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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2019

Memoria de un 1de julio

Ricardo Orozco
Rebelin


En el sistema poltico mexicano de las ltimas dos dcadas ha imperado una regla bsica de convivencia entre vencedores y vencidos: siempre que los intereses dominantes pierden en algn espacio de poder, estos estn obligados a afirmarse, pblicamente, como oposicin, pero no como una oposicin cualquiera, sino, antes bien, como una de carcter estrictamente responsable, de espritu crtico y autocrtico a veces, inclusive, de naturaleza o bien ciudadana o bien independiente. Por regla general, dicho posicionamiento implica dos cosas. Primero, conceder al vencedor su victoria en cuestin, aunque sin renunciar a nada que no sea lo estrictamente necesario o que ponga en peligro, en todo caso, la existencia misma de sus propios intereses. Segundo, marcar el punto de quiebre a partir del cual estos intereses comenzarn a defender banderas sociales, polticas, econmicas, culturales, histricas, etc., de signo ideolgico opuesto al que solan sostener mientras eran dominantes.

En su mutua conjugacin, estos dos movimientos polticos e ideolgicos a la vez no operan, por supuesto, de manera automtica ni mucho menos inmediata. Reconstruir la memoria histrica de la ciudadana para reinscribirla dentro de los nuevos intereses defendidos por los perdedores de la contienda poltica no es algo que se logre en automtico con todo y que, en esta sociedad, la memoria colectiva no suele ir ms all de un par de elecciones locales y quiz una federal. De hecho, la hazaa suele ser an ms conflictiva en la medida en que el cambio de signo ideolgico y las posturas polticas defendidas siempre para hacer contrapeso a los intereses gobernantes en turno, guardan una mayor distancia con los anteriormente defendidos o implican, en ltima instancia, una diametral confrontacin a ese pasado.

Oposicin, por ello, desde hace mucho tiempo se ha convertido, para el conservadurismo y las derechas, en un sinnimo de resistencia a los abusos, al autoritarismo, las arbitrariedades y cualquiera de sus similares y derivados; pese a que en el pasado ese mismo conservadurismo y esa misma derecha fuesen las vanguardias que practicaban y defendan cualquier cantidad y cualidad en los excesos del poder contra la ciudadana y los sectores sociales que se les oponan. Y en esto, no sobra sealarlo, bastante ha abonado el hecho de que, desde hace por lo menos cinco dcadas, el lenguaje y el argot poltico se ha venido vaciando de sus contenidos, de tal suerte que trminos como ciudadana, oposicin, crtica, justicia, paz, equidad, estabilidad, orden, progreso, etc., terminan significndose todo y no significando nada.

Vistas estas coordenadas de lectura en la perspectiva de los recientes cambios polticos ocurridos en Mxico, resultado de la victoria electoral de la plataforma de gobierno de Andrs Manuel Lpez Obrador, hace exactamente un ao, en julio de 2018, permiten explicar por qu, por ejemplo, en el momento de la toma de posesin de Lpez Obrador en la Cmara de Diputados, en diciembre pasado, el Partido Accin Nacional (en muchos sentidos la institucin representante de los intereses que llevaron a este pas a un bao de sangre y a una guerra que an no termina) onde la bandera del reclamo de justicia para los familiares de los cuarenta y tres estudiantes de la Normal Ral Isidro Burgos, en Ayotzinapa. O por qu, en otra clave, el Partido Revolucionario Institucional (por definicin el instituto poltico que ms cadveres, masacres, desapariciones y violaciones a los derechos humanos acumula en su historia) ha estado insistiendo en el fortalecimiento de algunos contrapesos ciudadanos en defensa de derechos como los de expresin, asociacin, y dems.

Y es que, desde la toma de posesin de Lpez Obrador y de toda la maquinaria poltica del Movimiento de Regeneracin Nacional en el entramado gubernamental del Estado, lo que las derechas (polticas y ciudadanas) han estado operando es la construccin de un imaginario en el que a sus intereses se los identifique, por parte del resto de la poblacin, como los autnticos e histricos defensores y portadores de las libertades polticas, econmicas, sociales y culturales de la sociedad en cuestin. As pues, no es una casualidad la cantidad de propaganda que el prismo ha invertido en hacerle ver a Mxico que la historia del PRI es la del propio Estado mexicano, pues es gracias a ese partido que los mexicanos y las mexicanas cuentan con el grueso de instituciones que componen a ste. Y tampoco lo es, por supuesto, la reivindicacin permanente que hace el PAN de la democracia en Mxico, argumentando que fue gracias a que ese partido se consolid como la nica verdadera oposicin al partido de Estado o por lo menos una que cuyos integrantes y cuyas bases no salieron de los mltiples xodos pristas durante el siglo XX desde los aos de la post-Guerra Civil, en 1939.

En algn tiempo un tanto remoto, quizs alguna de esas posiciones defendidas hizo sentido para gruesas capas de la poblacin, sobre todo para los estratos que van desde las clases medias hasta las ms privilegiadas por el funcionamiento del sistema poltico. Sin embargo, lo que es un hecho es que desde que ambos institutos hicieron converger sus intereses de clase hacia un espacio en comn y en especial desde esa suerte de amasiato en el que se comprometieron para hacer frente al arrastre de los movimientos progresistas en el resto del Sur del continente, durante la primera dcada del siglo XXI esas diferencias son cada vez menores y ms matizadas, pues en lo fundamental, aunque benefician a personas y crculos polticos y empresariales distintos, estos, en ltima instancia, comparten y estn comprometidos con su propia conciencia de clase comn. Es decir, las personas cambian, no as los estratos.

Ello, en parte, explica que en la ltima contienda electoral prismo y panismo (ms perredismo y el resto de las remoras polticas con representacin institucional en el Estado) terminasen siendo identificados bajo el mismo espectro ideolgico del conservadurismo y la derecha ms neoliberal, autoritaria y sanguinaria de la que este pas tenga memoria. Y de ah, tambin, que la nica apuesta de oposicin que se vislumbrara como horizonte poltico alternativo fuese la del morenismo, pese a que, en los hechos, ste terminase matizando cada vez ms sus posiciones para concertar en una mayor cantidad de puntos con los intereses polticos y empresariales que an hoy, sin ser gobierno, gobiernan y administran a Mxico o por lo menos no lo llevan a una situacin como la inducida en Venezuela.

Al final, esa izquierda que fue electa en las urnas, hace un ao, ha pasado los ltimos seis meses intentando convencer a quienes gobierna de que es una verdadera apuesta de izquierda (la primera en la historia reciente de Mxico, la cuarta en lnea desde que ste es independiente). Y si bien es cierto que ha logrado destapar un sinfn de irregularidades cometidas por las administraciones pasadas, as como realizar modificaciones sustanciales, para bien, en campos como los de la ciencia y la cultura (bajo la conduccin de Mara Elena lvares-Buylla), la realidad es que, ms all del discurso, por lo menos en este breve tiempo, esa izquierda ha sido infinitamente ms eficaz que la propia derecha en implementar algunos de los puntos cardinales del neoliberalismo sobre todo, en lo que respecta a los fundamentos y las consecuencias de la austeridad republicana y del neoextractivismo, del rentismo energtico y de la devastacin geogrfica, so pena de perder inversiones multimillonarias en proyectos de infraestructura mismos que, de concretarse, habra que vigilar para saber la manera en que operarn dentro del entramado infraestructural tendido por Estados Unidos en la regin centro y Sur del continente para servir a su posicionamiento geopoltico.

Por lo pronto, y no obstante lo anterior, aunque es un hecho que el equipo de gobierno de Lpez Obrador (en todos los rdenes: ejecutivo, legislativo y judicial; y niveles: federal, estatal y municipal) est cometiendo una infinidad de errores en el proceso de barrer con las burocracias de los regmenes anteriores, para colocar a sus propios beneficiarios en los vacos dejados por aquellas, lo cierto es que el gobierno actual ha mantenido una posicin firme y sistemtica de descubrimiento de abusos del poder en el pasado reciente del pas; razn por la cual, aunque el descontento social es significativo (sobre todo de algunos crculos de las clases medias-altas y privilegiadas que estn siendo afectadas por los cambios operados), el apoyo de base a su proyecto sigue siendo avasallador.

Y es que, por ms torpes que sean las decisiones que se van construyendo sobre la marcha (la Guardia Nacional en un primer plano), la realidad es que, al final del da, stas terminan siendo condonadas por la ciudadana justo en la misma proporcin en la que el gobierno demuestra que todo aquello que no haca mucho slo eran meras suposiciones y especulaciones a veces conspiranicas, hoy se demuestran en su veracidad: los fideicomisos y el abrumador nepotismo presentes en el poder judicial, el desvo de recursos para campaas electorales, el dispendio en entidades como el CONACyT para favorecer a las empresas privadas con recursos del erario, los privilegios salariales y en especie de los que goza la clase poltica, la duplicidad de programas sociales y polticas pblicas para favorecer el enriquecimiento personal, etctera, son algunas de las coordenadas que dan muestra de ello.

Por eso, tambin, todos aquellos intereses polticos que salieron a la palestra, entre el primero de julio y el primero de diciembre de 2018, para afirmarse como la oposicin crtica, autocrtica y responsable frente al gobierno de Lpez Obrador, hoy, no nicamente no figura como un actor preponderante de contrapeso a las decisiones tomadas por la actual administracin, sino que, adems de haber quedado reducidas a meras reacciones ante el actuar del gobierno vigente, han cedido el paso a que sean las cupulas empresariales quienes lleven la batuta en el golpeteo meditico, la resistencia a polticas pblicas y la conduccin de la poltica de seguridad, financiera y econmica a implementar.

Sin duda, Lpez Obrador tiene un estilo muy personal de gobernar, tendiente a concentrar en su figura una gran cantidad de decisiones (lo que no es para menos, tomando en cuenta que su proyecto sexenal parte de la regeneracin tica y moral de la sociedad, y en donde la propia funciona a manera de muro de contencin frente a lo que considera corrupcin). El problema, sin embargo, no se encuentra all, sino en la incapacidad de articular propuestas polticas, econmicas, culturales, etc., desde diferentes sectores ya no slo para hacer contrapeso al avasallamiento que hoy da practica MORENA, sino (y principalmente) para llevar a buen cause todo lo que es rescatable de esta Cuarta Transformacin de la vida pblica nacional.

Y es que, sin esas articulaciones que son necesarias, el riesgo que se corre es el del anquilosamiento de los intereses morenistas que hoy son morenistas slo porque el contexto y las relaciones de fuerzas entre intereses polticos no les beneficiaban: todos esos xodos que desde otros partidos fueron acogidos por el velo de MORENA, pero que en un tiempo no muy distante (apenas a un sexenio de distancia) se encontraban defendiendo a sangre y fuego agendas que a todas luces resultaban contrarias a la 4T. Despus de todo, las relaciones entre el gobierno y los intereses que no son gobierno pero que administran el pas se han mantenido, hasta ahora, en una frgil tensin en la que nada est resuelto aunque ha permitido a Lpez Obrador ampliar, en algunos casos, su margen de maniobra. Y justo porque nada est resuelto (la tensin se puede quebrar y la correlacin de fuerzas cambiar), es que no se debe apostar el todo por el todo a la agenda de MORENA, y mucho menos a la manera en que el partido implementa, ejecuta esa agenda.

El xito que ha tenido Lpez Obrador para desenmascarar algunos intereses ocultos ha llevado a la ciudadana (incluidas sus bases sociales ms crticas) a tomar el momento presente como una victoria (ms all de lo electoral), y ese, en estricto sentido, es el peor de los escenarios para este pas, pues implica la abdicacin del movimiento social que llev al gobierno vigente a la posicin en la que est, en la conduccin de su agenda.

Ricardo Orozco, Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Anlisis de la Poltica Internacional, https://cemapinternacional.com 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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