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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2019

A propsito del artculo Educacin y autoritarismo, de Miguel Alejandro Hayes
Algunos delirios de la izquierda sobre la escuela

Dayron Roque
La Tizza


A propsito del artculo Educacin y autoritarismo, de Miguel Alejandro Hayes.

No parece tener que preocuparse la derecha por hacer labor de convencimiento ideolgico, cuando cierto sector de la izquierda se dedica casi con mayor ahnco a embelesar a la gente mientras dice que la combate. Ese parece ser el caso del artculo Educacin y autoritarismo, publicado de manera reciente en algunos medios digitales. El asunto se enmarca en la inexistencia de un debate pblico acerca de la filosofa de la educacin en nuestro pas en tanto es enmascarado en debates sobre algunas de sus manifestaciones ms prcticas y puntuales.

Lo que parece ser el tema central del texto en cuestin es cmo la educacin tiene determinada influencia en la poltica o la poltica en la educacin?. El carcter poltico de la educacin es incuestionable: la escuela es una zona poltica compleja y contradictoria; esto es que, es un espacio donde viven mecanismos de reproduccin de la dominacin y, a la vez, un campo donde se construyen estrategias y alternativas de oposicin, contestacin y resistencia. Toda escuela tiene su contraescuela, y ello es un asunto que interesa a la poltica.

Como cabe suponer, en el anlisis de tal realidad, existe un abanico muy amplio de posiciones desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. Cada una, incluso, ha tenido la oportunidad de ensayar su tipo de escuela en determinados momentos y condiciones concretas. Mientras unos ven a la escuela bajo un manto de santidad y neutralidad, otros la observan vigilantes como cmplice del adoctrinamiento estatal y/o privado.

No creo que la razn est en el medio de ambos posicionamientos: sera una solucin salomnica muy fcil, pero errada; sobre todo si se toma en cuenta que en un extremo y otro del panorama poltico se repiten iniciativas, concepciones y prcticas educativas.

La derecha que incluye, de paso, a la disfrazada de centroizquierda ha logrado popularizar determinados discursos sobre la escuela que han sido comprados con mucho entusiasmo por la izquierda: entre ellos, la escuela como un aparato ideolgico del Estado, o que la autoridad deviene, naturalmente en autoritarismo en la escuela. Lo grave no es que haya personas que tengan el criterio incluso demostrado con hechos de infelices ejemplos, que pretenden hacer pasar por la regla de que la escuela solo sirve para vigilar y castigar; lo grave es que esas personas se hagan llamar de izquierda y marxista y que, adems, que presenten su discurso como progresista.

No es reciente la idea de ciertos sectores de la izquierda ejercer la crtica de la educacin escolarizada, en el entendido de que reproduce estructuras de dominacin, inherentes a toda sociedad organizada, incluyendo dicho sea, con humildad las que se han llamado socialistas, a lo largo de la historia universal la tradicin anarquista, con tesis de indudable valor, ha estado en el borde delantero de tales esfuerzos. El asunto en s no es menor, pues se ubica en el centro de una de aquellas famosas tesis marxianas sobre el tal Feuerbach de que el educador necesita ser educado, quizs dejada inconclusa al faltarle por lo menos una pregunta: y cmo?

El artculo de referencia da pie para profundizar en varios aspectos de la vida en las escuelas y de la necesidad de profundizar en la misma, como parte de la necesidad de reflexionar sobre toda la vida en nuestro pas. Con independencia de que tratar de profundizar en los nudos ms conflictivos del mismo, en principio me permito sealar algunas cuestiones puntuales que son, cuando menos, inexactitudes de forma:

Como algunos de los puntos anteriores merecen una explicacin ms detallada que un prrafo, voy a exceder el lmite del anlisis y desarrollar algunas ideas enunciadas como titulares.

Sobre la escuela tradicional

En poca de indudables avances tecnolgicos que llegan a las escuelas, y, sobre todo, de proliferacin de teoras de toda laya sobre la educacin puede ser difcil discernir entre lo que es escuela tradicional, y lo que no lo es.

Aunque existe educacin desde que el ser humano se alz sobre sus pies y tuvo necesidad de trasmitir a las nuevas generaciones determinados saberes ordenados, de forma sistemtica lo que explica la idea de la educacin como categora eterna ; la escuela, en su concepcin moderna y occidental la que nos llega a nosotros en Cuba, pero que, dicho sea con pena, deja por fuera la experiencia educativa de las culturas organizadas orientales, en especial, la china que, sin embargo, leg a la educacin occidental un instrumento imprescindible: los exmenes ; es una construccin nacida entre el fin de la Edad Media y el inicio de la Modernidad capitalista su origen aparece en las rdenes religiosas que se dedicaron al asunto de la educacin: jesuitas, claretianos, salesianos . Cuando muchos hacen referencia a la educacin tradicional o, con ms exactitud a la escuela tradicional , en realidad sealan a esa institucin que naci como parte del movimiento de la Ilustracin europea, en sus diversas variantes hace rato qued claro que no es lo mismo el modelo educativo ingls, la escuela prusiana, o la escuela francesa, por pensar en una comparacin rpida .

A la escuela tradicional se le endilgan, por igual, muchos aciertos y perversiones; en dependencia de quien lo apunte. Tambin, cabe decir, hay diversas gradaciones en cuanto a la tradicin de que se trate y el papel asignado al profesorado, el estudiantado, el contenido de la educacin, y el papel del Estado y la sociedad, entre otros. No obstante, hay un nmero de caractersticas que, de manera comn, la tipifican, entre otras:

Un anlisis detallado de las anteriores caractersticas y, sobre todo, de sus reales gradaciones en la prctica; permiten, en principio, apuntar que:

La reaccin frente al autoritarismo es lgica, pero no basta para llenar un proyecto educativo distinto, diferente, no solo opuesto al del capitalismo.

Aqu sucede algo parecido con la cuestin de la consideracin de la escuela como aparato ideolgico del Estado: el origen de la confusin est en la concepcin que se tenga de la organizacin de la sociedad y el papel de los dirigentes. Se ha puesto muy de moda la concepcin de movimientos que pretenden ser ms horizontales que un ngulo de 180, y tal idea se ha pretendido llevar a la educacin o fue de ciertas corrientes educativas que sali esa concepcin? . Pero la prctica ya ha demostrado dnde terminan esas ideas.

La crtica a la escuela tradicional desde la izquierda: algunos equvocos

La escuela tradicional ha sido criticada desde su propio nacimiento, y a la misma se le han opuesto numerosos movimientos que han tenido mayor o menor xito, en dependencia de determinadas condiciones. En algunos casos, las contraescuelas por ejemplo, las Montessori han sido absorbidas por el movimiento revolucionario del turbocapital y la han hecho parte del sistema dominante. En otros casos, nuevas escuelas y nuevas pedagogas por ejemplo, la sovitica y las de su inspiracin que ocuparon un espacio hegemnico importante desaparecieron bajo oprobiosas acusaciones con razn en algunos asuntos, dgase con pena . En no pocos ejemplos, se han mantenido, de manera marginal, algunas experiencias contraescolares escuelas de inspiracin anarquistas, por poner un caso .

Una de las cuestiones ms comunes en la crtica, desde la izquierda, a la escuela y que ya veremos, ha sido, en los ltimos decenios, un discurso muy afn a las pretensiones de la derecha es el de su conflictiva relacin con el Estado. Ello pudiera explicar que, no pocas de las posiciones se han ubicado en un mbito antinstitucional, como expresin de un posicionamiento antiestatalista.

Con probabilidad, uno de los asuntos ms censurables de la crtica que se hace desde cierta zona de la izquierda es aquella que reduce la Ilustracin como el movimiento que fundamenta, en trminos ideolgicos, la educacin o los mitos educativos, a partir de dos argumentos esenciales: la escuela como camino hacia una sociedad de iguales por oposicin a la sociedad estamental, tpica de las formaciones precapitalistas y la escuela como espacio de igualdad de oportunidades. Aqu solo cabe decir que ambos argumentos no son incorrectos, a lo sumo, son incompletos y, de paso, que el proyecto educativo de la Ilustracin no se reduce, ni con mucho a lo anterior, pero eso es asunto de otro momento . Lo que no alcanz la educacin de la Ilustracin no ha sido por exceso de aquella, sino, en rigor, por su falta; de la misma manera que lo que tuvo de burguesa la revolucin francesa fue su contrarrevolucin! [Dicho sea de paso, las recordadas crticas que los padres fundadores de la nacin cubana hicieron a la educacin decimonnica se basaba, en rigor, en los trminos y fundamentos de la Ilustracin.]

En esta visin, la escuela misma es un lmite a la capacidad de crecimiento y mejoramiento humanos, al convertirse en un sistema-monstruo, atado a intereses estatales o privados otro Leviatn! indomable . Considerar, a la altura del siglo xxi, que, los indudables logros que la clase trabajadora ha arrancado a la burguesa durante los ltimos doscientos cincuenta aos en materia de educacin masiva, pblica y con ciertos mnimos de calidad, es parte de una perversa conspiracin para darle ms poder y afianzar al Estado, es, cuando menos, un desvaro.

Lo que sucede es que no pocos quieren pedirle peras al olmo, y que la escuela resuelva lo que no ha podido resolver, por s misma, la sociedad. [Por eso, entre otras razones, no bastaba con el tengamos el magisterio y Cuba ser nuestra, de don Pepe de la Luz y Caballero; haca falta una revolucin de sacrificio masivo para hacer Cuba nuestra, y aun as no alcanzaron los primeros treinta aos.]

En relacin con la concepcin presente en las crticas, desde la izquierda, al Estado como un instrumento de dominacin, como un medio institucionalizado con el cual se impone, se inculca y se legitima los intereses de la clase dominante comentaremos en el epgrafe siguiente, dada su centralidad en el asunto.

Sobre la escuela como Aparato Ideolgico del Estado

Como ya he apuntado al inicio, al parecer los enemigos del marxismo no tienen que dedicarse mucho a combatirlo cuando, en nombre del propio marxismo y con ms ahnco que aquellos , una parte no despreciable de los marxistas se dedican a defender lo mismo que defienden sus enemigos. Hay mltiples ejemplos, pero, el relacionado con la escuela como institucin pblica es paradigmtico.

Y esta confusin parte de una confusin mayor: la concepcin del Estado. En relacin con el Estado moderno entendiendo como tal el de la poca del capitalismo , no poco de la tradicin marxista ha fallado en delimitar varias cosas: desde qu es, de verdad, el Estado, hasta cul es la diferencia entre Estado, como sociedad poltica y la sociedad civil, y cules son las diferencias entre el poder del Estado y el aparato del Estado, por hablar de algunos casos; Marx dej esbozadas algunas ideas, Lenin, en lo que pudo las continu, pero ms all de Gramsci no ha habido un desarrollo, esencialmente nuevo. Uno de esos fallos ha sido al delimitar dnde comienza la Ilustracin y dnde el capitalismo s, porque aunque algunas personas les cueste trabajo creerlo, el derecho de las masas populares a participar, incluso donde ha sido apenas a nivel representativo, de la vida poltica de la nacin, no fue un dcil regalo de la burguesa empoderada, ha sido, como otros tantos derechos, arrancado con no pocas luchas; y en algunos lugares, todava hoy, ni eso ; en el entendido perverso de que Ilustracin y capitalismo son dos caras de la misma moneda. La cuestin no es menor porque las confusiones entre el proyecto de uno y otro y la presuncin de que el Estado moderno era consustancial del capitalismo econmico su superestructura regal a los enemigos del marxismo un caudal terico sin contar realizaciones prcticas del que aun adolecen todos los que se ubican en un antiestatalismo, que presume de izquierdas y en rigor histrico hay que reconocer que no mejor les fue a los que intentaron ir ms all del Estado y del derecho, yendo justo a ms Estado y ms a la derecha .

Dentro de los regalos que acept cierta zona de la izquierda est el concepto de aparatos ideolgicos del Estado en su versin althusseriana , como una explicacin que, aplicada a la escuela, permitiera desmontar una de las ms grandes conquistas de las revoluciones de los siglos xviiiy xix: la educacin pblica. [Y quizs en 1968, en medio del mayo francs, pareca el asunto muy pertinente; pero en 2019 ya no cuaja la historia.]

En resumen, el concepto de aparato ideolgico del Estado entiende que la escuela es, en los sistemas modernos capitalistas, lo que la Iglesia fue al feudalismo: es decir, un lugar donde se ensean siempre ciertas habilidades competencias pudieran decirse, para estar a tono con las circunstancias , pero mediante formas que aseguran el sometimiento a la ideologa dominante. No pocos podrn suscribir con entusiasmo esta afirmacin superficial que, sin embargo, deja por fuera la cuestin del carcter pblico-estatal de la escuela moderna republicana, bsico en su origen. En la modernidad en la capitalista, pero tambin en la de la transicin socialista , los aparatos pblico-estatales estn imaginados, como aparatos republicanos, quiere esto decir, antimonrquicos, anticlericales no, en rigor, antirreligiosos y antidespticos. Ahora bien, entender que la sustitucin, sin ms, de los aparatos ideolgicos feudales por los burgueses fue el resultado natural en el proceso de consolidacin de la modernidad es pasar por alto que si ello sucedi as no fue a causa del xito de la Ilustracin, sino por su derrota.

En rigor, no es posible hablar, en abstracto, de aparato ideolgico del Estado, sin caracterizar, como mnimo, qu Estado es al que hace referencia. En un Estado republicano, la escuela pblica es, justo, la vacuna necesaria, la cura en salud frente al control ideolgico y aqu se abrira otro debate sobre qu entender por control ideolgico y por qu no refiere lo mismo que hegemona, pero, igual, es una deuda para saldar en otro momento . Lo pblico-estatal es, hasta el da de hoy, el nico antdoto que se ha encontrado contra el control ideolgico privado, incluyendo el de los padres y las sectas religiosas, polticas y gremiales. Cualquier solucin que no sea enseanza estatal-pblica, ser enseanza privada y privatizada para determinados estratos sean estos determinados por su poder adquisitivo, su pertenencia ideopoltica, su origen territorial, tnico, racial, y otras de las agrupaciones posibles ; cualquiera de ellos, incluso, muy disfrazados de mtodos educativos contemporneos, integrales, democrticos, horizontales y libertarios. Los experimentos, en uno y en otro sentido, a lo nico que conducen son a formas de privatizar la educacin que no significa, en rigor, que sea no-gratuita; puede haber educacin gratuita privatizada . Si un grupo ultraizquierdista o izquierdista a secas decide desertar de la enseanza estatal para tener su experimento de enseanza diferente, libertaria, no es menos control ideolgico, ni menos nocivo que si los testigos de Jehov, los miembros de la Iglesia Catlica Romana, el Talibn, los de la Alianza Evanglica, o los nuevos ricos decidieran hacer su propio experimento de enseanza distinta y no es que estos grupos no hayan hecho ya sus experimentos educativos; o que, ahora mismo no reclamen tal oportunidad . [Como un parntesis en este punto, se puede aadir que han existido ejemplos notables de experiencias educativas progresistas que procuraron y lograron en lo posible evitar tales defectos y alimentan nuestro caudal de la pedagoga crtica; y que, ante el panorama actual de la educacin escolarizada, engrampada por accin u omisin en una crisis tremenda, no es que falten ganas de crear una nueva escuela, pero eso es harina de otro costal.]

Cada vez que se lanza un dardo contra la enseanza estatal se hace en nombre de la libertad de escoger el tipo de educacin y en el entendido por algunos de que la escuela estatal es un germen de dictadura. Como ha apuntado alguien: Lo malo no es que la escuela sea estatal, lo malo es que el Estado no sea un Estado de derecho. [Y en una pequea digresin sobre la libertad de escoger, no es ocioso apuntar que el abuso de la misma, en materias de inters pblico como la salud ha conducido, entre otros desvaros, a los movimientos antivacunacin y de ah, en conjunto con otros factores, a la reemergencia de enfermedades que se pensaban erradicadas; y no fue en lugares de atraso cultural.]

Ahora bien, cmo impedir, en las condiciones de una sociedad en transicin como la cubana, que las escuelas pblico-estatales devengan en aparatos ideolgicos? Es un desafo tremendo, porque los caminos recorridos no han hecho, en no pocos casos, el mejor favor a ese propsito y porque ms all de determinadas certezas de principio, no todo est claro en trminos de organizacin prctica.

Dos ideas bsicas pudieran ser:


Estaba tentado a terminar con un declogo en realidad mucho menos de diez ideas sobre cmo superar una educacin autoritaria en las condiciones de Cuba, como pas en transicin socialista. Luego record que tales pretensiones las de condensar un listado, unos requerimientos mnimos pueden ser tan peligrosas y autoritarias como justo dicen no ser. Por eso, se me ocurri que, con probabilidad, seran ms tiles algunas interrogantes, para seguir el debate y, quizs, contribuir al propsito de educar en y para la libertad:

cul debe ser la naturaleza de la relacin entre el Estado socialista de derecho y la escuela cubana? dnde se regular tal relacin? quines controlarn su cumplimiento exitoso, cmo?

cules son los contenidos en el sentido ms amplio posible de una educacin en y para la libertad? cules sus mtodos?

cmo se forma el magisterio y profesorado para tales propsitos? qu papel desempea la sociedad la civil y la poltica en ese empeo?

qu papel se le reserva al estudiantado en su proceso de formacin? cmo lo ejerce?

cmo se mide el impacto de la educacin en la sociedad?

cmo ensayar, desde la escuela, el alcance de una sociedad con la mayor suma de felicidad posible?

Fuente: http://medium.com/la-tiza/algunos-delirios-de-la-izquierda-sobre-la-escuela-d24c4a976a44



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