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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2019

Mujeres invisibles 3
Clara Schumann

David Torres
Pblico


En el final de la pelcula Sinfona de primavera, que relata el idilio entre Clara Wieck y Robert Schumann, hay un momento, prcticamente al final, cuando estrenan la casa en donde van a vivir juntos, en el que Clara, interpretada por Nastassia Kinski, seala un rincn del saln y dice llena de entusiasmo: Aqu pondremos mi piano. Entonces Robert frunce el ceo y exclama: En esta casa slo habr un piano. No hay sitio para ms.

La frase simboliza el futuro de la joven Clara Wieck, destinada a ser la compaera y musa de uno de los ms grandes compositores del siglo XIX, una mujer con un enorme talento creativo que sacrific en aras de un genio, reducida por un lado al papel de esposa abnegada y madre de ocho hijos y por otro al de una intrprete magistral, una concertista que daba giras por toda Europa y que rivalizaba con algunos de los ms grandes virtuosos de su poca. Sin ir ms lejos, el propio Robert no poda competir con Clara a la hora de enfrentarse el teclado y se le ocurri recurrir a un aparato ortopdico de la poca para mejorar su digitacin, con lo que se lesion la mano derecha para siempre. Sin embargo, al ver arruinada su carrera de concertista, Robert se volc en la composicin, dejando a su futura esposa la ejecucin de sus obras junto con los aplausos del pblico y el brillo de las candilejas.

Hija de un profesor de piano y exitoso comerciante de partituras e instrumentos, Friedrich Wieck, Clara fue entrenada prcticamente desde el da en que naci para convertirse en una estrella de la msica. En 1830, a los 11 aos, ofreci su primer recital en la Gewandhaus de Leipzig, y en esa misma poca el joven Robert, que contaba 19, empez a estudiar tambin en casa de Friedrich. La relacin entre ambos pronto pas de la amistad al amor, un romance apasionado al que el padre de Clara se opuso con todas sus fuerzas y que bien poda haberse plasmado en un libreto de pera. Hubo que esperar a que ella cumpliera 21 aos hasta que al fin, despus de salvar todos los impedimentos legales, pudieron casarse y empezaron a vivir juntos. Clara contribuy no poco al xito de las primeras obras de Robert, no slo en el terreno interpretativo, sino prestando a su marido motivos y temas musicales en algunas piezas, como los Impromptus Op. 5 o las Davidsbndlertnze Op. 6. En palabras de Michel Schneider, el destino de Clara fue encarnar en la historia de la msica lo femenino de Schumann, ms que un Schumann en femenino.

Por ello, y a pesar de una buena lista de obras que incluyen nocturnos, polonesas, lieder y hasta un concierto para piano, nunca sabremos realmente qu habra ocurrido si Clara hubiera dedicado a la composicin slo una parte del esfuerzo que puso en su carrera de concertista y en sus tareas de ama de casa. Cuando Robert cay enfermo hacia 1854, preso de un trastorno mental que lo llev a un intento de suicidio en el Rin y al hundimiento en la depresin y la locura, ella estuvo a su lado hasta el final. El gran amigo y protegido de Schumann, el joven Johannes Brahms, ayud a la pareja en esos momentos terribles, aunque nunca pudo ocultar la pasin que senta por Clara, quiz el nico verdadero amor de su vida. Pero ella, a pesar de una relacin que se alarg cuatro dcadas, nunca quiso casarse con Brahms, dndole a entender, tal vez, que con cuidar de un genio ya haba tenido suficiente. Falleci en 1896, 40 aos despus de Robert, y fue enterrada en la misma tumba que l, en el cementerio viejo de Bonn. Una observacin de los Diarios de Schumann revela la ntima desgracia de Clara y, de paso, subraya el enigma de una creacin reservada en exclusiva al gnero masculino: Es increble que no haya mujeres compositoras. Las mujeres son quiz la parte sumergida de la msica.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2019/08/27/mujeres-invisibles-3-clara-schumann/

 



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