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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2019

Uruguay
A 25 aos de la masacre del Filtro

Betania Nez
Brecha


Las memorias de los sucesos del Hospital Filtro (1) se intercalan entre los archivos de Brecha y las voces de tres vascas que por estos das se encuentran en Uruguay, 25 aos despus de la manifestacin ms duramente reprimida desde la vuelta a la democracia.

Las tres vascas se sientan, en orden generacional, en una mesa de Fenapes (sindicato de profesores). Son tres militantes de distintas organizaciones que conforman la brigada de Askapena de este ao, que, como de costumbre, lleg en el marco de la marcha del Filtro. Mientras miran recortes de Brecha de los noventa, van hacia atrs.

Mara Eugenia maestra jardinera de San Sebastin, de 61 aos vivi los sucesos del Filtro desde la crcel.

Me encarcelaron porque acog en mi casa a un comando de Eta. Mataron a los tres, me dejaron a m viva, y ah fue cuando entr en prisin. Primero me tuvieron cuatro aos, lo mximo que se puede estar sin sentencia, y luego tuve que cumplir ocho meses ms de prisin para completar la condena.

En agosto de 1994 la haban trasladado de una crcel en Galicia a otra en Martutene, San Sebastin, luego de diagnosticarle un cncer de cuello de tero.

Me operaron el 23 de agosto y al da siguiente, cuando me despert de la anestesia y tal, vi por la televisin todos los sucesos del Filtro. Fue importante para m, y luego supe por los compaeros cmo se vivi, de manera intensa, como un hito en nuestra historia que nos herman con Uruguay. Al da siguiente hubo manifestaciones en Pamplona, en Bilbao, y todos los aos se conmemora. Este ao va a hacerse en Irn, en conjunto con la contracumbre al G7.

Itxasne docente de secundaria de Portugalete, de 35 aos tena 10 aos, y no tiene recuerdos de ese da, pero ya de adolescente oy hablar de un pueblo que les puso el cuerpo a las balas para defender el derecho de asilo. La historia le fue llegando, de a poco, ao a ao, en las fiestas de Bilbao.

Me sorprendi enormemente porque cualquier apoyo a los presos, a los exiliados o a los refugiados estaba absolutamente criminalizado. Los movimientos no estaban ilegalizados an, pero apoyar a cualquier persona acusada de ser militante de Eta no estaba para nada bien visto, entonces para m era impensable un pas en el que miles de personas se echaran a la calle y le hicieran frente a la Polica. Saba que en algn momento iba a venir aqu, por estas fechas, y ha sido este ao.

Inesa ni siquiera haba nacido para 1994. Es de Arrasate, tiene 23 aos, y es licenciada en derecho, aunque no piensa hacer el mster que la habilitara a ser abogada: como Mara Eugenia, quiere estudiar para maestra jardinera. Ahora trabaja en el sindicato de la izquierda abertzale y milita en el centro okupa autogestionado de su pueblo gaztetxe, le llaman, que quiere decir casa de los jvenes, pero desde los 16 aos, o as, que escucha sobre el Filtro en los actos anuales que celebra Askapena. Uno de los extraditados era del mismo pueblo que su madre, y en su casa se hablaba del Filtro.

Pero recin luego, cuando vas a Bilbao y te cuentan lo que fue, le das la importancia que tiene.

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En agosto de 1994, los tres vascos preferan morir en Uruguay que ser extraditados a Espaa, y, adems de la huelga de hambre, haban comenzado una abstinencia completa de lquidos. Eran Lizarralde, Goitia e Ibez y estaban internados en el hospital Filtro.

La movilizacin para impedir la extradicin haba empezado el sbado. Dos das despus ya haba concentraciones convocadas por el Frente Amplio y el Pit-Cnt. Ese mismo lunes se entregaron 30 mil firmas en el Edificio Libertad y el martes hubo paro general. Los tres vascos casi no podan hablar o moverse, mientras consuman sus propias protenas y agotaban sus reservas de glcidos.

El 24 de agosto de 1994 fue un mircoles. El operativo de guerra, como lo describi Brecha en su siguiente nmero, fue montado desde la madrugada, cuando se empez a reprimir a quienes decidieron pasar la noche del 23 al 24 haciendo guardia afuera del Filtro. Ya en la tarde comenz el caos. Se escucharon los primeros gritos junto al ruido seco de los cascos de los caballos. Apenas si haba posibilidad de moverse, menos aun de dispersarse: la brutal embestida se produjo por la espalda y hacia las vallas de contencin que impedan la retirada de los atacados. La confusin y desesperacin llevaban a la gente a agruparse en racimos, y la convertan en presa fcil de las patas de los animales o de los palos que, como granizo, parecan caer del cielo. Pero la represin de la tarde no haba sido ms que un ensayo: Sobre las 20 horas, quienes se haban reagrupado en las inmediaciones del hospital Filtro fueron objeto de una nueva y mucho ms terrible ofensiva de las fuerzas policiales, que esta vez hicieron uso generalizado de las armas de fuego, disparando de forma indiscriminada a la altura en que es posible matar (Esperanza y horror, Brecha, 26-VIII-94).

Mientras el personal del hospital despeda a los vascos con el himno nacional, la Polica celebraba al grito de hip ra el centenar de personas que haba herido. Esa noche balearon a un mdico y a un enfermero cuando socorran a un herido. Esa noche mataron a Fernando Morroni y a Roberto Facal. Los agentes responsables nunca fueron identificados, mucho menos juzgados. Las autoridades acusaron a las vctimas.

A las 23.43 el avin con los tres vascos despeg desde la base de la Fuerza rea Uruguaya. Un periodista de Brecha escribi: El avin militar espaol haba llegado antes que la muerte (El avin gan la carrera, Brecha, 26-VIII-94).

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Mara Eugenia: Yo explicara el Filtro hablando de la ternura de los pueblos, creo que eso fue lo que pas en Uruguay: era un pueblo con una tradicin militante y de opresin, que hizo causa comn con otro pueblo. Uruguay ha recibido a los perdedores de nuestras guerras, y esa tradicin de asilo siempre ha estado aqu.

Itxasne: La persona que pide asilo habitualmente no se escapa de algo que haya hecho mal, sino de un peligro que corre. Entonces dira que las personas se organizaron para defender ese derecho, e incluso cuando sus representantes polticos se sumaron a la movilizacin, como lo hicieron tarde, los aplaudieron pero tambin los abuchearon. Para m, eso da cuenta de una sociedad que saba por qu estaba en la calle, y que saba lo que poda pasarles a esas personas.

Inesa: Todo el inters que el pueblo uruguayo nos presenta sobre Euskal Herria, sobre los presos polticos, sobre la situacin que vivimos, muestra que esa memoria est a sangre viva.

Itxasne: La impunidad de los crmenes de Estado, esa es internacional. La tortura, la gente que muere en prisin, los familiares de las vctimas que buscan, eso es lo que tiene que volver a confluir.

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Una parte del pas, aquella que trabajosamente se viene edificando desde noviembre de 1984, se rompi en medio de la perplejidad general, en fragmentos manchados con la sangre de inocentes. El mircoles 24 las balas acertaron en el centro de la convivencia pacfica, inundando la atmsfera de olor a plvora, escozor de gases, indignacin, muerte y miedo. Tenemos, desde entonces, un Estado de derecho que se perfila hacia las elecciones nacionales con el recuerdo fresco e ignominioso de la represin planificada, de la opcin por la muerte, de la impunidad ahora reencontrada en un discurso de aristas alucinantes y macabras, public Brecha (Por qu se sali a matar?, 26-VIII-94). La represin tena dejos de otros tiempos, y por esos das las mayores crticas se dispararon contra Luis Alberto Lacalle (Partido Nacional) presidente de la Repblica, y ngel Mara Gianola, ministro del Interior. Luego pas a sealarse, tambin, la complicidad o la tibieza del resto del sistema poltico.

En un recuadrito titulado El pueblo quiere saber, Eduardo Galeano public el 26 de agosto siete preguntas: Qu artculo de la Constitucin o del Cdigo Penal castiga a quienes defienden nuestra soberana y nuestra tradicin de asilo? La solidaridad humana, merece balazos y garrotazos? Los mtodos terroristas, estn mal cuando los usa la Eta, pero est

n bien cuando los usa el gobierno uruguayo? El gobierno uruguayo, es uruguayo?De qu pas es ministro del Interior el seor Gianola? En las elecciones de noviembre, podremos elegir otro rey? La independencia de qu pas se festej ayer?.


Los presos polticos

Ibez muri cumpliendo prisin domiciliaria, Lizarralde escribi una carta de arrepentimiento y se encuentra con medidas de reinsercin, Goitia fue liberado y en estos das est de visita en Uruguay. Pero en este momento hay 248 presos polticos, 210 en Espaa y 38 en Francia, cuentan las vascas. Con el Estado francs se pudo negociar que fueran concentrados en las crceles cercanas al Pas Vasco, pero con el Estado espaol no se puede negociar nada. Muchos estn alojados a ms de mil quilmetros, y eso les implica a las familias mil quilmetros de ida y mil de vuelta por una visita de 40 minutos, explica Mara Eugenia. Otra diferencia: en Francia hay cadena perpetua, y tres presos se encuentran con esta condena.

Segn los datos que manejan, en seis dcadas hubo 40 mil detenidos polticos, 7.500 presos, 2.500 exiliados, 104 muertos por la polica y 83 a manos de los grupos paramilitares. La ltima causa en curso tendr su audiencia el 16 de setiembre de este ao e involucra a 47 personas, militantes que trabajaban en apoyo a los presos y exiliados.

Itxasne explica que se fue ampliando lo que se consideraba terrorismo: primero era Eta, luego los partidos polticos, luego tambin el movimiento juvenil, luego un peridico, luego las asociaciones culturales. Hasta que llega el caso de Altsasu, y todos nos quedamos helados. Itxasne est hablando del caso de ocho jvenes que fueron condenados luego de una pelea con dos guardias civiles en un boliche. Sigue Itxasne: Los guardias civiles no estaban de servicio, estaban vestidos como el resto, en una fiesta. A los das se comienza a decir que les haban atacado de forma organizada, y se arma una pelcula de miedo. Detienen a algunos jvenes de ese pueblo (est demostrado que algunos de ellos ni siquiera estaban en esa fiesta) y les empiezan a juzgar por terrorismo. Finalmente se les dieron condenas de dos a 13 aos de crcel por los delitos de atentado, lesiones, desrdenes pblicos y amenazas, pero luego de que ya estuviera construido el relato del terrorismo, algo que Albert Segura, uno de los directores del documental Altsasu, de TV3,califica de laboratorio represivo para ver hasta dnde se puede forzar el Cdigo Penal.

El mensaje que se est dando es que no se va a salvar ningn joven; sales a la noche y puedes terminar en una prisin de Madrid, agrega Inesa. No es una lucha contra una actividad armada que hoy ya no existe, es una lucha contra una disidencia, contra alguien que ponga en duda al Estado espaol y sus fronteras. Si hablas euskera, te gusta determinado tipo de msica, militas en algo social, pues cuidado, resume Itxasne.

Fuente: http://brecha.com.uy/uruguay-en-euskera/


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