las vi agruparse, alejar a los hombres con polvos de diamantina y gritos, ulular de rabia y arremeter contra una estacin del Metrobs para intentar destruirlo e incendiar una estacin de polica. Las vi marchar y aduearse del espacio, gritar su furia, pintar lo que podan, arrojar polvos y lquidos, glopear paredes y vidrios, encender fuego como mendes incontrolables...

Pero no nos confundamos: su violencia fue simblica.

Todo ello fue un grito, una declaracin de guerra contra la muy real violencia feminicida que no disminuye en nuestro pas (10 al da), contra la trata de blancas que no se combate en serio, contra las violaciones que se siguen sucediendo cotidianamente en la impunidad y complicidad machista, contra los abusos sexuales que no cesan, contra la tentativa de domesticacin de sus vidas para seguir explotando su trabajo reproductivo, de subsistencia y cuidados, contra la negacin de sus derechos reproductivos, contra esta vida y este mundo... Las paredes graffiteadas, los vidrios rotos, los inmuebles incendiados, los agravios y excesos cometidos no son nada, nada!, ante lo que ellas, sus hermanas, amigas, madres, desconocidas, han padecido en este pas, en este sistema.

Las vi y admir como asombrosas guerreras, brujas empoderadas, salvajes indomables... Y se me grabaron algunas imgenes.

Subidas en el destrozado Metrobs, dos de ellas, con pantalones cortos, se tomaban de la mano satisfechas de su obra de destruccin, una de ellas con una varilla que pareca una lanza que brillaba entre el humo de las ruinas.

Confieso que el Metrobs, ese transporte pblico privatizado por las corruptelas de los gobernantes de esta ciudad, que adems sobrexplota a sus trabajadores, siempre me ha dado coraje y ganas de borrarlo o, mejor an, volverlo eficaz, gratuito y pblico.

Otra muchacha, con sombrero cnico y alzado de bruja, estaba fascinada frente al fuego que otras haban prendido. Quin sabe qu extraos sortilegios haca contra el patriarcado capitalista y sus violencias. Otras varias corran, saltaban, golpeaban y ya no saban qu y cmo destruir. De alguna manera saban que tenan que destruir a este sistema, se sentan prisioneras de l y no saban cmo acabar con l.

De hecho, esas mujeres en rebelda ya estn transformando las relaciones cotidianas entre hombres y mujeres para eliminar la violencia patriarcalista, de dominacin, que las permea.

Esas mujeres insurrectas estn saliendo a las calles iracundas, quitando de su paso a los hombres, gritando y pintando las paredes con sus palabras, porque quieren detener las violencias que sufren y han sufrido. Desean terminar con los feminicidios, la trata de blancas, las violaciones, los acosos sexuales, las faltas de respeto, los abusos sexuales de policas y militares, la indiferencia de los gobernantes, las limitaciones a sus derechos, el funcionamiento del patriarcado capitalista que las somete a una doble explotacin y no las deja vivir como ellas quieran.

Son guerreras, ms vale comprenderlo.

Pero tambin son brujas que tienen poder (el de su unin, su sororidad), poseen conocimiento (del funcionamiento del patriarcado capitalista) y quieren la revancha contra el histrico genocidio que se cometi contra ellas en los inicios de la Modernidad (la caza de brujas) para quitarles su independencia econmica y sexual, que siempre son un riesgo para cualquier orden patriarcal.

Son salvajes que no volvern a ser domesticadas: nunca dejarn que los hombres, el sistema, la moral dominante, pretenda reducir sus existencias al mbito de los servicios domsticos, al encierro en el hogar, a la carga de los trabajos reproductivos o de cuidados, a ser parte de una familia. Ellas saben que familia significa servidumbre del padre y han decidido emanciparse de tal servidumbre. Son salvajes que ya no obedecen, rechazan el ser domesticadas, no siguen los roles para funcionar en este sistema, rompen con la moral patriarcalista. Se insubordinan contra el patriarcado y contra el capitalismo porque saben que ste es una prolongacin de aquel.

Estn advertidos, seores policas, militares, violadores, machos, sexistas, acosadores, esposos o novios dominadores, padres autoritarios, maestros o patrones abusadores, lderes o gobernantes patriarcales, hombres que no empiecen a criticar el patriarcalismo que nos ense a ser hombres. Hay un ejrcito de guerreras, brujas, salvajes dispuestas a no dejar pasar ninguna violencia contra las mujeres.

Gobernantes y gobernantas, la guerra recomienza. Mediten en qu bando van a estar porque esta guerra no va a terminar hasta barrer el patriarcado capitalista y sus violencias.

Ya veremos en el transcurso de esta guerra y otras que se avecinan, cmo unir contra el patriarcado capitalista a trabajadorxs, campesinxs, servidorxs pblicos o privados, desempleadxs, jvenes excluidos, estos es: a todos los oprimidxs y explotadxs por este sistema, y definir una estrategia para ganarla.

Pero un requisito para estar unidos es luchar junto a estas mujeres insurrectas, marchar a su lado, respetndolas, autocriticando el patriarcalismo interiorizado, cuidando nuestros comportamientos, nuestras miradas, nuestros acercamientos a ellas, limpiando nuestro lenguaje de violencias sexistas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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