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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2019

Argentina, fuera Macri!
Se termina el neoliberalismo?

Marcelo Colussi
Rebelin


Las recientes elecciones primarias de Argentina fueron categricas, contundentes: la poblacin ya no quiere ms polticas neoliberales. Pero en realidad, para ser estrictos, no es que no las quiera: no las soporta, no puede seguir viviendo bajo ese yugo monumental.

El mensaje enviado por la masa votante fue de claro y absoluto repudio a las iniciativas de capitalismo salvaje (eufemsticamente llamado "neoliberalismo"), la gente de a pie, que es la abrumadora mayora, vive cada vez peor, con hambre, con enfermedades, sin trabajos dignos, falta de proyecto a futuro. Mauricio Macri, un acaudalado de Argentina, es un pen, un operador de esas polticas que hace unos 50 aos vienen manejando el mundo.

El llamado neoliberalismo es una estrategia de hiper control planetario por el que unos pocos megacapitales fijan el ritmo del mundo, trazando su obligada arquitectura global. El mismo surge en la dcada del 70 del pasado siglo (la dictadura de Pinochet, en Chile, fue el primer laboratorio de ensayo), como una estrategia econmica sin dudas (volver ms ricos a los ya tremendamente ricos), pero definitivamente tambin como una poltica de contencin social. Durante toda la primera mitad del siglo XX, hasta entrada su sptima dcada, el campo popular y las ideas marxistas impulsoras de la revolucin socialista fueron cobrando fuerza. De esa cuenta, a lo largo de los aos se lleg a procesos revolucionarios en Rusia (1917), China (1949), Cuba (1959), Nicaragua (1979), y a la paulatina ampliacin de beneficios por parte de la clase trabajadora global (jornada de ocho horas, importante legislacin laboral, derechos de la mujer trabajadora en relacin a la maternidad, organizacin sindical genuina). Entrada la dcada de los 70 del siglo pasado, movimientos guerrilleros de izquierda, procesos populares varios, iglesia catlica con su opcin preferencial por los pobres y distintas luchas sociales (mujeres, estudiantes, diversidad sexual) marcaban el espacio. La derecha reaccion.

A partir de esa reaccin, para dicha poca la represin (policial y militar) puso fin a toda la referida movilizacin. Pero junto a ese parate brutal, descarnado, surgen los planes neoliberales. Los mismos fueron tan efectivos, o quiz ms, que las montaas de cadveres y ros de sangre que enlutaron a los pueblos. Esos planes nacieron de los grandes capitales. Sus brazos operativos fueron, y siguen siendo al da de hoy, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (virtuales extensiones del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos, comnmente conocido como FED, por sus siglas en ingls). El supuesto "banco central" del pas del norte en realidad no es una institucin gubernamental sino que nuclea a los ms grandes capitales mundiales (bancas Rockefeller, Rotschild, Morgan, Goldman, Sachs, Lehman, Lazard y otras), estadounidenses en lo fundamental, los cuales establecen el curso de la poltica mundial ms all de las soberanas nacionales.

Esa vuelta brutal al primado del mercado (la famosa "mano invisible" de Adam Smith que, supuestamente, todo lo arregla) en contra de las polticas de fortalecimiento del Estado, tuvieron como principales conos polticos a Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Tatcher en Gran Bretaa, siendo Milton Friedman su intelectual orgnico por excelencia, junto a una plyade de economistas de la Universidad de Chicago.

Tales polticas, adems de concentrar de un modo grotesco las riquezas mundiales en muy pocas manos con primaca del capital financiero, sirvieron para desmovilizar completamente al campo popular y a todo intento progresista. A tales efectos, se mostraron tan efectivas como los campos de concentracin clandestinos y las salas de tortura, o ms. Achicamiento de los Estados, privatizacin de absolutamente todo, endeudamiento forzado de los pases con las instituciones crediticias el Norte, precarizacin de la fuerza de trabajo, contratos laborales ignominiosos, prdida de avances sociales, empobrecimiento y brutalizacin de las poblaciones, derrota de toda accin de protesta... la fuerza de los planes fondomonetaristas fue avasalladora. "No hay alternativa" ante ellos, se permiti decir sin vergenza la Dama de Hierro, la Primera Ministra britnica Margaret Tatcher. O capitalismo salvaje y sin anestesia... o capitalismo salvaje y sin anestesia! La protesta qued descartada. O, al menos, eso pretendi la clase dominante global.

Latinoamrica se vio envuelta con todas estas recetas, endeudndose con los organismos financieros internacionales -los brazos operativos de esos megacapitales- de un modo infame: deudas tcnicamente impagables que hipotecan las naciones por varias generaciones. La postracin de nuestros pueblos, y tambin de sus autoridades, fue total. A su turno, todos los presidentes de la regin tuvieron "relaciones carnales" con los organismos crediticios (el argentino Menem fue uno ms de tantos). Y eso fue no solo en el subcontinente: el neoliberalismo se extendi por todo el globo, destruyendo los Estados de bienestar socialdemcratas as como cualquier posicin estatista. El dios mercado se entroniz de manera monumental, aparentemente sin alternativbas! Se logr la sumisin de la masa trabajadora mundial a los dictados de las empresas, cada vez ms rapaces, ms explotadoras. Dnde habr quedado el amor cristiano entonces? No lo hay, ni nunca lo hubo. Lo nico que cuenta son las fras cuentas gobernadas por la rentabilidad. El dios dinero se impuso triunfal, despiadado, brutal. Eso es el capitalismo: el actual neoliberalismo no es sino su versin corregida y aumentada. Dicho de otro modo: no hay capitalismo "bueno". No puede haberlo, eso es una contradiccin en s misma.

Tras dcadas de estas estrategias, se cambi profundamente la dinmica del mundo y de las luchas populares: ya no hubo revoluciones, ni guerrillas, ni Teologa de la Liberacin, ni sindicatos combativos. Hablar de marxismo, de luchas de clases, de revolucin o antiimperialismo pas a ser rmora de un pasado pretendidamente extinguido para siempre. "Fin de la historia y de las ideologas" lleg a decir otro intelectual orgnico de esta derecha triunfal, Francis Fukuyama. El sistema, sabiamente para mantener su estabilidad, permiti s luchas parciales, fragmentarias, sin atacar el todo; surgieron as corrientes centradas solo en temas de gnero, o tnicas, o relacionadas a la diversidad sexual, o a problemas medioambientales. Sin restarle el valor incalculable que tienen estas luchas -que deberan integrarse todas en propuestas por un mundo mejor donde se articulen igualmente con el tema de lucha de clases- se las impuls en la lgica de cambiar algo para que no cambie nada. Las benditas y ubicuas ONG's reemplazaron a las organizaciones de base.

Tras esas dcadas de este capitalismo salvajemente brutal, las clases trabajadoras mundiales (obreros industriales urbanos, proletariado rural, campesinado, amas de casa, estudiantes y jvenes buscando ocupacin) se empobrecieron de un modo pattico. Tener un puesto fijo de trabajo pas a ser un lujo, una joya a conservar. Las filas interminables de desocupados aseguraron, chantaje mediante, salarios cada vez ms bajos y prdida de derechos adquiridos en luchas histricas. Las esperanzas de cambio quedaron bastante sepultadas, adormecidas, relegadas. La infinita profusin de iglesias neo-evanglicas que barrieron la regin completa el cuadro de embrutecimiento y control de la poblacin.

En medio de esa debacle general, por supuesto hubo reacciones de los pueblos empobrecidos. En Latinoamrica, una de las ms notorias fue el Caracazo, en Venezuela, en el ao 1989, que dej un saldo de muertos nunca claramente establecido, pero que no baj de varios miles. Montndose en ese descontento fenomenal y en esa rebelin de energa popular, aos despus aparece la figura de un lder carismtico que ejercera como principal baluarte contra las polticas neoliberales: Hugo Chvez.

Su llegada y lo que ello signific como retorno de un discurso olvidado -volvi a hablar de socialismo y de antiimperialismo: "Huele a azufre", dijo refirindose al entonces presidente estadounidense George Bush hijo- junto a la coincidencia de un auge exportador de materias primas por parte de los pases latinoamericanos, en general con destino a China, permitieron un despertar anti-neoliberal. En ese marco, buena cantidad de pases de la regin aparecieron con gobiernos progresistas, de lo que podra llamarse centro-izquierda: Brasil (Lula y Dilma Roussef), Argentina (Nstor Kirchner y Cristina Fernndez), Ecuador (Rafael Correa), Bolivia (Evo Morales), Uruguay (Pepe Mujica), Paraguay (Fernando Lugo), El Salvador (el FSLN ya desmovilizado), Nicaragua (Daniel Ortega).

Todos esos procesos -Bolivia quiz sea la excepcin- no pudieron transitar de modelos capitalistas a esquemas superadores, socialistas. Por diversos motivos (tal vez porque no estaba en el ADN de ninguno de ellos), nadie rompi con el capitalismo, pero s intentaron planteos socialdemcratas, capitalismo "con rostro humano" (Estado benefactor de Keynes, o engendros parecidos). "Capitalismo serio" pudo decir la mandataria argentina Cristina Fernndez. Los megacapitales y las impagables deudas externas, sin embargo (ms all de la "seriedad") siguieron mandando.

Ese ciclo progresista logr importantes avances, ms cupulares que para la gente de carne y hueso de los pueblos hambreados y sobreexplotados, pero importantes al fin. Surgieron as, en Amrica Latina, interesantes intentos integracionistas y todo un conjunto de iniciativas antiimperialistas: ALBA, CELAC, UNASUR, Petrocaribe, Telesur, Radio del Sur, buscando escapar de la gida de Washington.

El golpe recibido por el campo popular fue tan terrible (capitalismo salvaje, brutal, sin anestesia, sin Estado regulador) que hablar de capitalismos suaves y planteos anti neoliberales se pudo sentir como un blsamo. Todos esos planteos social-populares trataron de tomar distancia de las polticas neoliberales, sin conseguirlo de un modo contundente. El cncer neoliberal ya haba hecho metstasis, y el enfermo segua muy grave. Sin dudas con el ciclo progresista hubo mejoras para las clases populares en todos esos pases, pero las deudas externas se siguieron pagando fielmente y las condiciones laborales no mejoraron en lo sustancial. En otros trminos: capitalismos no tan salvajes., pero capitalismos al fin.

Pero esa primavera socialdemcrata se esfum. La crisis capitalista del 2008, que an persiste, pas factura, las exportaciones bajaron, el precio del petrleo se derrumb y la muerte de Hugo Chvez (dudosa, envuelta en la sospecha de un atentado en su contra) contribuy en mucho a ese final. En esta ltima dcada asistimos a un reposicionamiento de propuestas de ultra derecha, alinendose enteramente con las polticas de Estados Unidos, revitalizando los planes neoliberales -que, en realidad, nunca haban desaparecido-.

Hoy Latinoamrica sigue patticamente empobrecida, con algunas islas de esplendor en barrios amurallado alejados de la "chusma" y gobiernos serviles a los dictados de la Casa Blanca. Cuba, en solitario, sigue su proceso socialista, buscando las vas ms pertinentes para sobrevivir (socialismo con modelo chino quiz?) Bolivia, tambin en solitario, profundiza como puede su construccin socialista, no exenta de dificultades, mientras que Venezuela sobrevive a duras penas en medio del bloqueo y la continua amenaza de invasin.

Del ciclo progresista queda muy poco. Los intentos integracionistas languidecen, y las deudas pblicas de los Estados constituyen una sangra imparable que sigue postergado el desarrollo genuino de la regin (cada nio latinoamericano nace teniendo ya una deuda con los organismos crediticios de Bretton Woods de 2,500 dlares, deuda que no pidi pero que le marca su destino).

El retorno de las propuestas de derecha fue terminante, furioso. Ahora ya no son necesarios ejrcitos represores, pues ese "trabajo sucio" est hecho, con consecuencias que an persisten, y que seguramente lo seguirn haciendo por algn tiempo ms. La desorganizacin, la pulverizacin de la protesta, el retraso de la lucha popular se ha cumplido a cabalidad. Los actuales mandatarios siguen fielmente las polticas neoliberales y cumplen disciplinadamente los dictados de Washington. Jair Bolsonaro, Mauricio Macri, Miguel Piera, Ivn Duque, son todos neonazis, derechosos ultraconservadores alineados de un modo vergonzoso con lo que ordena el presidente Donald Trump, abriendo de par en par las puertas a los capitales internacionales y a las tropas de Estados Unidos. Su ideologa es furiosamente anticomunista, y no temen en decirlo ponindolo en prctica. En la Casa Blanca sin dudas estn frotndose las manos con este nuevo reacomodo -del que, por supuesto, son artfices-. De momento el imperio no ha podido con Venezuela ni con Bolivia, y Cuba es captulo aparte, porque sigue intocable con su revolucin. Pero los intentos continan en forma creciente. Se atrever a invadir la Patria de Bolvar? La base militar ms grande y equipada en toda la regin se est construyendo en Honduras, con miras a las cuantiosas reservas petroleras venezolanas. El imperialismo -y sus planteos neoliberales- en modo alguno estn derrotados.

El caso de Argentina es pattico: despus de haber estado entre las diez primeras economas mundiales terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 aportando la mitad del producto bruto de toda Latinoamrica con una pujante industria nacional, las polticas monetaristas -iniciadas durante la dictadura de Jorge Rafael Videla con el oligarca ministro plenipotenciario Jos Alfredo Martnez de Hoz y continuadas ininterrumpidamente por todos los mandatarios posteriores- convirtieron al otrora "pas de las vacas" en un rido desierto de desolacin, destinado a la monoproduccin sojera, desindustrializado, con niveles de delincuencia antes desconocidos, invadido por el consumo de drogas y la desesperanza y sin perspectiva de cambio en lo inmediato (hoy da 1 de cada 4 argentinos vive bajo el nivel de pobreza). La "primavera" kirchnerista no pudo modificar esa situacin.

Mauricio Macri, ufanado de ser un buen perrito faldero de Estados Unidos, profundiz de un modo monstruoso los niveles de explotacin y sumisin a la banca internacional. "No hay que olvidar que hasta la dictadura de Ongana los bancos extranjeros slo podan tener una sola sucursal en la ciudad de Buenos Aires. Ninguna en el interior. Hoy, la mayora de la banca es privada y extranjera, y es la gran autopista de la fuga de divisas", explica Carlos Larriera. La pobreza que viene acrecentndose desde 1976, ao en que comienzan las iniciativas fondomonetaristas con el triunfo del golpe de Estado, con el actual presidente Macri alcanzaron cotas impresionantes. No es infrecuente que pobladores del alguna vez pas prspero coman hoy restos de los tarros de basura. Por supuesto, la gente ya no aguanta ms esta infame situacin. Las recientes elecciones lo dejaron ver de un modo palmario. No se vot tanto por la propuesta de Alberto Fernndez y Cristina Fernndez viuda de Kirchner, sino en contra de la actual postracin, del hambre, de la miseria espantosa.

Qu sigue ahora? Seguramente Mauricio Macri se va, pese a la desazn del imperio que lo apuntal como uno de sus principales operadores en la regin, y regresa un gobierno peronista. Se termina el neoliberalismo? En absoluto! Est visto que todas las opciones de capitalismo "humanizado" no pasan de buenas intenciones. Nstor Kirchner y luego Cristina Fernndez administraron con un sentido algo ms social la bancarrota. Si regresa ahora un gobierno peronista, que claramente no es de izquierda, y mucho menos revolucionario!!, con buena suerte implementar programas asistenciales, pero las polticas neoliberales seguirn.

Por qu no seguiran? Estos esquemas, trazado por poderosas fuerzas que sobrepasan en mucho a los Estados nacionales, disean los pasos de la arquitectura global, de los que los gobiernos elegidos en las elecciones democrtico-burguesas no pueden (ni quieren?) escapar. Sucede que el campo popular y los ideales de transformacin socialista quedaron tan pero tan golpeados estos pasados aos que cualquier movimiento con tinte medianamente progresista puede sonar a "revolucin". Es como para el hambriento que por das no prob bocado: un pedazo de pan duro le sabe a pantagrulico festn. Pero cuidado!, la experiencia lo ensea amargamente: las elecciones en el marco del capitalismo no pueden transformar nada. A lo sumo, superficial gatopardismo. Y en tal caso, siempre, la reaccin de la derecha es brutal cuando se cobra sus cuentas.

Cmo enfrentarse a los planes neoliberales? que, digmoslo francamente, siguen vigentes, aunque la gente vote contra un gerente de turno (gerente muy maligno, por cierto) como el millonario Macri. El Caracazo marca el camino! (alguna vez se ley en una pinta callejera en algn sitio de Latinoamrica: "La violencia en manos del pueblo no es violencia. Es justicia!") Recordemos que el Caracazo fue lo que posibilit la llegada de un Chvez, y as se inaugur el ciclo progresista de la regin.

Qu bueno que se ir ese indecoroso presidente que hizo su fortuna a base de estafas, apoyado por el Estado al que tanto critica!, pero para la mayora silenciosa eso, a lo sumo, podr ser el inicio de una larga lucha que est pendiente. Que quede claro: el problema de fondo no son las actuales polticas neoliberales; el problema toral sigue siendo el capitalismo como sistema.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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