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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2019

Laicidad, laicismo y socialismo como expresin del pueblo

Kintto Lucas
Rebelin


En el mercado de los seres humanos se cambi el significado de las palabras. Tal vez sera bueno comenzar a buscar el sitio donde quedaron escondidos los significados, y rescatar los principios ticos que algn da fueron la esencia misma de las relaciones sociales. Rescatar los principios y el significado de palabras desde su reivindicacin y desde su prctica como libertad, revolucin, liberacin, entre tantas. Rescatar los principios y el significado de palabras como laicidad, por ejemplo.

La palabra laicidad, como el trmino laicismo, derivan de laico pero, obviamente, laico, laicismo y laicidad no son lo mismo. Etimolgicamente, "laico" deriva del griego "laos", que significa "pueblo" , y de "ikos", sufijo que denota "pertenencia a un grupo. O sea que laicos deberan ser aquellos que pertenecen al pueblo, o mejor que son parte del pueblo. O sea que para ser laico un gobierno o, mejor an, un Estado, debera ser parte del pueblo. Aunque suene a utopa as debera ser para asumir el significado real del trmino.

En todo caso, volviendo a la Antigua Grecia, la expresin "laico" se usaba en referencia a la poblacin comn en cuanto grupo de personas diferenciado de los gobernantes. Sin embargo en las primeras traducciones de la Biblia hebraica al griego la palabra laico comienza a ser utilizada en tanto algo que no es consagrado a Dios ". As, por ejemplo, el "pan laico " o el "territorio laico" en contraste con el "pan consagrado" o el "territorio consagrado".

Simultneamente y poco a poco, la comunidad cristiana comienza a usar la palabra "laico" en referencia a los fieles que no ejercen un ministerio en la comunidad. Recin hacia la Edad Media los laicos, en el sentido de "fiel no consagrado al ministerio cristiano" dejan de ser una categora sociolgica para convertirse en una categora religiosa.

La palabra "laicismo" por su parte expresa la reaccin a un largo proceso de desvalorizacin de lo laico y de intransigencia e intervencin de las autoridades eclesisticas en los asuntos civiles. El laicismo profesa la autonoma absoluta del individuo o la sociedad respecto a la religin, la cual pasa a ser un asunto privado que no ha de influir en la vida pblica.

Si asumiramos la palabra laico para mencionar al pueblo, laicismo debera ser la reivindicacin del pueblo en lo poltico, social y econmico, la reivindicacin del pueblo con toda su diversidad, respetando toda su diversidad.

La laicidad por lo tanto debera ser un marco de relacin que coloca al pueblo en lo social, poltico y econmico por encima de los poderes establecidos, desde la diversidad pero en igualdad. Debera ser la norma de convivencia de la democracia, o sea del gobierno del pueblo.

Entonces si bien la laicidad ha sido reivindicada como una opcin del liberalismo, a veces hasta dejada de lado desde el socialismo, yo me atrevo a decir, sabiendo que muchos no estarn de acuerdo, que la laicidad, asumiendo su categora sociolgica podra ser, debera ser, norma de convivencia de una democracia socialista, de una democracia que radica en el pueblo, y en la cual el poder est en el pueblo. Entonces, laicidad, laicismo y socialismo, asumidas como expresin del pueblo, pueden, y deben, ser parte de la misma construccin social diversa e intercultural.

La laicidad es garanta de respeto al semejante y de ciudadana en la pluralidad. O dicho de otra manera: la laicidad es factor de democracia.

Si la democracia es, entre otras cosas, dignidad humana, autonoma y capacidad de decisin, la laicidad es generar las condiciones para que la gente decida por s misma en un marco de dignidad.

La laicidad no es incompatible con la religin. Ser o no religioso es un derecho. En todo caso es importante debatir ms sobre la laicidad. Pero una cosa es la polmica y otra es el gritero, como deca un amigo. Una cosa es debatir sobre la laicidad en tanto marco siempre perfectible de relacin entre los ciudadanos y otra, bien diferente y deplorable por cierto, es gritar en nombre de la laicidad o en contra de ella. Digo esto porque en nombre o en contra de la laicidad se grita mucho. Tambin se calla mucho, justo es decirlo; en unos casos pretendiendo fortalecerla y en otros intentando exactamente lo contrario, como deca el Presidente de Uruguay, Tabar Vsquez en una conferencia en julio de 2005

En todo caso, se falta a la laicidad cuando se impone a la gente; pero tambin se falta a la laicidad cuando se priva a la gente de acceder al conocimiento y a toda la informacin disponible para poder discernir por si misma.

La laicidad no es empujar por un solo camino y esconder otros. La laicidad es mostrar todos los caminos y poner a disposicin de los ciudadanos y ciudadanas los elementos para que opten libre y responsablemente por el camino que prefieran.

La laicidad no es la indiferencia del que no toma partido. La laicidad es asumir el compromiso de la igualdad en la diversidad. Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, igualdad La laicidad como doctrina que reivindica al pueblo no es un muro, es un puente que debe unir. Por lo tanto, pone por encima de todo al ser humano. Una doctrina que reivindica al pueblo como lder de un proceso debe poner por encima de todo al ser humano. Qu laicidad puede existir en una sociedad donde unos pocos tienen mucho y muchos tienen poco? Que laicidad puede existir en una sociedad desigual?Qu laicidad puede existir en la guerra? Qu marco de relaciones sobre bases de igualdad hay en una sociedad fragmentada? Qu puede significar la laicidad para quienes sobreviven en la pobreza o en la miseria? Es posible la laicidad en un mundo donde la libertad se compra y se vende en el libre mercado? Es posible la laicidad en un mundo dominado por los asuntos privados y el individualismo e importan poco o nada los intereses colectivos?

Volviendo a la laicidad como categora religiosa, en Amrica Latina, como en muchos pases con hegemona catlica, la construccin de un rgimen de laicidad requiri de un laicismo combativo para poder generar un espacio de libertades, en un contexto de enfrentamiento entre los postulados del liberalismo poltico y la intransigencia doctrinal de la jerarqua catlica, como seala el investigador Roberto Blancarte.

Los nuevos pases independientes de Amrica Latina se veran atrapados casi desde sus inicios en una lgica de confrontacin. Dos siglos despus, si bien esta lgica de enfrentamiento no ha desaparecido completamente, est siendo remplazada por formas de gestin de lo religioso ms acordes con el reconocimiento de una pluralidad de creencias, de la necesidad de respetar los derechos humanos y la libertad de conciencia, as como de impulsar una gestin ms democrtica de la vida poltica. Sin embargo, esta transicin no necesariamente conduce a la laicidad.

En buena medida, la laicidad, defendida por el laicismo, adquiri un carcter combativo y anticlerical en particular en los pases de tradicin latina, aproximadamente entre 1850 y 1950. De all que la laicidad, en Amrica Latina por ejemplo, haya tenido que construirse en oposicin a la Iglesia Catlica.

Desde ese punto de vista, la laicidad est entonces estrechamente emparentada con el liberalismo, con la separacin de esferas entre lo religioso y lo poltico, con la tolerancia religiosa, con los derechos humanos, con la libertad de religin y de creencias y con la modernidad poltica, sin asimilarse a ninguna de stas.

En trminos funcionales, la laicidad es un rgimen de convivencia diseado para el respeto de la libertad de conciencia, en el marco de una sociedad crecientemente plural y que reconoce, o debe reconocer, la diversidad existente. El Estado Laico es en consecuencia un instrumento jurdico-poltico concebido para resolver los problemas de la convivencia en una sociedad plural y diversa.

El chileno Enrique Silva dice que el nacimiento del laicismo est marcado por la necesidad de evitar que el manejo de la sociedad, a travs del Estado, quedara sumido bajo arbitrio confesional. Quienes enarbolaron por primera vez las banderas del laicismo lo hicieron respondiendo a la urgencia de impedir que la cuestin social fuera sometida por la visin dogmtica. Y el propio nombre del laicismo obedece a subrayar la calidad laica, sin conexiones con instituciones religiosas, que deban tener aquellos que manejaban las cuestiones pblicas.

Desde las luchas que se iniciaron all por la segunda mitad del siglo XIX, hemos recorrido largo trecho. Sin embargo, el atractivo del poder obnubila constantemente a quienes, por abrazar una fe, creen poseer la verdad, y desean ejercer la influencia religiosa sobre las sociedades, comenta Silva.

En ese sentido, la imposicin religiosa sobre el aborto y el matrimonio igualitario, por ejemplo, que son parte de una realidad social diversa, significa someter la convivencia colectiva a la visin dogmtica de la religin. Esa imposicin es parte de un dogma que va contra la laicidad.

Aos antes de la ponencia de Silva, en agosto de 1971, el ex presidente chileno Salvador Allende deca que los hombres sin ideas arraigadas y sin principios, son como las embarcaciones, que perdido el timn, encallan en los arrecifes. Adems reivindicaba la necesidad de que los pueblos deben vivir el contenido de palabras tan significativas como fraternidad, igualdad y libertad.

Hemos sostenido que no puede haber igualdad cuando unos pocos lo tienen todo y tantos no tienen nada. Pensamos que no puede haber fraternidad cuando la explotacin del hombre por el hombre es la caracterstica de un rgimen o de un sistema. Porque la libertad abstracta debe dar paso a la libertad concreta. Por eso hemos luchado. Sabemos que es dura la tarea y tenemos conciencia de que cada pas tiene su propia realidad, su propia modalidad, su propia historia, su propia idiosincrasia. Y respetamos por cierto las caractersticas que dan perfil propio a cada nacin del mundo y con mayor razn a las de este Continente. Pero sabemos tambin, y a la plenitud de conciencia, que estas naciones emergieron rompiendo el correaje por el esfuerzo solitario de hombres que nacieron en distintas tierras, que tenan banderas diferentes, pero que se unieron bajo la misma bandera ideal, para hacer posible una Amrica independiente y unida, argumentaba Salvador Allende.

La integracin suramericana que se fue gestando durante aos, y que est siendo atacada desde el Gobierno estadounidense y las oligarquas latinoamericanas es un factor de unidad real de los pueblos, si se basa en el laicismo, en la interculturalidad. La integracin no es de forma sino de espritu y propsitos, deca Simn Bolvar, y est ntimamente ligada a la construccin de un Nuevo Ser latinoamericano. Un ser dueo de s mismo, capaz de conducir su propio destino como sealara Jos Artigas. La integracin es como la imagen de estos luchadores, y junto a ellos est Eloy Alfaro.

El mdico Hugo Noboa, vinculado a organizaciones sociales, seala en un artculo de hace algunos aos que en el Ecuador las ideas de independencia nacional, libertad de pensamiento y expresin, tolerancia poltica y religiosa, laicismo, son caminos trazados desde la guerra de la independencia, que alcanzan su expresin ms alta en el gobierno de Eloy Alfaro.

Sin embargo, aun en el presente podemos decir que siguen constituyendo una utopa. Dicho de otra manera, todava no ha entrado en plena vigencia el Estado Secular. Si bien, el liberalismo logr consolidar viejas aspiraciones como la abolicin de la inquisicin y de instituciones feudales como el concertaje, adems de otras conquistas como la escuela pblica o la libertad de imprenta, en materia de democracia no pudo o no pretendi cambios ms importantes, asegura Noboa. 

La Libertad, no se implora como un favor, se conquista como un atributo eminente al bienestar de la comunidad, deca Eloy Alfaro en una esquina de la historia y luego agregaba: Afrontemos pues resueltamente los peligros y luchemos por nuestros derechos y libertades hasta organizar una honrada administracin del pueblo". 

Afrontar los peligros y luchar por los derechos y libertades para establecer un gobierno del pueblo, significaba tambin liberar al pueblo de las cadenas polticas, econmicas y religiosas. Quera decir adems darle a ese pueblo la posibilidad de llegar a la educacin, que era y es algo as como el primer paso a la igualdad. Para dar el primer paso a la educacin del pueblo, para dar el primer paso a la igualdad, haba que liberar la educacin y desterrar las sombras que la mantenan presa. Para desterrar esas sombras era necesario hacer vivir el concepto de laicidad, construir y reconstruirlo en el camino...

Lamentablemente, a la hora de hablar de olvidos polticos tenemos que mencionar que uno de los mayores olvidos es el de la laicidad. La laicidad en todo su contenido.

La laicidad es un marco de relacin en el que los ciudadanos y ciudadanas pueden entenderse desde la diversidad pero en igualdad y, por lo tanto, construir una sociedad mejor. La laicidad es garanta de respeto al semejante y de ciudadana en la pluralidad, o dicho de otra manera la laicidad es factor de democracia, de participacin, de unidad en la diversidad, de interculturalidad, convivencia colectiva. La laicidad es el colectivo construyendo un camino ms igual, y adems es el propio camino. Desde la interculturalidad, la laicidad puede y debe generar las condiciones para que los latinoamericanos y latinoamericanas decidan por s mismos en un marco de dignidad, y participen en la construccin de un continente ms justo.

En todo caso, falta mucho para que asumamos una verdadera laicidad, ese marco de relacin o pacto social que coloca al pueblo por encima de los poderes establecidos, desde la diversidad pero en igualdad.

 

Bibliografa: 

Alfaro Eloy, A los habitantes del Ecuador, El Siglo, Quito, 5 de febrero de 1895.

Allende Salvador, Plancha pronunciada durante la Tenida del Gran Oriente de la Gran Logia de Colombia, con sede en Santaf de Bogot, el da 28 de agosto de 1971.

Blancarte Roberto, Laicidad y laicismo en Amrica Latina. Estudios Sociolgicos Vol. XXVI. El Colegio de Mxico, Ciudad de Mxico. 2008.

Lucas Kintto , Rebeliones Indgenas y Negras en Amrica Latina, Abya Yala, Quito, 1992.

Lucas Kintto, El arca de la realidad de la cultura del silencio a wikileaks-, Varios textos, Ciespal, Quito, 2013.

Noboa Hugo, La vigencia de Eloy Alfaro, Quincenario Tintaji, Quito, junio 2005

Silva Cima Enrique, Laicismo y masonera, Ponencia presentada en el Primer Seminario Latinoamericano de Laicismo, Santiago de Chile 27-30 Octubre, 2004.

Vzquez Tabar , Discurso en la Gran Logia de la Masonera del Uruguay, Montevideo, 14 de julio de 2005.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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