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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2019

La estrategia del Caracol, otra vuelta en el espiral Neozapatista

scar Garca Gonzlez
Rebelin


En el marco de la presentacin del primer informe presidencial, impulsado desde la narrativa hegemnica de la Cuarta Transformacin, de manera lenta, silenciosa e inexorable (como su nombre lo indica), invisibilizados y ninguneados lo mismo por la prensa fifi (cuyos dueos son los asesores financieros del presidente), que por los medios de izquierda los mismos que ahora justifican lo que ayer criticaban (con honrosas e incomodas excepciones que confirman la regla); en un contexto por dems adverso, vigilados por la recin inaugurada Guardia Nacional (ahora en funciones de border patrol) y desafiando las recetas y manuales que hacen de la correlacin de fuerzas una verdad inmutable y eterna, el EZLN y las comunidades que forman parte de sus bases de apoyo, lo volvieron hacer.

A diferencia de las recientes iniciativas polticas ahora su ofensiva es ante todo territorial. En un comunicado, acompaado de fotos y vdeos, firmado por el indgena tojolabal, ahora subcomandante Moiss, el neozapatismo anuncia, en sntesis, la creacin de once nuevos Caracoles, que sumados a los existentes son diez y seis, ms sus respectivos MAREZ (Municipios Autnomos en Rebelda Zapatistas), en total suman cuarenta y tres Centros de Resistencia Autnoma y Rebelda Zapatista. Aunque dicha ofensiva poltica no es del todo indita como bien ha recordado Ral Romero (https://www.jornada.com.mx/2019/08/17/opinion/015a2pol), pues para el 19 diciembre de 1994 con el anuncio de su presencia civil en treinta y ocho municipios del estado de Chiapas, haban roto el cerco militar impuesto; ahora como entonces el gobierno (que tambin entraba en funciones), repeta por todos los medios de los que dispona: que el problema del EZLN se limitaba a cuatro municipios. Algunos de los funcionarios de esos gobiernos han regresado con otros colores y discursos, otros nunca se fueron.

Es preciso reconocer y valorar la hazaa organizativa de mujeres, hombres, ancianos y nios de dichas comunidades ticas, encarnadas en torno a un proyecto antipatriarcal y anticapitalista. Un proyecto que sobre todo lucha por la vida y que entre otras estrategias se vale de la autonoma territorial, como forma de hacer poltica, capaz de trascender el tiempo y el espacio cuyuntural que imponen los calendarios del poder y sus instituciones. Esa autonoma escapa y escurre por muros y fronteras impuestos desde la lgica del menos peor, de la resignacin y el fatalismo. La autonoma aporta de manera modesta a la construccin de un mundo ms justo y solidario, cumple la funcin de inspirar a movimientos sociales antisistmicos en momentos de crisis como los que atestiguamos a nivel planetario.

El contraste no pudo ser mayor entre el ritual estatal del informe presidencial que asegura haber abolido el rgimen neoliberal en Mxico (rodeado en el discurso y en la prctica de los mismos empresarios cuyos negocios seguirn floreciendo de la mano de los megaproyectos del gobierno en turno como el corredor interocenico del Istmo, el mal llamado tren maya o el Proyecto Integral Morelos); y el comunicado del EZLN en el que anuncia los nuevos Caracoles desde donde convocan a la realizacin de lo que prximamente podra llamarse Foro en defensa del territorio y la Madre Tierra. Tambin llaman a la construccin de una Red Internacional de Resistencia y Rebelda, lo que me conduce finalmente a recordar la frase del escritor uruguayo amigo de los zapatistas, quien afirmaba que mucha gente pequea, en lugares pequeos, haciendo cosas pequeas, puede cambiar el mundo. Aplaudir o construir esa es la cuestin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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