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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2019

Resea
El futuro del capitalismo y la utopa que nunca fue

Branko Milanovic
CTXT

A propsito de The Future of Capitalism, el ltimo libro del economista Paul Collier


Busto de Adam Smith en el teatro de Kirkaldy, con un grabado de la catedral de Glasgow. FUTURILLA

El ltimo libro de Paul Collier, The Future of Capitalism , no es fcil de resear. A pesar de su brevedad (215 pginas) cubre un amplio espectro, desde la interpretacin socioeconmica de los ltimos 70 aos en Occidente a apelaciones a las empresas ticas, las familias ticas e incluso un mundo tico, pasando por una batera de propuestas de reforma para las economas avanzadas.

La afirmacin menos caritativa que cabra hacerse sera que, en ocasiones, el libro bordea (y enfatizo el trmino) el nacionalismo, la eugenesia social, los valores familiares de los del tipo del movimiento de la Mayora Moral, y el conservadurismo en el sentido literal del trmino, ya que presenta un pasado idealizado y exhorta a retornar a l. Sin embargo, tambin podra afirmarse que el diagnstico de Collier de los problemas actuales es con frecuencia preciso y expuesto con meridiana claridad, y algunas de sus recomendaciones, convincentes y sofisticadas, aunque de sentido comn.

Pragmatismo y Adam Smith

Collier se presenta como un pragmtico que lucha (1) contra idelogos: utilitaristas, rawlsianos (que son acusados, un tanto extraamente, de haber introducido las polticas de identidad) y marxistas, y (2) contra populistas que carecen de ideologa pero que juegan con las emociones de la gente. Las primeras tres ideologas se equivocan, de acuerdo con Collier, porque siguen su propio guin, que no es adecuado para los problemas actuales. Los populistas, por otra parte, ni siquiera se preocupan por mejorar las cosas, slo por gobernar y pasar un buen rato. En consecuencia, nicamente tiene sentido una aproximacin pragmtica.

LA ESFERA ECONMICA DE SMITH SE EST EXTENDIENDO VELOZMENTE Y DEVORANDO LAS REAS A LAS QUE REMITE EL SMITH DE LA MORAL DE LOS SENTIMIENTOS

El pragmatismo, no obstante, es una ideologa como cualquier otra. Es errneo creer que uno est libre de trampas ideolgicas slo con afirmar que es un pragmtico. El pragmatismo recoge las ideologas dominantes de ese da y las reordena. Como cualquier otra ideologa, proporciona un marco interpretativo. Los pragmticos son, como dijo Keynes en un contexto similar, hombres prcticos que se creen libres de cualquier influencia intelectual, [pero] por lo general son esclavos de algn economista difunto [o idelogo; aado].

El segundo pilar del libro de Collier es su interpretacin de Adam Smith. La lectura que se presenta ha devenido popular recientemente e intenta suavizar las aristas del Adam Smith de La riqueza de las naciones (inters propio, beneficio y poder) con el Smith ms agradable de la Teora moral de los sentimientos . Este es un viejo debate que se remonta casi unos 200 aos.

Hay, creo, si no dos Smith, al menos uno para dos tipos diferentes de circunstancias. El Smith de la Teora de moral de los sentimientos est preocupado con nuestro comportamiento con la familia, amigos y la comunidad, mientras que La riqueza de las naciones se ocupa de nuestra vida econmica y comportamiento como agentes econmicos (detallo esta idea en mi prximo libro, Capitalism, Alone ). David Wotton sostiene convincentemente lo mismo en Power, Pleasure and Profit. El propio Collier dice lo mismo hacia el final de su libro (p. 174), pero en sus primeras pginas todava argumenta que el Adam Smith de la Moral de los sentimientos puede aplicarse asimismo a la economa.

Para un economista, solo importa el Smith de La riqueza de las naciones . Los economistas no afirman (o aseguran no afirmar) tener conocimientos particularmente valiosos sobre cmo se comporta la gente fuera de la esfera econmica. Por este motivo, los economistas emplean el modelo de homo economicus de Smith, que persigue solamente un beneficio monetario o, en trminos ms amplios, su propio provecho. Esto no excluye, por descontado, la cooperacin con otros, como Collier y algunos otros escritores parecen creer. Es obvio que muchos de nuestros objetivos monetarios se consiguen mejor a travs de la cooperacin: me va mejor cooperando con la gente de mi universidad que montando mi propia universidad. Pero haga lo uno o lo otro, persigo mi propio inters egosta. No hago las cosas por motivos altruistas, como quiz podra hacer en mis interacciones con mi familia o mis amigos.

Es cierto (y lo comento en Capitalism, Alone ) que bajo las condiciones de globalizacin hipercomercializada, la esfera econmica de Smith se est extendiendo velozmente y devorando las reas a las que remite el Smith de la Moral de los sentimientos . En otras palabras, la mercantilizacin invade las relaciones familiares y nuestro tiempo de ocio. Collier y yo coincidimos. Pero mientras yo pienso que esta es una caracterstica inherente de la globalizacin hipercomercializada, Collier cree que las manecillas del reloj pueden retrasarse para retornar a un mundo tico que existi en el pasado y, al mismo tiempo, mantener la globalizacin tal y como es hoy. Esto no es ms que una ilusin, lo que me conduce a la nostalgia de Collier.

La utopa que nunca fue

Desde el punto de vista de Collier, la socialdemocracia que trajo la poca dorada de 1945-75 lo hizo por motivos ticos. En varios lugares, repite esta asombrosa afirmacin: [Roosevelt] fue elegido porque la gente reconoci que el New Deal era tico (p. 47). El origen de la socialdemocracia descansa en un (bonito) movimiento cooperativo, argumenta, aunque, en realidad, las reformas que siguieron a la primera y segunda guerras mundiales fueron el resultado de una lucha, a menudo violenta, de un centenar de aos, librada por los partidos socialdemcratas para mejorar las condiciones de los trabajadores. La socialdemocracia no surgi porque unos lderes ticos decidiesen de repente hacer ms bonito el capitalismo. Fue porque dos guerras mundiales, la revolucin bolchevique, el crecimiento de los partidos socialdemcratas y comunistas, y sus vnculos con sindicatos fuertes, provoc un cambio en el curso de la burguesa, bajo la sombra de la amenaza de desrdenes sociales y expropiaciones. El capitalismo no se transform gracias a la benevolencia de la derecha, sino porque las clases altas, castigadas por su experiencia pasada, decidieron seguir su propio y bien formado inters: ceder algo para poder preservar ms. (Para una lectura similar, vase Samuel Moyn, Avner Offer).

Esta diferencia en cmo interpretamos la historia es importante. Cuando la aplicamos a nuestros das, el punto de vista de Collier apela a la aparicin de dirigentes ticos. Mi interpretacin es que nada cambiar a menos que haya robustas fuerzas sociales que combatan los excesos del sector financiero, la evasin fiscal y la elevada desigualdad. Lo que importa no es la tica o los lderes ticos, sino los intereses de clase y el poder relativo.

En el relato de Collier, los treinta gloriosos del siglo XX fueron una Arcadia donde gigantes morales recorran la Tierra, las grandes empresas se preocupaban por sus familias y las familias eran plenas y ticas. Esta utopa no existi en verdad nunca, no al menos en el modo en que se describe en el libro. Como muchos otros, he sealado que los aos de 1945 a 1975 fueron muy buenos para Occidente, tanto en trminos de crecimiento y seguramente en trminos de reduccin de las desigualdades en riqueza y salarios. Pero no hubo ninguna Arcadia, y en muchos aspectos eran mucho peores que nuestro presente.

La familia tica de Collier, en la cual el marido era la cabeza visible (p. 103), en la que cada miembro (supuestamente) se preocupaba por los otros, y varias generaciones vivan bajo un mismo techo, era un patriarcado jerrquico que prohiba legalmente la formacin de otros tipos de familias.

NADA CAMBIAR A MENOS QUE HAYA ROBUSTAS FUERZAS SOCIALES QUE COMBATAN LOS EXCESOS DEL SECTOR FINANCIERO, LA EVASIN FISCAL Y LA ELEVADA DESIGUALDAD

En Estados Unidos, la poca dorada fue tambin la del mimetismo y el conservadurismo, una extendida discriminacin racial y la desigualdad de gnero. Con frecuencia se olvida que durante esa poca dorada Francia estuvo al borde de una guerra civil en dos ocasiones: durante la Guerra de Argelia y en 1968. Espaa, Portugal y Grecia estaban gobernadas por regmenes cuasifascistas. Los aos setenta trajeron consigo el terrorismo de la Baader-Meinhof y las Brigadas Rojas. Si aquellos aos eran tan buenos y tan ticos, por qu se produjo la rebelin universal de 1968, de Pars a Detroit?

Ese mundo imaginado nunca existi y es muy improbable que volvamos a l. No slo ya porque nunca existi, sino porque nuestro mundo es completamente diferente. Collier pasa por alto el hecho de que el mundo de su juventud, al cual quiere que regresemos, era un mundo de unas descomunales diferencias de ingresos entre el primer y el tercer mundo. Por ese motivo la clase trabajadora inglesa poda (como l escribe) sentirse muy orgullosa y superior a la gente del resto del mundo. No pueden sentirse tan orgullosos y superiores ahora porque otras naciones que se les acercan. Implcitamente, se afirma que la recuperacin del respeto de la clase obrera inglesa exige el retorno a la estratificacin mundial de salarios.

Este libro est construido, pues, sobre arenas movedizas, al basarse en un mundo que no existi y nunca existir. La prxima dcada no sern los 1945 que se imagina, no importa cunto lo pidamos a voz en grito. Pero esto no significa que los anlisis de Collier de nuestros problemas y sus recomendaciones sean equivocadas. Muchas de ellas son, en verdad, muy buenas.

Empresas ticas y familias ticas

Collier defiende que para ser vistas como ticas y ofrecer a sus plantillas trabajos que merezcan la pena, las empresas deberan incluir a los trabajadores en la gestin diaria, darles mucho ms poder en los niveles intermedios e introducir la redistribucin de beneficios. Todas estas son recomendaciones valiosas. Como Collier, creo que, adems de proporcionar mejores trabajos, estas medidas ayudaran a incrementar los beneficios de las empresas. La cuestin, no obstante, es cuntas compaas pueden permitirse actualmente proporcionar estos trabajos que merecen la pena y son (relativamente) estables debido a los veloces cambios impulsados por la globalizacin. En cualquiera de los casos, la idea es correcta.

COLLIER DEFIENDE QUE PARA SER VISTAS COMO TICAS Y OFRECER A SUS PLANTILLAS TRABAJOS QUE MEREZCAN LA PENA, LAS EMPRESAS DEBERAN INCLUIR A LOS TRABAJADORES EN LA GESTIN DIARIA

Collier pasa a continuacin a la que, quiz, sea la recomendacin ms intrigante del libro, una que va ms all de la habitual: aumentemos los impuestos e introduzcamos ms impuestos progresivos. El autor observa la enorme brecha entre las ciudades globales prsperas (como Nueva York y Londres) y las zonas de interior a sus espaldas, abandonadas. El xito de las metrpolis se basa en las economas de escala, la especializacin y la complementariedad (el beneficio de la aglomeracin). La gente puede especializarse porque la demanda de habilidades especializadas es elevada (los mejores contables especializados en impuestos se encuentran en Nueva York, no en pequeas ciudades dilapidadas). Las empresas pueden sacar provecho de las economas de escala porque la demanda es elevada, y los trabajadores especializados se benefician de la complementariedad de las habilidades de otros trabajadores con los cuales estn en estrecho contacto geogrfico e intelectual.

Quines son, pues, los principales ganadores del xito de las metrpolis?, se pregunta Collier. La gente que posee suelo y viviendas (a medida que los precios de la vivienda se disparan) y los profesionales altamente cualificados que, incluso despus de pagar alquileres ms altos, siguen ganando ms en estas ciudades globales que en cualquier otro lugar del mundo. La sugerencia de Collier, basada en su trabajo con Tony Venables, es aumentar considerablemente los impuestos sobre estos dos grupos de contribuyentes introduciendo, por ejemplo, impuestos suplementarios que podran estar basados en su localizacin geogrfica: impuesto a la vivienda e impuesto a las rentas altas que viven en Londres, por ejemplo.

Cmo se puede ayudar al resto del pas para que se equipare? Utilizando el dinero recolectado en Londres o Nueva York para ofrecer subvenciones a grandes compaas del tipo clster (como Amazon) si establecen sus negocios en ciudades menos favorecidas como Sheffield o Detroit. Se trata de una idea que puede discutirse, pero la lgica de su argumento es bastante convincente, y el tipo de impuestos sugerido por Collier tiene la ventaja de ir ms all del indiscriminado aumento de impuestos para todos. Estamos hablando aqu de impuestos con objetivos y de subvenciones con objetivos. sta es la parte ms consistente del libro de Collier.

Soy menos entusiasta en lo que respecta a las sugerencias de Collier sobre la llamada familia tica. Aqu se muestra el Collier ms conservador, aunque su conservadurismo social est envuelto en el ropaje de estudios cientficos que mostraran cmo a los nios que viven en familias plenas con dos padres heterosexuales les va mejor que a los que viven con un solo padre o madre soltera.

SOY MENOS ENTUSIASTA EN LO QUE RESPECTA A LAS SUGERENCIAS DE COLLIER SOBRE LA LLAMADA FAMILIA TICA. AQU SE MUESTRA EL COLLIER MS CONSERVADOR

Lo que dice Collier implica, prcticamente que las madres deberan aguantar relaciones en las que no hay afecto, o incluso hay maltrato, para que pueda haber un padre y una madre en la familia. Este tipo de familiares, de acuerdo con el autor, debera recibir apoyo, y las guarderas deberan ser gratuitas para todos los nios (algo muy razonable). Collier tambin describe convincentemente las muchas ventajas que los nios de los ricos tienen, no slo a travs de la herencia, sino del capital intangible de conocimiento y de las conexiones de sus progenitores. Se ha investigado muy poco sobre este tipo de capital social heredado y espero que eso cambie porque su importancia en la vida real no es poca.

Collier exhibe una clara preferencia por la familia estndar e incluso por algn tipo de eugenesia social, por ejemplo cuando critica una poltica britnica que proporciona vivienda de manera gratuita y, desde 1999, subsidios extraordinarios para las madres solteras, lo que ha animado a muchas mujeres a tener nios que no recibirn una buena educacin (p. 160).

El argumento de que los padres deberan sacrificarse (sin importar el coste psicolgico) por sus hijos es asimismo peligroso. Nos lleva a la formacin de la familia en el siglo XIX, cuando las mujeres vivan a menudo en matrimonios horribles debido a la presin social para que no se considerase que abandonaban o no se preocupaban de sus hijos. Esta no es una solucin posible ni deseable hoy. Una familia tica debera considerar por igual los intereses de todos sus miembros, no sacrificar la felicidad de algunos (casi siempre de las madres) al resto.

El mundo tico

Collier tiene sorprendentemente poco que decir sobre el mundo tico. Su mundo tico es un mundo en buena medida cerrado a la nueva inmigracin, que Collier rechaza sobre la base de la incompatibilidad cultural entre los migrantes y los nativos, un punto de vista que se remonta a Assar Lindbeck y George Borjas. Resulta interesante que no cite a ninguno de ellos ni tampoco a otros autores (el libro est dirigido a un pblico amplio, as que las menciones a otros autores son muy raras.)

Es desconcertante que Collier, que ha pasado ms de tres dcadas trabajando sobre frica, no tenga casi nada que decir sobre cmo se ajusta frica y la inmigracin africana a este mundo tico. Para el autor, slo hay dos maneras de gestionar la inmigracin: en la primera, los inmigrantes o refugiados deberan permanecer en pases cercanos geogrficamente a los suyos: los venezolanos en Colombia, los sirios en el Lbano y Turqua, los afganos en Pakistn, y as sucesivamente. Por qu la carga de la inmigracin debera recaer sobre pases que con frecuencia son bastante pobres es algo que nunca se explica. Sin duda un mundo tico exigira mucho ms de los ricos.

SU MUNDO TICO ES UN MUNDO EN BUENA MEDIDA CERRADO A LA NUEVA INMIGRACIN, QUE COLLIER RECHAZA SOBRE LA BASE DE LA INCOMPATIBILIDAD CULTURAL ENTRE LOS MIGRANTES Y LOS NATIVOS

En segundo lugar, Collier argumenta que Occidente debera ayudar a las buenas empresas a invertir en los pases en desarrollo para incrementar los salarios locales y reducir la emigracin. Pero no explica cmo se conseguirlo. Se menciona casi de pasada y el autor la despacha en dos frases (en dos partes diferentes del libro). Todo ello contrasta con una explicacin detallada, citada ms arriba, sobre cmo los gobiernos deberan incentivar y subvencionar a grandes empresas para trasladarse a ciudades menos favorecidas. Podra disearse un esquema similar para las inversiones en frica? No se dice nada.

Adems, dnde quedan los inmigrantes africanos que cruzan actualmente el Mediterrneo? No hay ningn pas geogrficamente cerca al que puedan ir (desde luego no Libia) ni pueden esperar durante aos en Mali a que las empresas occidentales generen trabajo. De nuevo, nada se nos dice sobre esto. Poco sorprendentemente, Collier apoya a Emmanuel Macron cuya poltica antiinmigracin es bastante obvia y a los socialdemcratas de Dinamarca, que van camino de crear un tipo de socialdemocracia nacional con la aprobacin de nuevas leyes que permiten la inmigracin con cuentagotas. Collier parece favorecer la fortaleza Europa, aunque no lo diga explcitamente.

Manteniendo esta postura antiinmigracin, Collier defiende que la inmigracin no es una parte integral de la globalizacin. Por qu los bienes, servicios y uno de los factores de la produccin (capital) pueden circular libremente mientras otro de los factores de la produccin (la fuerza de trabajo) no? Ciertamente, el hecho de que el comercio est impulsado por las ventajas comparativas y la inmigracin por las absolutas (p. 194) no es una razn para oponerse a la inmigracin. Uno podra oponerse al movimiento de capital con los mismos argumentos.

En conclusin, creo que Collier acierta con sus recomendaciones sobre la empresa tica y la divergencia entre campo y ciudad; sus sugerencias para una familia tica son una combinacin de opiniones muy perspicaces y agudas y una visin de la familia que en ocasiones procede de una poca diferente, y prcticamente nada se dice sobre qu aspecto tendra un mundo tico. Esto ltimo es una enorme omisin en la era de la globalizacin, pero quiz Collier estaba exclusivamente interesado en cmo mejorar los Estados nacin.

Este artculo se public en ingls en el blog del autor.

Traduccin de ngel Ferrero.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190828/Firmas/27954/paul-collier-The-Future-of-Capitalism-branko-milanovic.htm

 



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