Portada :: Amrica Latina y Caribe :: La esperanza de Paraguay
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2019

Paraguay
Sociedad hipotecada

Gustavo Torres Grossling
Rebelin


El ttulo de un diario local ayer nos pintaba un panorama que no da lugar a la imaginacin: Ganancias de bancos suben 16,3% en pleno ao de cada econmica (ltima Hora, 29-08-2019).

Hallar una explicacin a este fenmeno no es una tarea sencilla, pero quizs si nos remitisemos a un ejemplo real, podramos tener un mejor panorama acerca de lo que se est edificando de manera slida desde un tiempo a esta parte, y es el alto y peligroso endeudamiento de la sociedad que, lgicamente, favorece el ascenso rpido (y tambin peligroso) del capital financiero como factor de poder en nuestro pas.

Por qu ambos factores son peligrosos?

Porque de lo que se encarga el capital financiero es de convertir el dinero en ms dinero sin que le interese si ste produjo o no algn impacto en el mbito productivo. Al capital financiero no le interesa de dnde proviene el dinero que ingresa a sus arcas, ni si el dinero produce empleo, industrializacin o bienestar en la sociedad. Le interesa que, el dinero que sali de su caja fuerte, retorne multiplicado por el sencillo (y complejo) proceso de colocar a la venta en el mercado un capital que, de por s, ya es portador de intereses desde el momento en que fue puesto a la venta como cualquier otra mercanca.

En esas condiciones, estamos hablando de un capital cuyo nico fin es obtener mayor capital sin producir nada nuevo. Es un dinero que quizs fue adquirido con el slo objetivo de volverlo a vender, y que est ms expectante de que suba su precio en el mercado (alza en las tasas de inters, suba de cotizaciones del dlar, euro, etc.) que en la ganancia misma que le traer el uso de dicho dinero. En suma, estamos hablando de especulacin financiera. Porque lo que busca el capital financiero, en el fondo, no es satisfacer necesidades en bienes o servicios, sino obtener un beneficio de las fluctuaciones del mercado en cuanto a los precios del dinero.

A su vez, el dinero portador de intereses, al ser ofertado a una sociedad que est padeciendo los achaques propios de una recesin econmica que trae consigo la disminucin del consumo, de la inversin, de la produccin de bienes y servicios, adems de despidos de trabjadores/as, desempleo y otros, configura un escenario que podra tener consecuencias desastrosas. Lo que preocupa en este caso es que, si el endeudamiento masivo de la sociedad est vinculado a intentar dar algunos manotazos para procurar sortear la crisis, se est hipotecando una gran parte del futuro principalmente de las clases bajas y medias del pas. Porque esta crisis no se resolver por la va del endeudamiento sino por la va de la produccin. Pero ese es otro tema que, dicho sea de paso, no le interesa al capital financiero.

Pero vayamos, como decamos, a un ejemplo real.

La forma ms concreta para entender el recorrido que realiza el dinero hasta regresar a la institucin financiera es, por ejemplo, a travs de la Agencia Financiera de Desarrollo. La AFD es una banca estatal de segundo piso que ejecuta los convenios de prstamos o donaciones para la financiacin de proyectos o programas de desarrollo. Segn la propia institucin, impulsa el desarrollo econmico y la generacin de empleo a travs de la canalizacin de recursos financieros y la provisin de servicios especializados, por lo que no tiene la capacidad ni la finalidad de vender crditos de manera directa y, por tanto, slo vende dichos crditos a bancos, financieras y cooperativas. Desde la AFD se ofrece al mercado financiero un capital portador de intereses que oscila entre el 5,75 % hasta un mximo de 9,5 % de inters, segn sean productos para la financiacin de viviendas, produccin, PYMES, educacin, crditos personales, renegociaciones, etc.

Las entidades financieras compran de la AFD estos crditos y, a travs de sus agencias distribuidas en todo el pas, echan a andar una poderosa maquinaria de venta de dichos crditos. Con el nico detalle de que los crditos ya no estn a 7 % de inters, sino al 25 o al 50 % de inters segn la moratoria y otras cargas que tiene consigo el capital portador de intereses, es decir, la plata prestada. Por poner un ejemplo, si la financiera compr de la AFD 1.000.000 de guaranes, la misma deber pagar a la AFD Gs. 1.070.000, pero ese dinero vender a un tercero por un valor que podra oscilar entre 1.230.000 hasta 1.500.000 si el cliente cumple con los plazos establecidos por la entidad. Si no lo cumple, ste deber pagar una infinidad de multas, intereses moratorios y punitorios, gastos judiciales, etc., generalmente hasta llegar a duplicar, triplicar, etc. el monto del dinero prestado.

En sntesis, el Paraguay se endeuda a nivel internacional, parte de esta deuda es canalizada a travs de la AFD, y sta la vuelve a canalizar a travs de la banca financiera pblica y privada para, a su vez, endeudar a la gente. La gente paga sus deudas adquiridas mayoritariamente a travs de la banca privada y, adems, a travs de sus impuestos, tambin paga las deudas adquiridas por el Estado paraguayo a nivel internacional.

Dicen por ah los que saben, que la fundamentacin de la acumulacin capitalista est en que sta trae consigo el progreso material de la sociedad. En nuestro caso deberamos preguntarnos qu tipo de progresos materiales se estar gestando en una sociedad hipotecada, una sociedad que, como la nuestra, justamente al nublrsele el horizonte de progreso a causa de una grave recesin econmica, est dando un paso en falso recurriendo al endeudamiento masivo para sortear la crisis. Es decir, una sociedad que, en su desesperacin, est intentando resolver por cuenta propia una situacin que requiere de medidas que trascienden lo individual y que pasan por una fuerte intervencin del Estado con polticas que regulen los lucros de las entidades financieras, que desarrollen acciones de emergencia, que invierta en la reactivacin productiva, que se enfoque en la industrializacin, en la generacin de empleo, en suma, en polticas destinadas principalmente a la clase baja y media, que son las ms afectadas por esta crisis.

Una sociedad hipotecada es una sociedad sin horizontes para el futuro, es una sociedad incierta, una sociedad que no puede levantar la cabeza para ver ms all de lo que le toca vivir. En este momento, el Paraguay tiene una sociedad hipotecada y, lastimosamente, esa hipoteca la van a pagar nuestros hijos y nietos.

Gustavo Torres Grossling. Licenciado en Letras y Especialista en Ciencias Sociales y Polticas por la Universidad Nacional de Asuncin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter