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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2019

Los bosques del planeta arden en el altar del capitalismo y sigue el sobreconsumo teledirigido

Cecilia Zamudio
Rebelin


Los bosques del planeta estn ardiendo en el altar del capitalismo: la quema es el mecanismo previo al saqueo capitalista. La Amazona y otras zonas boscosas de la regin, los bosques de frica Central, el bosque tropical de Indonesia, arden. Gran parte de las reas quemadas son bosque protegido: una vez arrasadas por el fuego, una vez desplazadas las comunidades indgenas, los territorios sern saqueados por multinacionales mineras, hidroelctricas, del agro industrial. Cometiendo ecocidio y genocidio las multinacionales perpetran su acumulacin capitalista: miles de especies son extinguidas, los ltimos pueblos indgenas de los bosques tropicales sufren exterminio.


La burguesa transnacional coloca a sus matarifes ms eficaces en las presidencias de pases estratgicos (porque no nos engaemos, es la burguesa la que coloca presidentes, dirigiendo el "voto" a travs de sus medios de alienacin masiva). As por ejemplo en Brasil, pas riqusimo en recursos, la burguesa coloc a un Bolsonaro que claramente expres que "acabara con las reservas indgenas" por considerarlas un obstculo "a la economa", es decir por considerarlas un obstculo al lucro que perpetran un puado de multimillonarios. Por eso no se est agilizando apagar los incendios en Brasil, porque hay una voluntad de quema. La burguesa echa mano de su herramienta fascista cuando pretende incrementar brutalmente los niveles de saqueo del medio ambiente e incrementar la tasa de explotacin contra las y los trabajadores.

Por todo el mundo impera la perversa lgica de capitalizar, de "liberar tierras de bosque" para lucrarse del territorio y sus recursos. El fuego avanza y no hay nunca suficientes hidroaviones para apagar incendios porque los Estados, funcionales al capital aducen que "no hay presupuesto para comprarlos", en cambio s tienen presupuesto para comprar decenas de aviones de guerra al complejo militar industrial, para inyectar capital pblico a la banca privada, para gigantescos cuerpos represivos encargados de reprimir el descontento social que generan la explotacin, la injusticia social y el saqueo.

En base al saqueo del planeta y a la explotacin de las y los trabajadores, la clase explotadora perpetra la acumulacin capitalista.

En el momento histrico que vivimos se agudizan las contradicciones. La contradiccin de intereses entre la clase explotadora y la clase explotada se agudiza: la clase explotadora incrementa la tasa de explotacin e intensifica su arremetida de privatizaciones, excluyendo a millones de personas de una vida digna, precarizando cada da ms las condiciones de vida. La contradiccin entre los intereses de la clase explotadora y la supervivencia del mismo planeta, tambin queda de manifiesto. La contradiccin entre la naturaleza y un modelo socioeconmico perverso basado en capitalizar, es ya inocultable, cuando hay un "continente" de plstico flotando en el ocano Pacfico; cuando el sobreconsumo teledirigido convierte al planeta en un basural; cuando los bosques tropicales, pulmones del planeta, son arrasados; cuando el modo de produccin alimentario capitalista nos envenena; cuando un puado de multinacionales modifican genticamente las semillas y prohben el uso de las semillas autctonas; cuando se derriten los polos; cuando las emisiones de CO2 a la atmsfera, producto del modo de produccin y consumo capitalista, son abrumadoras.

No obstante la evidencia de la devastacin de la naturaleza, no obstante los discursos de los voceros polticos de la burguesa (que fingen preocuparse por el cambio climtico), siguen vigentes todos los mecanismos de destruccin del medio ambiente, porque al capital no le piensan poner freno. Para que un puado de multimillonarios acumule ms y ms riqueza, sigue vigente la criminal obsolescencia programada (se programa, desde la produccin, que cada cosa dure un tiempo muy inferior al que podra durar, para fomentar la compra de otro objeto... la lgica aberrante de usar y tirar significa negocios para el gran capital), sigue tambin vigente la alienacin masiva que perpetra la clase explotadora contra la clase explotada a travs de sus medios de propaganda y publicidad, incitando incesantemente a las masas a consumir, a practicar una orga de sobreconsumo que calcina al planeta. Los voceros de la burguesa proponen tiritas para la gangrena, medidas cosmticas: en vez de prohibir la obsolescencia programada, te invitan a llevarte una bolsa de tela para tus compras (o a comprar las bolsas de plstico), te proponen espejismos de "soluciones" siempre individuales, nunca se ataca la raz del problema, y a estas alturas de la destruccin, hay que atacar la raz sistmica de la depredacin. La gangrena no se cura con cosmtica. Por muy buena voluntad que tengamos a nivel individual, frenar la barbarie capitalista requiere de una toma de conciencia de la raz del problema (no solamente de sus sntomas), requiere de una lucha colectiva.

La burguesa instala, a travs de sus medios, la idea fatalista de "el ser humano es malvado", para obviamente evitar ser sealada como la depredadora que es, para sembrar inmovilismo y el "slvese quien pueda". Los medios nunca dicen que es la clase explotadora y su sistema capitalista los que origina esta devastacin del planeta, esta devastacin en la que tambin son depredados los seres humanos, porque tambin los seres humanos son intoxicados, alienados al punto de ser funcionales a este sistema, enajenados de toda empata y de toda relacin de armona con la naturaleza.

Es la lgica del capitalismo: capitalizar cada da ms, monopolizar en desmedro de lo que haga falta.

Desde la desaparicin de la URSS, los niveles de acumulacin capitalista, de concentracin de riqueza en monopolios cada vez ms descomunales, los niveles de explotacin y saqueo, se han venido incrementando de manera brutal: es algo tangible y verificable. Al no haber contrapeso importante al capitalismo, las burguesas han procedido a desmantelar paulatinamente los llamados "Estados de Bienestar" en las metrpolis capitalistas, ya que no les son ahora necesarios para fingir la estafa del supuesto "rostro humano" del capitalismo. El capitalismo NO tiene rostro humano, y las caretas se caen cuando ya no son necesarias. La burguesa est hoy en una arremetida contra la seguridad social, contra las pensiones pblicas, contra la educacin pblica, contra la sanidad pblica, etc.

En cuanto a los pases concebidos como meras "bodegas de recursos", los pases de la periferia capitalista (los pases de frica, Asia y Amrica Latina), ya sabamos de la cara infame del capitalismo, porque llevamos dcadas padeciendo la injerencia imperialista, padeciendo los golpes de Estado fomentados desde el Pentgono, los servicios secretos franceses, belgas, ingleses y dems potencias neocoloniales, contra todo gobierno que pretenda frenar el saqueo capitalista. Sabemos de la cara infame del capitalismo porque sufrimos su arremetida brutal: sufrimos los bombardeos "humanitarios" de la OTAN en las guerras imperialistas que la UE y EEUU implementan para arrodillar a pueblos enteros a un mayor saqueo de sus recursos (Irak, Libia, etc); sufrimos estados criminales como el Estado colombiano (por poner un ejemplo entre muchos), que hacen la guerra al pueblo con terrorismo de Estado (con militares y paramilitares, con torturas y masacres) para desplazar comunidades enteras de las zonas codiciadas por multinacionales, para exterminar toda oposicin al saqueo que perpetra el gran capital transnacional. Sabemos de la cara infame del capitalismo, porque sabemos de xodos forzados, porque vemos el cinismo de la UE, Estados Unidos y dems metrpolis capitalistas que succionan las riquezas de frica, Asia y Amrica Latina, pero rechazan a las personas desposedas, construyendo fronteras-fortalezas en torno al botn saqueado... fronteras-fortalezas frente a las que mueren anualmente miles de seres humanos, intentando escapar de la pesadilla a la que el saqueo capitalista ha arrojado a sus pases.

Hay una guerra de clases: la burguesa hace la guerra a la poblacin al precarizar sus condiciones de vida, es una guerra de explotacin, de empobrecimiento, de despojo, de hambreamiento, de alienacin (la clase explotadora fomenta racismo, machismo, individualismo, xenofobia, a travs de sus medios: la estrategia es "dividir para reinar", poco le importa a la clase explotadora que su fomento del odio racista cause matanzas horrendas, que su fomento de la misoginia cause feminicidios, lo importante es mantener a la clase explotada dividida, en "caos controlado" como mecanismo de control social). La guerra de alienacin que perpetra la clase explotadora contra la clase explotada es un mecanismo fundamental del capitalismo y es cimiento de la aberrante destruccin de la naturaleza en el altar del sobreconsumo, las masas son bombardeadas de publicidad, de incitacin permanente al "consumo compensatorio" de las frustraciones y soledades creadas por el mismo sistema, el individualismo y la destruccin del tejido social resultan abono para el sobreconsumo, los constantes mecanismos de alienacin teledirigen a millones de personas hacia la orga sobreconsumista.

La guerra que perpetra la clase explotadora contra la clase explotada tambin se expresa en el exterminio fsico de las y los luchadores sociales que se oponen a la explotacin de las y los trabajadores y al saqueo de la naturaleza.

El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos, expresaba Marx.

Frente a la explotacin y a la devastacin que perpetra la clase explotadora, los pueblos luchan por sus derechos a una vida digna, a la educacin, la vivienda, la alimentacin saludable, la salud, el derecho a un entorno seguro, el respeto por el medio ambiente. Los pueblos indgenas, las comunidades afrodescendientes, el pequeo campesinado del planeta, luchan en primera lnea contra las multinacionales mineras, energticas, del agro industrial... luchan por la soberana alimentaria, por la preservacin de la naturaleza. La burguesa asesina, a travs de sus matarifes, asesina a centenares de ambientalistas, sindicalistas y luchadores sociales anualmente para acallar sus voces y toda organizacin social que cuestione la barbarie y sus causas sistmicas.

Pero pese a la represin brutal y a la criminalizacin de la protesta, la lucha sigue porque para algunos pueblos es cuestin de supervivencia inmediata, porque para la clase explotada mundial es urgente salir de este sistema que todo lo depreda y lo pudre, includas las relaciones humanas, porque para el planeta es cuestin vital.


Blog de la autora: www.cecilia-zamudio.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.









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