Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2019

Antdotos a la partidocracia

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Lo que se ha llamado ahora la Cuarta Transformacin se ha anunciado no slo como un conjunto de cambios en la poltica econmica y social del gobierno del pas sino tambin como un cambio de rgimen. Tan indefinido y ambiguo hasta ahora este ltimo trmino como el de la misma cuarta transformacin, debe ir asumiendo perfiles y contenidos ms ntidos que le den un sentido concreto en el conjunto de la sociedad y sirvan para definir un periodo en la estructura de los poderes y en las relaciones entre Estado y sociedad. Y dentro de dicha estructura, uno de los aspectos pendientes es, sin duda, la reforma del sistema de partidos.

La modificacin del sistema partidario, como componente relevante del sistema poltico, pasa por dos canales. Uno son los reacomodos que los ciudadanos como conjunto operan con sus votos y su participacin poltica en los procesos electorales y en los propios organismos polticos. De este factor depende que un partido se fortalezca o debilite, que consolide su reconocimiento oficial o lo pierda y que cuente o no con suficientes afiliados y simpatizantes para contar con una suficiente presencia social. El otro es el marco legal al que estn sujetos los partidos, del cual se derivarn sus prerrogativas y recursos y las dimensiones de su representacin en los poderes Ejecutivo y Legislativo.

El primer factor oper ya desde 2018 cambios trascendentes en el orden poltico. Fueron los ciudadanos los que colocaron a Morena como primera fuerza electoral del pas y como titular del gobierno del pas y le dieron mayora en el Legislativo federal, y tambin en varias entidades que han tenido renovacin de sus ejecutivos y legislativos. Decidi tambin que otras formaciones, otrora dominantes el PRI, PAN, PRD se vieran severamente disminuidos. Otros ms, el Panal magisterial y el PES de bases sociales evanglicas, perdieron su registro, aunque este ltimo cuenta con bancadas parlamentarias por haber entrado en la coalicin Juntos Haremos Historia, de Lpez Obrador.

Pero debe entrarse tambin a debatir el tema de la regulacin legal y prerrogativas de los partidos en general, no tan slo por los resultados electorales recientes sino porque, en el fondo, el rechazo ciudadano a los partidos otrora dominantes ha sido tambin una expresin de hasto social con su corrupcin y lo que stos han llegado a representar en diversos sentidos. Lejos de ser conductos para el ejercicio de la democracia, se trocaron por largo tiempo en cotos de poder para camarillas y burocracias corporativas, como beneficiarias de las prerrogativas legales y de sus propios sistemas de organizacin interna.

Y es que la partidocracia ha sido una realidad constante en nuestro pas desde hace tiempo. Las derrotas del partido oficial desde el 2000, que cambiaron de manos la Presidencia, no abrieron paso a una democracia consolidada, ni siquiera en el sentido formal o representativo, sino a un espacio de transaccin entre diversos grupos y oligarquas que, si bien fraccion el poder poltico y lo distribuy entre distintos protagonistas, no lo puso en manos de la masa de ciudadanos. Gobernadores y jefes parlamentarios fueron los beneficiarios de esa transicin no democrtica a la poliarqua de elites.

El ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, en su Enciclopedia de la poltica, da una buena caracterizacin de la partidocracia: Se designa con esta palabra al rgimen en el cual los partidos son los que toman las ms importantes decisiones de la vida poltica estatal, desde el lanzamiento de los candidatos a los cargos electivos hasta el control de los elegidos y el sometimiento de ellos a la disciplina partidista en el ejercicio de sus funciones pblicas. [...] Los individuos no tienen influencia poltica sino en cuanto son miembros de un partido. Y agrega que ha devenido en fenmeno antidemocrtico porque escamotea los derechos de la gente y mediatiza su participacin poltica. Desde luego, donde dice partidos debe leerse, preponderantemente, las dirigencias o burocracias que los controlan como aparatos electorales y congresales.

La primera iniciativa para revisar las prerrogativas de los partidos sali del presidente Lpez Obrador. Ante el elevado presupuesto para asignarlas en 2020, sugiri que los organismos con registro electoral devuelvan el 50 por ciento a la Secretara de Hacienda. La mayora de ellos ha callado ante la propuesta, pero Morena, como era de esperarse, recogi el guante y no slo la asumi, sino que, por medio de su presidenta Yeidkol Polevnski, afirm que el partido en el gobierno devolver el 75 por ciento.

Desde luego, no se trata, como la derecha ha planteado, de eliminar el financiamiento pblico a los partidos, uno de los avances contemplados desde la reforma poltica de 1978; eso conducira, prcticamente, a que slo las organizaciones apoyadas por la clase capitalista tuvieran viabilidad. Pero es cierto que la dotacin oficial ha llegado a ser excesiva y que se debe procurar que el ejercicio activo de la poltica no dependa del dinero ni sirva para el lucro de consultoras, empresas de mercadotecnia y dems. Mucho menos para el enriquecimiento de los dirigentes partidarios.

La partidocracia se expresa tambin en la burocratizacin de esos dirigentes y su creciente diferenciacin y alejamiento de las bases, cuando, por ejemplo, los lderes del PAN obtienen sueldos superiores al del presidente de la Repblica (vase el reportaje de lvaro Delgado en Proceso digital: https://www.proceso.com.mx/583667/la-cupula-panista-se-paga-sueldazos-con-dinero-de-los-mexicanos). Y es clamor popular, en consecuencia, disminuir esos privilegios de las cpulas partidarias a cargo del erario. Ya se ver qu reformas a la legislacin electoral introduce el Congreso, y particularmente el bloque obradorista, para concretar esa y otras reformas.

Pero la otra fuente de poder de las camarillas partidocrticas es, sin duda, la atribucin de confeccionar las listas de candidatos plurinominales, donde con frecuencia ellas mismas se incluyen en los primeros lugares para arribar a cargos de representacin sin siquiera hacer campaas. Es algo que tambin debera revisarse dentro de una reforma poltica integral que retome la va de la democratizacin efectiva.

No se buscara tampoco, como algunos sectores lo han propuesto sin mucho fundamento, de eliminar las posiciones de representacin proporcional en los congresos federal y de los Estados. stas son las que dan garantas de representacin a las minoras, como corresponde a una democracia madura. No hay que olvidar que, en nuestro pas, primero con la reforma cosmtica de los diputados de partido en 1961 (donde el rgimen de partido de Estado en realidad distribua a su conveniencia algunas diputaciones a sus aliados u opositores efectivos), luego como apertura a un relativo reconocimiento a la pluralidad poltico-social con la reforma de 1978, ha sido el conducto para constituir a las oposiciones. Tampoco debe olvidarse que los primeros representantes parlamentarios de Morena, en 2015, fueron en su mayora plurinominales. Desde 2018, por cierto, los partidos antes mayoritarios y la burguesa han dejado de lado esa propuesta de eliminacin de los plurinominales.

Lo que creo que debera modificarse, para debilitar el poder de las partidocracias, es la forma de eleccin de los pluris. En el caso del Senado deben eliminarse definitivamente las listas partidarias que han distorsionado su esencia de ser la representacin partidaria de las entidades federativas y dejarse slo la representacin de la frmula mayoritaria y un senador de minora para cada Estado.

En el caso de las diputaciones plurinominales, debieran ser ocupadas slo por los candidatos que, habiendo sido electos o designados en convenciones por sus correligionarios, obtengan en las elecciones constitucionales los mejores porcentajes para su partido en sus respectivas circunscripciones. Eso obligara a que nadie llegue a un cargo de representacin sin hacer campaa y sin someterse al juicio electivo de los ciudadanos, y asegurara que al menos stos reconozcan su presencia social. Se evitara que mediante componendas, amarres y planchazos, las cpulas partidarias manipulen las listas y se adjudiquen posiciones. Dar poder a las bases partidarias y a los ciudadanos debe ser parte esencial de un verdadero cambio de rgimen que establezca nuevas formas de relacin entre el poder poltico y la sociedad que busca y requiere ser bien representada.

Fuente: http://cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc55913

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter