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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2019

Entrevista al historiador Francisco Espinosa Maestre
La represin franquista ha sido blanqueada desde su origen

Enric Llopis
Rebelin


Profundizar en el estudio de la represin equivale a preguntarse una y otra vez cmo la oligarqua se prepar y prepar a sus adictos para la terrible matanza a la que se entregaron con dedicacin total a partir del 18 de julio, afirma el historiador Francisco Espinosa Maestre en la parte final de La justicia de Queipo (2000). En el libro abordaba la violencia y el terror fascista en las provincias de Sevilla, Huelva, Cdiz, Crdoba y Badajoz; el autor trabaj principalmente sobre los documentos del antiguo Archivo de la Auditora de Guerra de la II Regin Militar, lo que supuso una autntica bajada a los infiernos.

Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954) es autor de ms de una decena de libros (en solitario) sobre la Segunda Repblica, la guerra de 1936 y la represin franquista, entre otros La primavera del Frente Popular. Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (Crtica, 2007) y Lucha de historias, lucha de memorias. Espaa, 2002-2015 (Aconcagua, 2015). Fue asimismo, entre 2005 y 2010, director cientfico del proyecto Todos los Nombres, base de datos promovida por el sindicato CGT y la asociacin Nuestra Memoria, que informa sobre los represaliados por el franquismo en Andaluca, Extremadura y Norte de frica. El historiador sostiene que la represin franquista fue blanqueada desde su origen, en julio de 1936. De qu modo han avanzado, en ese contexto, las pesquisas historiogrficas? Muy lentamente, ya que siempre ha existido desde el poder una actitud contraria a esas investigaciones; se han hecho contra corriente, apunta Espinosa Maestre en la entrevista realizada por correo electrnico.

-La Universidad de Alicante borr -de determinados artculos publicados en su pgina Web- el nombre del secretario judicial que intervino en el Consejo de Guerra que conden a muerte al poeta Miguel Hernndez, en 1940; as, la universidad atenda a la peticin de un descendiente del militar que actu como secretario, y que se acogi a la legislacin sobre proteccin de datos. Qu puso de relieve esta resolucin de la Universidad? (la institucin universitaria despus rectific y anul el borrado).

Pone de relieve que todo lo que tan costosamente se ha avanzado desde la transicin en un campo tan oscuro como el de la represin puede desaparecer de un momento a otro. Roza el esperpento que el hijo de un individuo que form parte del aparato represivo judicial militar fascista solicite a una Universidad que se oculte de ciertos artculos de su pgina Web el nombre del padre y que alguien en la Universidad decida hacerle caso. Como no le gusta que el nombre de su padre aparezca relacionado con un consejo de guerra del que fue secretario quiere borrar el pasado retocndolo. Pero la farsa no acaba aqu, ya que a continuacin es la propia Universidad de Alicante la que decide validar la decisin [Parece que posteriormente han dado marcha atrs]. El hecho es grave en s y plantea un oscuro panorama, ya que abre la posibilidad de que otros sigan el ejemplo. Imaginemos por un momento el caso contrario: que descendientes de personas que aparecen en la Causa General solicitasen al Ministerio de Cultura que se ocultasen sus nombres en Internet 

Qu tipo de discursos se han utilizado para blanquear la represin franquista y la dictadura? (en libros y artculos has citado, entre otros, el de una supuesta tercera Espaa situada entre los llamados dos bandos o afirmaciones como todos los muertos son iguales).

La represin franquista ha sido blanqueada desde su origen. Lo primero que se hizo fue justificarla mediante dos procedimientos: inventarse una revolucin comunista en marcha a la que se anticip la sublevacin militar y propagar sin cesar que si los rojos no llevaron a cabo sus planes criminales fue porque no les dio tiempo. La ausencia de un terror rojo propio que justificara las matanzas que existieron en todos sitios se supli con macabras historias que la prensa favorable al golpe hizo circular siguiendo las instrucciones de los Servicios de Propaganda. En su mayor parte eran falsas pero cumplieron la funcin para la que fueron creadas: asumir en cada lugar un terror que asustaba a los sectores menos radicales de las propias derechas y que nadie pudo imaginar previamente.

-Y qu ocurri despus, a lo largo de la dictadura franquista?

Se mantuvieron vigentes los resultados de aquella aberracin jurdica denominada la Causa General, un proceso judicial realizado tras la guerra destinado a justificar el golpe y la represin. Pero los resultados fueron tan decepcionantes que nunca se publicaron completos, sino solo selectivamente en un conocido libro que tuvo decenas de ediciones. Las investigaciones realizadas fuera de Espaa desde los aos sesenta abrieron otro panorama que afect de lleno a la cuestin represiva. Cada vez se perciba ms claramente que las proporciones de la matanza llevada a cabo por los golpistas superaban ampliamente las cifras de la propaganda franquista. En ese contexto encaja el intento del general Salas Larrazbal con sus Vctimas de guerra (1977) de reconocer un mayor nmero de vctimas de la represin franquista sin dejar de afirmar que los rojos asesinaron ms.

Todo esto salt por los aires con las investigaciones realizadas desde fines de los setenta, que fueron demostrando, provincia a provincia, la realidad represiva en toda su magnitud tanto de las zonas controladas por los sublevados como de las que permanecieron en poder de la Repblica. Todo ello muy lentamente, ya que siempre ha existido desde el poder una actitud contraria a estas investigaciones. Se han hecho contra corriente. Este proceso confluy en cierto momento con el movimiento en pro de la memoria, que tuvo su apogeo en la dcada pasada y que supuso una catarsis para la sociedad espaola, que al fin vea ante s las fosas comunes y las exhumaciones. Tambin aqu surgi la reaccin, primero a travs de los revisionistas promocionados por el PP y la derecha meditica desde fines de los aos noventa y ms tarde desde ciertos departamentos universitarios. A grandes rasgos cabe afirmar que la Universidad, poco implicada en esta historia y fiel a su tradicional conservadurismo, prefera otras temticas menos delicadas. Al mismo tiempo se asisti al resurgimiento del mito de la Tercera Espaa, en este caso jaleada por una serie de novelistas relacionados por lo general con el grupo PRISA y cuya misin ha consistido en igualar ambos bandos, rojos y azules, salvando una supuesta Espaa ideal y virtuosa que estara por encima de ambas.

-Llevamos treinta aos contando provincia a provincia y pueblo a pueblo lo que ocurri en Espaa a partir del 17 de julio (de 1936) y hay gente que no quiere enterarse. Todo lo referente a la represin fascista les estorba y altera, escribiste en 2012. A quin te refieres?

Me refiero a la derecha espaola, que no ha roto con el franquismo y se niega a aceptar el carcter criminal de aquel rgimen y tambin a los sectores que no quieren mirar ms all de la Constitucin de 1978. Ambos asumen el modelo de transicin. Pero lo que en unos fue una condicin para aceptar la evolucin de un sistema a otro sin que ninguno de los suyos se viera afectado, en los otros viene a ser una condicin impuesta y asumida que podra resumirse as: tendris acceso al poder pero para vosotros no existir el pasado reciente. Es decir, amnista y pacto de olvido. De ah ese gran agujero negro existente entre 1931 y 1975. El PP no tiene problema alguno en asumir el franquismo, esa poca de extraordinaria placidez en palabras de uno de sus dirigentes. Por su parte el PSOE vive en la siguiente contradiccin: se trata de un partido que en su larga etapa en el poder (1982-1996) decidi no mirar atrs (Felipe Gonzlez dixit) y cuya fecha de referencia es igualmente 1978, pero al mismo tiempo no deja de alardear de sus 140 aos de historia, como si lo que sali de Suresnes (1974) para ac tuviera algo que ver con el PSOE anterior a la dictadura.

-Qu opinas de la caracterizacin del franquismo como rgimen o dictadura fascistizada, en el sentido que con independencia del partido falangista- la derecha espaola y las lites incorporaron algunos elementos del fascismo? Puede considerarse el franquismo como una dictadura fascista, sin ms matices, o reservaras esta calificacin slo para su primera etapa?

Pese a la ya vieja discusin acerca del tipo de rgimen poltico que impusieron los golpistas en Espaa y las reticencias que siguen existiendo para incluir el franquismo dentro de los fascismos, creo que el sistema surgido del golpe militar, que se implant mediante el terror en ms de medio pas en cuestin de semanas o meses y se extendi al resto mediante una larga guerra, fue de carcter fascista hasta que pudo serlo, es decir, hasta que el desarrollo de la Guerra Mundial lo dej hurfano de los pases que le prestaron apoyo desde el principio: Italia y Alemania. Bajo ese signo cumpli la misin para la que surgi; luego busc nuevos padrinos y evolucion segn le convino en cada momento. El caso espaol es diferente al italiano y al alemn en un hecho fundamental: aqu no cont en su origen con el apoyo social que s tuvo en esos pases. A pesar de ello, sin llegar a la perfeccin del modelo original italiano, el franquismo estuvo de ese lado.

Y si miramos lo que fascistas y nazis hicieron en sus propios pases con sus conciudadanos y exceptuando el holocausto, fue el fascismo espaol, militarista, agrario y catlico, uno de los ms avanzados en su ejecucin mediante la violencia y el terror. La tradicin democrtica y parlamentaria espaola era escasa y dbil. Se pierde de vista que la dictadura franquista fue adaptndose a lo que le convino en cada momento siempre con el claro objetivo de perpetuar los privilegios de los sectores que la promovieron. El fascismo en Espaa surgi a consecuencia del golpe militar, tuvo su apogeo en los aos de la Segunda Guerra Mundial y devino en brutal dictadura militar con el derrumbe del nazi-fascismo, en un largo proceso que llega hasta mediados de los aos cincuenta con el final de la resistencia guerrillera.

Lo que s ha existido desde la misma dictadura es el firme deseo de sacar al franquismo del mundo de los fascismos del perodo de entreguerras, tarea en la que jug un papel clave el socilogo Juan Jos Linz con su teora de los regmenes totalitarios y autoritarios, entre los que meti a Espaa con el beneplcito de la derecha espaola y de aquellos que lo ms que admiten es la existencia de un rgimen fascistizado.

-En Guerra y represin en el sur de Espaa (Universitat de Valncia, 2012), afirmas: La salida de los sublevados a la calle a las tres de la tarde del sbado 18 en ciudades como Sevilla, Cdiz y Crdoba se hizo en medio de un despliegue de fuerzas sin precedentes. Calles y plazas quedaron sembradas de cadveres que permanecieron a la vista el mayor tiempo posible para que todos supieran a qu atenerse. Significa esto que hubo, por parte de los golpistas, un plan (premeditado) de exterminio?

Los sublevados saban ya de antemano la resistencia que iban a encontrar. Esto ya lo previ Mola en sus instrucciones. A cinco meses de las elecciones que dieron el poder al Frente Popular eran conscientes de que la mayora social los rechazara, mxime en zonas agrarias donde predominaba la gran propiedad y en las que los sindicatos de izquierdas eran preponderantes. Solo la violencia y el terror garantizaran el dominio de un territorio antes de pasar a otro. El terror fue consustancial al golpe militar. Los primeros crmenes se producen el mismo 17 de julio en el norte de frica, sede de las fuerzas de choque del Ejrcito y pieza clave de la sublevacin.

El 19 ya hay legionarios y regulares en Cdiz y Algeciras, que seguirn llegando hasta el gran trasvase del 5 de agosto. Despus sern aviones alemanes e italianos los que trasladarn durante unos meses a miles de hombres. El tipo de guerra a la que estaban acostumbradas estas fuerzas tiene relacin con su origen colonial, solo que en esta ocasin en vez de ir contra las cabilas rifeas lo que tenan enfrente eran los habitantes de los pueblos y los barrios de las ciudades espaolas. El esquema habitual era una razzia inicial con derecho a saqueo, detenciones segn listas elaboradas, eliminacin de vecinos en actos pblicos de carcter ejemplarizante, asalto a casas y locales cerrados, y reparto del botn. Este esquema se mantuvo desde la salida de frica hasta el parn ante Madrid el 7 de noviembre de 1936 con el resultado de miles de vctimas eliminadas sin ms trmite que el ordeno y mando.  

-Pueden aplicarse a la represin franquista los trminos holocausto, genocidio o crmenes contra la humanidad? Puede equipararse a Franco con dictadores como Pinochet, Videla o Ros Montt?

Creo que puede hablarse de genocidio por causas polticas. Tambin de desaparecidos y de crmenes contra la humanidad. Franco, su golpe y su dictadura constituyeron sin duda un referente para los dictadores del Cono Sur, que lo admiraban. El caso espaol ofreca a estos un modelo a seguir: golpe militar seguido del asesinato de miles de personas, una larga dictadura al servicio de los intereses de la oligarqua y, cuando interes, retorno a la democracia sin que nadie del sistema anterior saliera perjudicado. La palabra holocausto est tan unida a la desaparicin de los judos europeos que no la veo adecuada para el caso espaol. Creo que ni cualitativa ni cuantitativamente cabe comparacin alguna.

-En 2010 se public el libro Violencia roja y azul. Espaa 1936-1950, del que fuiste coordinador. Qu diferencias hubo entre estas dos violencias? Consideras que fueron equiparables?

A diferencia de los crmenes que tuvieron lugar en zona franquista, de los ocurridos en territorio bajo control de la Repblica contamos con abundante informacin. Basta destacar los 1.500 legajos de la Causa General que se conservan en el Archivo Histrico Nacional, buena parte de los cuales puede consultarse por Internet hace ya aos. En ese libro que mencionas Jos Luis Ledesma estableci que las vctimas del terror rojo suman algo menos de 50.000 personas. Pues bien, despus de cuarenta aos de investigaciones an no podemos cuantificar las vctimas que caus el terror azul. Esto naturalmente no es casual, sino que se debe por un lado a la firme voluntad del rgimen surgido del 18 de julio de ocultar la matanza fundacional y por otro a las polticas de olvido de los gobiernos posteriores a la transicin. Actualmente, a 40 aos de esta y a 80 del golpe militar, la cantidad se sita en 136.200 vctimas, pero esta cifra deber aumentar considerablemente el da que sepamos la realidad de la represin.

-Hay otras diferencias respecto a la violencia, adems de las cuantitativas?

No puede soslayarse que los que iniciaron la agresin fueron los golpistas, que fueron los que realmente disponan de un plan de exterminio. Salvo excepciones la reaccin inicial en los pueblos por parte de los comits, siguiendo rdenes de los Gobiernos Civiles, fue detener a los derechistas que pudieran representar algn peligro. Fue lo que contaban y vivieron los huidos que partan de sus localidades lo que puso en peligro la vida de cientos de derechistas detenidos en zonas an no ocupadas. En las ciudades todo fue diferente: el golpe destruy las estructuras de poder y durante varios meses las milicias actuaron a capricho asesinando a miles de personas en ciudades como Madrid, Barcelona, Mlaga, etc. No obstante, lo ocurrido no remite a la imagen icnica del Duelo a garrotazos de Goya, sino a una terrible agresin a la que se responde de manera un tanto anrquica. En cualquier caso, los responsables de toda la cadena de violencia fueron quienes la iniciaron. 

-Por qu el periodo de la represin analizado en el citado libro no abarca en primer lugar la guerra civil (1936-1939) y, por otra parte, la continuacin en la posguerra, sino que comienza en 1936 y se prolonga el periodo hasta 1950?

Porque no hubo tal divisin. No he olvidado nunca lo que escribi en un informe un alto cargo de la Guardia Civil al final de la guerra. Expuso la situacin y al final afirm que aunque la guerra haba terminado, la campaa continuaba. Para los golpistas la guerra represent un parntesis (noviembre 1936-abril 1939) dentro de un ciclo ms amplio (julio 1936-mediados dcada 1950). En lo que se refiere a la mecnica represiva es sabido que el proceso tuvo dos fases, una desde julio de 1936 a febrero de 1937 donde se estuvo asesinando mediante bandos de guerra y otra de marzo de 1937 a mediados de 1944 en la que se dio a la represin una apariencia de legalidad mediante la farsa de los consejos de guerra sumarsimos de urgencia. O sea que el ciclo de terror abarca de 1936 a 1944, coincidiendo con el derrumbe de los fascismos, si bien hay que decir que a estos ocho largos aos siguieron otros tantos que fueron los que llev el aplastamiento total de la resistencia antifranquista.

Fueron pues dos dcadas las que se prolong el ciclo represivo. A mediados de los cincuenta se producen una serie de novedades que permiten hablar de un cambio. Bastar mencionar el inicio del proceso migratorio y el final del perodo autrquico.

-Qu son los archivos del terror, y lo que en alguna ocasin has denominado las verdaderas fuentes de la represin? Son accesibles en la actualidad a los investigadores o estn clasificados como secretos?

El concepto archivos del terror remite a Paraguay y a los documentos encontrados y hechos pblicos en 1992 por Martn Almada, el juez Jos Agustn Fernndez y varios periodistas relativos a la dictadura de Alfredo Stroessner y a la Operacin Cndor. El local donde se encontraron es actualmente Centro de Documentacin de los Derechos Humanos. Al contrario que en Paraguay nuestros archivos del terror siguen siendo secretos. Por no saber no sabemos ni siquiera si se conservan o han sido destruidos. Me refiero bsicamente a la documentacin que sobre la represin fue generada por el Ejrcito, la Guardia Civil y las Delegaciones de Orden Pblico (luego Comisaras provinciales). Sabemos que existieron detallados ficheros porque de ah proceden los datos que se utilizaban en todo tipo de documentos, desde certificados hasta informes.

-El periodista Carlos Hernndez de Miguel escribi, en abril de 2018, un artculo en eldiario.es titulado Documentos secretos, destruidos o en manos de franquistas: la batalla de los investigadores por la memoria histrica. Ha sido habitual el robo y la destruccin de documentos, informes, papeles y ficheros? Durante la dictadura y en el periodo democrtico?

Durante la dictadura era muy poca gente la que tena acceso a los archivos militares. Podramos decir que solo militares y personal afecto tipo Ricardo de la Cierva. Como dijo el historiador francs Charles Moraz: Toda prueba material de una decisin tiene tantas ms posibilidades de ser sustrada de los archivos cuanto ms importante sea su significacin poltica. Y en Espaa hubo mucho tiempo para hacer desaparecer estas pruebas. Suelo mencionar el caso de Badajoz. En el archivo militar de vila hay un informe que Yage enva a Franco, entonces en Sevilla, con los resultados de la ocupacin de la capital extremea. En l menciona que en documento adjunto detalla bajas, prisioneros, armamento recogido, etc. Pues bien, este documento no existe. Alguien debi pensar que era mejor que nadie lo viera.

Pero este tipo de hechos no solo ocurrieron durante la dictadura sino que se prolongaron durante la transicin e incluso en los aos ochenta. As desaparecieron fondos importantes de las Prisiones Provinciales, de los Juzgados de 1 Instancia, de los archivos municipales, etc. Entre la desidia, el expurgo y la destruccin voluntaria se fue una parte importante del patrimonio documental. Y no se crea que desaparece todo. Se trata de un curioso proceso selectivo. As, por ejemplo, en el caso de los archivos municipales, la documentacin relativa a Quintas y a cuestiones religiosas (hermandades y cofradas) permanece milagrosamente.

-Por ltimo, qu opinas de las referencias a historiadores militantes y frentepopulistas que adems promueven una visin idealizada de la Repblica? De dnde proceden estas descalificaciones y cul es su propsito?

Proceden de sectores acadmicos que nunca vieron con agrado la investigacin del golpe militar de julio de 1936 y sus consecuencias ni el movimiento de memoria histrica. La unin de Historia y Memoria les parece una aberracin por ms que sepan que la ltima, utilizada crticamente, es un recurso ms de la historia, muy importante adems en caso de dictaduras que procuran no dejar huellas. Cualquiera puede comprender que de las torturas y de las violaciones, as como de mltiples pequeas historias, no queda testimonio escrito. En numerosos pueblos recin ocupados se celebraron actos pblicos en los que se pel al cero y se oblig a ingerir ricino a mujeres sealadas por sus ideas o simplemente por ser parientes de izquierdistas. Alguien conoce algn documento que informe de estos hechos? Solo los testimonios orales o escritos pueden adentrarnos en ellos.

Son tambin estos mismos sectores los que consideran que con la insistencia en la investigacin del golpe militar y de la represin franquista se est incurriendo en una idealizacin de la II Repblica. Critican la visin irenista que algunos tienen de esos aos. Tras esto suele ocultarse la idea de que esta fue responsable de su propio fin. De esta manera se justifica lo que vino despus, no abiertamente sino como una consecuencia del proceso abierto en 1931. De ah la insistencia en hablar de la Repblica y la guerra civil como si se tratase de un solo perodo.

Hay adems otra cuestin de fondo. El modelo de transicin exige una interpretacin del pasado que supone la negacin de la experiencia republicana como ltimo referente democrtico antes de la Constitucin de 1978. Digamos que son procesos histricos que se repelen: los defensores a ultranza del modelo de transicin abierto lentamente tras la muerte de Franco creen que la Repblica, el golpe y la dictadura deben dejarse de lado para que todo siga su curso, y los que mantienen que ese pasado debe tenerse en cuenta piensan que el proceso de transicin se llev a cabo en unas condiciones que supusieron un continuismo que comprometa el futuro y la negativa a abordar una serie de cuestiones importantes que tarde o temprano acabaran por salir. El problema de fondo la expuso a su manera el teniente general Sabino Fernndez Campos, conde de Latores y secretario de la Casa Real: "Todo el mundo debe procurar callar lo que es necesario callar para que no cambien las cosas que estn bien establecidas". La conclusin es clara: el franquismo no pas en vano y la Espaa actual procede de l.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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