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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2019

Eva Joly desvela la verdad sobre la presencia de Francia en frica

UMOYA


Eva Joly. Foto InvestigAction.

No nos resistimos a publicar para nuestros lectores algunos extractos del ltimo libro de la diputada francesa Eva Joly, en el que detalla los crmenes cometidos por su pas en frica, sobre todo en Camern; se detiene especialmente en la masacre de los bamilekes, llevada a cabo por el pas galo.

Nunca haba entendido lo que el escritor Slimane Zeghidour quera decir con el secreto de familia de la Repblica. Cuando se me asign la instruccin del caso Elf, desfilaron ante m los personajes ms poderosos de la industria petrolera francesa. Detestaba su arrogancia y la forma en que se haban llenado los bolsillos. No obstante, cuando invocaban el inters superior del pas, no dudaba en creerlos.

Acababa de finalizar una comisin de servicio en el Ministerio de Finanzas, donde estaba rodeada de altos funcionarios ntegros y de una competencia absoluta.

Confiaba en las instituciones de mi pas de adopcin. Ni me planteaba que la finalidad de los dirigentes de las empresas petroleras estatales fuera otra que el bien comn. Persegua las derivas, pero no el sistema.

Sin embargo, a lo largo de mi investigacin, descubr un mundo subterrneo. Como magistrada estaba limitada por el marco de mi nombramiento y por mis competencias a nivel nacional y tuve que detenerme ante el umbral de algunas puertas que conducan hacia el extranjero.

Descubr caminos que habra sido apasionante recorrer, conexiones que me horrorizaron. Las cifras y las cuentas nos descubrieron una amplia red de corrupcin institucionalizada cuyos hilos llevaban directamente hasta el Elseo.

No era mi responsabilidad extraer conclusiones polticas, pero fue algo que me dej huella. Por aquel entonces dibujamos un gran esquema que hoy sigo conservando. Cuando est desplegado ocupa ocho metros.

Serpentea desde el despacho de un directivo de hidrocarburos de Elf hasta las oscuras cuentas alimentadas por Gabn, en manos de Omar Bongo: cuarenta aos en el poder y una enorme y recurrente dificultad para distinguir entre su hucha y su familia por un lado y el presupuesto del Estado y el Gobierno por el otro.

Suelo llevarme el esquema a las reuniones. Lo extiendo sobre la mesa como si fuera una capitana en guerra y sacara mis viejos mapas.

Est claro que las posturas han cambiado y que las tcnicas de camuflaje se han sofisticado, pero el sistema sigue siendo el mismo: los tiranos son amigos que Francia coloc en el poder y cuya fortuna e influencia estn protegidas gracias a enormes redes de corrupcin; a cambio, ellos velan por los intereses y los recursos de las empresas francesas llegadas al continente para explotar el terreno. Y a toda esta gente le interesa que nada, nunca, estimule la economa o las instituciones del pas.

As, Francia contribuye al empobrecimiento de Gabn.

De hecho, si nos detenemos un momento en este pas, qu es lo que encontramos? Un pas rico que exporta ms de 13.000 millones de dlares de crudo al ao y que cuenta con un PIB por habitante muy por encima de la media africana (6.397 $)? O un pas pobre cuya esperanza de vida es de 55 aos para las mujeres y 53 para los hombres, lo que supone uno menos que en Madagascar, cuyos habitantes nacen en un suelo sin petrleo? La tasa de mortalidad infantil en Gabn es especialmente alta y la de vacunacin contra el sarampin se sita en el 40 %, cuando la media es del 79 % en los pases en desarrollo.

As est Gabn, coto privado de Francia, proveedor de tesoros en forma de petrleo y uranio, feudo de Total-Elf y la primera capitalizacin burstil gala.

Si los habitantes de Libreville no se benefician de la riqueza de su pas es solo porque Francia se ha adueado de los recursos mineros, siempre con la complicidad de un presidente que desde su servicio militar est vinculado al ejrcito francs y a su servicio secreto, y que Pars coloc a la cabeza del pas cuando tena 32 aos, convirtindolo as en el jefe de Estado ms joven del mundo. Como consecuencia, Francia controla el ejrcito y las elecciones, y protege su futuro.

A cambio, Omar Bongo abre la puerta varias veces al ao y recibe, en la avenida Foch o en el hotel Crillon, a los polticos, publicistas o periodistas franceses que importan. Y todos acuden corriendo.

En los aos 90 un poltico francs de primera lnea, entonces en funciones, se beneficiaba de forma paralela de un contrato como asesor firmado por Omar Bongo y muy bien remunerado. De Roland Dumas, el presidente de Gabn habla como de un amigo ntimo. Previsor, tambin apreciaba a Nicolas Sarkozy, quien le pidi consejo como candidato a las elecciones presidenciales.

Durante la instruccin del caso, registramos la sede de la FIBA, el banco franco-gabons, y consultamos el listado de clientes, que pareca escrito con una pluma Sergent-major. Era una especie de Quin es quin de Francia en el continente africano, lo que ya deca mucho de la Repblica y de los medios de comunicacin.

Francia finge que ayuda a los pases ricos en materias primas.

Aquellos que an crean en la ayuda desinteresada que presta Francia en frica deberan consultar las cifras del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). La relacin entre la cuanta de ayuda prestada por Francia y la riqueza en materias primas del pas es ms que regular.

En resumidas cuentas, quien no tenga nada en su subsuelo no debera esperar demasiado de Pars. No es sorprendente, por lo tanto, que Gabn sea uno de los principales beneficiarios de la ayuda pblica francesa al desarrollo. El resultado es preocupante para el sistema sanitario y educativo. Porque el dinero se pierde por el camino. Y ese es su nico propsito.

No se trata de un extravo, sino de una organizacin coherente y razonada . A lo largo de la instruccin, en todas las declaraciones nos hablaron de presiones fsicas, de vigilancia permanente y de espas.

Durante los registros en la torre Elf, en el distrito financiero de Pars, obtuvimos una serie de documentos que revelaban datos confusos. Los pusimos a disposicin del tribunal de Nanterre, pero han evitado abrir nuevas investigaciones.

Total es hoy, al igual que lo fue Elf en su da, un Estado dentro del Estado. Concebido por Pierre Guillaumat, antiguo ministro de Defensa, jefe del servicio secreto y responsable del programa nuclear francs, su nico objetivo es servir a los intereses geopolticos de Pars.

Noruega utiliz su petrleo para crear y garantizar el sistema de pensiones. Francia, en cambio, se vale de Elf Total para reafirmar su poder.

La compaa interviene en el golfo de Guinea, en Nigeria, en Congo-Brazzaville, en Angola Todos ellos pases que han conocido la guerra civil y la dictadura, apoyadas por Francia desde las sombras. Ello demuestra que cuando sobreviene el caos al sistema no le importa. No hay ms que fijarse en Angola, un pas que estuvo en guerra durante dcadas y donde nunca se desperdici ni una gota de petrleo.

Durante la guerra los negocios continuaban. Los bancos franceses, con Bnp-Paribas a la cabeza, se aprovecharon de la ocasin para urdir tramas financieras para los pases en guerra, con tasas espeluznantes, y la garanta de que no se estaban arriesgando lo ms mnimo. Ahora bien, est claro que no todo el mundo perdi dinero. Este es, al fin y al cabo, un espejo en el que es mejor no mirar muy a menudo a las lites francesas.

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En la misma poca la Repblica francesa puso en marcha en frica un sistema muy alejado de sus valores y de la imagen que le gusta proyectar al mundo. Cmo pudieron unas instituciones slidas y democrticas, unas mentes brillantes y claras tejer una red que violaba sistemticamente la ley, la justicia y la democracia? Es ms, por qu tantos periodistas reputados toleraron lo que vean? Por qu los partidos polticos y las ONG, siempre tan dispuestos a estallar, no quisieron verlo?

Occidente cerr los ojos ante los crmenes de Francia.

No lo condeno. Yo tambin estuve ciega. Era como ellos antes de mirar por el ojo de la cerradura y entender las dimensiones reales de este secreto de familia: Francia sigue siendo un imperio y mantiene su poder. La independencia poltica ha sido, en gran medida, una mascarada en frica occidental.

Occidente cerr los ojos, puesto que Francia prevaleca como el gendarme que defenda la mitad del continente africano contra el comunismo. Los franceses los dejaron hacer ya que, con astucia, De Gaulle y sus sucesores presentaron sus polticas como una muralla contra la hidra estadounidense. Elf era una de las piezas maestras de esta partida geopoltica.

El doble juego se vio facilitado gracias a la certeza, enraizada en las mentalidades, de que all todo es distinto. All lo normal es la corrupcin, el nepotismo, la guerra, la violencia. All lo normal es que est el ejrcito francs, que los procnsules habiten en la embajada o en el estado mayor, que haya campamentos militares. All lo normal es que se forme a la guardia presidencial. All lo normal es que uno se apropie de las riquezas naturales.

Adems, lo hace todo el mundo. Joven o viejo, de izquierdas o de derechas, no hay ningn francs que se sorprenda cuando ve cmo nuestros soldados despliegan, casi todos los aos, una operacin militar en frica, en Chad, Costa de Marfil o Ruanda, cuando todos se mofan de que Estados Unidos vaya a Irak a ejercer de polica, maquillando con democracia los intereses geopolticos y petroleros de Washington. Y sin embargo no hay mucha diferencia.

Hace poco vi un documental sobre la guerra civil de Nigeria, dos o tres horas de puros testimonios de los actores principales, sin comentarios. Me qued sin habla. A quienes nacieron despus de 1970 este conflicto, tambin conocido como la guerra de Biafra, no les suena de nada. En esta regin de Nigeria, rica en petrleo, una etnia cristiana animista armada por Francia reclamaba la independencia. Ello desemboc en una guerra letal de tres aos. Una revuelta financiada desde el Elseo a travs de sociedades suizas.

Por aquel entonces, a la televisin francesa le gustaba mostrar a nios hambrientos rescatados por militares franceses, quienes se los llevaban en avin para curarlos. No obstante, nunca enseaban el cargamento del viaje de ida, compuesto por armas. En pantalla, los antiguos colaboradores de Jacques Foccart, repantigados en sus butacas Luis XV, detallan sin pestaear aquellas tramas ilegales. Los funcionarios, tenientes de entonces, generales de ahora, relatan aquella excursin sonriendo. Fin del documental. Ni una palabra, ni una lnea en los libros de historia.

Francia en el seno de la guerra de Biafra y de la masacre de los Bamilekes en Camern.

frica contiene decenas de dramas similares, todos cuidadosamente silenciados. ()

Pero los pueblos son como las familias. No pueden escoger lo que recuerdan. Hay secretos muy bien escondidos cuya onda expansiva va ms all de una o dos generaciones. Los nios lo heredan todo: tanto la desgracia como la felicidad, tanto la riqueza como las deudas.

Hoy la Repblica francesa paga la factura de su pasado. Basta con desenrollar la lista de las denominaciones oficiales de los magrebes nacidos en un departamento francs antes de 1962 o en suelo galo desde los aos 70. Por ley, eran y son franceses como los dems.

Sin embargo, los gobiernos sucesivos no han parado de inventarse perfrasis: indgena musulmn, sujeto africano no naturalizado, JFOM (Joven francs originario del Magreb), joven resultado de la inmigracin, hijo de harkis, joven de barrio, rabe-musulmn, francs de origen rabe, francs musulmn

Francia sigue viviendo como si en frica estuviese en su casa y como si sus hijos de ascendencia africana no fueran franceses. El desarrollo de la presencia francesa en frica, nuestra tolerancia hacia estas tramas, todo conduce hasta este secreto colonial, ese imperio que nos atormenta como si fuera un fantasma. S, Total, la primera empresa francesa, es rica y prspera.

Pero la forma en que la compaa fue levantada forma tambin parte de su herencia. Quin se atrever algn da a devolver a Nigeria, Camern, Gabn o Congo-Brazzaville lo que Francia les debe? Quin impugnar los contratos suscritos por Areva por el uranio de Nger o los de las minas de oro de Sadiola, en Mal, dos de los pases ms pobres del mundo, que no ven ms que una parte irrisoria de las riquezas extradas de sus suelos? La Repblica ha contrado una deuda que deber saldar.

Nuestra prosperidad se alimenta de las riquezas que malversamos. A algunos de los sin papeles que arriesgan sus vidas para llegar a Europa se les podra dar una renta en vez de un aviso de expulsin. Sueo con un despertar colectivo del pas que amo.

Una Francia a la altura de sus ideales y de su herencia de 1789 es incompatible con una Francia en frica: lo que ha hecho una generacin lo puede deshacer la siguiente. Es posible.

Extrado de: La force qui nous manque [La fuerza que nos falta]. Eva Joly. Editions des Arnes (Pars) 190 pginas.

Texto original en francs "Eva Joly balance tout sur la Franafrique", en InvestigAction (3 de julio de 2019).

Traducido por Mara Valdunciel Blanco para Umoya.

Fuente: https://umoya.org/2019/08/19/eva-joly-presencia-francia-africa/



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