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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2019

Masculinidad & Siglo XXI
La frgil masculinidad del siglo XXI

Cristbal Len Campos
Rebelin

Reflexin sobre la manera de repensar la masculinidad en el siglo XXI.


Quienes soamos con un mundo mejor, un mundo donde quepan todos los mundos, tenemos sin reparo en tiempo ni escusas, que replantearnos todo el sentido de la existencia humana, revisando la historia como ejercicio que proyecte los caminos venideros por los que habremos de andar para dar sentido y razn al eventual porvenir, los reclamos sociales de hoy tienen la misma fuerza del ayer, pero manifiestan significativas particularidades relegadas al fondo de los grandes manifiestos que guiaron la batallas acaecidas, uno de esos pendientes urgentes e impostergables a la luz del siglo XXI, es la revisin y el replanteamiento de la idea del hombre y su consecuente interpretacin de la masculinidad.

El feminismo a puesto las bases para que la mujer reclame su lugar en la historia y se apodere de l, pues las conquistas en la historia son todo menos paliativos derivados de la bondad o la merced del opresor, la voz del feminismo a logrado construir la fuerza ms pujante en estos tiempos alrededor de la necesidad y el deseo de superar cada una de las estructuras dspotas que la han sojuzgado por siglos, los pasos que la mujer da para conquistar sus derechos plenos resquebrajan, cuarteadura por cuarteadura, las viejas paredes del sistema patriarcal sustentado en el seno mismo del capitalismo; la apuesta feminista es sin lugar a dudas anticapitalista por esencia.

En este contexto, de reclamos y reivindicaciones de los llamados grupos marginales por la igualdad y equidad, contra el racismo y la discriminacin, por los derechos humanos y frente al despojo material y espiritual que sufrimos los seres humanos, el hombre, su idea y esencia, se ve cuestionado por el desarrollo de las demandas sociales, cada una de esas rajaduras en las paredes del patriarcado que genera el avance del movimiento feminista, es sin duda, una rasgadura en la vestidura tradicional del hombre y su masculinidad.

Es un reclamo para el despertar consciente de la necesidad de aceptar la validez de esas demandas como una tarea que debemos asumir despojados del orgullo, el ego, la vanidad, la soberbia y cada uno de los rasgos que sustentan el supuesto poder del hombre, las reacciones violentas, despectivas y totalmente desquiciadas que miles de hombres asumen frente al feminismo, no es otra cosa que la manifestacin del miedo generado por las inseguridades que subsisten en un sistema que se ha sostenido nicamente por la violencia, pues en el campo de las ideas, hace mucho tiempo que el patriarcado perdi la batalla y quedo demostrada su absurda existencia.

Hace algunos aos, en la introduccin de su clebre obra, El segundo sexo, Simone De Beauvoir, puso el dedo en la llaga, al referirse al hecho innegable de que el hombre, en la historia como en el presente, no ha tenido por principio que definirse a s mismo para dar sentido a su existencia ante el colectivo social ni en la particularidad de la intimidad, esta situacin sustentada por la idea de superioridad insertada como fundamento ideolgico del patriarcado, el lugar del hombre se ha asumido como seguro y bien definido, en contra posicin al lugar de la mujer, que por la opresin padecida, s tiene en principio que definirse a s misma como mujer para ser reconocida, una vieja injusticia compartida con otros grupos y sectores marginados como los pueblos originarios a quienes desde la conquista les fue neg su esencia cultural para ser redefinidos a partir de la mirada impuesta por el conquistador occidental.

La propia Simone De Beauvoir, prrafos ms adelante, vuelve a lanzar una importante llamada de atencin cuando dice: A un hombre no se le ocurrira la idea de escribir un libro sobre la singular situacin que ocupan los varones en la Humanidad.

El tiempo de atender esta afirmacin a llegado, seguir con el absurdo discurso que justifica la indiferencia como reafirmacin sistmica y opresiva, nicamente acrecienta la violencia divisoria entre seres humanos, el replanteamiento de la idea del hombre y la masculinidad ha de ser un ejercicio expiatorio de aquello que nos ata al eterno condicionamiento del ser masculino representado por el macho, aquello que se ha credo y sostenido tiene que ser derribado y reconfigurado para desnaturalizar las formas opresivas ejercidas de manera consciente e inconsciente por el hombre sobre la mujer y tambin sobre otros hombres.

La frgil situacin por la que atraviesa la masculinidad en el siglo XXI, no debe verse como una agresin al hombre, no es para nada una ofensa que nos haga dejar de ser hombres, pero s es y debe ser, un grito urgente de atender para dejar de ser los hombres que hemos sido a lo largo de la historia, es decir, es para finalizar con el machismo, es aceptar nuestra responsabilidad en la reproduccin del patriarcado y de la opresin violenta sobre la mujer, y por supuesto, debe ser la toma de conciencia de que para poder construir de verdad un mundo donde quepan todos los mundos, tenemos que reconstruirnos y reconstruir nuestras relaciones entre hombres y mujeres, replantearnos la idea misma de humanidad, trabajar en conjunto para ese otro mundo posible, emancipndonos de toda explotacin, discriminacin y desigualdad, en un mundo justo, democrtico, anticapitalista y antipatriarcal.



El autor es integrante del Colectivo Disyuntivas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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