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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2019

Argentina, tiempos de interrumpir, resistir y cambiar

Graciela Frigerio
Rebelin


Entendemos en Argentina, son tiempos de campaa. Pero como los tiempos de campaa coinciden con el ejercicio del gobierno de quienes se definen como conductores de lo imparable y nos quieren confundir con esa categora sugiriendo sus supuestas virtudes, nos obligamos a escribir.

Imparable: se dice de lo que no se detiene ante nada; lo que una vez en marcha embiste sin consideraciones; lo que en ejercicio del movimiento no aceptar contradiccin, ni criterio de realidad, desconocer toda otredad (por instantes la intencin parece volverse sinnimo de necedad a fuerza de tanta presuncin de verdad auto-adjudicada).

Imparable: se dice de lo que no admite lmite (quizs tampoco Ley ni ley); lo que avanzar sin detenerse, con indiferencia a lo que acontezca, lo que produzca como efecto. Para volverse imparables hay que andar anestesiados o insensibles a lo que acontezca con los que se han designado como sacrificables.

Sacrificables? Quienes? Dirn sorprendidos los imparables. Obvio, jams admitirn que esto es lo que estn produciendo. Los imparables no admitirn que en este pas lo nico que parece prosperar eficazmente es la fabricacin de los sacrificables. Sin embargo, la realidad est ah, constatable, desgarradora. Los sacrificables son nadie menos y nadie ms que todos los hambreados y menospreciados, los mismos a los que se quiere convencer de juntarse con los imparables, es decir, con los que no pueden parar de tomar de manera compulsiva crditos que empean las vidas de las prximas generaciones. Porque los imparables, seguros de s, en nombre del es por tu bien aplastan futuros.

Juntos imparables. Juntos? El paisaje pone en primera plana a algunos de los rejuntados, ansiosos de micrfono y tiempo de pantalla, voraces de poder de decisin sobre vidas que ignoran y mutilan (alcanza con eso para no querer juntarse con los imparables).

Imparable: creo recordar que la pulsin tiene esas caractersticas, ese empeo testarudo y perseverante que no atiende consideraciones.

Para que haya posibilidades de vivir con otros, entre otros, de tener y hacer algo que se parezca a un mundo comn, creo recordar que la pulsin debe renunciar a lo imparable, debe incorporar la tica del reconocimiento a la alteridad, aceptar un lmite, dejar de lado toda omnipotencia, respetar el ms de uno, ms de un modo de decidir, ms de una opcin, ms de un camino

Imparables.?

Los imparables parecen estar realizando una fuerte apuesta. Apuestan al cansancio, al conformismo, a la renuncia a la reflexi a losn lugar, sin acceso (por mucha carretera inaugurada y metrobus que agilice el transito)los que mueren de frio, los que enf n, apuestan fuerte a odios y resentimientos y podran ganar esa apuesta a menos que muchos y muchas, a la vez, consideren que ya est bien, que ha sido suficiente, que ya basta y que ya es hora de que PAREN.

No es no, suele decirse. Los que no queremos que el estado de cosas de la actualidad empeore, no nos juntaremos con los imparables. Es ms, entendemos que sera bueno que se detengan, que no continen imparables.

Soy simplemente una educadora. No me identifico con ningn fundamentalismo y definitivamente no quiero imparables gobernando. Quisiera que pare, que se detenga la erosin sistemtica material y simblica de la educacin pblica.

En efecto entendemos que hay que parar la inculcacin de ignorancia, la adjudicacin de pobreza intelectual que manifiestan los imparables, dirigindose a todos como si toda una sociedad debiera contentarse con frases publicitarias huecas, sin darse por enterada de los que duermen en la calle, ni de los que comen de la basura, ni de los que mueren de fro, ni de los que enferman por no tener acceso a las vacunas, ni de los que sufren la crueldad del desprecio que sobre ellos se ejerce Hay que parar de ignorar a los sin lugar, sin acceso (por mucha carretera inaugurada) a los territorios de bienestar y dignidad, por ms estratgico metrobus que agilice el trnsito Una parte de la sociedad sabe que en las escuelas, explosiones de desidia han matado. No alcanzar que decreten obligatoria la educacin emocional para contener la indignacin por lo injusto de muchos, de muchas, con deseos de igualdad.

Sabemos de la importancia de la confianza como gesto habilitador, sea de identidad propia a cierto modo de entender las relaciones pedaggicas y su potencial emancipatorio. Sin embargo, henos aqu llevados a sugerir que a veces es oportuno desconfiar. Es el caso cuando se nos presentan discursos que se embanderan en lo ilimitado, en lo que no tiene freno, despus de que sus enunciantes han dado pruebas de menosprecio, apelando a la hipocresa de aludir a la igualdad de oportunidades, sin hacer lo necesario para que no se reproduzcan, profundicen y multipliquen las desigualdades.

No es difcil comprender que, en tiempos de campaa, cada quien busque una frase que sirva como carta de presentacin de su aspiracin. Las frases estn hechas de palabras, las palabras producen efectos, encierran ms de un sentido, despiertan asociaciones mltiples y resultan esclarecedoras por lo que dan a entender. En estos tiempos donde las palabras se han desvalorizado, polarizado, en pocas donde sus usos las vacan, hay sujetos, ciudadanos y ciudadanas sensibles a los sentidos de las palabras, no dispuestos a la indiferencia, ni proclives a dejarse seducir sin ms por publicidad alguna, dispuestos a pensar y a cambiar.

Frente a los imparables, seguramente, no estaremos todxs, pero alcanzar si somos un suficiente y nutrido gran nmero.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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