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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2019

Una Biarritz blindada espera el G7 como si fuera la antesala del fin del mundo

www.eldiario.es


Mientras los veraneantes que quedan en la coqueta Biarritz hacen cola para comprar un par de bolas de helado junto a la gran playa de la localidad vascofrancesa y los surferos cazan olas, una tanqueta negra de los RAID de la Polica Nacional de Francia patrulla el centro de esta ciudad de 25.000 habitantes. Al doblar la esquina aparecen motoristas de la Gendarmera y un poco ms all se ven furgonetas antidisturbios por doquier. Al pasear hay que tener cuidado para no golpear con la mochila el can de la metralleta del agente apostado en la esquina. Los militares hacen estiramientos en sus garitas. Tambin se ven perros y artificieros. La llegada de los principales lderes mundiales para el G7 de este fin de semana ha parecido traer la antesala del fin del mundo a esta ciudad balneario.

En los alrededores de Bellevue y del Hotel du Palais se ha instalado una "zona roja" en la que no se permiten los coches salvo llamativos Ferraris y Cadillacs-, todas las calles estn valladas e incluso tapadas con lonas negras de gran altura y hay preparados controles como los de un aeropuerto que sern activados en cualquier momento. Algunos carteles alertan de que slo se permitir el paso con una autorizacin expresa o 'badge' (credencial). Un repaso a los aparcamientos muestra que la mayora estn cerrados y se ha prohibido el uso de billetes en muchos lugares y cajeros. Ni el cine del centro pondr pelculas en los prximos das.

El carsimo Hotel du Palais ser el alojamiento de Donald Trump, Angela Merkel y los dems. All hay platos de 60 euros en la carta. A su alrededor slo hay policas, militares y furgonetas negras con los cristales tintados de matrculas de todos los pases. Hay una excepcin. Una pareja de agentes armados se acerca a un Range Rover gris con placas locales. Su maletero y las puertas abiertas les delatan.

Su dueo es el seor Gueudin. Explica a los agentes que enseguida dejar libre el hueco para la Vito que ya maniobra por detrs. Lleva en brazos a un beb y muestra un maletero lleno hasta las cartolas. Su mujer est metiendo tambin cosas en el interior y el abuelo parece inquieto. "Nos vamos de la ciudad", explica amablemente mientras ultima el viaje. Su casa, justo al lado del punto neurlgico del G7, es una zona ms que roja. El resto de vecinos parecen haber huido ya a tenor de las persianas bajadas y de la ausencia de vida.

Unos metros ms all, detrs de unas lonas negras, un joven atiende su comercio de ropa. El dependiente vive en la "zona azul", con seguridad algo ms relajada y posibilidad de aparcamiento, pero trabaja en la "zona roja". Nadie le ha informado de que la entrada de su comercio iba a estar vallada y tapada. "Ha sido una sorpresa verlo esta maana", confiesa. Ms que enfadado, se le ve resignado por las circunstancias. "No ha venido nadie en todo el da", explica a los periodistas. Si este viernes se repite la situacin, bajar la persiana y probablemente abandone tambin Biarritz. Para el empleado, la situacin generada en la ciudad parece la de Pars tras los atentados de 2015. Muchos colegas que viven fuera han tenido enormes dificultades para llegar a trabajar, comenta.

"No s si esto va a servir de mucho pero s s que ha costado mucho dinero. Ese dinero se poda haber destinado a otras cosas", lamenta. Como l, los tenderos de su calle navegan por Internet para matar el tiempo. Otros han escrito en sus pizarras que desafan al apocalipisis y abrirn durante el G7 para sus clientes. Uno de ellos incluso se ha atrevido con un Trump de cartn piedra ondeando una bandera de las barras y las estrellas. Se espera en las prximas horas el aterrizaje del Air Force One.



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