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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2019

Dos caminos

Guillermo Almeyra
Rebelin


El gobierno de Mauricio Macri, como un boxeador groggy, apenas si se mantiene en pie y trata de recuperar algo de fuerza y de apoyo en el poco tiempo que queda hasta las elecciones generales de octubre en las que recibir el golpe de gracia.

Ante la alianza en formacin que se reflej en las urnas entre, por un lado, amplios sectores de las clases medias urbanas y rurales con los desocupados y los trabajadores an en actividad pero amenazados por la crisis, por otro, Macri busca desesperadamente separar del grueso al menos algunos sectores ms conservadores con medidas de muy escaso impacto social pero simblicas, como la eliminacin del IVA a algunos alimentos de gran consumo.

Por su parte, los Fernndez intentan permitirle la terminacin de su mandato porque estn tambin preocupados por la constitucin en marcha de un bloque social que en el pasado reciente permiti grandes luchas sociales, como las que se produjeron posteriormente a la alianza obrera-estudiantil de 1958 en defensa de la enseanza pblica y laica, la que prepar en los 60 el Cordobazo y el Rosariazo o la alianza entre piquetes y cacerolas que preanunci la huda en helicptero en 2001 del presidente asesino De la Ra.

Alberto Fernndez, el candidato a presidente, trata por eso de tranquilizar al capital financiero internacional y a los capitalistas que apoyaban a Macri (y que empiezan ya, como Grobocopatel, soyero, a saltar el alambrado). Lleg incluso a justificar la devaluacin del peso en un 30 por ciento en slo una semana que hunde los salarios y las pensiones y a toda la economa y a aceptar la triplicacin de la deuda pblica y la ayuda impagable y asfixiante del Fondo Monetario Internacional (FMI) y les dijo a los dirigentes de la General Motors con nosotros van a poder trabajar.

El do Fernndez se preocupa por los capitalistas pero no dice una palabra sobre aumentos inmediatos de salario, proteccin del empleo, control de la fuga de capitales mediante un control bancario, auditora de la deuda privada y de la pblica. Sobre todo, trata de evitar movilizaciones porque en stas los trabajadores y los desocupados se organizan, discuten, confrontan ideas y soluciones.

Pero el deslizamiento de decenas de miles que anteriormente haban apoyado a Macri en 2015 o que se haban abstenido fue el resultado directo de las manifestaciones, paros, movilizaciones y de las puteadas ritmadas de miles en las canchas, teatros, cines, pizzeras, medios de transporte. Eso fue lo que forj la rabia, el odio, el voto contrario.

Esta especie de cogobierno oculto y vergonzante bajo la forma de continuas llamadas telefnicas entre el candidato Fernndez con la anuencia de la vice Fernndez y el desahuciado presidente actual muestra, adems de complicidad con la dictadura del capital, una gran debilidad poltica, que favorecer la maniobra del sector macrista de recuperar votos e intentar sobrevivir porque todava no se realiz la eleccin real y de aqu a octubre hay tiempo de sobra para que Macri termine de hundir la economa.

Eso es lo que hay que impedir exigiendo informaciones sobre cada paso del gobierno y anulando con la fuerza popular las medidas criminales que pueda decidir el equipo de nufragos que est todava en el timn porque una transicin sin manifestaciones dejara las manos libres a los capitalistas que exportaron ilegal y alegremente 70 mil millones de dlares en tres aos y medio y duplicaron la deuda pblica argentina con el resultado de que los bonos del Estado estn calificados como bonos basura.

Ya las luchas de los docentes y los desocupados en Chubut o la decisin de varias organizaciones de instalar ollas populares y hacer manifestaciones en Plaza de Mayo, antes y despus de Macri, muestran el camino a los dems trabajadores. No hay que ceder nada y todo debe ser reconquistado!

Hay que transformar la actual pugna entre dos sectores capitalistas neoliberales, el macrista, con el apoyo del gran capital, y el Frente de Todos, con el de las Pymes y de las mayoras populares, en un enfrentamiento de los trabajadores contra las polticas y la represin propias del capitalismo del siglo XXI que, para superar su crisis, quiere explotar an ms a quienes producen la riqueza de unos pocos.

Las grandes empresas, si no pueden evitarlo, trabajarn con los Fernndez que estn dispuestsimos a darles garantas y a mantener el orden con la represin. Habra, en ese caso, algunos pequeos cambios cosmticos pero todo seguira igual.

Por el contrario, hay que imponer un cambio real cortando de raz el tentculo asfixiante de la deuda, reorganizando la economa y el pas, encarcelando a todos los delincuentes de cuello blanco probados, expropiando las propiedades en Argentina de quienes envan sus capitales al exterior, como el mismo Macri, obteniendo un inmediato aumento de salarios y jubilaciones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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