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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2019

Una cultura made in USA

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Ya en un plano superficial se puede apreciar aqu cierta prdida de identidad cultural de lo autctono, para mostrar una tendencia hacia lo anglosajn y en especial al modelo que exporta USA. Es posible que esto sea debido a pasar por una fase de incapacidad creativa, lo que seguramente lleva a acogerse a cualquier referencia fornea para ir tirando. Tambin pudiera ser el reflejo de la expresin real de ese sentido mimtico, unido al culto a las modas, que las hace patrn de distincin entre los animados por el sentido de la novedad. Tal vez se trate de que el producto que se importa es superior en trminos generales a la cultura de aqu lo que resultara dudoso si se analiza objetivamente. Ofrece una perspectiva ms verosmil que esta forma de orientar la vida colectiva en realidad no sea ms que un producto comercial etiquetado con la marca made in USA, promovido por las multinacionales del sector de la informacin y la comunicacin con la exclusiva pretensin de mejorar sus cuentas de resultados.

El producto mercantil dispuesto para promover el reemplazo cultural gira en torno a las imgenes, acompaadas de su cuota de sonido, porque es posible que as sean ms efectivas. Si en un primer momento el cine, dado su mayor gancho sobre el texto escrito, pas a ser el vehculo casi nico para influir a gran escala en las masas, hoy se asiste a todo un arsenal visual servido en internet. Pese a ofrecerse un horizonte ms amplio, esto no impide que la susodicha marca USA siga controlando el negocio en rgimen de cuasi monopolio.

Los dolos de la pantalla sirvieron e incluso hoy sirven de modelo a quienes aspiraron y aspiran a ser imaginativos sin originalidad. Salvo excepciones, esos personajes exclusivos de los que hay a miles prcticamente idnticos, pero que, por gracia de su mentor ocasional y en inters del negocio, solo unos pocos destacan eran y son simples productos comerciales prefabricados por una productora. En base a su imagen se aprovechaba para vender otras mercancas, ya fuera tabaco, whisky, armas o cualquier material del que las empresas USA eran lderes del mercado. Ahora la vieja doctrina contina en vigor. Pese a un mundo que se dice algo ms plural, se sigue vendiendo la idiosincrasia de aquella sociedad, es decir, violencia, mala comedia, supuesto bien-vivir y consumismo llevado al extremo, pero sobre todo, aprovechan para colocar pelculas  made in USA de todos los formatos. Las que, por otra parte, hay que comprar por decreto para que no se enfaden los amos del dinero y como consecuencia nos castiguen econmicamente con aranceles. Cierto es que, hablando de los largometrajes, nos los imponen a veces a precio de saldo para dar de comer al negocio local, en el caso de los ms manoseados, y otras, los llamados estrenos, puro engao en base a la falsa imagen de cualquier protagonista de moda recin creado, para que el sufrido espectador de antes y ahora siga soando con estar al da con la moda de vanguardia marcada por el pas polticamente hegemnico. Y todos a callar sin rechistar porque lo manda el jefe, es decir, el dinero.

Si el cine norteamericano dejaba, y pudiera ser que hoy dejara, espacios libres para la creatividad vital, acabaron por cerrar todas las puertas la variedad de productos aportados por la industria de internet, puestos al servicio de la cultura de masas. Encerrados en redes virtuales y monopolios tecnolgicos, los afectados creen vivir la libertad a travs de una informacin y comunicacin fluidas repleta de noticias baratas las importantes se reservan a unos pocos y no estn al alcance de cualquiera, porque tal infraestructura tiene buena acogida, mientras al otro lado las escudrian cientficamente para estudiar nuevas formas de vender. Los mensajes, los iconos, las imgenes fluyen adelantndose a los deseos y marcan el camino a seguir. De manera que, primero, se piensa y se siente en clave USA y, luego, se compra los productos de sus multinacionales, porque estn diseados para satisfacer esas necesidades artificialmente creadas.

Aqu ya no queda nada que inventar, y menos crear, porque viene todo hecho, debidamente empaquetado y pagar un precio resulta mucho ms cmodo que dedicarse a innovar. Si acaso, siguiendo esa misma lnea de copiar lo de otros, queda lo de echar un vistazo cultural a Europa en realidad al mercado alemn, pero en esto tiene escaso empuje, resulta que vende poco cine con gancho y menos internet. Por otro lado, sera como tratar de eludir la influencia norteamericana, presente en cualquiera direccin que se tome a este lado del Atlntico por aquello de la cuestin poltica de los bloques, para retornar a ella. Ya que comprar cultura europea es prcticamente lo mismo que comprar cultura USA. Vista la acogida que a menudo ha tenido y tiene casi todo lo forneo, el problema de la nueva forma de colonizacin puesto que de esto se trata, al seguirse un modelo cultural ajeno no tiene visos de arreglarse ni a corto ni a largo plazo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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