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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2019

Estaba cantado

Lisandro Duque Naranjo
El Espectador


Juan Manuel Santos advirti, desde antes del plebiscito fraudulento, que si la paz fracasaba, vendran guerras peores y posiblemente en las ciudades. En esa poca, Ivn Mrquez y Jess Santrich, en una casa en Bogot, trabajaban, al igual que el resto de la direccin del partido FARC, en gestiones relacionadas con la implementacin del acuerdo, dictaban conferencias, atendan entrevistas, visitaban zonas de concentracin de sus ex-tropas ya desmovilizadas pero an sin desarmarse, en sntesis, tenan una agenda intensa en funcin del nuevo pas que se preludiaba, no solo para ellos. Quin poda imaginarse que esos dos dirigentes seran los que, tres aos despus, encabezaran un alzamiento como el que el 29 de agosto hizo irrupcin en la Amazona?. No opinar en caliente al respecto, pero no es difcil entenderlo: en los meses previos, a estos dos firmantes del acuerdo se los puso, por intrigas del embajador Whitaker, del jefe del CD y del ahora exfiscal Martnez Neira, ante la inminencia de extraditarlos por presunta implicacin en narcotrfico. A Santrich lo agarraron con pruebas bastante peregrinas, y desde entonces su vida se convirti en un pavoroso relato de vejmenes cuya enumeracin desbordara el lmite de esta columna. En cuanto a Mrquez, por aquello de que a quien dios no le da hijos el diablo le da sobrinos, uno de stos, un pillo, se los ofreci ambos a la DEA por una bolsa de pop korns en Disney World. Un pobre hombre.

Obvio que Mrquez y Santrich, apenas vieron lo que les vena pierna arriba, se abrieron a la menor oportunidad. De no haberlo hecho, al primero lo hubiera recogido un helicptero rumbo a EE. UU. al posesionarse en el capitolio, y al segundo, otro en el Palacio de Justicia luego de su indagatoria. Lugar ideal para esa moona: la plaza de Bolvar. Y adis, como Simn Trinidad.

Con los dos ha habido ms sevicia que contra el resto de miembros de la direccin del nefito partido de FARC, si bien cierto que entre los primeros y stos ha habido discordias polticas que tramitaban sin dividirse. Pero a quienes se preservan en la legalidad, el dulce les ha tocado a mordiscos: han sido asesinados 150 desmovilizados en las regiones. A Rodrigo Londoo, el jefe, ni siquiera lo dejaron probar lo que era una campaa presidencial, pues en su primer fin de semana como candidato en el Quindo, en Cali y Yumbo por poco lo linchan las turbas paracas vestidas de negro. Aquello le provoc sucesivos infartos que lo han puesto a ver el tnel blanco varias veces. En los aviones les hacan gavilla incluso a quienes se parecieran a l. En las universidades los agredan grupos de choque fachos. Y esa "izquierda" a la que, segn Hollman Morris, hay que decirles mejor "progresistas", para que el parche no se les caliente de los de la Colombia Humana y de los "verdes de todos los colores", que otrora los acusaban, por estar armados, de tirarse en la reputacin de los movimientos sociales, ahora, despus de la dejacin de los fierros, les hacen bullying y los ningunea. En la campaa por la Alcalda de Turbaco, a Julin Conrado lo apoyan porque saben que va a ganar, pero le vetan la rosa roja en el afiche y le exigen que mantenga a sus panas por ah sentaditos y que ojal voten al escondido.

Que paciencia tan franciscana la del partido de la Farc, al que debiera agradecrsele que no saque tambin la maleta. Para decentes, ellos.


Fuente original: https://www.elespectador.com/opinion/estaba-cantado-columna-878949



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