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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2019

Golpe a Duque, al uribismo y a EU

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


Desde el mismsimo momento en que fueron firmados los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) se saba que esos pactos slo eran papel mojado. Y que lejos de ser acuerdos de pacificacin constituan ms bien la ntida capitulacin de la guerrilla frente al ultrarreaccionario gobierno colombiano y frente a Estados Unidos.

Con base en la experiencia histrica de otros acuerdos de paz en la propia Colombia y en El Salvador se poda prefigurar que esos dichosos acuerdos eran la va para el lento y selectivo aniquilamiento fsico de dirigentes y combatientes guerrilleros. Constituan en realidad el logro de la paz por la ruta del aniquilamiento del adversario.

Pero ahora, tres aos despus de la firma de los acuerdos, una faccin de las FARC ha decidido retomar la lucha armada. Slo que lo har en condiciones muy precarias. Desarmados y largamente desmovilizados se enfrentarn a un Estado asistido por Washington con cuantiosos recursos financieros y con la ms moderna tecnologa electrnica y satelital para usos militares y contrainsurgentes.

Frente a esta nueva situacin bien podra decirse que las FARC, derrotadas por s mismas hace tres aos, ahora al menos dejan atrs la derrota moral, cuestin ntidamente expresada en la mampara que acompa el anuncio del nuevo alzamiento: Mientras haya voluntad de lucha habr esperanza de vencer.

Nadie, desde luego, podra esperar la victoria de las FARC sobre el Estado colombiano y sobre EU en un plazo determinado. Pero la guerrilla ha recuperado su papel de interlocutor poltico vlido frente a la sociedad colombiana y ante el mundo. Y ha recuperado igualmente su papel de denunciante de las actividades y atrocidades de un gobierno que slo representa los intereses econmicos, militares y geoestratgicos de la oligarqua y de EU.

Ahora las FARC debern prepararse para sobrevivir al feroz ataque ya en marcha del gobierno de Ivn Duque y de EU. Y por si hiciera falta, aqu est la mayor evidencia de lo acertado de la decisin de la histrica guerrilla: la indeclinable enemistad de Bogot, del uribismo y de Washington.

Acabar con las FARC es la obsesin de estos tres poderes reaccionarios. En su propia destruccin las FARC pusieron su granito de arena. Y luego de la autocrtica y la rectificacin, tendrn que adaptar la lucha a las nuevas circunstancias.


Blog del autor: www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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