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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2019

Pensar y actuar desde el marxismo hoy
Marx, pequea gua de uso econmico

Michel Husson
Viento Sur


Es razonable reivindicar a un autor cuya obra principal se public hace 150 aos? Este artculo busca primero responder a esta pregunta perfectamente legtima y luego mostrar cmo la referencia a la teora marxista puede ayudar a interpretar el capitalismo contemporneo e imaginar alternativas.

Marx un economista del pasado?

Es necesario responder a las diferentes acusaciones de arcasmo dogmtico: desde El Capital, la ciencia econmica ha hecho un progreso inmenso y el capitalismo de hoy no tiene nada que ver con el que Marx estudi. Comencemos con este ltimo argumento: obviamente sera absurdo negar que el capitalismo ha evolucionado durante dos siglos y que sus formas concretas de encarnacin pueden ser muy diferentes de un pas a otro. No se trata de negar estas transformaciones, sino de mostrar que se han desarrollado dentro de relaciones fundamentalmente invariables. Es ms, podra argumentarse que las condiciones actuales de explotacin laboral en China son, en muchos aspectos, comparables a las que prevalecan en la Inglaterra del siglo XIX.

La referencia al marxismo tiene la virtud de protegerse contra el vaivn de las ltimas teoras a la moda que van sucedindose para demostrar que todo ha cambiado y que se deben abandonar las antiguas representaciones del mundo. Pero ciertamente existe el riesgo inverso del dogmatismo que consiste en aplicar a ciegas los mismos patrones a una realidad en movimiento. Por lo tanto, el marxismo vivo debe moverse entre estos dos escollos a travs de estudios y debates. Sin duda, una de las cuestiones metodolgicas ms importantes es distinguir los niveles de anlisis: la teora marxista del valor no permite, por ejemplo, comprender directamente la crisis de la zona euro. Se deben establecer mediaciones entre la realidad concreta y los marcos conceptuales ms abstractos. La gua ms clara sigue siendo (desde nuestro punto de vista) el libro del filsofo checo Karel Kosk (1967), donde resumi este mtodo:

1) Asimilacin minuciosa de la materia, pleno dominio del material incluyendo todos los detalles histricos posibles.

2) Anlisis de las diversas formas de desarrollo del material mismo.

3) Indagacin de coherencia interna, es decir, determinacin de la unidad de esas diversas formas de desarrollo.

Marx sera un hombre del siglo XIX: esta es la tesis defendida por un bigrafo reciente (Husson, 2017). Otro crtico lo calific de posricardiano menor (Brewer, 1995). Pero la ciencia econmica, aun admitiendo que es una ciencia, ciertamente no es una ciencia que progresa lineal y peridicamente unificada. Por ejemplo, a diferencia de la fsica, diferentes paradigmas econmicos continan coexistiendo de manera conflictiva.

La economa dominante actual, llamada neoclsica, se basa en un paradigma que no difiere fundamentalmente del de las escuelas premarxistas o incluso preclsicas. En gran parte, el debate triangular entre la economa clsica (Ricardo), la economa vulgar (Say o Malthus) y la crtica de la economa poltica (Marx) contina hoy en los mismos trminos. Las relaciones de poder que existen entre estos tres polos han evolucionado, pero no segn un esquema de eliminacin de paradigmas obsoletos. En resumen, la economa dominante no domina debido a sus propios efectos de conocimiento, sino en funcin de relaciones de poder ideolgicas y polticas ms generales.

Por tomar solo un ejemplo, las teoras contemporneas del desempleo retoman, bajo una forma modernizada, los viejos anlisis sobre los pobres. El debate en Inglaterra en torno a las leyes sobre los pobres se encuentra hoy en las denuncias sobre las ayudas sociales: en lugar de aceptar los puestos de trabajo ofrecidos, la gente desempleada preferira no hacer el esfuerzo de trabajar y vivir cmodamente de las prestaciones sociales (Husson, 2018a).

Pero el argumento de que la teora marxista est obsoleta debido al progreso de la economa busca el efecto de eliminar al mismo tiempo cualquier referencia a la teora del valor.

Un capitalismo sin teora?

En ltima instancia, la pregunta a la que debe responder la teora del valor es: de dnde proviene la ganancia? En los libros de texto contemporneos encontramos la definicin de ganancia: es la diferencia entre el precio de venta y el coste de produccin. Pero el misterio de la fuente del beneficio permanece intacto. Es alrededor de esta cuestin absolutamente fundamental con la que Marx abre su anlisis del capitalismo en El Capital.

Antes de l, los grandes clsicos de la economa poltica, como Smith o Ricardo, partan de una pregunta ligeramente diferente, la del precio relativo de los bienes: por qu, por ejemplo, una mesa vale el precio de cinco pantalones? Muy rpidamente, la respuesta que se impuso es que esta proporcin de 1 a 5 refleja el tiempo requerido para producir un pantaln o una mesa. Esto es lo que podra llamarse la versin bsica del valor-trabajo.

A continuacin, estos economistas clsicos intentaron descomponer el precio de una mercanca. Adems del precio de las materias primas, este precio incorpora tres categoras principales: renta, ganancias y salario. Esta frmula trinitaria parece muy simtrica: la renta es el precio de la tierra, la ganancia es el precio del capital y los salarios son el precio del trabajo. De ah la siguiente contradiccin: por un lado, el valor de una mercanca depende de la cantidad de mano de obra requerida para su produccin; pero, por otro lado, esta no solo comprende el salario.

La teora marxista, llamada del valor-trabajo, busca escapar de esta aparente contradiccin. No est de ms recordar muy brevemente cmo procede Marx. El principio esencial es que el trabajo humano es la nica fuente de creacin de valor. Valor significa aqu el valor monetario de los bienes. Entonces nos enfrentamos a este verdadero enigma que las transformaciones del capitalismo obviamente no han hecho desaparecer: el de un sistema econmico en el que las y los trabajadores producen todo el valor pero solo reciben una fraccin de l en forma de salario, mientras que el resto se va a las ganancias.

Los capitalistas compran medios de produccin (maquinaria, materias primas, energa, etc.) y fuerza de trabajo; producen bienes que venden y terminan con ms dinero del que originalmente invirtieron.

Marx ofrece su solucin, que es a la vez genial y simple (al menos a posteriori). Aplica a la fuerza de trabajo, esta mercanca un tanto peculiar, la distincin clsica que hace entre valor de uso y valor de cambio.

El salario es el precio de la fuerza del trabajo socialmente reconocido en un momento dado como necesario para su reproduccin. En este sentido, el intercambio entre el asalariado que vende su fuerza de trabajo y el capitalista es, en general, una relacin igual. Pero la fuerza de trabajo tiene una propiedad especial, su valor de uso, la de producir valor. El capitalista se apropia de la totalidad de este valor producido, pero restituye solo una parte de l, porque el desarrollo de la empresa hace que las y los asalariados puedan producir durante su tiempo de trabajo un valor mayor que el que recuperarn bajo la forma de salario.

Hagamos como Marx, en las primeras lneas de El Capital, y observemos a la sociedad como una inmensa acumulacin de mercancas producidas por el trabajo humano. Podemos hacer dos pilas: la primera consiste en bienes y servicios que corresponden al consumo de los trabajadores y trabajadoras; la segunda pila incluye los llamados bienes de lujo y bienes de inversin, y corresponde a la plusvala. El tiempo de trabajo de toda la sociedad puede a su vez dividirse en dos partes: el tiempo dedicado a producir la primera pila Marx lo denomina trabajo necesario, y el que se dedica a la produccin de la segunda pila es el trabajo excedente. En el fondo, esta representacin es bastante simple, pero, obviamente, para lograrla es necesario dar un paso atrs y adoptar un punto de vista social.

El anlisis se complica an ms cuando se observa que el capitalismo se caracteriza por la formacin de una tasa general de ganancia, en otras palabras, que el capital tiende a tener la misma rentabilidad independientemente de la rama en la que se invierte. Ricardo no lograr resolver esta dificultad. Este es el problema de la transformacin (de valores en precio) que Marx resuelve al mostrar que la plusvala se distribuye en proporcin al capital comprometido. Muchos crticos han detectado aqu un error de Marx que desaparece, sin embargo, si hacemos intervenir una sucesin de perodos de produccin 1/.

La gran bifurcacin

La teora marxista del valor es una extensin de las teoras de los clsicos (Smith y Ricardo) en la que resuelve sus contradicciones internas. Pero introduce una dimensin crtica fundamental: la apropiacin de ganancias por parte de los capitalistas descansa en ltima instancia en relaciones sociales que no son ni naturales ni eternas.

Las implicaciones revolucionarias de esta teora fueron claramente percibidas por los defensores del orden establecido. Por lo tanto, era necesario oponerle otra teora, y esta sera la teora marginalista o neoclsica. Uno de sus fundadores, John Bates Clark, expres claramente la necesidad de responder a la teora de la explotacin: Los trabajadores, se nos dice, son permanentemente desposedos de lo que producen [...]. Si esta acusacin tuviera fundamento, cualquier persona dotada de razn debera hacerse socialista, y su voluntad de transformar el sistema econmico expresara su sentido de la justicia. Para responder a esta acusacin es necesario, explica Clark: Descomponer el producto de la actividad econmica en sus elementos constitutivos, para ver si el juego natural de la competencia lleva o no a atribuir a cada productor la parte exacta de riquezas que contribuye a crear (Clark, 1899: 7).

Piero Sraffa, situado en la tradicin de Ricardo, sac una amarga conclusin de lo que llam la degeneracin de la teora del valor. Las razones poltico-ideolgicas para el derrocamiento de la economa clsica eran obvias para l:

Con el ataque frontal de Marx, el surgimiento de la Internacional y la Comuna de Pars, se necesitaba una lnea de defensa mucho ms decidida (...) era necesario pasar a la utilidad, de ah el xito de Jevons, Menger y Walras. La economa clsica en su conjunto se estaba volviendo demasiado peligrosa: tena que ser desechada como tal. La casa estaba en llamas y amenazaba con prender fuego a toda la estructura y los cimientos de la sociedad capitalista: la economa clsica fue inmediatamente expulsada 2/.

As pues, actualmente hay dos teoras del valor. Para la teora neoclsica prevaleciente, que se ensea en todas partes, el beneficio es la remuneracin de la productividad marginal del capital, de una manera simtrica al salario que premia la productividad marginal de los salarios. Para la teora marxista el beneficio se deriva de la explotacin de la fuerza de trabajo. Muchos trabajos, que rara vez se discuten hoy, han mostrado la incoherencia de la teora dominante. Recientemente, un brillante artculo (Eatwell, 2019), que adopta una lgica poskeynesiana, concluye as: No existe una teora neoclsica de la tasa de ganancia. Pero este tipo de crtica tiene problemas para abandonar el campo acadmico. Quizs sea ms interesante mostrar cmo la referencia a la teora del valor conduce a un anlisis efectivo de los desarrollos recientes en el capitalismo.

Las ilusiones de las finanzas

La financiarizacin del capitalismo llev, antes de la crisis, a una especie de euforia basada en la impresin de que las finanzas se haban convertido en una fuente autnoma de valor. Incluso entre algunos economistas heterodoxos encontramos el razonamiento segn el cual los capitalistas tienen la opcin de invertir ya sea en la esfera productiva o real, o en la esfera financiera. Y como las finanzas proporcionaran mayores rendimientos, esta sera la causa de una debilidad relativa en la inversin.

Estas fantasas no tienen nada de original y en Marx, especialmente en su anlisis del Libro 3 de El Capital dedicado a la distribucin de ganancias entre intereses y ganancias corporativas, encontramos todos los elementos para criticarlas. Marx escribe, por ejemplo: En la idea popular, al capital dinerario, el capital que devenga inters, se lo considera an como capital en cuanto tal, como capital por excelencia 3/. Ciertamente, el capital financiero parece capaz de proporcionar un ingreso independientemente de la explotacin de la fuerza de trabajo. Por eso, aade Marx: Para la economa vulgar, que pretende presentar al capital como fuente autnoma del valor, de la creacin de valor, esta forma le viene a pedir de boca: una forma en la cual la fuente de la ganancia ya no resulta reconocible, y en la cual el resultado del proceso capitalista de produccin separado del propio proceso adquiere una existencia autnoma 4/.

Este tipo de ilusin solo es posible si uno se basa en una teora aditiva del valor, donde el ingreso nacional se construye como la suma de las remuneraciones de los diferentes factores de produccin. Por el contrario, la teora marxista es sustractiva: las formas particulares de ganancia (intereses, dividendos, rentas, etc.) son puntuaciones en una plusvala global cuyo volumen est predeterminado. Uno puede enriquecerse mientras duerme solo en base a ese pinchazo operado sobre la plusvala global, de modo que el mecanismo admite lmites, los de la explotacin, que es el verdadero fundamento de la bolsa de valores. La crisis marca el regreso de lo real, como un recordatorio al orden de esta dura ley del valor.

La ley del valor como brjula

La referencia a la ley del valor, si se realiza de manera crtica, no dogmtica, hace posible filtrar teoras frgiles, se podra decir oportunistas, que aparecen ante nuevos fenmenos. Nos limitaremos a mencionar brevemente algunos ejemplos.

Hubo un tiempo en que algunos autores que se reclamaban del marxismo pretendan que la ley del valor estaba superada debido a las mayores tasas de ganancia para los monopolios. Sin embargo, las contrapartes tuvieron tasas de ganancia ms bajas en otros sectores. Resulta gracioso que el reciente descubrimiento de este fenmeno por parte de los economistas de la corriente dominante los lleve hoy a revelar las inconsistencias de su teora de ganancias (Husson, 2018b).

De la misma manera, tampoco es posible argumentar que podemos producir valor tecleando, como afirman algunos autores que afirman ser marxistas (Husson, 2018c). En cuanto a la llamada economa colaborativa, solo crea valor, en el sentido capitalista del trmino, si est sujeta a la apropiacin privada que conduce a la produccin de bienes. La economa de la plataforma est en la vanguardia de la modernidad, pero a menudo vuelve a los primitivos modos de extraccin de la plusvala.

El conocimiento como tal no crea valor, contrariamente a la tesis del capitalismo cognitivo (Husson, 2003). O, para usar la frmula de Jean-Marie Harribey (2017), no podemos pensar en el ingreso bsico sin una teora del valor.

Finalmente, la distincin entre valor de uso y valor de cambio es fundamental para arrojar luz sobre uno de los enigmas a los que se enfrenta la economa dominante actual: las innovaciones tecnolgicas no conducen a los aumentos de productividad esperados. En un artculo anterior presentamos esta explicacin: Tal vez sea esa la clave del estancamiento secular: desde luego, las innovaciones tecnolgicas aumentan el bienestar de los consumidores, pero este aumento no est ligado a una produccin mercantil. He aqu, pues, unos cuantos espacios contemporneos en los que la teora del valor permite trabajar en un marco coherente (Husson, 2018d).

El lujo de elegir lo que no es lo ms rentable

Marx avanz esta hermosa frmula inspirada en un panfleto annimo: Una nacin es verdaderamente rica cuando en vez de 12 horas se trabajan 6 5/. No hay una forma ms clara de distinguir entre valor y riqueza. Es cierto que ahora existe un consenso bastante amplio de que el PIB no mide la felicidad, pero no se han sacado todas las consecuencias de esta perogrullada.

De hecho, la economa dominante ha contribuido a desdibujar esta distincin elemental al rechazar la teora del valor-trabajo y reemplazarla por la del valor-utilidad. Para justificar una organizacin social impulsada por la maximizacin de la ganancia, fue necesario hacer aceptar la idea de que la ganancia es un indicador sinttico del bienestar humano. Este es el supuesto necesario, lo que significa que, al perseguir el objetivo de maximizar el beneficio, se persigue al mismo tiempo el objetivo de maximizar el bienestar. Todo lo que pretende la economa neoclsica cuando trata de establecer que el equilibrio es lo ptimo, es lo siguiente: la ganancia es una cuantificacin operativa del bienestar.

Es alrededor de la distincin entre valor y riqueza como se puede hacer emerger lo que separa al capitalismo del socialismo. Inspirndonos en el economista ruso Kantorovich, se podra decir que el programa (en el sentido de programacin lineal) del capitalismo es maximizar el beneficio, mientras que el del socialismo es maximizar el bienestar, o la utilidad social. Pero esta ltima es multidimensional y hace falta una institucin para poder definir y arbitrar las prioridades de la sociedad. Sin duda, esta democracia social es lo que ha faltado trgicamente en los llamados pases del socialismo real.

De hecho, por ejemplo, en Engels encontramos una vieja teorizacin de la planificacin socialista en un breve pasaje del Anti-Dhring, donde esboza los principios de otra forma de clculo econmico:

Cierto que la sociedad tendr tambin que saber entonces cunto trabajo requiere la produccin de cada objeto de uso. Pues tendr que establecer el plan de produccin atendiendo a los medios de produccin, entre los cuales se encuentran sealadamente las fuerzas de trabajo. El plan quedar finalmente determinado por la comparacin de los efectos tiles de los diversos objetos de uso entre ellos y con las cantidades de trabajo necesarias para su produccin. La gente hace todo esto muy sencillamente en su casa, sin necesidad de meter de por medio el clebre valor (Engels, 2014: 409).

Tambin encontramos las intuiciones de un Preobrazhensky en el estrechamiento de la esfera de la economa que se limitara rigurosamente a una funcin de ajuste de medios para propsitos definidos a priori:

Con la desaparicin de la ley del valor en el dominio de la realidad econmica desaparece igualmente la vieja economa poltica. Una nueva ciencia ocupa ahora su lugar, la ciencia de la previsin de la necesidad econmica en economa organizada, la ciencia que apunta en materia de produccin u otra a obtener lo que es necesario de la manera ms racional. Es una ciencia muy otra, es la tecnologa social, la ciencia de la produccin organizada, del trabajo organizado; la ciencia de un sistema de relaciones de produccin en que las regulaciones de la vida econmica se manifiestan bajo nuevas formas, en que no hay ya objetivacin de las relaciones humanas, en que el fetichismo de la mercanca desaparece con la mercanca (Preobrazhenski, 1970: 78).

Este enfoque adquiere hoy, cuando se introducen restricciones ecolgicas, una legitimidad adicional. Podramos utilizar aqu los trminos de la programacin lineal para decir que el criterio de maximizacin de la ganancia lleva a determinados valores ms all del respeto de ciertas normas. El capitalismo pretende tenerlos en cuenta formando pseudomercados o modificando los precios referencia. Esta seudomonetarizacin del medio ambiente puede modular en el margen del principio de la maximizacin de la ganancia, pero sin ninguna relacin con la escala de las reducciones de emisiones a realizar.

Por un marxismo vivo

No hemos tratado todas las cuestiones a las que puede responder la teora marxista. Entre ellas est, obviamente, el anlisis de la crisis. El campo del marxismo, sin embargo, se ve debilitado por un uso dogmtico de la ley de la tendencia a la baja de la tasa de ganancia, propuesto como la causa ltima y nica de la crisis. Esto dificulta una lectura ms compleja inspirada por la lgica de los patrones de distribucin mediante la combinacin de las condiciones de produccin de la plusvala y las de su realizacin.

En la configuracin actual del capitalismo, la pregunta esencial es probablemente esta: cmo mantener o restablecer la tasa de ganancia aun cuando la productividad se ralentiza? Si ahondamos en esta pregunta, nos parece que el anlisis muestra que la crisis cuestiona al capitalismo de forma ms profunda que las fluctuaciones de la tasa de ganancia. Revela que este sistema econmico y social ha entrado en la zona de los rendimientos decrecientes, que muestra su incapacidad para satisfacer las necesidades sociales y revela su ineficacia frente al desafo del cambio climtico.

Por ltimo, es difcil sostener una lnea entre dogmatismo y pragmatismo. Sin duda, es necesario combinar ambas, en un movimiento que yo llamara dialctico (ya que uno es marxista). El pragmatismo es ir rascando sobre los discursos dominantes o alternativos para confrontarlos a los hechos y a las cifras, poner en cuestin las certezas, exponerse a la contradiccin y la duda. Acto seguido, si logramos construir una representacin adecuada y consistente, hay que atenerse a ella con una conviccin al borde del... dogmatismo.

Con este razonamiento, uno podra decir paradjicamente (o dialcticamente) que el marxismo es ms til si se est dispuesto a distanciarse de l. Al final, la tarea de un o una marxista no es defender el marxismo, sino buscar cambiar el mundo, comenzando por entenderlo.

Michel Husson es economista y autor de, entre otras obras, El capitalismo en 10 lecciones (La Oveja Roja-viento sur, Madrid, 2013)

Traduccin: viento sur

Notas:

1/ Vase una contribucin ya antigua a esta lectura temporalista en Michel Husson [Manuel Prez], Valeur et prix : un essai de critique des propositions no-ricardiennes, Critiques de lconomie politique n10, 1980 ; Value and price: a critique of neo-Ricardian claims, Capital and Class, Vol. 42, n 3, 2018.

2/ Piero Sraffa, La dgnrescence de la thorie de la valeur selon Sraffa, note hussonet n108, 13 octobre 2017.

3/ El Capital, Captulo 23, p. 481, Ediciones Siglo XXI.

4 / Ibidem, p. 501.

5/ Karl Marx, Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) 1857-1858, Siglo XXI, 2007, volumen 2, p. 229. Marx parafrasea el corto ensayo The Source and Remedy of the National Difficulties, del cual se sabr ms tarde que el autor es Charles Wentworth Dilke.

Referencias

Brewer, Anthony (1995) A Minor Post-Ricardian? Marx as an Economist, History of Political Economy, 27, 1. Disponible en http://digamoo.free.fr/brewer1995.pdf

Clark, John Bates (1899) The Distribution of Wealth. A Theory of Wages, Interest and Profit, 1899. Diponible en Eatwell, John (2019) Cost of Production and the Theory of the Rate of Profit, Contributions to Political Economy. Disponible en http://tankona.free.fr/eatwell19.pdf

Engels, Federico (2014 [1878]) Anti-Dhring. La revolucin de la ciencia por el seor Eugen Dhring. Madrid: Fundacin Federico Engels.

Harribey, Jean-Marie (2017) Le revenu dexistence. Un remde ou un pige?, en Revenu universel. Ltat du dbat, OFCE, 2017. Disponible en http://tankona.free.fr/jmhofce17.pdf

Husson, Michel (2003) Hemos entrado en el capitalismo cognitivo?, Panorama Internacional. Disponible en http://hussonet.free.fr/cognitic.pdf

(2017) Marx, un economista del siglo XIX?, viento sur, disponible en https://www.vientosur.info/spip.php?article13140

(2018a) Des lois anglaises sur les pauvres la dnonciation moderne de lassistanat I. DElisabeth Bentham : assister ou enfermer ? II. De Speenhamland la loi de 1834, disponibles en http://alencontre.org/societe/des-lois-anglaises-sur-les-pauvres-a-la-denonciation-moderne-de-lassistanat-i.html y http://alencontre.org/societe/des-lois-anglaises-sur-les-pauvres-a-la-denonciation-moderne-de-lassistanat-ii.html

(2018b) Les conomistes no-classiques (re)dcouvrent le profit, disponible en I- http://alencontre.org/economie/les-economistes-neo-classiques-redecouvrent-le-profit.html ; II- http://alencontre.org/economie/les-economistes-neo-classiques-redecouvrent-le-profit-ii.html

(2018c) Produire de la valeur en cliquant ?, Alternatives conomiques.

(2018d) Pensar y medir el estancamiento secular, disponible en www.vientosur.info/spip.php?article13626

Kosik, Karol (1967 [1963]) Dialctica de lo concreto. Mxico: Grijalbo.

Preobrazhenski, Eugen (1979 [1926]) La nueva economa. Barcelona: Ediciones Ariel.

Descargar documento 1.9 MB, PDF.

Fuente: https://www.vientosur.info/spip.php?article15058

 



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