Portada :: Brasil :: La Amazonia en peligro
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2019

No es el fuego, es la barbarie capitalista

Katu Arkonada
Rebelin


El capitalismo ha entrado en una fase de descomposicin que le hace imposible, si quiere mantener la tasa de ganancia, garantizar la reproduccin de la vida en condiciones dignas.

El modo de produccin capitalista slo puede mantenerse a costa de la explotacin de las personas y de la naturaleza. La economa se financiariza y uberiza, explotando a un cada vez mayor porcentaje de la poblacin mundial, al mismo tiempo que la minera y el agronegocio van destruyendo nuestras montaas, lagos y bosques, fundamentales para regular el clima y proveer alimentos y agua.

Al mismo tiempo, y como bien sealaba Gramsci, es en los momentos de crisis como este, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, donde surgen los monstruos. La trumpizacin de la poltica es ya una realidad.

Es por todo lo anterior que, en Brasil, y tras la aplicacin de un golpe parlamentario contra Dilma y el lawfare contra Lula, ha surgido un monstruo como Bolsonaro, que avanza a paso firme en la destruccin social y ambiental del pas ms grande, geogrfica y econmicamente, de Amrica Latina.

Los incendios que surcan la Amazona, pulmn del planeta, son la cristalizacin del nuevo tiempo que nos toca vivir. Son ms que un sntoma, son la metstasis de este mundo de monstruos regido por el modo de produccin capitalista.

En primer lugar, no podemos obviar que Bolsonaro lleg al gobierno apoyado por la coalicin BBB (Biblia, Bala, Buey), la unin de sectores evanglicos, milicias paramilitares y agronegocio. Y a ellos se debe y para ellos est modificando las leyes. En el caso del agronegocio, le recompens entregndoles el control sobre Agricultura, Medio Ambiente y Pueblo Indgenas.

El resultado: alrededor de 75.000 incendios en la Amazona en los menos de 250 das que Bolsonaro lleva en el gobierno, la mayora de ellos provocados con el objetivo de deforestar bosque amaznico y expandir el territorio del agronegocio, incendios que ya han afectado ms de 3.000 km2 de superficie.

El desastre ambiental es ya un hecho en un Amazonas que con su sola existencia impide la desertificacin de toda su cuenca, conformada por 8 pases: Brasil, Bolivia, Per, Colombia, Ecuador, Venezuela y Surinam. Un Amazonas que produce un 20% del oxgeno que respira el planeta, y captura asimismo otro 20% de CO₂, que es emitido a la atmsfera en la medida en que los rboles se van quemando, aumentando el calentamiento global.

Pero antes de la destruccin ambiental, y en menos de 9 meses de gobierno, Bolsonaro ya ha consumado una destruccin social en Brasil. La ofensiva contra los derechos sociales no tiene precedente. Desde la defensa de la dictadura militar o la tortura, a la legalizacin de facto de la posesin de armas, la flexibilizacin laboral, el recorte a las pensiones o la privatizacin de la educacin universitaria.

En cualquier caso, que las ramas no nos impidan ver el bosque (si es que no se quema antes).

El debate en torno a la quema de la Amazona est cargado de hipocresa. Desde quienes nunca denunciaron el encarcelamiento de Lula (germen de la tragedia social y ambiental que vive Brasil hoy), hasta veganos que critican a quienes consumen carne, pero no denuncian la explotacin laboral de la clase trabajadora, especialmente quienes en el campo producen los vegetales que consumimos en las ciudades. Por no hablar, en un plano ms estructural, de la hipocresa de los pases del Norte que quieren convertir a los pases del Sur en sus guardabosques. Un Norte que pudo crecer y hacer sus revoluciones industriales y tecnolgicas a costa de la explotacin de los pueblos y recursos naturales del Sur.

El debate sobre el modelo de desarrollo es uno de los grandes pendientes que tenemos como humanidad. El equilibrio entre el derecho al desarrollo, a sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, y los derechos de la Madre Tierra, es un debate todava no resuelto.

Pero es un debate en el que las responsabilidades deben ser compartidas, pero diferenciadas entre Norte y Sur. El 10% ms rico de la poblacin genera el 50% de las emisiones de CO₂, mientras que el 50% ms pobre de la poblacin mundial genera tan slo el 10% de las emisiones. Est claro quienes son los responsables del problema y quienes deben ser los primeros en buscar soluciones.

Mientras tanto, algunas certezas s tenemos. La solucin no pasa por ningn tipo de capitalismo verde, ni mucho menos por soluciones individuales que satisfagan nuestras conciencias, pero no generen cambios estructurales. Las soluciones deben ser colectivas, y pasan por replantear el modelo de desarrollo y modo de produccin capitalista, para preocuparnos por la supervivencia de la Madre Tierra, entendida esta como la unin entre la humanidad y la naturaleza con la que compartimos el planeta.

Tena razn Fredric Jameson cuando deca que es ms fcil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo. Esa es la gran victoria cultural de un sistema que parece adentrarse en una obsolescencia no programada. Aunque es probable al paso que vamos que antes se consuma el planeta, y con l la humanidad entera.

Pero mientras haya un resquicio de esperanza para la accin, no nos confundamos, no es el fuego, es el capitalismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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