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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2019

Portugal, objetivo estratgico de la extrema derecha

Boaventura de Sousa Santos
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En Portugal huelga del Sindicato Nacional de Conductores de Materiales Peligrosos. Imagen: EFE

Varios acontecimientos recientes han revelado seales cada vez ms inquietantes de que el internacionalismo de extrema derecha est transformando Portugal en un objetivo estratgico. Entre ellos, cabe destacar el reciente intento de algunos intelectuales de jugar la carta del odio racial para poner a prueba las divisiones de la derecha y la izquierda e influir as en la agenda poltica, el encuentro internacional de partidos de extrema derecha en Lisboa el 10 de agosto y la huelga simultnea del recin creado Sindicato Nacional de Conductores de Materiales Peligrosos. Hay varias razones que apuntan en este sentido. Portugal es el nico pas de Europa con un gobierno de izquierda a lo largo de una legislatura completa y en el que se acerca un proceso electoral, y es tambin el nico pas en el que ningn partido de extrema derecha tiene presencia parlamentaria.  

Realmente Portugal es tan importante para merecer esta atencin estratgica? Por supuesto que s. Es importante porque desde la perspectiva de la extrema derecha internacional, Portugal representa el eslabn dbil a travs del cual puede atacar a la Unin Europea (UE). El objetivo central es destruir la UE y hacer que Europa vuelva a ser un continente de Estados rivales donde los nacionalismos puedan florecer y las exclusiones sociorraciales manipularse polticamente con ms facilidad. Para la extrema derecha internacional, la derecha tradicional desempea un papel muy limitado en este objetivo porque durante mucho tiempo ha sido la fuerza impulsora de la Unin Europea. De ah que se la trate con relativo desprecio, al menos hasta que se acerque, por su propio vaciamiento ideolgico, a la extrema derecha, como est sucediendo en Espaa.

Por el contrario, las fuerzas de la izquierda son fuerzas a las que hay que neutralizar. Para la extrema derecha, la izquierda se ha percatado que la UE, con todas sus limitaciones, que durante mucho tiempo fueron razn suficiente para que algunas de esas izquierdas fueran antieuropestas, es hoy una fuerza de resistencia contra la ola reaccionaria que avasalla el mundo. De la Unin Europea no se puede esperar mucho ms que la defensa de la democracia liberal, pero es ms probable que esta muera democrticamente sin la UE que con la UE. Y las izquierdas saben por experiencia que sern las primeras vctimas de cualquier rgimen autoritario. Tal vez recuerden que las diferencias entre ellas siempre parecieron ms importantes desde el interior de las propias fuerzas de izquierdas que desde la perspectiva de sus adversarios. Por mucho que socialistas y comunistas se enfrentasen en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial, cuando Hitler lleg al poder no vio entre ellos diferencias que mereciesen un trato diferente. Los liquid a todos.

Sin embargo, no es relevante saber si es esto lo que piensan las izquierdas. Es lo que la extrema derecha piensa sobre las izquierdas, y esta es la base sobre la que se mueve. Quin la mueve? La mueven fuerzas nacionales e internacionales. Son varias y con objetivos que solo parcialmente se superponen. Para sorpresa de algunos, la poltica internacional de Estados Unidos es una de ellas. Estados Unidos es hoy un defensor muy condicional de la democracia, pues solo la defiende en la medida en que es funcional a los intereses de las empresas multinacionales estadounidenses. La principal razn es la rivalidad entre Estados Unidos y China, que est condicionando profundamente la poltica internacional. La confrontacin entre dos imperios, uno decadente y otro ascendente, requiere el alineamiento incondicional de los pases aliados a cada uno de ellos o en su zona de influencia.

Una Europa fragmentada ser un conjunto de pases fcilmente presionables o irrelevantes (Alemania es el nico que requiere atencin especial). Ms que nunca, los intereses econmicos son los que dominan la diplomacia. As, segn la BBC el pasado 9 de agosto, los tuits en chino del presidente Trump tienen ms de 100 mil seguidores entre los disidentes chinos que consideran al presidente estadounidense un defensor de los derechos humanos. Y ciertamente lo ser en el contexto de China y porque eso sirve a los intereses de la guerra con China. No es casual que China culpe a los Estados Unidos por la ola de protestas en Hong-Kong. Pero Trump no es un defensor creble de los derechos humanos ante los venezolanos, sujetos a un embargo cruel y devastador que la propia ONU considera una violacin grosera de los derechos humanos.

La extrema derecha tiene tres instrumentos fundamentales: el aprovechamiento de la protesta social contra medidas de gobiernos considerados hostiles, la explotacin de idiotas tiles y, en el caso de gobiernos ms a la izquierda, la maximizacin de las dificultades de gobernanza derivadas de las coaliciones existentes. En el primer caso, sirve como ilustracin la huelga del Sindicato Nacional de Conductores de Materiales Peligrosos. Este tipo de huelga puede tener efectos tan graves que desmoralicen a cualquier gobierno. Los sindicatos conocen eso: tradicionalmente negocian fuerte y, al mismo tiempo, saben hasta dnde pueden llegar para no cuestionar intereses vitales de los ciudadanos. No es lo que ha ocurrido con este sindicato. Es altamente sospechoso el lenguaje radicalizado del vicepresidente del sindicato (dej de ser un derecho laboral para ser una cuestin de honor), un personaje aparentemente convertido en ngel protector de sindicalistas descontentos.

La historia nunca se repite, pero nos obliga a pensar. El gobierno democrtico socialista de Salvador Allende, hostilizado por las elites locales y por Estados Unidos, sufri su crisis final tras las huelgas de sindicatos de transportistas de combustible, precisamente debido a la paralizacin del pas y la imagen de ingobernabilidad que reflejaba. Aos despus se supo que la CIA estadounidense haba estado bastante activa detrs de las huelgas.  

Los idiotas tiles son aquellos que, con las mejores intenciones, juegan el juego de la extrema derecha, aunque no tengan nada que ver con ella. Cito dos casos. Cuando se produjo la primera huelga del mencionado sindicato, algunos socilogos ingenuos se apresuraron a disertar sobre el nuevo tipo de sindicalismo no ideolgico, exclusivamente centrado en los intereses de los trabajadores. El contraste implcito era con la Confederacin General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), esa s considerada ideolgica y al servicio de oscuros intereses antidemocrticos. Si leyesen un poco ms sobre los movimientos sindicales del pasado, sabran que, en muchos contextos, la proclamacin de la ausencia de ideologa poltica fue la mejor arma para introducir la ideologa poltica contraria. Pero los idiotas tiles pueden aparecer donde menos se espera. Un sindicalista que admir mucho hasta hace poco tiempo, Mario Nogueira, se comport en cierto momento como idiota til al transformar las reivindicaciones de los profesores en un motivo legtimo para hacer dimitir al gobierno de izquierda apoyado por el partido al que pertenece. Este radicalismo, que confunde el rbol con el bosque, sirve objetivamente a los intereses desestabilizadores de la extrema derecha.

Por ltimo, la extrema derecha sabe aprovecharse de todas las divisiones entre las fuerzas de izquierda, sabe ampliarlas y sabe usar las redes sociales para crear dos ilusiones a partir de medias verdades. La primera es que la mayora de los militantes y exdirigentes del Partido Socialista opinan que al PS siempre le fue mejor en alianzas con la derecha (lo cual es falso), no le gusta el radicalismo de izquierda (que nunca definen) y que, de todos modos, libre de las izquierdas a su izquierda, fcilmente tendr mayora absoluta (lo que es improbable). La segunda ilusin es que existen fracturas similares en los otros partidos de izquierda, deseosos de volver a sus rincones de oposicin y cansados de hacer concesiones (lo que en parte es cierto).

Las fuerzas de izquierda en Portugal estn dando testimonio de un notable buen sentido que dificulta las maniobras de la extrema derecha. Seguirn en este camino o se rendirn a las presiones internas y externas? Es una cuestin abierta.

Traduccin de Antoni Aguil y Jos Luis Exeni Rodrguez

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/213893-portugal-objetivo-estrategico-de-la-extrema-derecha 



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