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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2019

Criminales polticos

Jaime Richart
Rebelin


La sociedad moderna en general razona en todos los espacios de las democracias occidentales de una manera certera y ponderada en relacin a los lmites de las ideologas trasladadas a la praxis poltica. De modo que cualquier sistema de doctrina o pensamiento poltico cabe en una democracia, con tal de que ese pensamiento o doctrina no haga apologa de barbaridades o reclame su derecho a ser llevadas a la prctica mediante polticas especficas que chocan con los derechos universales del ser humano. Si la poltica es la guerra por medios pacficos y la ideologa extremista se cie al hemiciclo, al cuadriltero o al crculo parlamentario, no debiramos rasgarnos las vestiduras por las pronunciadas en la tribuna, se dice.

Pero en estos tiempos la mente de las sociedades y las de los gobernantes han cambiado mucho desde la Segunda Guerra Mundial y desde la guerra civil en Espaa, como para desconfiar de esa sujecin a los lmites parlamentarios. Vivimos tiempos en que parece que todo vale. Y hay un precedente. El de cmo Hitler y el nazismo devastadores llegaron al poder por va democrtica. La historia parece repetirse quiz por aquello de que cuando los pueblos ignoran la historia estn condenados a repetirla. En este caso los pueblos no es el alemn ni cualquiera de los pueblos Aliados por separado. En este caso el pueblo son todos los que estuvieron en las respectivas contiendas. Es decir, la sociedad occidental al pleno. De modo que al igual que se produjo el ascenso al poder totalitario de Hitler y de los nazis por vas polticamente correctas, hoy da estn progresivamente llegando a l autnticos criminales polticos o polticos criminales. Lo mismo que hay combatientes impecables y criminales de guerra, distinguindose ambos en que los primeros matan en el fragor del combate y los segundos matan tambin a sangre fra. En cualquier caso, los efectos finales no tardarn en dejarse ver, pues los indicios son elocuentes y los fines se dejan entrever cada da con ms claridad como para que el mundo empiece ya a echarse a temblar. Tanto Trump como Bolsonaro, presidentes de los dos pases ms vastos de Amrica estn mostrando sin recato alguno su determinacin de acabar si es preciso con la vida en el planeta, probablemente porque los dos estn envenenados sencillamente por el tedio y sedientos de nuevas experiencias despus de haberlas agotado todas en su vida privada. Los sucesos de la historia estn plagados de miserias ntimas, de frustraciones y de depravaciones secretas personales que slo decenios o siglos despus son revelados por los rastreadores de la arqueologa humana.

Y mientras ese momento apocalptico llega; mientras los criminales polticos preparan un Argamedn al completo cuyo anticipo est en la mutacin climtica provocada, en veleidades como el afn de apoderarse de Groenlandia y en monstruosidades como favorecer la destruccin de la Amazona, el mundo sigue girando en torno a los argumentos mercantilistas y de la geopoltica acadmica. Como si aqu y ahora, no estuviese pasando nada o lo que pasa fuese un pasaje dramtico ms de la historia contempornea.

Estn alertas, si no lo estn ya, los mandatarios de la civilizadsima Europa y de todo occidente, al peligro que representan esos megalmanos del mundo que se van apoderando poco a poco de todo el poder, como siempre han hecho los factores de las mayores atrocidades en la Humanidad. Dejen la moderacin y la contencin habitual de todo gobernante de bien, y preprense para hacer frente a autnticos demonios de carne y hueso. Pues ya saben que es precisa una tica de recambio respecto a la que reina en tiempos de paz, si no se quiere caer de los primeros en tiempos de guerra...


Jaime Richart, antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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