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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2019

Mxima presin en el Estrecho de Ormuz

Flix Arteaga
Barmetro Internacional


El presidente Trump sigue empeado en una poltica de acoso total (maximun pressure) para que Irn abandone la senda nuclear, el apoyo a los grupos revolucionarios y su programa de misiles balsticos. Suspendi unilateralmente su participacin en el Plan de Accin Integral Conjunto de 2015, el acuerdo internacional que paraliz el programa nuclear de Irn, volvi a imponer sanciones econmicas contra Irn y amenaz a sus aliados y a terceros con tomar represalias si mantenan relaciones econmicas con dicho pas. El presidente ha aprovechado su estrategia de acoso para respaldar a los rivales regionales de Irn y cerrar con ellos ventas masivas de armamento, lo que alimenta una espiral armamentista en Oriente Medio. Sin embargo, la poltica presidencial respecto a Irn no ha conseguido ninguno de sus objetivos a pesar del tiempo transcurrido y, por el contrario, Irn ha empezado a mover sus fichas para aliviar esa mxima presin del presidente de EEUU.

El Estrecho de Ormuz es la vlvula de escape que utiliza Irn para aliviar la presin que se ejerce desde fuera del Golfo.

El Estrecho de Ormuz es la vlvula de escape que utiliza Irn para aliviar la presin que se ejerce desde fuera del Golfo. No pudiendo responder con las mismas armas econmicas o militares que sus enemigos, Irn utiliza aquellas que tiene a su alcance. Son respuestas asimtricas dirigidas a elevar el coste militar o poltico a pagar por el agresor o sus aliados. En las ltimas dcadas, y cada vez que ha aumentado la presin contra Irn, ya sea para sancionar su apoyo a los grupos terroristas y revolucionarios en Oriente Medio o para abandonar su programa nuclear, Irn ha jugado la baza del cierre del Estrecho. El penltimo episodio de este alivio de presin se registr en 2012, cuando Irn multiplic su actividad militar en el Estrecho, con el consiguiente incremento de los riesgos militares y energticos del Estrecho de Ormuz.

La jugada se ha vuelto a repetir en las ltimas semanas. El 12 de mayo fueron atacados con explosivos, probablemente minas, cuatro tanqueros en las inmediaciones del emirato de Fujaira y el 13 de junio fueron atacados otros dos cerca de las costas iranes. Los ataques, tanto los mencionados sobre los buques como otros sobre las infraestructuras petrolferas que denuncia Arabia Saud parecen diseados para limitar sus daos, generando alarma, ms que para perjudicar gravemente la salida del flujo de energa. Lo mismo ocurre con el bajo perfil de la autora, debido tanto a la falta de una reivindicacin expresa de sus autores como de una atribucin apoyada en evidencias irrefutables. Los ataques, ms all de su impacto y autora, han devuelto a los mercados de energa el fantasma de una subida de los precios.

De momento, slo es una preocupacin, porque el enfrentamiento se encuentra al principio de una escalada que las dos partes dicen desean evitar. Tambin porque es muy difcil que Irn pueda cerrar el Estrecho indefinidamente sin entrar en un enfrentamiento militar directo con EEUU en la que Irn tendra muchas posibilidades de perder, como ya ocurri en 1988. Pero es el riesgo de una escalada militar en la zona, ms que el del cierre o la perturbacin temporal del trfico martimo en el Estrecho, lo que comienza a preocupar a los analistas.

Irn cuenta con varios instrumentos para atacar al presidente Trump donde ms le duele. Puede subir la apuesta militar para obligarle a meterse en una nueva aventura militar y aprovechar la creciente oposicin interna al poder presidencial para llevar a cabo operaciones militares o vender armas en vsperas de las elecciones presidenciales de 2020. Que tenga perdida la escalada militar no quiere decir que Tehern vaya a renunciar a ella, porque en los ltimos aos ha reforzado sus capacidades militares para causar dao a las fuerzas militares de EEUU o a las de sus aliados en la zona; tambin cuenta con el inestimable apoyo militar de Rusia y sabe que cualquier intervencin militar estadounidense en la zona aglutinara a la poblacin iran en torno al rgimen.

Irn tambin puede reanudar su carrera hacia el umbral nuclear. Ya en mayo de 2019 anunci la suspensin del cumplimiento de algunos de sus compromisos y amenaz con suspender otros si las partes del acuerdo nuclear no conseguan revertir su deterioro. La escalada nuclear iran tiene todava mucho recorrido y, bien administrada, puede volverse contra los aliados regionales del presidente Trump. Del mismo modo, Irn puede progresar por la escalada movilizando a sus proxies en la regin para desestabilizar a los gobiernos de Bahrein o Arabia Saud, reavivar el conflicto en Israel o poner en riesgo el trfico martimo hacia Occidente a su paso por el Estrecho de Bab el Mandeb, cerca de Yemen.

Las evidencias presentadas hasta ahora no prueban suficientemente una implicacin directa del Gobierno iran como autor poltico y de houtis yemenes o de los Guardianes de la Revolucin como autores materiales.

De momento, la escalada tiene lugar en el escenario previsible y recurrente del Estrecho de Ormuz. Las evidencias presentadas hasta ahora no prueban suficientemente una implicacin directa del Gobierno iran como autor poltico y de houtis yemenes o de los Guardianes de la Revolucin como autores materiales. El Gobierno iran ha negado su participacin e incluso ha insinuado que la atribucin podra estar fabricada como pretexto para justificar una posterior intervencin militar de sus enemigos. Pero no puede negar que los ataques encajan en su lgica de respuesta, que su Cuerpo de Marina de la Guardia Revolucionaria Islmica controla las aguas donde han tenido lugar los ataques ni que tanto ellos como houtis yemenes disponen de la capacidad para hacerlo y que a veces actan por cuenta propia llevados por el fervor revolucionario de sus mandos.

Las dos partes mantienen sus estrategias de escalada para provocar un cambio de conducta en la otra parte. El presidente Trump parece dispuesto a meter ms presin econmica y ya que una atribucin inequvoca de los ataques a Irn le obligara a ordenar una actuacin militar en la que no est interesado, los dirigentes iranes disponen tambin de un amplio margen de maniobra para proseguir en su escalada de respuesta. En consecuencia, el riesgo sustancial no es el de la perturbacin ocasional del trfico energtico por el Estrecho, sino que la escalada derive en un enfrentamiento armado que ninguna de las dos partes desea, pero al que puede conducir su dinmica de accin y reaccin. Para prevenir ese riesgo, alguna de las dos partes, o las dos, deberan interrumpir la escalada, pero esa opcin es difcil porque no disponen de canales de comunicacin ni de terceros que les faciliten un encuentro en la cumbre, al modo norcoreano, o una negociacin de fondo, al modo nrdico. Precisamente, la coincidencia de los ltimos ataques con los buenos oficios del primer ministro Shinzo Abe en Tehern, hace pensar que los partidarios de la escalada ganan, hoy por hoy, la partida a quienes desean comenzar la desescalada. Como resultado, contina la escalada en la que todos pierden: el presidente Trump no consigue cambiar la poltica exterior iran, Irn no puede aliviar su estrangulamiento econmico, los aliados de los anteriores sufren daos colaterales y los mercados aplazan pero no descartan una nueva ola de subidas en los precios de la energa que nos llegue desde las aguas del Estrecho de Ormuz.

Fuente: https://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2019/08/maxima-presion-en-el-estrecho-de-ormuz.html



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