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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2019

La nueva insurgencia y el reto social

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Quiz no se conozca en la historia de los conflictos armados recientes, el caso de una guerrilla que haya hecho tanto para desarmarse, ni de un gobierno, que haya hecho tanto para obligarla a desistir de ese propsito. Las FARC, se acabaron y naci de all la FARC, en singular, como partido poltico, que no logra posicionarse en ningn lugar de la poltica y la movilizacin social. Aprendi a sobrevivir a los ataques de la derecha, que lo recrimina y aborrece, pero tampoco logr asumir liderazgo en la izquierda. Electoralmente fallaron las cuentas y solo le quedaron las diez curules del pacto de paz, acordadas para senado y cmara, que apenas si le permiten unos pocos minutos al aire en el parlamento, controlado por el partido en el poder, que reniega de no haberlos exterminado y trata de usarlos como chivos expiatorios de todos los males padecidos y por padecer, y les impide hablar y actuar con el tono de su discurso construido durante varias dcadas.

Es el derecho a la paz y no solo los acuerdos lo que se ha incumplido. Tampoco se ha cumplido el orden constitucional que obliga a crear condiciones para sobreponer los actos de paz sobre los de la guerra. Tampoco hay esfuerzos serios (mas all del papel firmado pero incumplido), por fortalecer polticas de estado para que los derechos tengan sentido, recursos y disposicin institucional para que sean realizados por la poblacin colombiana. El estado de derecho esta resquebrajado y se vive en un naturalizado estado de cosas inconstitucional, presente en sus millones de desplazados, victimas, desempleados y adicionales con las crecientes desapariciones forzadas, asesinato sistemtico de sus lideres sociales y excombatientes y corrupcin en todo su furor instalada por dentro de la estructura del estado. La cotidianidad es de violencias est desbordaday es arropada por la arrogancia del poder, que no ve, no escucha y no atiende las urgencias de la mayora de poblacin que clama oportunidades para vivir con dignidad. Esas son apenas unas pocas razones objetivas para perder o ganar la esperanza en la construccin de paz estable y duradera. Del seno de este panorama y no del fracaso o vaso medio lleno de la implementacin de los acuerdos depende el tipo de luchas humanas, sean civiles o armadas. De ah y no de las cenizas de un pasado reciente es que emergi la noche del 28 de agosto la noticia y video promocional de una nueva guerrilla, que anuncia retomar las armas y promover el sueo de la patria libre de Bolvar como lo indican sus seales graficas que completan la escena del regreso a las armas. No es una disidencia, son antiguos armados, que habindose desarmado regresan, se desmarcan totalmente del partido al que pertenecieron y de las reglas fijadas por la constitucin y las leyes colombianas, y afirman que hay suficientes causas para validar su levantamiento en armas contra el estado, conforme a lo previsto como derecho de rebelin.

Quienes se presentan all son viejos y experimentados guerrilleros. Los que aparecen en la foto configuran un estado mayor, secretariado o direccin colectiva, que reclama su condicin de actor poltico, que desde la ilegalidad disputara la legitimidad del estado y, tratara de afectar el bien jurdico que es la constitucin vigente, al amparo y subordinacin de las reglas del derecho internacional humanitario. Quedan sin vinculo alguno con la justicia especial de paz y sus hechos y acciones de guerra sern los que le permitan a la sociedad calificar que tipo de insurgencia son, nada es previsible salvo que son armados de verdad. Al producirse una ruptura total con el orden constitucional vigente su adversario es el estado y en particular afirman que sus objetivos sern las elites, que gobiernan, controlan y ejercen el poder coactivo, represivo y de manejo de las polticas, las finanzas publicas y la hegemona de las decisiones. As ven ellos las cosas y en consecuencia actuarn buscando que su pensamiento convenza para ser vanguardia.

Le corresponde a la sociedad seguir construyendo la paz estable y duradera, sin dejarse provocar ni seducir, por quienes acuden a gritar y a rechazan la guerra en la retorica, pero la alientan sosteniendo ejrcitos privados, ponen recursos para ejecutarla y llaman a cobrar venganza y despertar heridas y rencores. A la sociedad le corresponde a traves de sus organizaciones civiles, sociales, acadmicas y defensoras de derechos, demostrar con hechos de paz, que hay otras formas de lucha y movilizacin que hacen innecesaria e indeseable la lucha armada. El problema esta en demostrarlo con modos de accin contundentes, con organizacin y unidad de propsitos comunes, desmontando egos que impiden avanzar en colectivo, y no cayendo en la lgica de la paz derrotada. Son cientos, miles de experiencias de paz que tienen como base la defensa y construccin de justicia y dignidad sin guerra. Hay que retomarlas. Indgenas, campesinos y estudiantes, son quienes mejor han logrado instalar en la defensa de la vida y de la paz renovados modos de accin y movilizacin. La insurgencia civil mas contundente tendr que darse con las elecciones que vienen en octubre 27, de lo que ocurra depender el destino de la nacin y las maneras de vivir en Colombia. Los votos tendrn que orientarse hacia los mejores seres humanos, a personas de incuestionable honorabilidad, de talante tico y compromiso real con la paz y el respeto a los derechos de las comunidades, abiertos defensores del bien publico y del estado de derecho, sin vinculo con ningun actor de la guerra. En las urnas tendra que esscribirse el mensaje que se le quiera enviar a los nuevos alzados en armas. Si el proceso electoral sigue siendo propiedad de las elites y los ganadores fueran los mismos corresponsables de la guerra, la nueva insurgencia armada tendr futuro y una pista despejada para cobrar su victoria. Los que no tienen partido, ni obedecen a centros de direccin e inclusive ya no confan en nadie, campesinos, obreros, mujeres, indgenas, estudiantes, que podran agarrar un arma, pero no quieren o no pueden, tienen la palabra y la posibilidad de hacer mucho para transformar este pas y saben que el momento es ahora, justo en este limbo que va del regreso a la guerra (con un nuevo actor del conflicto armado) y de la paz embolatada entre maraas jurdicas que impiden implementar el pacto poltico suscrito.

P.D. No hay que dejarse robar la esperanza sentencio el papa Francisco y en todas las paredes retumba ese eco. La universidad, que es mi lugar de existencia as lo reclama, as lo espera y hacia all orienta todas sus fuerzas, esfuerzos y disposicin de lucha desde las artes, las ciencias y las humanidades. La universidad publica colombiana no esta subordinada a ningn partido poltico, ni organizacin social, ni representa ideas hegemnicas de poder, y es ah donde hace diferencia para no dejar que se esfume el derecho humano a la paz y para no caer en la angustia de las violencias. La universidad nunca va a tirar tiros, sus ideas e imaginacin siempre sern mas contundentes que la fuerza del fusil y mas alentadoras que los odios y las pasiones con las que la guerra envilece y mata en vida.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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