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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2019

Mujeres invisibles 5
Vivian Maier

David Torres
Pblico


La imagen muestra una sombra femenina extendindose sobre el csped, manchando briznas de hierba, cubriendo la mirada del espectador hasta que el espectador repara en la diminuta mujer encerrada en una bola de nquel o acero, casi en el borde inferior, un encantamiento ptico que evoca los espejos curvos de Jan Van Eyck o del Parmigianino. La sombra es una de las muchas cortinas que Vivian Maier eligi para esconderse, con sombrero y sin sombrero, alargndose sobre las aceras, revoloteando sobre anuncios y peridicos tirados en el suelo, del mismo modo que otras veces escogi su reflejo desvado en un cristal o en un escaparate. Nadie repar jams en esa mujer que caminaba incansable por las calles de Nueva York o Chicago cargando una Rolleiflex a la altura del pecho; una mujer pobre y solitaria de la que apenas nadie saba nada, que no tena familiares, amigos o amantes; que trabajaba de niera y que dedicaba su tiempo libre a recortar la vida con su cmara, fotografiando mendigos, ancianos, policas, farolas, grietas en el cemento, nios jugando bajo chorros de agua, seoras colricas, perros tumbados al sol, vendedores de globos.

Vivian Maier era un misterio absoluto, quiz lo era hasta para s misma, de ah que necesitara espiar su rostro una y otra vez incrustado en los mrgenes del mundo, en los espejos, en las ventanas, en las cristaleras, en una bandeja de plata puesta en pie de donde surge su cara imperturbable, antigua y serena. Poco importa que luego no le alcanzara el dinero para revelar los carretes, que se le iban acumulando en montones prodigiosos: de algn modo Maier intua que trabajaba para la eternidad, la misma eternidad que iba capturando en pequeos rectngulos de luz y penumbra. Tena ms de 70 aos, hacia finales de los 90, cuando tuvo que vender la prctica totalidad de los rollos que llevaba guardando durante toda su vida. Terminaron en una subasta pblica, junto a un montn de objetos inservibles de un guardamuebles, y el coleccionista que los compr por casi nada, un joven llamado John Maloof, se encontr de repente con un tesoro: un archivo fotogrfico de ms de cien mil negativos de valor incalculable.

Cuando el crtico Allan Sekula alert sobre la significacin de aquellas imgenes que circulaban por internet, Vivian Maier ya era una anciana de 80 aos que viva de la caridad en un apartamento financiado por varios jvenes a los que haba criado cuando eran nios. Muri el 21 de abril de 2009, despus de una larga y tortuosa estancia en un centro psiquitrico de Oak Park, Chicago, y la noticia de su fallecimiento apenas si alter el creciente oleaje de la gloria que empezaba a apuntar en muestras y exposiciones. Por su curiosidad infatigable, por su constante experimentacin tcnica, por la profundidad y honestidad de su mirada, la comparaban de pronto con Robert Doisneau, con Diane Arbus, con Helen Levitt, con Robert Frank, con cualquiera de los grandes fotogrfos que hicieron de la calle y de las muchedumbres annimas su laboratorio y su feudo. Pero ninguno de ellos haba pateado tantas calles durante tantos aos, ninguno de ellos se haba despojado hasta la miseria por devocin a su talento, ninguno se haba fusionado con la muchedumbre hasta las ltimas consecuencias, ninguno haba llevado una existencia tan solitaria y austera.

Igual que los mendigos de quienes dio testimonio imperecedero, y quiz para no importunarlos, Maier habitaba en la periferia de la vida como una anacoreta, una virgen sin amistades ni vnculos ni relaciones ntimas ni medios de subsistencia. Dicen que padeca esquizofrenia; que haba sufrido un trauma terrible del que no habl jams y que la llevaba a coleccionar noticias de raptos, violaciones y asesinatos; que no mantena conversaciones largas ms que con los nios que cuidaba; que ella misma era una nia detenida para siempre al borde de una infancia que le permiti conservar la inocencia y la pureza. Es muy posible que todas esas explicaciones sean ciertas y, al mismo tiempo, sean falsas, porque al fin y al cabo, qu otra cosa es el arte?

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2019/08/29/mujeres-invisibles-5-vivian-maier/



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