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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2019

Las descalificaciones a Blas Infante

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla


Inesperadamente, Blas Infante ha ocupado varios das de agosto pginas enteras de prensa, coincidiendo con el 83 aniversario de su asesinato la noche del 10 al 11 de agosto de 1936, das despus de haber sido sacado de su casa familiar de Coria del Ro, donde ejerca de notario, y llevado al cine Jauregui de Sevilla, convertido en improvisada prisin, para luego aplicarle el "bando de guerra" en la antigua carretera de Carmona. Es grotesco que no fuera hasta mayo de 1940 cuando un denominado Tribunal de Responsabilidades Polticas "legalizara" su muerte, en base a dos acusaciones: haber sido un revolucionario y haberse distinguido como propagandista del andalucismo. Dos calificativos rigurosamente ciertos. Y aunque no constara en la sentencia, Infante fue tambin condenado a algo ms: al silenciamiento. Doy fe que en la Facultad de Historia de Sevilla, a la altura ya de los aos 60, nunca fue nombrado en ningn aula, como tampoco nadie nos habl de la existencia de una bandera, un himno, un escudo de Andaluca o un anteproyecto de autonoma impulsados por l, que solo el golpe militar-fascista impidi que se consolidaran.

No sera hasta los aos de la "transicin poltica" cuando Infante reaparecera en el contexto de la lucha por la democracia que tuvo, tambin aqu, como una de sus principales reivindicaciones la autonoma poltica. Luego fue reconocido por el primer Parlamento andaluz, en un acuerdo unnime, como "Padre de la Patria Andaluza", lo que est recogido en el Estatuto de Autonoma. Y algunas calles y otros lugares se rotularon con su nombre. Pero estos reconocimientos no fueron acompaados de la difusin y estudio de sus ideas y, por ello, Infante ha continuado siendo un gran desconocido para la mayora de los andaluces. A pesar de los homenajes, han sido escondidos sus anlisis y proyectos para Andaluca y su afirmacin de que esta "debe cumplir un ideal como realidad distinta y completa, como unidad espiritual viva, consciente y libre".

Este ao, los exabruptos de varios personajes de la ultraderecha -la que est encuadrada en Vox y la que se asoma a diario en columnas de prensa y pseudodebates radiofnicos y televisivos- han puesto a Infante en el escenario pblico. Descalificaciones como "tarado", "islamista furibundo", "masn", "traidor y enemigo de Espaa", "falso padre de una inexistente patria" y hasta "pobre notario de pueblo" han salido a la luz, como tambin la respuesta firme de la Fundacin que tiene como objetivo difundir y profundizar en su pensamiento y estudiar las realidades y problemas -l los denominaba dolores- de Andaluca. En su obsesin por visibilizarse, el partido con nombre en latn ha puesto sobre el tapete a don Blas: un "tarado" que aprob las oposiciones a Notara antes de tener la edad reglamentaria para incorporarse a un destino, que hablaba cinco idiomas, incluidos el rabe (qu pecado!) y el esperanto (otro pecado!), que estaba al tanto de las corrientes de pensamiento europeas en historia, filosofa, antropologa y poltica (basta con ver su biblioteca) y que defini como el ideal ms prximo para Andaluca que las tierras desamortizadas (privatizadas) en el siglo XIX pasaran a los jornaleros andaluces, como forma de aminorar la enorme y peligrosa polarizacin de clases caracterstica de nuestra sociedad.

Es lgico que rechacen a Blas Infante quienes no creen que Andaluca existe como pueblo y, por tanto, como sujeto poltico. Quienes la consideren slo un territorio en el que hacer negocios o extraer materias primas -mineras, agrcolas y humanas- en beneficio principalmente de intereses externos. Tampoco simpatizarn con l aquellos que, ms all de cul sea la ideologa que declaren, valoran este pas nuestro slo como granero de votos para que sus partidos consigan gobernar en Madrid. Ni a unos ni a otros, ni en tiempos de don Blas ni ahora, les interes ni interesa que se conozcan sus planteamientos y propuestas. Algo necesario para que cada quin pueda optar o no por ellos con conocimiento de causa. Pero siendo vergonzoso que, para garantizar este desconocimiento, Infante -el lder poltico, el pensador y el hombre- haya sido transformado en una estatua o un rtulo vacos de contenido, lo es an ms que se invente a un Blas Infante falso para insultarlo, descalificarlo o incluso ridiculizarlo.

A ver si ahora, al hilo de la polmica, se aviva el inters por conocer al verdadero Infante. Lanse sus obras y se comprobar que, aunque escribi hace cien aos, lo esencial de su pensamiento contina vivo porque los dolores de Andaluca siguen sin remediarse. Y calificara alguien de anacrnico defender que necesitamos "gobernantes que sean maestros, Estado que sea escuela y Poltica que sea arte de educacin?".

Isidoro Moreno. Catedrtico emrito de Antropologa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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