Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2019

Anlisis de la opresin

Simone Weil
TopoExpress


Tal da como hoy [24 de agosto] de 1943 mora a los 34 aos la filsofa y activista francesa Simone Weil. En 1934 escribir sus reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresin social, agudo alegato contra el mal social del que forma parte este texto.

 

Se trata, en definitiva, de conocer lo que une la opresin, en general, y cada forma de opresin, en particular, al rgimen de produccin; dicho de otro modo, se trata de llegar a captar el mecanismo de la opresin, de llegar a comprender en virtud de qu surge, subsiste y se transforma, en virtud de qu quiz podra, tericamente, desaparecer. sta es, prcticamente, una cuestin nueva. Durante siglos las almas generosas han considerado que el poder de los opresores constitua una pura y simple usurpacin a la que haba que intentar oponerse, bien con la simple expresin de una reprobacin radical, bien con la fuerza armada, al servicio de la justicia. En las dos formas, el fracaso ha sido siempre completo; y nunca tan significativamente como cuando ha presentado apariencia de victoria, como fue el caso de la Revolucin francesa, cuando, despus de haber conseguido hacer desaparecer, en efecto, una cierta forma de opresin, se asisti con impotencia a la inmediata instalacin de una opresin nueva.

La reflexin sobre este estrepitoso fracaso, que coronaba todos los dems, indujo a Marx a comprender que no se puede suprimir la opresin si subsisten las causas que la hacen inevitable y que estas causas residen en condiciones objetivas, es decir, materiales, de la organizacin social. Elabor as una concepcin de la opresin completamente nueva, no ya como usurpacin de un privilegio sino como rgano de una funcin social. Esta funcin es la que consiste en desarrollar las fuerzas productivas, en la medida en que este desarrollo exige duros esfuerzos y pesadas privaciones; entre este desarrollo y la opresin social, Marx y Engels percibieron relaciones recprocas. En primer lugar, segn ellos, la opresin se establece slo cuando el progreso de la produccin ha suscitado una divisin del trabajo suficiente como para que el intercambio, el mando militar y el gobierno constituyan funciones distintas; por otra parte, la opresin, una vez establecida, provoca ulteriores desarrollos de las fuerzas productivas, cambiando de forma a medida que este desarrollo lo exige, hasta el momento en el que, al llegar a ser una traba ms que una ayuda, simplemente desaparece. Por brillantes que sean los anlisis concretos con los que los marxistas han ilustrado este esquema y a pesar de constituir un progreso sobre las indignaciones ingenuas que han reemplazado, no se puede decir que saquen a la luz el mecanismo de la opresin. Slo describen de sta, y parcialmente, su nacimiento; ya que por qu la divisin del trabajo se habr de convertir necesariamente en opresin? No permiten esperar, en absoluto, razonablemente su fin; porque, si Marx crey mostrar cmo el rgimen capitalista acaba dificultando la produccin, ni siquiera intent probar que, actualmente, cualquier otro rgimen opresivo la dificultara de igual modo; adems se ignora por qu la opresin no podra conseguir mantenerse, incluso despus de haberse convertido en factor de regresin econmica. Marx omite explicar, sobre todo, por qu la opresin es invencible mientras es til, por qu los oprimidos rebeldes nunca han conseguido fundar una sociedad no opresiva, bien sobre la base de las fuerzas productivas de su poca, bien a costa de una regresin econmica que difcilmente habra acrecentado su miseria; en fin, deja por completo en la sombra los principios generales del mecanismo por el que una forma de opresin es sustituida por otra.

Es ms, los marxistas no slo no han resuelto ninguno de estos problemas, ni siquiera han credo que fuera su deber formularlos. Les ha parecido que daban cuenta de la opresin social suficientemente planteando que corresponde a una funcin en la lucha contra la naturaleza. Adems, esta correspondencia slo la han aclarado, verdaderamente, en el rgimen capitalista; en todo caso, suponer que una correspondencia tal constituye una explicacin del fenmeno es aplicar, inconscientemente, a los organismos sociales el famoso principio de Lamarck, tan ininteligible como cmodo, la funcin crea el rgano. La biologa no comenz a ser una ciencia hasta el momento en que Darwin sustituy este principio por la nocin de condiciones de existencia. El progreso consiste en que la funcin no se considera ya como causa sino como efecto del rgano, nico orden inteligible; desde entonces el papel de causa slo se atribuye a un mecanismo ciego, el de la herencia combinada con las variaciones accidentales. En realidad, por s mismo, este mecanismo ciego producira al azar cualquier cosa; la adaptacin del rgano a la funcin entra aqu en juego para limitar el azar eliminando estructuras no viables, no ya a ttulo de tendencia misteriosa, sino en cuanto condicin de existencia; y esta condicin se define por la relacin del organismo considerado al medio, en parte inerte y en parte vivo, que lo rodea y, muy particularmente, a los organismos semejantes que compiten con l. La adaptacin, desde entonces, se concibe por relacin a los seres vivos como una necesidad exterior, y ya no interna. Est claro que este esclarecedor mtodo no slo es vlido en biologa, sino siempre que nos encontremos en presencia de estructuras organizadas que no han sido organizadas por nadie. Para poder apelar a la ciencia en materia social sera necesario haber realizado, respecto al marxismo, un progreso anlogo al que Darwin realiz respecto a Lamarck. Las causas de la evolucin social no deben buscarse ya en otra parte sino en los esfuerzos cotidianos de los hombres considerados como individuos. Desde luego, estos esfuerzos no se dirigen a cualquier punto; dependen, en cada caso, del temperamento, de la educacin, de la rutina, de las costumbres, de los prejuicios, de las necesidades naturales o adquiridas, del entorno, y, sobre todo, de la naturaleza humana en general, trmino cuya difcil definicin, probablemente, no significa que carezca de sentido. Pero, dada la casi indefinida variedad de individuos, dado, sobre todo, que la naturaleza humana comporta, entre otras cosas, el poder de innovar, de crear y de superarse a uno mismo, este tejido de esfuerzos incoherentes producira, en materia de organizacin social, cualquier cosa si, en este mbito, el azar no se encontrase limitado por las condiciones de existencia a las que toda sociedad debe conformarse, so pena de ser sojuzgada o aniquilada. Los hombres que estn sometidos a ellas ignoran, muy frecuentemente, estas condiciones de existencia que actan, no imponiendo al esfuerzo de cada uno una determinada direccin, sino condenando a la ineficacia cualquier esfuerzo en la direccin vetada por ellas.

Como para todos los seres vivos, estas condiciones de existencia estn determinadas, en primer lugar, por una parte, por el medio natural, por otra, por la actividad y particularmente por la competencia con otros organismos de la misma especie, es decir, al darse otros grupos sociales. Sin embargo, entra en juego tambin un tercer factor, a saber, la disposicin del medio natural, la maquinaria, el armamento, los procedimientos de trabajo y de combate; este factor ocupa un lugar aparte por el hecho de que, si se trata de la forma de organizacin social, sufre de ella, a su vez, la reaccin. Por lo dems, este factor es el nico sobre el que los miembros de una sociedad pueden tener algn dominio. Esta ojeada es demasiado abstracta para poder guiarnos; pero si se pudiese, a partir de esta perspectiva general, llegar a anlisis concretos, se posibilitara, finalmente, el planteamiento del problema social.

La buena voluntad ilustrada de los hombres de accin en tanto que individuos es el nico principio posible del progreso social; si las necesidades sociales, una vez percibidas claramente, se revelasen como fuera del alcance de esta buena voluntad del mismo modo que las que rigen los astros, nadie podra sino mirar el desarrollo de la historia como se mira el de las estaciones, haciendo lo posible por evitar, para uno mismo y para los seres queridos, la desgracia de ser tanto un instrumento como una vctima de la opresin social. De lo contrario, en primer lugar habra que definir como lmite ideal las condiciones objetivas que permitiran una organizacin social absolutamente libre de opresin; despus, habra que buscar por qu medios y en qu medida se pueden transformar las condiciones efectivamente dadas, con el fin de aproximarlas a este ideal; encontrar cul es la forma menos opresiva de organizacin social para un conjunto de condiciones objetivas determinadas; definir, en fin, en este mbito, el poder de accin y las responsabilidades de los individuos considerados como tales. Slo en estas condiciones la accin poltica podra llegar a ser algo anlogo a un trabajo, en lugar de ser, como hasta ahora, bien un juego, bien una rama de la magia.

Apartado incluido en el libro de Simone Weil Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresin social, escrito a finales de 1934, a sus 25 aos de edad.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/analisis-de-la-opresion/

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter