Portada :: Brasil :: La Amazonia en peligro
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2019

Selva arrasada

Marcelo Aguilar
Brecha (Uruguay)


En plena cruzada para aumentar su frontera agrcola y minera, Brasil arde con ms de mil incendios por da. Al fuerte aumento de la deforestacin en lo que va de su mandato, Bolsonaro respondi echando al director del organismo que alert de la situacin. Su poltica ambiental genera resistencias incluso en la bancada ruralista y dificulta las relaciones diplomticas brasileas.


El cielo paulista se oscureci de repente, y las tres de la tarde se hicieron las tres de la madrugada. A miles de quilmetros de la metrpolis, vastas extensiones de la selva amaznica ardan desde haca ms de diez das. Hasta hoy arden. La seal del 19 de agosto fue clara: la destruccin de la Amazonia nos afecta a todos. La cantidad de queimadas, como se conoce a las quemas de extensiones de selva para convertirlas en reas de cultivo, es la mayor registrada por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE, por su sigla en portugus). Slo en agosto y hasta el martes 20 se constataron 23 mil focos de incendio en la Amazonia, ms de mil por da. Desde enero, son ms de 53 mil. La cantidad de incendios y la llegada de un frente fro sera la causa del desplazamiento de las cenizas hasta So Paulo.

En el norte, en el estado de Par, estancieros promovieron el Da del fuego, el pasado sbado 10. Segn dijo al diario local Folha do Progresso uno de los organizadores, la idea era mostrarle al presidente que queremos trabajar y la nica forma es desmontando. Para limpiar nuestras pasturas es (necesario) el fuego. Segn el Inpe, en esa regin los focos aumentaron 300% con relacin al da anterior. Jair Bolsonaro se desmarc y levant la sospecha de que podan ser incendios criminales promovidos por oenegeros, en respuesta a los recortes del gobierno en los fondos de preservacin de la Amazonia. Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente y candidata a la presidencia en la ltima eleccin por el partido Rede, escribi: La Amazonia est siendo quemada por una mezcla de ignorancia e intereses truculentos. El gobierno est inaugurando un tiempo de delincuencia libre, en el que se puede agredir la naturaleza y las comunidades sin miedo de punicin. Y quizs ah est el punto central. Los efectos de estas queimadas pueden ser gravsimos y su alcance, todava incierto. Pero ms grave an es el contexto en el que se encuadran.

Oscurantismo


La reciente divulgacin por parte del Inpe de datos sobre la deforestacin de la Amazonia puso el tema en el centro de la discusin pblica brasilea y gener polmica a nivel internacional. El instituto ya haba sealado un importante aumento del desmonte en junio de este ao, un 88% mayor con relacin al mismo mes del ao pasado. Los datos fueron recogidos por el sistema satelital Deter, que rastrea el desmonte en tiempo real y genera alertas para colaborar con los organismos de fiscalizacin. Las reacciones del gobierno no se hicieron esperar y, en vez de hablar de la fiebre, el presidente le peg al termmetro. El 19 de julio, Bolsonaro atac los datos publicados y dijo que el presidente del Inpe, Ricardo Galvo, podra estar al servicio de alguna ONG. Galvo respondi, al da siguiente, que Bolsonaro no puede actuar como si estuviera en una conversacin de bar y agreg que lo del presidente eran comentarios impropios y sin ningn fundamento (), ataques inaceptables no solamente a m, sino a las personas que trabajan por la ciencia de este pas. El jerarca afirm que no renunciara, pero la situacin se volvi insostenible, y el 2 de agosto fue destituido. Pero nuevos datos, divulgados el 6 de agosto, mostraron un aumento de la deforestacin ocurrida en julio: 278% ms en relacin con julio de 2018. En total, el aumento de los ltimos 12 meses es de 40% respecto de los 12 meses previos, y esa tendencia seguramente se confirmar con los datos que se emiten anualmente, que se esperan para fines de octubre. Carlos Nobre, doctor en Meteorologa por el MIT que trabaj en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia y se desempe como investigador del Inpe durante 35 aos, dijo a Brecha sobre la salida de Galvo que la destitucin de un cientfico renombrado, que es uno de los mejores gestores de instituciones cientficas que Brasil ha producido en las ltimas dcadas, es una psima seal y transmite una inseguridad muy grande sobre el papel de las instituciones pblicas de ciencia. Nobre entiende que el mensaje es anacrnico y remite a la idea de que las instituciones no sirven a la sociedad, sino al gobierno, y que si el gobierno est insatisfecho con un dato que las instituciones difunden como parte de su misin, se las obliga a alinearse en una posicin poltica de slo divulgar lo bueno. Sin embargo, los satlites no mienten, record Nobre. Por eso, el cientfico afirm que la estrategia de atacar al mensajero es de tiro corto: Existen numerosos sistemas de monitoreo de alta calidad en varias partes del mundo, que miden lo que acontece con la vegetacin en todo el planeta, principalmente en las selvas tropicales. No tendra ningn sentido intentar esconder lo que pasa en la Amazonia o enojarse por la divulgacin de lo que est ocurriendo: esa poltica no lleva a ningn lado.

Tal astilla

La lnea del nuevo gobierno en poltica ambiental ya haba quedado clarsima en diciembre pasado, con la eleccin del ministro que se encargara de implementarla. Ricardo Salles es un cuadro de la derecha reaccionaria, ligado fuertemente a los ruralistas. Actualmente miembro del partido Novo, y fundador del movimiento conservador Endireita Brasil, durante la campaa reparti un panfleto con un paquete de balas en el centro y con sus destinatarios alrededor: Contra la plaga del jabal, Contra la izquierda y el Mst (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), Contra el robo de tractores, ganado e insumos, Contra los bandidos en el campo. Impulsor de una lnea dura de la defensa de la propiedad privada, en una entrevista publicada en su cuenta de Youtube y citada por el portal Nexo, manifest: Tenemos que garantizar un ambiente seguro, estable y previsible para que la produccin rural pueda ir hacia adelante. Lase: para aumentar su rea de expansin, o sea, aumentar el desmonte. En esa misma entrevista, Salles se quejaba de esas invasiones, esas cosas del Mst, de los quilombolas e indios que amenazan la propiedad productiva. Eso es un gran atraso, y precisamos defender al productor para que trabaje en paz. El productor rural siempre fue cuidadoso, consciente de sus deberes, y ahora es amenazado todos los das a causa de esa falta de seguridad jurdica y del exceso de Estado. En la disminucin del papel del Estado, precisamente, est enfocado el gobierno.

Para Telma Monteiro, pedagoga brasilea que se dedica desde hace aos a la investigacin de las polticas ambientales y los procesos de licitacin de grandes obras en la Amazonia, esa es la cruzada del ministro elegido por Bolsonaro: Est ah con un papel muy especfico, que es acabar con las leyes ambientales y desmontar la estructura de gobernanza ambiental que se ha construido en el pas a lo largo de los aos. De acuerdo con Monteiro, estas estructuras no siempre funcionan para el bien del medio ambiente, pero al menos permiten que exista un cierto contrapeso de la sociedad civil. Cree que el objetivo del gobierno es abrirle paso a los monocultivos y acabar con ese contrapeso, y de ah el discurso tan radical contra las oenegs y las organizaciones sociales: El agronegocio precisa expandirse, y esa expansin solamente se puede dar en regiones que todava no fueron deforestadas. Para eso est Salles, para trabajar desde adentro a favor de los ruralistas y contra la preservacin ambiental. La investigadora afirm a Brecha que Salles no est informado, no conoce la Amazonia ni sus problemas, ni a las poblaciones indgenas, no sabe para dnde ni cmo corren los ros, ni qu es lo que pasa en el suelo de la selva. Para Monteiro, la situacin actual de deforestacin puede alcanzar niveles mucho ms dramticos, porque si se atacan las estructuras que cohben el desmonte, caminamos hacia el caos total.

Ni siquiera dentro de los sectores ruralistas hay consenso sobre esta cruzada antiambiental. Katia Abreu, una de las ms radicales defensoras del agronegocio, ministra de Agricultura de Dilma Rou-sseff entre enero de 2015 y mayo de 2016, y actualmente lder de la bancada ruralista en el Senado, dijo en una entrevista a O Estado de So Paulo publicada el lunes 13 que los agricultores que estn alegres hoy, van a llorar maana. Abreu, que fue una de las voces ms expresivas del antiambientalismo, cree que Bolsonaro est transfiriendo toda su visin reaccionaria al agro y que ese discurso, adems de alimentar el desmonte, puede cerrarle mercados a los productos brasileos. La senadora incluso defendi el trabajo de muchas oenegs y lo calific como serio, a contramano del gobierno. El propio Blairo Maggi, ex ministro de Agricultura de Temer y uno de los pesos pesados del agronegocio, manifest a Valor Econmico que el discurso agresivo de Bolsonaro genera confusin y puede llevar al sector al punto cero, poniendo en peligro el acuerdo comercial con la Unin Europea.

Hachan, tiran, rompen, sacan


A comienzos de mayo, y en un hecho indito, los ocho ex ministros brasileos de Medio Ambiente vivos se reunieron y lanzaron una carta en la que denunciaron que la gobernanza socioambiental en Brasil est siendo desmontada, en afrenta a la Constitucin. Afirmaron que en las ltimas tres dcadas, la sociedad brasilea fue capaz, a travs de sucesivos gobiernos, de disear un conjunto de leyes e instituciones aptas para enfrentar los desafos de la agenda ambiental del pas, pero que actualmente se asiste a una serie de acciones sin precedentes, que vacan la capacidad de formulacin e implementacin de polticas pblicas por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Tambin cuestionaron el discurso contra los rganos de control ambiental, en especial el Ibama (Instituto Brasileo del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables) y el Icmbio (Instituto Chico Mendes para la Conservacin de la Biodiversidad), los cuestionamientos a los datos de monitoreo del INPE, que se suman a una crtica situacin presupuestal y de personal de estos rganos. Todo esto, sostuvieron, refuerza la sensacin de impunidad, que es la seal para ms desmonte y ms violencia.

En su respuesta, Salles recay en los mismos clichs que acostumbra el presidente y escribi: Lo que viene perjudicando la imagen de Brasil es la permanente y bien orquestada campaa de difamacin promovida por oenegs y supuestos especialistas, para dentro y fuera del pas, ya sea por prejuicios ideolgicos o por una innegable contrariedad a las medidas de moralizacin contra la farra de los convenios, los eternos estudios, los recursos transferidos, los patrocinios, los viajes, los seminarios y charlas. El ministro, al igual que Bolsonaro, sostiene que existe un componente ideolgico que vicia el accionar tanto de los rganos estatales de control ambiental como del Fondo Amazonia (FA), un mecanismo creado en 2008, durante la presidencia de Lula da Silva, para captar recursos de Estados extranjeros y de empresas con el objetivo de financiar proyectos de preservacin ambiental y desarrollo sustentable en la Amazonia. En una conferencia de prensa en So Paulo, en mayo de este ao, Salles dijo que haban encontrado irregularidades en el cien por ciento de los contratos (del FA) con oenegs y cuestion los resultados de los proyectos financiados y la gestin de sus recursos (ms de 840 millones de dlares). Sin embargo, en una relatora citada por O Globo este martes 14, el Tribunal de Cuentas de la Unin que comenz una auditora del fondo a fines del ao pasado elogi la transparencia en la informacin y la gestin de recursos del FA, contradiciendo al ministro. De todas maneras, el gobierno ya afirm que quiere utilizar esos recursos para indemnizar ruralistas afectados por expropiaciones de tierras para unidades de preservacin ambiental. La reaccin de las embajadas de Alemania y Noruega, principales financiadoras del fondo, fueron inmediatas. El jueves 15, Noruega suspendi el pase anual de recursos para el FA, equivalente a 33 millones de dlares, y sigui as los pasos de Alemania, que haba hecho lo propio das atrs. El ministro de Clima y Medio Ambiente noruego, Ola Elvestuen, dijo que los aumentos en los ndices de destruccin de la Amazonia demuestran que el gobierno brasileo ya no quiere parar el desmonte.

Guilherme Carvalho, doctor en desarrollo sustentable del trpico hmedo por la Universidad Federal de Par y coordinador en la Amazonia de la ONG Fase, llam la atencin, en dilogo con Brecha, sobre el papel de los diferentes niveles de gobierno en el debilitamiento de las polticas ambientales: El gobierno federal es el eje propulsor, pero este es un proyecto de todo el bloque de poder que est en control del Estado. Los gobiernos estatales y municipales tambin desarrollan una serie de polticas en la misma lnea. Muchos alcaldes usan la revisin de los planos de directrices municipales para poder abrir ms reas para grandes empresas, e intentan que cada vez ms las licitaciones sean realizadas por las intendencias y las alcaldas, donde las empresas tienen un poder de lobby todava mayor que en instancias superiores. Si estos gobiernos pasan a tener la responsabilidad de adjudicar los proyectos en la regin, gran parte de la Amazonia va a caer.

Precisamos parar


En un texto de 1977 llamado Brasil: tierra de los indios, el reconocido antroplogo brasileo Darcy Ribeiro escriba: Los efectos del impacto de la civilizacin sobre las poblaciones indgenas son tan dramticos y destructivos que, sin duda, las tribus indgenas de Brasil que todava sobreviven desaparecern si no son objeto por parte del gobierno federal de una proteccin especfica y ms eficaz que la actual. Esto significa que todava no se interrumpi la guerra secular de diezmado y opresin: continuamos matando a nuestros indios. Precisamos parar!. Cuarenta y dos aos despus, la administracin liderada por Jair Bolsonaro se empea en atacar justamente el nico punto que para Darcy Ribeiro podra garantizar la supervivencia indgena: la proteccin del gobierno federal. En el primer da de mandato, el presidente transfiri la responsabilidad de la demarcacin y regulacin de las tierras indgenas de la Fundacin Nacional del Indio (Funai) al Ministerio de Agricultura, liderado por Tereza Cristina, ex lder de la bancada ruralista en el Congreso. El propio Congreso, al analizar a fines de mayo esa decisin presidencial, devolvi la potestad a la Funai, pero Bolsonaro insisti y emiti un nuevo decreto para revertir la decisin. En ese momento, dijo: El que demarca tierra indgena soy yo. El que manda soy yo. El pasado 1 de agosto, y por unanimidad, el Supremo Tribunal Federal mantuvo la responsabilidad de la Funai, tras una sesin en la que el magistrado Celso de Mello dijo haber visto resquicios indisfrazables de autoritarismo en el accionar del presidente. Diez das despus, durante un evento en Pelotas, Ro Grande del Sur, Bolsonaro afirm: Caca de indio petrificada dificulta la licitacin de obras importantes. Luego dijo que es necesario integrar a los indios a la sociedad y buscar un proyecto para el Brasil. La referencia a las heces viene de una de sus declaraciones previas, cuando haba dicho que se poda resolver la cuestin ambiental haciendo caca da por medio. En otras ocasiones, el presidente ya haba defendido la integracin forzada de los indgenas, que, segn dijo en enero de este ao, viven aislados y son manipulados por oenegs. Otro de los ataques del gobierno a los pueblos originarios fue la amenaza realizada en marzo del eventual cierre de la Secretara Especial de Salud Indgena, que depende de recursos del gobierno federal. De concretarse, la atencin de los indgenas pasara a depender de recursos municipales y ellos engrosaran las ya saturadas filas de los hospitales. Luego de protestas en varias regiones del pas, el gobierno recul.

Cleber Csar Buzatto, secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionero, una organizacin religiosa que acta junto con los pueblos indgenas de Brasil desde 1972, dijo a Brecha que hay en marcha un cambio radical, fundamental para entender la gravedad del momento actual: A travs del discurso de Bolsonaro, el gobierno no solamente da indicios de omisin, sino que seala hacia dnde pueden y deben ir los agresores de los pueblos indgenas, y los incentiva. Por eso su discurso es mucho ms grave que una simple carta blanca. No slo es una especie de autorizacin: es combustible. La omisin del Estado, explica, siempre existi y permanece. Pero ahora es el propio gobierno el que dirige las amenazas y los procesos de agresin y ataque. Buzatto observa un aumento significativo de denuncias y reclamos sobre nuevos procesos de invasin que indica que est en curso en Brasil una nueva fase de saqueo, de robo de tierra indgena, en la que se ataca incluso tierras ya demarcadas y debidamente regularizadas que ahora pasan a ser loteadas, comercializadas ilegalmente o vctimas de deforestacin con corte raso. Esto se suma al congelamiento en la demarcacin de nuevas tierras indgenas, que aumenta el potencial de conflicto en las regiones y acaba eternizando la situacin de vulnerabilidad socioeconmica que sufren estos pueblos. Para Buzatto, en esta nueva fase, se corren riesgos muy serios de que ocurran genocidios, especialmente en la regin amaznica, contra pueblos que desde el punto de vista numrico son menores, o grupos aislados, libres, que viven sin contacto. Pero siempre, y como hace ms de 500 aos, hay lugar para la esperanza: Los pueblos originarios han demostrado que no van a alterar su posicionamiento y su disposicin para luchar y resistir. No se han amedrentado. Esto alimenta la esperanza de que ese proyecto genocida del gobierno sea vencido por los pueblos como fue vencido el proyecto genocida de la dictadura militar.

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Aumento en la aprobacin de agrotxicos


El seor de los venenos


En lo que va del ao, el gobierno de Bolsonaro liber 262 agrotxicos. Un rcord. La explosin vino despus del impeachment. Empezando en 2016, que haba tenido el nmero ms alto de liberaciones de los ltimos seis aos (106), los permisos casi se duplicaron en 2017 (203), siguieron aumentando en 2018 (239) y en lo que va de 2019 (262). En la ltima tanda de productos aprobados, en julio de este ao, 18 son alta o extremadamente txicos, segn Greenpeace. De los liberados el ao pasado, 43% entran en esa categora, y dentro de ese grupo, 31% no son permitidos en la Unin Europea. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, hay ms de 2 mil productos esperando aprobacin. Mientras tanto, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil aprob, el ltimo mes, nuevas reglas para clasificar a los agrotxicos, lo que gener una disminucin drstica de los considerados como extremadamente txicos. Esto ocurre, entre otras cosas, porque la agencia utilizar solamente el riesgo de muerte para definir su clasificacin, dejando de lado irritaciones en la piel o problemas respiratorios.Brasil2308 III

Francilia Paula de Castro, ingeniera agrnoma, magster en salud pblica e integrante de la Campaa Permanente Contra los Agrotxicos y por la Vida, dijo a Brecha que la liberacin de estos nuevos registros no tienen nada que ver con la eficiencia agronmica. Es una accin volcada hacia los intereses de las industrias qumicas y de la bancada ruralista. Paula describi otro de los puntos graves: Quin fiscaliza los agrotxicos en Brasil? Los rganos que defienden liberar nuevos productos y vuelven ms laxas las normas, como la de la clasificacin toxicolgica, son los mismos que deberan fiscalizar. Esa es una gran fragilidad a nivel institucional y es lo que permite esa liberacin abusiva de nuevos registros.

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Las consecuencias de la deforestacin

El rastro del Capitn Motosierra

En medio de las polmicas, Bolsonaro ironiz diciendo que l era el Capitn Motosierra. Pero aunque el presidente se los tome con poca seriedad, los efectos de su poltica son extremadamente graves. En 1989, Carlos Nobre hizo la primera investigacin y alert sobre la posibilidad de que la deforestacin en la Amazonia podra llevar a una sabanizacin de la regin: incluso parando el desmonte, la selva no volvera y el paisaje se convertira en una sbana biodegradada. Nobre dice que hoy en da se conoce mucho mejor la relacin entre el desmonte, el calentamiento global y el aumento de los incendios forestales, y que al analizar estos factores, la academia lleg a la siguiente conclusin: Si el desmonte pasa del 25% del rea de la selva, llegaramos a un punto de ruptura, en el que la vegetacin comenzara a desaparecer de a poco durante los prximos 30 o 40 aos, y perderamos as hasta el 60% de la selva. De hecho, la deforestacin en la cuenca amaznica est entre el 15% y el 17%, no estamos lejos de ese riesgo. Nobre explic lo que est en juego y lo que se puede perder: En primer lugar, si eliminamos la selva, la temperatura aumentar entre 1 y 3 grados no solamente en la Amazonia, sino tambin en el centro del pas, por causa de los vientos. Ests calentando una regin que ya de por s es caliente. Eso tiene enormes perjuicios para la salud humana y para la propia agricultura de esa regin, con picos de calor que disminuyen muchsimo su productividad. Por otro lado, sostuvo que el proceso de sabanizacin tiene un lastre enorme de extincin. Estamos hablando de que desapareceran de la tierra decenas de miles de especies. Para el cientfico, es necesario ir en sentido contrario: Restaurar selvas en todo el planeta, y sobre todo en los trpicos, es un mecanismo fantstico para retirar gas carbnico de la atmsfera. Necesitamos polticas de restauracin forestal. Y cambiar el paradigma: Es necesario basar la economa en la biodiversidad, en la selva viva. Su potencial econmico es muy superior al de la carne o la soja.

Fuente: https://brecha.com.uy/corte-raso/


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