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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2019

Permanencia del racismo y la exclusin hacia los indgenas y mestizos desindianizados en Mxico

Ramn Csar Gonzlez Ortiz
Rebelin


Introduccin

Los pases imperialistas occidentales, cuando no se encontraban compitiendo en una dura y estrecha lucha con otras potencias, se encontraran denodadamente dedicados a asentar, vigilar, estudiar y, por supuesto, gobernar los territorios que colonizaron y por ende se encontraban bajo su jurisdiccin [1].

Resultado de lo cual, el mundo colonizado sera un mundo cortado en dos. Mediante una frontera que se hara evidente en los cuarteles y las delegaciones de polica, as que, el interlocutor vlido e institucional del colonizado, el vocero del colono y del rgimen de opresin sera el gendarme o el soldado.

As como, respecto a las zonas donde habitaran los colonizados, estas no seran complementarias de las zonas donde habitaran los colonos. Sino que, muy por el contrario, estaran regidas por una lgica puramente aristotlica, obedeciendo al principio de exclusin recproca.

Motivos por los que, la ciudad del colono ser una ciudad dura, toda de piedra y hierro, una ciudad iluminada, asfaltada, donde los cubos de basura estarn siempre llenos de restos desconocidos, nunca vistos, ni siquiera soados. En adicin a lo cual, los pies del colono estarn protegidos por zapatos fuertes, y en correspondencia con ellos, las calles de su ciudad estarn limpias, sern lisas, sin hoyos, sin piedras. Siendo entonces, una ciudad de blancos, de extranjeros.

Y, muy por el contrario, las ciudades del colonizado, o al menos las ciudades indgenas, las ciudades negras, la medina o los barrios rabes, las reservas, sern lugares de mala fama. Nacindose all en cualquier parte, de cualquier manera, y muriendo de igual forma en cualquier parte, de cualquier cosa.

De forma que, las ciudades de los colonizados sern un mundo sin intervalos, los hombres estarn unos sobre otros, y en correspondencia con ellos, sus casuchas unas sobre otras. Y a lo cual se aadir, que la ciudad del los colonizados sern una ciudad hambrienta, hambrienta de pan, de carne, de zapatos, de carbn, de luz.

Pero para que tales hechos se hayan asentado, ha sido necesario que, ni el imperialismo ni el colonialismo sean simples actos de acumulacin y adquisicin, sino que, de acuerdo con Edward Said, para cualquier sociedad no totalitaria es indispensable que ciertas formas culturales predominen sobre otras, as como determinadas ideas sean ms influyentes que otras.

En tal sentido, muchos trabajos acadmicos o literarios explicaron en su momento que, tales diferencias en la sociedad se deban a que el rico es rico porque es blanco, y se es blanco porque se es rico. Y ms todava, dichas explicaciones an persisten para dar cuenta de nuestra realidad, aunque matizadas.

De forma que, no le basto al colono limitar fsicamente al colonizado con ayuda de su polica y de sus gendarmes. Sino que, para ilustrar el carcter totalitario de la explotacin colonial, el colono hizo del colonizado una especie de quinta esencia del mal [2] .

Y para lo cual el colono adopto una supremaca cultural, dentro de lo que Gramsci llamo hegemona, concepto indispensable para comprender, de un modo u otro, la vida cultural en el Occidente, as como los efectos que tal hegemona cultural ha tenido y sigue teniendo sobre pases como el nuestro.

Resultando as que, se puede decir que el componente principal de la cultura europea ha sido precisamente aquella que ha contribuido a que su cultura sea hegemnica tanto dentro como fuera de Europa: la idea de una identidad europea superior a todos los pueblos y culturas no europeas [3].

Expresin de lo cual, ha sido que en contra parte, a la sociedad colonizada se le sealo como un lugar en el cual los valores nunca han habitado, declarndose al indgena como alguien impermeable a la tica y que adems de carecer de valores, tambin los niega, siendo enemigo de los mismos. As es colocado como el mal absoluto, un elemento corrosivo, destructor de todo lo que le est cerca, elemento deformador, capaz de desfigurar todo lo referente a la esttica o lo moral, depositario de fuerzas malficas, as como instrumento inconsciente e irrecuperable de fuerzas ciegas [4].

Caractersticas y persistencia de la visin colonial en Mxico.

Tal como indicar Guillermo Bonfil Batalla, los pueblos portadores de culturas originalmente mesoamericanas hemos sido colonizados por los espaoles. Es decir, fueron sometidos con el argumento ltimo de la fuerza y la violencia a una forma de organizacin social en la que estaran globalmente destinados a ocupar la posicin subordinada. Posicin que tambin sera compartida por los contingentes de negros que fueron trados de frica.

Y tras dicha colonizacin, al colonizado se le definir como inferior frente al colonizador en todos los aspectos posibles de comparacin. Premisa mediante la cual se justificar la explotacin colonial, as como se considerar como una empresa de salvacin del infiel y civilizacin del brbaro.

Escenario dentro del cual, la categora de indio, que se emplear para designar a todos los pueblos aborgenes colonizados o por colonizar, tendr simultneamente connotaciones biolgicas (raciales y racistas) y culturales (en el sentido amplio del trmino): colocndose, as como un concepto total.

Es decir, a partir de esas dos connotaciones se pretender definir con una sola palabra una lista interminable de inferioridades que le fueron atribuidas al pueblo indio o al individuo indio, frente a los espaoles que definieron al indio. Punto de partida desde el cual explicaran y justificaran los colonizadores, la supuesta imposibilidad de tener un futuro propio los indios, y distinto del que le asignarn dentro de su proyecto colonizador.

As como llevara a que se desmontarn las formas de organizacin social y poltica de los nativos, lo cual, a su vez, unan orgnicamente a la poblacin de vastos territorios. Reordenndose la ocupacin y explotacin del espacio, desplazando, concentrando, dispersando o expulsando a la poblacin india en funcin de los intereses econmicos y estratgicos de la empresa colonizadora.

Y para lo cual, se pondra en marcha un intenso programa etnocida, el cual estara estructurado en torno a la evangelizacin; la guerra de ocupacin, las enfermedades tradas por los espaoles, los trabajos forzados y la desorganizacin inicial de la cultura y la forma de vida precolonial. Todo lo que tendra como consecuencia una de las catstrofes demogrficas ms terribles en la historia de la humanidad.

Proceso ante el cual, las culturas de estirpe mesoamericana se veran compelidas a reorganizarse a la defensiva, como culturas de resistencia, restringidas a sobrevivir casi exclusivamente en el mbito estrecho de la comunidad local, encubiertas en la clandestinidad, cerradas en s mismas, expoliadas, por lo que se vera paralizado en muchos rdenes su desarrollo histrico [5].

Estructura de dominacin que no sera derribada cuando Mxico alcanzar la independencia poltica. Sino que, por el contrario, las transformaciones liberales del siglo XIX acentuaran de una nueva manera la misma agresin contra los pueblos mesoamericanos y sus culturas.

As como se pretendieron y lograron en muchos casos, destruir las bases territoriales de las comunidades, al mismo tiempo que, en aras de una igualdad que la realidad social no respaldaba, se eliminaron los restos de la legislacin proteccionista con que la Corona haba intentado sustraer a "los ms humildes de sus vasallos" de la voracidad de encomenderos, funcionarios y terratenientes, as como del riesgo que implicaba el crecimiento de esos grupos como poderes autnomos dentro del imperio.

De tal forma, los primeros intentos de "modernizacin" econmica y poltica del nuevo Estado independiente seran, para la poblacin india, para los campesinos "mestizos" desindianizados [6] y para los obreros y los sectores populares urbanos, una renovada agresin, tan violenta como las peores que ocurrieran durante la existencia de la Nueva Espaa [7].

As como ser el carcter que adquirir finalmente el proyecto triunfante de la revolucin mexicana, aspecto que se definir con toda nitidez durante el gobierno de Miguel Alemn, aunque ya estaba esbozado en sus rasgos principales desde el rgimen de Plutarco Elas Calles.

En tanto que, la derrota de la revolucin del Sur que fuera encabezada por Emiliano Zapata cancelara la nica alternativa que se sustentaba en la realidad del Mxico profundo. As como, el reparto agrario, la poltica obrerista, la accin educativa y la recuperacin del petrleo para la nacin, durante el sexenio cardenista, serian el ltimo intento de echar a andar al pas por senderos ms acordes con su compleja realidad.

Y una vez derrotadas ambas experiencias, slo se cambiara de nombres, as como los estilos personales de gobernar, hasta lanzar al pas por una pendiente en bajada que ha significado el ascenso del "Mxico imaginario". Es decir, por el camino de un proyecto occidental de desarrollo, imitativo, dependiente, perifrico y tenazmente empecinado en apegarse a la visin colonizada segn la cual la civilizacin mesoamericana y el Mxico profundo que la encarna slo representan un lastre, as como son el obstculo a remover para llegar, aunque sea a los postres, al "banquete de la civilizacin".

Escenario dentro del que, los planes de desarrollo econmico, por ms que stos hayan venido siendo centrales, slo representan una parte. Y de lo que se trata es de la conformacin de un proyecto de nacin, de un modelo de sociedad a la que se aspira y que est implcito o se delinea explcitamente.

Concibindose a una nacin "mestiza" como la afirmaron con nfasis Andrs Molina Enrquez, Manuel Gamio y Jos Vasconcelos. Y de acuerdo con ellos, se tena que maridar "lo mejor" de nuestra herencia india y espaola para dar a luz una nueva cultura y un hombre nuevo (csmico, dijo el Maestro de Amrica).

Pero estando de trasfondo en realidad, tanto para liberales y conservadores el "problema del indio" consistente en la existencia del indio, as como los rasgos culturales y dems persistentes en el mestizo desindianizado.

Por lo que se debe excluir a todos los portadores de lo indio, globalmente en el caso de algunos sectores (los indios identificados como tales; los "nacos" el antiguo lpero de la plebe en las ciudades) o selectivamente en cualquier situacin concreta en que se manifieste su orientacin cultural diferente de la dominante.

Perspectiva occidental (Espaa, Inglaterra, Francia y hoy los Estados Unidos), y de los sectores occidentales nacionales, que perciben a Mxico como una circunstancia (territorial, histrica, social) con la que no es posible establecer una adhesin profunda, total.

No obstante, se haya nacido en Mxico y se vive l, empero la realidad nacional la transforman y la perciben como una serie de limitaciones, carencias, inferioridades y frustraciones (que se verbalizan en trminos como "mexiquito", "nacotitln" y otros usuales entre nuestra gente linda) que expresan, en su causalidad ms profunda, la conciencia de vivir en un pas que todava es colonia porque persiste la "otra" civilizacin: la civilizacin colonizada.

Y de lo cual se deriva la falta de compromiso real con la totalidad del conjunto social, as como existe una incapacidad para aceptar que se tiene un destino comn que no sea el planteado desde la perspectiva occidental, e implicando la negacin de lo mesoamericano.

As como de ah emana el desinters generalizado de los empresarios para trazar estrategias a largo plazo y su concomitante tendencia a obtener el mximo de ganancias en el menor tiempo, sin que importen los costos sociales ni el futuro de la economa del pas.

Persistiendo en los empresarios, una visin del pas como una colonia, ante la presencia de la "otra" civilizacin frente a la que no encuentran otro parmetro cultural para entenderla que no sea el de percibirla como inferior y colonizada y con la que no pueden mantener otra relacin que no sea la de asumirse y actuar como colonizadores.

Y siendo que, quienes han asumido la direccin del Estado, cuando no han sido miembros originales de las oligarquas o las burguesas, han compartido con stas muchos intereses a partir de una identificacin profunda en el mismo horizonte civilizatorio.

En tal sentido, para ambos grupos, la nica opcin en el caso de la agricultura (en un pas donde se invent la agricultura, con campesinos que tienen detrs milenios de experiencia acumulada!) ha sido la introduccin de sistemas de cultivo y tecnologas "modernas", completamente ajenas a las prcticas y los conocimientos de los campesinos reales [8].

Esquema de pensamiento sustitutivo que tambin a ignorado y combatido las sabiduras mdicas, los conocimientos y las habilidades artesanales, las formas de organizacin familiar y comunal, las instituciones de gobierno tradicional, los idiomas, las expresiones de religiosidad propias de cada pueblo, sus tendencias igualitarias y hacia la autosubsistencia, sus ritmos de vida, sus modos de produccin, distribucin y consumo, su sentido del tiempo y del espacio, as como su concepcin de la naturaleza y del hombre.

Algunos datos actuales sobre el racismo y la exclusin del indgena y del mestizo desindianizado.

De acuerdo con el ms reciente estudio de OXFAM Mxico, en el caso de la discriminacin [9] tnico-racial en Mxico, tales prcticas tienen un fundamento objetivo en relaciones histricas de poder y dominacin sobre los pueblos indgenas y afrodescendientes, as como una legitimacin subjetiva en el racismo; es decir, en la creencia errnea de que esta dominacin se justifica por la presencia de rasgos esenciales, biolgicos, genticos, o culturales.

Y por lo que, se ha colocado a los grupos dominados en situacin de inferioridad en relacin a los grupos dominantes. Sin embargo, para comprender mejor la desigualdad de oportunidades actuales, es importante tomar en cuenta que esta tiene una doble vida.

Ya que, por un lado, se expresa, en la acumulacin histrica de privaciones y desventajas sociales. En el caso de Mxico, tal acumulacin originaria de desventajas es resultado de un proceso multisecular de dominacin poltica, social y cultural de las lites blancas y mestizas hacia los pueblos indgenas y afrodescendientes, que se inaugur en la sociedad colonial, pero que se ha mantenido a lo largo de ms de dos siglos de vida independiente.

E implicando que, la discriminacin del pasado mantiene sus efectos en el presente, lo cual guarda una estrecha relacin con el hecho de que, quienes hablan lenguas indgenas, afrodescendientes, o tenemos tonos de piel ms oscuros, solemos tambin provenir de familias con mayores carencias sociales y de territorios con menores niveles de desarrollo socioeconmico.

Y para lo cual, basta con no revertir los efectos de las discriminaciones del pasado para que las desventajas acumuladas operen en el presente contra los grupos discriminados [10].

En tal sentido, Oxfam presento los siguientes datos, como expresin de lo anterior:


Contexto dentro del cual, escritores mexicanos que realizan su produccin en idiomas originarios sealan que en el pas las instituciones gubernamentales, como el Instituto Nacional de Lenguas Indgenas (Inali) y la Secretara de Educacin Pblica (SEP), realizan una labor mnima para difundir su obra, razn por la cual ellos mismos deben publicitarse [11].

De modo que, para autores como Aura Acumes, el presente ao, considerado como el ao Internacional de las Lenguas Indgenas ha resucitado con fuerza la famosa interculturalidad, entendida como neofolclor. Pero que, en realidad es un mecanismo usado cmodamente desde el poder para pacificar a los pueblos indgenas, as como a afrodescendientes, generando la percepcin de que se nos est incluyendo en un mundo hecho a su medida [12].

Y siendo que, dicha pacificacin es crucial en nuestro pas en momentos que, por ser mujer es muy probable que una persona viva en situacin de pobreza en Mxico. Pero tal condicin se acenta si es indgena, habitante de una zona rural y menor de edad. Toda vez que, dicha poblacin, es la poblacin mexicana con las peores condiciones econmicas y sociales en Mxico, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluacin de la Poltica de Desarrollo Social (Coneval) [13].

Pero aun peor, tal pacificacin tiene relevancia cuando en el pas, el 80 % de los activistas ambientales asesinados en Mxico resultan ser indgenas. As como, en Oaxaca, Puebla y Michoacn el 100 % de los agredidos han resultado ser indgenas. Lo cual ha asegurado Gustavo Snchez, como director de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (MOCAF).

 

Bibliografa.

Said W. Edward. Cultura e imperialismo. Anagrama coleccin argumentos, cuarta edicin 2012.

Fann Franz. Los condenados de la tierra. Fondo de Cultura Econmica, tercera reimpresin, 1972.

Bacon David. Hijos del libre comercio. Deslocalizaciones y precariedad. El Viejo Topo, 2003.

Bonfil Batalla Guillermo. Mxico profundo. Una civilizacin negada. Grijalbo, 1994.


Hemerografa.

Contralnea. Jornaleros de San Quintn: entre la explotacin moderna y la resistencia social . Por: Guillermo Castillo Ramrez. Abril 12, 2015.

Contralnea. San Quintn a 1 ao, entre la resistencia y la coaccin. Guillermo Castillo Ramrez. Mayo 29, 2016.

Contralnea. Jornaleros de San Quintn sufren las represalias del sector patronal. Guillermo Castillo Ramrez. Octubre 4, 2015.

Contralnea. San Quintn: el Estado se ala con los empresarios y somete a los jornaleros. Guillermo Castillo Ramrez. Junio 28, 2015.

Contralnea. San Quintn: patrones voraces, gobiernos cmplices. Guillermo Castillo Ramrez. Junio 7, 2015.

Rebelin. Mujeres indgenas de India luchan por sus derechos sobre la tierra. Por: Stella Paul. IPS. 14-08-2019.

La Jornada. Despliega el Estado una poltica de sustitucin lingstica masiva. 02-08-2019

La Jornada. Hay que replantear la educacin indgena. 05-08-2019

 

Notas

[1] Said W. Edward. Cultura e imperialismo. Anagrama coleccin argumentos, cuarta edicin 2012. Introduccin.

[2] Fann Franz. Los condenados de la tierra. Fondo de Cultura Econmica, tercera reimpresin, 1972. Pp. 35-36.

[3] Said Edward. Orientalismo. Texto en PDF.

[4] Fann Franz. Los condenados de la tierra. Fondo de Cultura Econmica, tercera reimpresin, 1972. Pg. 36.

[5] Cuadernos Polticos, nmero 52, Mxico, D.F., editorial Era, octubre-diciembre de 1987, pp. 21-31. Notas sobre civilizacin y proyecto nacional. Guillermo Bonfil Batalla

[6] As nombro Guillermo Bonfil Batalla a la prdida de identidad colectiva original como resultado del proceso de dominacin colonial. E indico que, el cambio de identidad, sin embargo, no implico necesariamente la prdida de la cultura india, como lo prueba la realidad de las comunidades campesinas tradicionales que se identifican como mestizas. Hecho que se ve aun en las ciudades, bastin histrico del poder colonizador, pudindose encontrar la presencia de la cultura india, manifiesta en diversas formas, unas provenientes de procesos antiguos (la existencia de los barrios indios), y otras resultantes de fenmenos sociales ms recientes (la inmigracin del campo a la ciudad). Bonfil Batalla Guillermo. Mxico profundo. Una civilizacin negada. Grijalbo, 1994. Pg. 13.

[7] Por supuesto, los proyectos nacionales que las lites criollas y mestizas pusieron en marcha o trataron de impulsar, fueron todos, sin excepcin, planteados al margen y en contra de la civilizacin mesoamericana. Ni una generacin de polticos e intelectuales tan indiscutiblemente brillante como la de la Reforma fue capaz de considerar siquiera la posibilidad de que los valores, las instituciones y las maneras de pensar y actuar de los pases ms desarrollados de occidente tuvieran que someterse a una crtica radical a partir de la presencia abrumadora de los pueblos con culturas mesoamericanas.

La querella por la nacin ocurra al margen de la mayora de los supuestos ciudadanos, que permanecan como el escenario ignorado que slo pona una incmoda interrogacin a los anhelos de "progreso" y "civilizacin". Cuadernos Polticos, nmero 52, Mxico, D.F., editorial Era, octubre-diciembre de 1987, pp. 21-31. Notas sobre civilizacin y proyecto nacional. Guillermo Bonfil Batalla

[8] E incrementar la productividad del campo" se ha asumido como un imperativo que est por encima y al margen de la realidad campesina: los nicos cuya opinin no cuenta son los que trabajan y hacen producir la tierra. Su experiencia ha sido inservible porque los proyectos no se han elaborado a partir de ella, a partir de ellos. Y su renuencia se ha entendido como una prueba ms de "atraso", nunca como una actitud que expresa la resistencia, la decisin profundamente vital de mantener en pie su propio proyecto civilizatorio. Cuadernos Polticos, nmero 52, Mxico, D.F., editorial Era, octubre-diciembre de 1987, pp. 21-31. Notas sobre civilizacin y proyecto nacional. Guillermo Bonfil Batalla

[9] La discriminacin es un mecanismo clave para explicar la desigualdad de oportunidades. Entendemos la discriminacin como el conjunto de prcticas, informales o institucionalizadas, que niegan el trato igualitario o producen resultados desiguales para ciertos grupos sociales y que tienen como consecuencia la privacin o el menoscabo en el acceso a los derechos y la reproduccin de la desigualdad social.

Patricio Sols. Braulio Gmez Graniel. Virginia Lorenzo Holm. Por mi raza la desigualdad. Efectos de las caractersticas tnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en Mxico. OXFAM MXICO, JULIO DE 2019.

[10] Patricio Sols. Braulio Gmez Graniel. Virginia Lorenzo Holm. Por mi raza la desigualdad. Efectos de las caractersticas tnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en Mxico. OXFAM MXICO, JULIO DE 2019.

[11] La Razn. Literatura indgena: segregada, sin apoyos ni difusin. Por: Ral Campos. 12 agosto, 2019

[12] Lo indgena como circo en el regreso de la interculturalidad. Por: Aura Cumes. 07-18-2019.

[13] Expansin. La pobreza en Mxico daa ms a las mujeres y los indgenas. Por: Alejandro Rosas. Mar 06 agosto 2019.

Ramn Csar Gonzlez Ortiz es Licenciado en Sociologa y Maestro en Estudios Polticos por la UNAM. Actualmente est realizando el Doctorado en Ciencias Sociales, impartido por la UAM-Xochimilco.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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