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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2006

La guerra de Bush vista desde el sur
Flor de Borinquen

Jorge Mariscal
CounterPunch

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Germn Leyens


El verano pasado, cuando las noticias por cable convirtieron a Cindy Sheehan en la imagen de todas esas familias que han perdido un hijo en Iraq, las comunidades de color se unieron a ella, pero no pudieron dejar de preguntarse si la mayora del pblico usamericano se preocupaba en el mismo grado por sus prdidas. Los latinos, por ejemplo, sacrifican no slo algunos de sus mejores jvenes varones en esta guerra, sino tambin sus mejores mujeres jvenes, mujeres como la puertorriquea Lizbeth Robles.

Cuando el general Nelson Miles baj a tierra en Puerto Rico el 25 de julio de 1898, encabezando las fuerzas de invasin de USA, sus palabras resonaron con la misma arrogancia imperial a la que nos ha acostumbrado George W. Bush: No hemos venido a hacer la guerra contra el pueblo de un pas que ha estado oprimido durante siglos, sino, al contrario, a traeros proteccin, no slo a vosotros sino a vuestra propiedad, a promover vuestra prosperidad, y a conferiros las inmunidades y las bendiciones de las instituciones liberales de nuestro gobierno.

Desde entonces el servicio militar de boricuas (puertorriqueos) en guerras usamericanas ha estado matizado por una gran irona. El paso de las garras de una potencia colonial (Espaa) a las de otra produjo beneficios a unos pocos elegidos en la isla, pero poco alivio a la mayora. Para la mayora, las etapas cambiantes del colonialismo han significado oportunidades limitadas y desigualdad durante ms de un siglo.

Adems, el papel primordial asignado desde el comienzo por Usamrica a Puerto Rico como un puesto avanzado militar estratgico plag a la isla con una cultura hiper-militarizada que incluye todo, desde instalaciones desastrosas desde el punto de vista ecolgico, como la que existe en Vieques, a un transvase continuo de su juventud a las filas de las fuerzas armadas de USA.

Un siglo despus que su patria pas a manos de usamericanos, jvenes puertorriqueos de ambos sexos luchan y mueren en otra guerra que pretende exportar la democracia. Hasta la fecha 230 latinos han perdido sus vidas en Iraq, incluyendo a 47 puertorriqueos. A comienzos del ao pasado, la primera joven de la isla muri de heridas sufridas en el accidente de un vehculo. El comunicado de prensa oficial del Pentgono deca: La especialista Lizbeth Robles, de 31 aos, de Vega Baja, Puerto Rico, muri en un hospital militar en Tikrit, Iraq, el 1 de marzo.

La historia de Lizbeth Robles nos ensea mucho sobre las jvenes en el ejrcito voluntario de nuestros das. Hija de una familia de clase trabajadora, lleg a ser dirigente de su iglesia y una experta atleta. Robles tuvo xito en sus estudios superiores y continu en la universidad, pero despus de un ao no pudo pagar su matrcula en la American University y se transfiri al campus Arecibo de la Universidad de Puerto Rico, donde pudo recibir ayuda financiera y completar su grado.

Su hermano recuerda que despus de expresar su decepcin por los trabajos que se le ofrecan, solicit vdeos de reclutamiento y decidi alistarse. Dijo a su madre que orara para que pasara su examen de ingreso. La reaccin de su madre fue menos que entusiasta. Segn la cita de Javier Coln Dvila de El Nuevo Da, su madre dijo: Pens, Dios mo. Lizzie tiene sus sueos, pero si no es tu voluntad y son demasiado peligrosos, no permitas que se realicen. No sorprende que los reclutadores militares hayan admitido en pblico que el mayor obstculo para el reclutamiento de jvenes latinos es la madre latina.

Segn su amiga, la soldada Leila Groom, Robles se alist en 2000 para ayudar a otros. Cada vez que sus primos le preguntaban por qu se haba unido al Ejrcito, responda: Porque me gusta. La especialista Gina Prez de Oberlin College que hace una investigacin sobre las latinas en Chicago, ha establecido que muchas mujeres jvenes de color creen que una de las pocas maneras para lograr que se las respete es unirse a JROTC [Reserva Juvenil del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales (JROTC)] y en ltima instancia a las fuerzas armadas. Estos sentimientos, escuchados a menudo de parte de jvenes de clase trabajadora que se alistan, estn lejos de las experiencias vividas por la mayora de los que estn en el movimiento contra la guerra y son mal comprendidos por algunos activistas contra el reclutamiento.

Los jvenes con oportunidades limitadas que tratan ser algo o de enorgullecer a sus padres son los objetivos preferidos del reclutador hbil. Es poco probable que los activistas de clase media con un mensaje simplista como desentindete o no te alistes, pero que no pueden ofrecer alternativas viables, tengan mucha influencia. Como Kimi Eisele escribi en el sitio AlterNet sobre un joven chicano en Tucson, que ella trat de alejar de los militares: Lo que no puedo negar es que el sentimiento de ser deseado y necesitado es, para un joven como Anthony, ms poderoso que el miedo a la muerte. Y mucho ms inmediato que la promesa ambigua de un futuro de clase media. (http://www.alternet.org/story/23953).

Liz Robles sirvi en Corea y Uzbekistn antes de ser asignada a Fort Carson, Colorado. De all, fue enviada dos veces a Iraq, la ltima vez como parte de una unidad de apoyo que protega la seguridad de camiones que transportaban combustible por las reas ms peligrosas de la zona de guerra. Aunque, desde el punto de vista estrictamente tcnico, las mujeres no reciben ocupaciones con armas de combate, tareas como la de Robles causan gran parte de los muertos y heridos. El 28 de febrero del ao pasado, el vehculo en el que iba con su compatriota puertorriqueo Julio Negrn se dio vuelta. Fue llevada de urgencia al hospital militar en Tikrit y falleci al da siguiente.

Las hermanas de Lizbeth

Segn las cifras del Departamento de Defensa, las mujeres representaron un 17% del personal en servicio activo y un 25% del personal de la Reserva Selectiva en 2003. Ms de un 70% de las mujeres en servicio activo tenan menos de veintin aos. Aunque los niveles de reclutamiento femenino han descendido desde la invasin de Iraq, los propagandistas militares invocan a menudo la ilusin de igualdad de oportunidades y justicia en las fuerzas armadas como si las fuerzas armadas fueran el nico sitio en el que ha triunfado la accin afirmativa e incluso el feminismo.

Pero la situacin para las mujeres en las fuerzas armadas es a menudo peligrosa. No es poco comn que se encuentre a mujeres en Iraq realizando tareas que tienen poco o nada que ver con su capacitacin. El verano pasado, por ejemplo, tres mujeres Ramona Valdez, de 20 aos, dominicana de nacimiento, cabo de los Marines; la reservista de la Armada, suboficial de marina y madre soltera, Regina Clark, que fue entrenada en servicio alimentario; y la Marine Holly Charette, capacitada en el manejo del correo fueron temporalmente asignadas a un punto de control de ingreso en Faluya para cachear a mujeres iraques. Las tres fueron muertas el 23 de junio por un atacante suicida que atac su vehculo.

Adems del creciente nmero de mujeres soldadas que son puestas en peligro (ms de 50 han muerto en Iraq), las esperan otras amenazas a breve y largo plazo. Despus de realizar un estudio de cuatro aos con ms de 2.500 veteranos y personal en servicio activo, la doctora Maureen Murdoch del VA Medical Center en Minneapolis estableci que un 80% de las mujeres consideradas haba sufrido alguna forma de acoso sexual (15,5% haban sufrido una agresin sexual).

En su memoria Amo a mi rifle ms que a ti: Joven y mujer en el Ejrcito de USA, la ex sargento Kayla Williams escribe: Una mujer soldada tiene que fortalecerse. No slo para el enemigo, para la batalla, o para la muerte. Quiero decir, fortalecerse para pasar meses sumergida en un mar de tipos frescos, excitados, que, cuando no piensan que los van a matar, piensan en que van a follar. Te estn mirando todo el tiempo: tus pechos, tu culo, como si no hubiera otra cosa que mirar, ni el sol, ni el ro, ni el desierto, ni los morteros de noche. Segn Williams, la presin de rendirse simplemente al sexismo es a menudo abrumadora.

Callie Wight, una especialista en traumas en la Administracin de Veteranos en Los ngeles, informa que muchas mujeres veteranas que vuelven de Iraq y Afganistn presentan dobles sntomas de estrs postraumtico, uno que proviene de su experiencia en el combate y otro de ser expuestas a diversos grados de acoso sexual de van desde comentarios casuales a violaciones.

Para las jvenes que descubren demasiado tarde que la vida militar no es su cosa o que ya no pueden soportar una misin como la ocupacin de Iraq existen pocas opciones aceptables. Aimee Allison, militar que se opuso a la Guerra del Golfo y que es actualmente consejera en PeaceOut.com, dijo en noviembre pasado en una conferencia de prensa para Katherine Jashinski, la primera mujer militar que se opuso al conflicto en Iraq: Conozco a muchas mujeres que tienen miedo de hablar en pblico porque no quieren que las acosen. Algunas mujeres toman drogas. Algunas se embarazan para ganar tiempo. Otras simplemente desertan. Las nefastas circunstancias descritas por Wight, Williams, y Allison son a veces ms difciles para mujeres de color.

A pesar de las duras realidades para las mujeres en las fuerzas armadas, algunas, como Lizbeth Robles, deciden hacer una carrera militar. Muchas lo hacen por las formas ms tradicionales de patriotismo. Otras encuentran una vocacin en lo militar. Y hay otras que descubren un sentido de accin que no se les permite en situaciones domsticas represivas, actitudes tradicionales de que las mujeres deben estar en su casa, o pocas oportunidades de trabajo en la isla.

Por lo tanto, para muchas mujeres y hombres jvenes de Puerto Rico, el servicio militar seguir siendo una opcin atractiva. Pero incluso los que afirman que no ven una contradiccin entre su participacin en aventuras militares como la de Iraq y la historia de su isla, no pueden escapar de la irona de su decisin de alistarse.
Como escribi la teniente Laura Lopez en un sitio en la red dedicado a soldados y soldadas boricuas: Soy una mujer puertorriquea de pura cepa. Soy de Guaynabo y graduada de la Universidad de Puerto Rico. Estoy en la Fuerza Area de Usamrica, pero me siento muy orgullosa de mi isla y de mi cultura. La paradoja contenida en ese pero comienza a explicar los slidos movimientos contra el militarismo y contra el reclutamiento en la isla.

Los aplogos de la guerra en Iraq la describen como un acto altruista realizado para llevar la democracia a Medio Oriente. Desde la perspectiva de la historia latinoamericana y la historia de las latinas y los latinos en Usamrica, la guerra en Iraq parece ms bien otro captulo en una larga historia de explotacin colonial y de derramamiento de sangre sin sentido. Como dice la erudita puertorriquea Ana Celia Zentella: El dolor de servir en la maquinaria blica del monstruo imperial a fin de progresar en tu educacin y alimentar a tu familia es la artimaa mxima del colonialismo.

Cuando recordamos a los que se alistaron por el mejor de los motivos posibles, slo para perder sus vidas en aventuras en el extranjero con orgenes falsos y resultados desastrosos, duelen especialmente los versos del himno oficial de la ciudad natal de Lizbeth Robles de Vega Baja: "Ms dulce que la miel es tu recuerdo/cuando lejos estoy, pueblo querido/ Mi alma te la envo en un suspiro/y en viaje hacia el ensueo en ti me pierdo." Sepan o no castellano, esta noche 2.232 familias comprenden la tristeza de esas palabras.

Jorge Mariscal es veterano de Vietnam y director del Programa de Artes y Humanidades Chicano-Latino en la Universidad de California, San Diego. Es miembro del Proyecto Yano (San Diego). Visite su blog en: jorgemariscal.blogspot.com/
Para contactos: [email protected]


http://www.counterpunch.org/mariscal01242006.html

Traducido del ingls al castellano por Germn Leyens, miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica ([email protected]). Esta traduccin es copyleft.




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