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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2019

Derrota de la contrainsurgencia "social"

Ral Zibechi
La Jornada


En la medida que las polticas o programas sociales suenan como las caras amables de los estados de nuestra regin, ms all de quienes los administren, resulta necesario recordar sus orgenes y objetivos declarados. No alcanza con sealar que buscan reducir la pobreza o que pretenden debilitar a los movimientos antisistmicos. La historia se remonta a la guerra de Vietnam y a un personaje llamado Robert McNamara, uno de los cuadros ms astutos que tuvo el capitalismo.

McNamara fue el primer presidente de la empresa Ford que no perteneca a la familia, en 1960, cargo que abandon al ser nombrado secretario de Defensa entre 1961 y 1968, durante la guerra de Vietnam. Ese ao pas a presidir el Banco Mundial, hasta 1981. Durante la Segunda Guerra Mundial haba ingresado a la Fuerza Area, donde aplic las artes de la administracin de negocios aprendidas en Harvard a la eficiencia de los bombarderos estadunidenses, lo que le vali la Legin al Mrito como teniente coronel.

Durante el conflicto en Vietnam comprendi que las armas, por ms sofisticadas que sean, no ganan guerras. Dirigi el Banco Mundial con el objetivo de revertir la derrota militar y preparar el terreno para que esa situacin no volviera a producirse. Comprendi que la injusticia social y la pobreza podan poner en peligro la estabilidad del sistema capitalista, y para remediarlo concibi la poltica del combate a la pobreza.

Entindase que para McNamara la pobreza es un problema en tanto, y slo en tanto, puede desestabilizar la dominacin. Es una cuestin instrumental, no tica. Bajo su gestin el Banco Mundial se convirti en el centro de pensamiento (think tank) ms citado por las academias y pas a definir las polticas de los pases en desarrollo. Como destac uno de sus colaboradores, Hollis Chenery, se trata de repartir un pedazo del crecimiento de la riqueza y no la riqueza (*).

El combate a la pobreza tuvo dos efectos ms. Consigui sacar la riqueza del centro del escenario poltico, como haba estado hasta la dcada de los 70. Aunque hoy parezca increble para quienes no vivieron la revolucin mundial de 1968, la izquierda crea que el verdadero problema social era la riqueza, por eso todos los programas de gobierno iban dirigidos a la reapropiacin de los medios de produccin y de cambio, como la reforma agraria, entre muchos otros.

La segunda es que se propuso, y consigui, influir en los movimientos antisistmicos de una manera muy sutil, a travs de una poltica que definieron como fortalecimiento organizativo (recuerden el Pronasol), se eligieron movimientos de lucha para convertirlos con apoyo del Banco Mundial en organizaciones burocratizadas que, en adelante, se especializarn en hacer trmites ante agencias de desarrollo. El banco dej de gestionar los prstamos y se limit a acompaar, capacitar, asesorar y fiscalizar.

Por todo lo anterior, es importante que las bases de apoyo del EZLN hayan conseguido derrotar esta contrainsurgencia social. No es lo habitual. En mi pas, Uruguay, el progresismo consigui amortiguar el conflicto social con una batera de polticas sociales que van desde el impulso a cooperativas digitadas desde arriba, hasta la creacin de organizaciones sociales que tienen la apariencia de legtimos movimientos. Otros progresismos fueron ms sutiles, clonando movimientos enteros.

El comunicado titulado Y rompimos el cerco, firmado por el subcomandante Moiss, ensea tres aspectos de esta derrota de los programas sociales.

El primero es que las bases de apoyo salieron de sus comunidades a encontrarse con otros abajos, con quienes se entendieron como slo se entienden entre s quienes comparten no slo el dolor, tambin la historia, la indignacin, la rabia.

La segunda es el papel destacado que jugaron los jvenes y las mujeres en la tarea de romper el cerco. La tercera es que las mujeres zapatistas no slo marcaron el norte, sino que estuvieron tambin a los lados para que no nos desviemos, y atrs para que no nos retrasemos.

Fue un encuentro entre abajos, entre iguales, ms all de las opciones polticas coyunturales de cada quien. Fue un encuentro de dignidades: la zapatista y la de las comunidades partidistas que se rebelaron contra el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno, que les entrega limosnas para dividirlas.

Me interesa destacar no slo el hecho de que rompieron el cerco, sino sobre todo cmo lo hicieron. Es una leccin poltica y tica que necesitamos en esta parte del mundo, donde los programas sociales inspirados en el Banco Mundial y ejecutados por los progresismos, han destruido la independencia del campo popular y atornillado la dominacin, para beneplcito de las grandes multinacionales.

Poder popular y programas sociales son dos fuerzas que se repelen. Cuando una triunfa, la otra pierde.

(*) Citado por Eric Toussaint, Banco Mundial. El golpe de Estado permanente, Abya Yala, Quito, 2007, p. 155.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/08/30/opinion/019a2pol



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