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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2019

Alemania
Los sindicatos se despiertan frente al desafo climtico y al plazo del 20 de septiembre

Mark Bergfeld
Jacobin


El llamamiento a detener la produccin de carbn y automviles parece a menudo una amenaza para el empleo. Pero los sindicatos alemanes han entendido que la transicin verde debe tener lugar. Y estn luchando para asegurarse de que los patronos, no los trabajadores, paguen por la justicia climtica.

Si bien las vacaciones de verano han interrumpido los paros escolares, el movimiento Viernes por el Clima, liderado por lxs adolescentes, no ha abandonado su lucha para salvar el planeta. Desde el comienzo del movimiento, los lderes como la sueca Greta Thunberg y la alemana Luisa Neubauer tienen trabajo para construir lazos sociales ms amplios que las generaciones anteriores de activistas ambientales, incluso con los sindicatos. Con esto en mente, el 20 de septiembre ver el comienzo de la "Huelga por el clima", una huelga general de una semana de duracin prevista en todo el mundo para detener la produccin y atraer la atencin poltica sobre la emergencia climtica.

La necesidad de "salvar empleos" siempre ha sido opuesta al llamamiento al cierre de industrias dainas. Sin embargo, la magnitud del desastre que enfrentamos ha centrado la atencin en la necesidad de cerrar la brecha entre el militantismo verde y el militantismo obrero. En particular, la integracin de la reivindicacin por una "justicia climtica" -argumentando que no son los pobres, los vulnerables y lxs explotadxs quienes deberan pagar la transicin a una economa verde neutra en carbono- ha demostrado que salvar el planeta y la justicia social realmente pueden ir de la mano. El llamamiento de Alexandria Ocasio-Cortez a favor de un New Deal verde es un ejemplo perfecto.

Alemania tiene una historia particularmente profunda de movilizacin ecolgica, incluso con campaas radicales que han gozado de un amplio apoyo popular. Histricamente, su movimiento ecologista se ha caracterizado por una fuerte corriente antiautoritaria. De hecho, en las dcadas de 1970 y 1980, el movimiento para detener el transporte de residuos nucleares utiliz formas de desobediencia civil similares a la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos.

A diferencia de muchos otros pases, estos movimientos no estn al margen de la poltica, pero estn profundamente arraigados en vecindarios y comunidades. Sin embargo, independientemente de la fuerza del activismo climtico, los sindicatos tradicionalmente se han mantenido alejados de las luchas ambientales. Pero ahora, en la ola del movimiento de Viernes por el Clima, el movimiento sindical est comenzando a adoptar como propio el llamamiento a la transicin verde.

El empleo primero?

Hay muchos obstculos para tal conversin. En los ltimos aos, los militantes de la desobediencia climtica civil han centrado su atencin en el cierre de dos minas de lignito a cielo abierto, una en Renania y la otra en Lausitz, en la antigua Alemania Oriental. El lignito es una de las fuentes de energa menos eficientes y contaminantes, pero una fuente clave de empleo en ambas regiones. Ello desencaden repetidos enfrentamientos entre miembros del sindicato de la qumica y de los mineros -el IG BCE (Industriegewerkschaft Bergbau, Qumica, Energa, resultado de una fusin en 1997)- y los militantes que vinieron a Renania para ocupar la selva de Hambach y la mina a cielo abierto. El secretario general de IG BCE, Michael Vassiliades, insisti sobre la necesidad de dar prioridad al empleo y de pensar en las cuestiones medioambientales como secundarias, garantizando as el conflicto entre los militantes sindicales y los climticos.

Esta posicin corresponda con una participacin significativa del sindicato IG BCE en la comisin del gobierno alemn para la eliminacin del lignito, un proceso lento que pone al pas en contradiccin con el Acuerdo de Pars sobre el Clima (diciembre de 2015). Por el momento, todas las partes interesadas, incluidos los sindicatos, estn de acuerdo en que la produccin de carbn debera detenerse para 2038, pero el nfasis del IG BCE nicamente en los empleos le ha aislado de toda nocin de "justicia climtica". Ciertamente, hay motivos para preocuparse: el sector de las energas renovables (elica y solar) es notoriamente antisindical, a diferencia del "dilogo social" y el "partenariado" existentes en las antiguas ramas industriales. Sin embargo, el riesgo es precisamente que esta ceguera respecto a las cuestiones ecolgicas permita a los empleadores asumir solos la responsabilidad de dirigir la transicin ecolgica.

No todo el movimiento obrero organizado permanece estancado en una posicin tan puramente defensiva. Tras el llamamiento del Viernes por el clima de detener la produccin de carbn para el 2030, el secretario general del sindicato, Ver.di Servicios, Frank Bsirske, dijo que la eliminacin debera acelerarse lo ms posible. Este llamamiento desencaden una movilizacin de la Alternative fr Deutschland (AfD), una organizacin de extrema derecha que atac oportunistamente a Bsirske como "anti-industria" y que quera daar a los trabajadores alemanes. Los comentarios de Bsirske no fueron apreciados por todos los sindicatos. Durante el campamento climtico "Ende Gelnde" (Poner fin a esta zona), militantes, el ala joven del IG BCE, acamparon para exigir la seguridad del empleo y la continuacin de la mina a cielo abierto.

Salir de la rutina

Como se puede constatar, la conciencia ecolgica de Alemania, que hace la creciente fortuna poltica del Partido Verde y el aumento de las tiendas bio (Biolden) que venden alimentos ecolgicos, no se traduce necesariamente en sindicatos ms progresistas en los temas climticos. Por el contrario, el radicalismo del medio militante climtico, as como el corporativismo del sindicalismo del "empleo primero", han creado una brecha ms profunda que en otros pases entre los sectores obreros y los medios ligados con las batallas ambientales.

Sin embargo, la huelga climtica del 20 de septiembre abre la posibilidad de comenzar a superar la desconfianza entre los sindicatos y los grupos ambientalistas. Si bien el Derecho del Trabajo alemn no permite ningn tipo de huelga poltica, las huelgas climticas de Viernes por el Clima ya han tocado la cuerda sensible de los sindicatos en las industrias manufactureras y de servicios. Y comienzan a movilizarse.

En junio, el mayor sindicato alemn, el IG Metall, organiz una manifestacin para exigir una transicin equitativa y ecolgica. La crisis ms general de la industria automotriz alemana, concentrada en el escndalo de datos de emisiones manipuladas de Volkswagen (Dieselgate), puso de manifiesto los males particulares del sector automotriz. Dada la estrecha relacin entre los sindicatos de la industria manufacturera, las compaas alemanas cotizadas en Bolsa en el DAX y el Estado alemn, esta manifestacin podra representar un paso hacia la convergencia entre los sindicatos y los grupos ambientalistas. Esta alianza "obrero-verde" es tanto ms necesaria que el cambio climtico, as como los nuevos desarrollos tecnolgicos, van a obligar a las fbricas automotrices a pasar de la produccin de vehculos elctricos [que recargndose gracias a una electricidad producida por el carbn representan un engao, red. alen.] o de vehculos diferentes.

Para organizar esta manifestacin, el IG Metall alquil diez trenes y ochocientos autobuses para llenar las calles de Berln con decenas de miles de trabajadores metalrgicos. Se trat de una etapa importante para el sindicato y su compromiso con la transicin verde. Aunque ningn representante de Viernes por el clima se dirigi a la manifestacin, es impensable que podra haber tenido lugar sin estas movilizaciones en marcha. En el momento de escribir este artculo, el IG Metall an no ha decidido apoyar la huelga climtica del 20 de septiembre.

Ms prometedores son las evoluciones en el sector del transporte, donde el sindicato de los ferroviarios EVG (Eisenbahn- und Verkehrsgewerkschaft) ha anunciado la presencia de sus propios miembros en las manifestaciones de Viernes por el Clima y su apoyo a los objetivos del movimiento. Eso no debera ser una sorpresa dada las reclamaciones del movimiento de transportes pblicos de mejor calidad y ms accesibles. El siguiente paso es que esta solidaridad interesada se refleje tambin en que los conductores de trenes y otros miembros del personal detengan los trenes para la huelga climtica del 20 de septiembre.

Pero son los sindicatos del sector servicios los que se han unido ms rpida y fuertemente al objetivo del creciente movimiento de huelga climtica y al llamamiento a la huelga. Aqu, la relacin entre los empleadores, el Estado y los sindicatos no se define como tal por una prctica corporativa, y los trabajadores no tienen que preocuparse por perder sus empleos en la misma medida.

La semana pasada, Frank Bsirske argument que los miembros de ver.di deberan seguir el llamamiento de Greta Thunberg y unirse a la huelga del 20 de septiembre. La cuenta de Twitter de Ver.di muestra a Bsirske diciendo: "Quien pueda hacerlo debe irse y salir a la calle. Ir, eso es seguro. Luisa Neubauer, una de las jvenes huelguistas del clima ms prominentes de Alemania, calific el llamado de Bsirske como "un gran paso adelante", y demostr que las huelguistas climticas estn tomando conciencia de la potencia del movimiento sindical.

Ver.di no llama a sus miembros directamente a la huelga. Pero el sindicato alienta a sus miembros a tomarse un da libre colectivamente para apoyar el movimiento o celebrar un "descanso activo para el almuerzo": una reunin a la hora del almuerzo fuera de su lugar de trabajo. Esta podra ser una forma til de involucrar a los miembros del sindicato y otros trabajadores/trabajadoras en la lucha por el planeta al tiempo que eleva el perfil de la huelga climtica. Dado que una reciente peticin sobre el cambio climtico, iniciada por miembros de base, ha recogido ms de 46.000 firmas, parece que los trabajadores/trabajadoras de los servicios de los sectores pblico y privado podran comenzar a pasar a la accin.

A diferencia de los Estados Unidos, donde los enseantes han estado a la vanguardia de la construccin del sindicalismo social y de la huelga en los Estados dominados por los republicanos, los enseantes alemanes son funcionarios pblicos y, por lo tanto, no tienen derecho a la huelga. Sin embargo, aunque no pueden dejar su puesto, el sindicato de la educacin GEW ( Gewerkschaft Erziehung und Wissenschaft), apoy a los estudiantes en este proceso. Ilka Hoffmann, miembro del ejecutivo del sindicato de las escuelas, apoy pblicamente la huelga, pero tambin la critic por no hacer lo suficiente para poner el acento en las cuestiones de explotacin del trabajo y de justicia social que afectan a lxs asalariadxs. La seccin Renania del Norte-Westfalia del GEW tambin hizo un llamamiento de forma decisiva para detener las represalias contra lxs estudiantes que hagan huelga, aunque todava no est claro qu formas de accin los enseantes llevarn a cabo durante la semana de la huelga por el clima.

La huelga tambin debera afectar al sector de la construccin. El mayor sindicato de la construccin y lo inmobiliario de Alemania, el IG BAU (IG Bauen-Agrar-Umwelt), cuyo nombre incluye la palabra "Umwelt" (medio ambiente), llam a sus miembros en las obras de construccin a unirse a la huelga climtica. Exige que Alemania reduzca sus emisiones de CO2 en un 40% para el 2020.

La legislacin laboral alemana prohbe a los trabajadores emprender una huelga poltica. Por lo tanto, el BAU IG est presionando a los empleadores para que den a sus asalariadxs la oportunidad de participar en las manifestaciones de los Viernes por el Clima. Este movimiento inteligente lleva la pelota de vuelta al campo de los empleadores, obligndolos a mostrar hasta dnde llega su orgullosa identificacin con las iniciativas etiquetadas de "responsabilidad social corporativa" y "lugar de trabajo verde". Tal decisin de presionar a los empleadores para que cierren sus puertas podra darle a la huelga por el clima una dimensin completamente nueva.

Hacer la transicin

Si los sindicatos quieren casar la transicin verde con la defensa de los intereses de lxs trabajadorxs, deben reflexionar cuidadosamente sobre cmo pueden usar su poder institucional y organizativo en el lugar de trabajo y en el nivel de los sectores econmicos. Despus de todo, el 53% de lxs trabajadorxs y de lxs empleadxs estn cubiertos por convenios colectivos, lo que le da a numerosos sindicatos una gran influencia sobre la evolucin del mercado de trabajo.

Los que gozan de una posicin tan estratgica podran usarla para exigir una mejora de las competencias de lxs trabajadorxs de las industrias clave que no tienen futuro en una economa neutra en carbono, y para establecer nuevas reglas de salud y de seguridad que podran contribuir a reducir las emisiones de carbono y obligar a los empleadores a cambiar la forma en que se producen los bienes y se prestan los servicios. Entre otras cosas, los sindicatos podran usar sus convenios colectivos para pasar a una semana de cuatro das, lo que tambin reducira las emisiones de CO2.

A pesar de todos estos desarrollos positivos dentro del movimiento sindical, los principales medios de comunicacin alemanes continan presentando de manera binaria el dilogo emergente entre los Viernes por el Clima y el movimiento sindical, como si la defensa del empleo actuara inevitablemente contra los intereses ms amplios del planeta. Esa es exactamente la historia que los sindicatos deben hacer estallar.

Hasta ahora, el apoyo de los sindicatos alemanes al movimiento Viernes por el Clima sigue siendo simblico. Los sindicatos ciertamente podran hacer mucho ms para cuestionar la economa alemana del carbono (el capitalismo fsil). Sin embargo, su participacin el 20 de septiembre podra comenzar a cerrar la brecha entre los sindicatos y los movimientos ambientales ya fuertes en Alemania. Esto es ms necesario que nunca para garantizar que lxs trabajadorxs no paguen el precio de una transicin a una economa verde.


Mark Bergfeld es director de los servicios inmobiliarios de la confederacin UNICARE, parte de Global Union-Europa.

(Artculo publicado en Jacobin el 18/082019, traducido al francs por A lEncontre)

https://alencontre.org/ecologie/les-syndicats-allemands-seveillent-face-au-desastre-climatique-et-a-lecheance-du-20-septembre.html

Traduccin: viento sur



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