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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2019

Contra la opresin del patriarcado
Una marea feminista

Franck Gaudichaud
Le Monde Diplomatique


En este reportaje, realizado en mayo para el mensual Le Monde Diplomatique (Pars), el autor hace un primer balance de la primera huelga feminista de la historia de Chile y vuelve sobre sus origenes. Rebelin publica este artculo con la autorizacin de Le Monde Diplomatique Chile, que nos mand la versin traducida al castellano.



No fue una ola, sino un colorido tsunami lo que, el 8 de marzo de 2019, inund las calles de Santiago, bajo un sol radiante y... la mirada torva de muchos carabineros

Para celebrar esta primera huelga feminista de la historia de Chile, ms de 350.000 personas cantaban, bailaban, armaban alboroto en el centro de la capital. Mujeres sobre todo, jvenes en su mayora. Algunas, con el cuerpo pintado, se manifestaban en familia, con sus parejas, sus hijos. Perros callejeros acompaaban esta marcha alegre y furiosa, el Da Internacional de la Mujer.

Las abuelas sobrevivientes de la represin de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1989) y las militantes en defensa de los derechos humanos estaban all. Al igual que Alicia Lira, presidenta de la Agrupacin de Familiares de Ejecutados Polticos, marchaban con las fotografas de sus desaparecidas. Las razones por las cuales la dictadura las asesin son exactamente las mismas por las cuales marchamos hoy: queran construir una sociedad de personas libres e iguales.

Las consignas eran tan diversas como el pblico presente: contra la violencia hacia las mujeres, la discriminacin que sufren las homosexuales y las transgnero, las condiciones deplorables de acogida de las inmigrantes, por la igualdad de salarios entre hombres y mujeres. Junto a organizaciones no gubernamentales (ONG), asociaciones y sindicatos, mujeres mapuches, con sus vestidos tradicionales, denunciaban la opresin que sufre su pueblo, mientras que una estudiante agitaba una pancarta donde poda leerse: Libertad para mis ovarios. Aborto libre, seguro y gratuito!. Habitantes de los barrios populares organizadas en el seno de la red Ukamau insistan sobre el derecho a la vivienda. Un poco ms lejos, la organizacin Pan y Rosas, cercana al pequeo Partido de Trabajadores Revolucionarios, entonaba cnticos de lucha bajo un mar de banderas. Algunos parlamentarios de izquierda se movilizaron. Una imponente columna compuesta nicamente por mujeres abri la marcha detrs de una inmensa pancarta: Mujeres trabajadoras de la calle, contra la precarizacin de la vida.

Es tpico de los grupos de izquierda y los marxistas dice sonriente Javiera Rodrguez, estudiante de periodismo y militante conservadora. Pretenden unir a la gente y terminan mezclando todo. Al principio, militan por del da de la mujer. Y luego se convierte en una manifestacin por la mujer oprimida, la mujer trabajadora, etc. Finalmente, los que van a la manifestacin se encuentran marchando por la reforma de las jubilaciones y contra los fondos de pensin, por el aborto libre o por el matrimonio homosexual....

Rodrguez fue portada de los medios de comunicacin en 2018 por un acto de resistencia durante la ocupacin de su universidad por parte de feministas: descolg la pancarta que proclamaba: No a los acosadores de la Universidad Catlica. No poda aceptar la imagen que ese eslogan daba de nuestra universidad! Fue una reaccin visceral: la arranqu y luego me enfrent a las ocupantes. Dije lo que pensaba frente a las cmaras de televisin. Fue por respeto al orden y las instituciones que lo hice. Algunos dirn seguramente que soy facha: me importa poco.

A diferencia de Rodrguez, las organizadoras consideran que la jornada del 8 de marzo fue un xito histrico, que de ninguna manera esperaban: se trat de una las movilizaciones callejeras ms importantes desde el comienzo de la transicin democrtica, en 1990. A nivel nacional, se registraron 800.000 manifestantes en ms de 60 ciudades, incluyendo pequeos centros urbanos de provincia que no haban visto algo as desde haca 30 aos...

El nerviosismo del poder

Cmo explicar un xito semejante en una nacin conocida por su conservadurismo, donde el Cdigo Civil se remonta a 1855, donde la ley de divorcio recin se sancion en 2004 (una de las fechas ms tardas del mundo) y donde la interrupcin voluntaria del embarazo (IVE) recin se despenaliz muy parcialmente (1) en 2015, despus de dcadas de obstruccin por parte de los principales partidos polticos y la Iglesia Catlica?

Unos das antes de la movilizacin, ya emanaban signos de preocupacin desde la cpula del Estado. En uno de los numerosos canales de televisin privados adeptos a su causa, el presidente Sebastin Piera, un empresario multimillonario elegido en 2018 tras haber gobernado el pas entre 2010 y 2014 (2), intentaba calmar los nimos: Es un error querer instrumentalizar la noble causa de la igualdad plena de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres. Pienso que una huelga es innecesaria, ya que nuestro gobierno hizo suya la causa de las mujeres.

El nerviosismo del poder se explicaba sin duda por el recuerdo de la impresionante movilizacin estudiantil de 2018 contra el acoso sexual y en favor de una educacin no sexista. Ese mayo feminista haba conducido a la ocupacin de decenas de universidades, obligando a las instituciones a reaccionar y reconocer a regaadientes el malestar que creca desde haca mucho tiempo. Profesores renombrados fueron cuestionados, y otros suspendidos, entre ellos el expresidente del Tribunal Constitucional. Incluso la venerable Universidad Catlica de Santiago, cuna de los Chicago boys que aconsejaban al general Pinochet durante la dictadura, fue ocupada (provocando la ira de Rodrguez). Algo que no suceda desde 1986.

De hecho, este primer terremoto feminista de alguna manera fue una rplica de la intensa movilizacin estudiantil de 2011, durante el primer mandato de Piera (3). Para los jvenes que en ese entonces tomaron las calles, as como para las personas que respondieron al llamado a la huelga feminista del 8 de marzo, Chile deba acabar con la maldita herencia de la poca autoritaria. Una ruptura que los sucesivos gobiernos de la concertacin fueron incapaces de realizar durante sus veinte aos de gobierno (1990-2010).

Pero los reclamos de las feministas contemporneas tienen sus races en una historia aun ms antigua. El movimiento feminista nunca desapareci, a pesar de los altibajos en trminos de visibilidad -nos explica la historiadora Luna Follegati-. En vez de olas, pueden distinguirse tres grandes pocas. Desde comienzos de siglo hasta los aos 50, en torno a las demandas polticas y civiles (especialmente el derecho al voto, obtenido en 1949). El perodo de los aos 80, con la intensa resistencia de las mujeres de origen popular a la dictadura. Y finalmente, las luchas que emergen desde hace algunos aos, que ponen de relieve las problemticas de la diversidad sexual, la teora queer, etc..

El poderoso Movimiento pro Emancipacin de la Mujer Chilena (MEMCH), activo de 1935 a 1953, exiga tambin el derecho a la anticoncepcin y al aborto, la legalizacin del divorcio, la igualdad salarial. Blanda ya el arma de la huelga. Adems, sus precursoras, como Elena Caffarena y Olga Poblete, participaron en 1983 de la refundacin de esta organizacin para luchar contra el rgimen militar. A su lado, las intelectuales Julieta Kirkwood y Margarita Pisano, quienes imaginaron a lo largo de esos aos negros una consigna que se volvi famosa: Democracia en el pas y en la casa!.

Pocos avances

La transicin democrtica de 1989-1990 no slo conserv el modelo econmico de la dictadura, as como la Constitucin impulsada por el general Pinochet. La democracia del consenso, tan alabada por la patronal del jaguar chileno, se forj tambin gracias a la desmovilizacin de los actores sociales crticos. El movimiento feminista es un claro ejemplo. Perdiendo poco a poco su fuerza, deriv hacia polticas pblicas de gnero: reformas compatibles con la ideologa del mercado omnipresente, a la cual se convirtieron numerosos progresistas. En las altas esferas del Estado, algunas mujeres lograron abrirse camino (en la medida en que no alteraran el statu quo ). En los sectores ms bajos de la sociedad, otras, provenientes de las clases populares y las poblaciones indgenas, no observaban ninguna mejora de su situacin.

La socialista Michelle Bachelet, vctima de la dictadura, agnstica y soltera, fue ministra en los aos 2000, y luego primera presidenta en la historia de la Repblica, en 2006 y 2014, utilizando su imagen de madre de todos los chilenos (4). Pero no hizo que la causa de las mujeres avanzara ms de lo que rompi con el social-liberalismo de su familia poltica. Durante su primer mandato, no se hizo prcticamente nada, exclama Gael Yeomans en su pequeo local de la comuna popular de San Miguel. Ella encarna el ala izquierda del Frente Amplio, una coalicin nacida a comienzos de 2017 que agrupa varios movimientos polticos (del centro a la izquierda radical), algunos de los cuales surgidos del movimiento estudiantil de 2011. Durante su segundo mandato, una medida positiva fue la creacin finalmente! del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Gnero. Pero no recibi ni el presupuesto ni la atencin poltica que necesitaba para intervenir realmente en todos los terrenos sociales. Incluso el proyecto de ley contra la violencia hacia las mujeres fue abandonado, dejando finalmente esta iniciativa en manos de la derecha.

La Agenda Mujer, un paquete de medidas legislativas lanzado por Piera en mayo de 2018, mezcla una visin conservadora (siendo las mujeres reducidas a menudo al papel de madres) con el liberalismo econmico. Prev valorizar la paridad en los directorios de las empresas, o incluso un derecho universal a una vacante en las guarderas para las empleadas con un contrato de trabajo estable, lo que limita considerablemente el alcance de la medida en un pas donde la precariedad es a menudo la regla, y en particular para las mujeres. Mientras que menos de la mitad de ellas tiene acceso a una actividad remunerada, el 31% trabaja sin contrato, ni proteccin social o de salud (sin siquiera mencionar la posibilidad de afiliarse a un sindicato) (5). Y, si bien el presidente seala insistentemente su compromiso en favor de los derechos de la mujer (un singular que tiende a esencializar a las mujeres), nadie se deja engaar: el actual titular de La Moneda es conocido por sus comentarios misginos, difundidos en la prensa a lo largo de su carrera. Por otra parte, sigue actuando bajo la presin de una coalicin (hoy minoritaria en el Parlamento) donde conspiran adeptos al Opus Dei, militantes antiabortistas y antiguos apoyos del general Pinochet.

Durante este perodo, los diputados de derecha lograron mediante una jugarreta que el Tribunal Constitucional aceptase el concepto de objecin de conciencia institucional (y no slo individual) respecto de la IVE: en un pas donde la salud se encuentra en gran medida privatizada y en manos de numerosos organismos religiosos, una clnica puede actualmente proclamar que no se practicar all ningn aborto, eximindose de la ley vigente, as como del derecho internacional.

Pero la marea feminista chilena no slo se alimenta del contexto nacional. Apoyndose en movilizaciones callejeras y desde abajo, se identific con los llamados a la huelga de las mujeres en Polonia en octubre de 2016, con las imgenes de las manifestaciones masivas en Madrid tras la liberacin de los autores de una violacin en la primavera de 2018 o con los textos de intelectuales como Silvia Federici, Cinzia Arruzza, Nancy Fraser o Tithi Bhattacharya. El principal caldo de cultivo sigue siendo, sin embargo, latinoamericano: el pauelo verde, smbolo de la lucha por el derecho al aborto en Argentina, atraviesa la Cordillera de los Andes, as como el grito Ni una menos! que denuncia los femicidios. Este feminismo proveniente del Sur goza adems de una larga experiencia de encuentros continentales organizados desde los aos 80, aunque marcados por crecientes divisiones. La resistencia frente a los asesinatos de mujeres en Ciudad Jurez (Mxico), El Salvador, Guatemala, est tambin muy presente.

La huelga feminista

A comienzos de 2018, la coordinacin del 8 de marzo tom forma, primero en Santiago, luego en colaboracin con otras organizaciones de la regin. Las asambleas locales de mujeres fijaron los programas de movilizacin. Un ao ms tarde, la coordinacin an no dispone de locales, se autofinancia da a da, pero cuenta con la adhesin de ms de sesenta organizaciones.

A lo largo del tiempo, se crearon comisiones de trabajo (articulacin social, comunicacin, logstica, etc.), se eligieron voceras mediante un sistema de rotacin, en un esfuerzo tendiente a alternar generaciones, orientaciones sexuales, orgenes y puntos de vista. Quisimos romper con la forma patriarcal y masculina de organizacin que existe en la poltica, incluyendo la izquierda, seala una joven militante con la que conversamos. Gracias a los comits de huelga en los barrios, las intervenciones en las redes sociales y las acciones en la calle de las brigadas feministas, el xito del 8 de marzo se construy poco a poco.

As, surgi la idea de huelga feminista, precisamente porque el derecho a huelga no est garantizado para nadie -nos explica Alondra Carrillo, vocera de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo-. Nuestro proyecto apuntaba pues a restablecer el bloqueo de la economa como herramienta poltica. Con el nuevo Cdigo del Trabajo promulgado por la dictadura, en 1979, la posibilidad de interrumpir el trabajo se redujo a su mnima expresin para todos los trabajadores, al mismo tiempo que las libertades sindicales. Producto de una legislacin restrictiva totalmente arcaica, las huelgas de la inmensa mayora de los asalariados que an se atreven a movilizarse son declaradas ilegales, y los empleados del sector pblico siguen desconociendo por completo ese derecho fundamental. Pero la idea de huelga, agrega la vocera, implicaba tambin que deseramos convocar tanto a mujeres como a hombres, aun cuando, en este caso, las mujeres deban tener el papel principal, con el apoyo de los hombres, que, por ejemplo, se encargaran de la organizacin de puntos de alimentacin y el cuidado de los nios.

A lo largo de las semanas, decenas y luego cientos de mujeres se comprometieron en cuerpo y alma, a pesar de sus diferencias. Algunas, por ejemplo, estaban a favor de militar exclusivamente en espacios no mixtos (es decir, sin hombres), mientras que otras se oponan a ello. Algunas se mostraban favorables a los contactos con los partidos polticos, el Estado o los medios de comunicacin; otras lo consideraban demasiado riesgoso...

El Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan, en diciembre de 2018, represent un momento importante de este trabajo de hormiga. Reuni a 1.200 mujeres de todas las regiones, hizo el llamado a la huelga del 8 de marzo y elabor un programa de diez puntos (6). Segn Carrillo, apuntaba a actuar de manera que la cuestin feminista impregnara al conjunto del movimiento social y todas las temticas que lo animaban. As, los reclamos de las inmigrantes convivan en el documento con la exigencia de una educacin desmercantilizada no sexista, anticolonial y laica; el reconocimiento de la autodeterminacin de los pueblos autctonos con la defensa del aborto libre, legal, seguro y gratuito y el fin de la violencia poltica, sexual y econmica contra las mujeres.

Segn cifras oficiales, casi un tercio de las chilenas sufrira violencia sexual al menos una vez a lo largo de su vida. Y la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres denuncia desde hace varios aos la muerte de una mujer por semana, en promedio, como consecuencia de los golpes de un hombre (sin que eso sea sistemticamente considerado un femicidio por la ley) (7). Para las militantes, esta violencia contra el cuerpo de las mujeres es consustancial a la violencia del modelo capitalista neoliberal. Rechazando un feminismo elitista y liberal, Carrillo y sus compaeras no dejan de recordar los puntos de contacto entre las dominaciones de gnero, raza y clase, expresando as su oposicin al gobierno y las polticas vigentes. En efecto, las mujeres figuran entre las principales perdedoras del ultracapitalismo andino. En un pas donde la semana legal de trabajo es de cuarenta y cinco horas y donde el 70% de los asalariados gana menos de 730 euros por mes, las mujeres perciben un salario un 30% inferior al de los hombres (8). En el acceso a la salud, sufren la discriminacin de los seguros privados debido a los potenciales embarazos, considerados un riesgo. Lo mismo ocurre en lo que respecta a las jubilaciones, totalmente en manos de fondos de pensin desde los aos 80 (bajo el impulso de Jos Piera, hermano del actual presidente, ministro de Trabajo de la dictadura).

Pero la coordinacin enfrenta tambin numerosas crticas, tanto internas como externas, que amenazan su voluntad de unidad. El movimiento feminista hegemnico actual est muy ligado al movimiento estudiantil y a las temticas de lucha contra el acoso sexual en el seno de las universidades, seala Daniela Catrileo, joven poeta de origen mapuche y miembro del colectivo decolonial Rangitulewfu. Sin buscar la conciliacin, agrega: Las mujeres racializadas, los reclamos del pueblo mapuche, el colonialismo interno no eran demasiado visibles ni tenidos en cuenta. ramos tambin crticas del llamado a una huelga feminista, en el sentido de que esa consigna, proveniente sobre todo del Norte y de los movimientos europeos, puede excluir a muchas mujeres precarias o inmigrantes. Carrillo responde a la objecin: Impulsamos una huelga bajo cuatro formas posibles: en el lugar de trabajo si la situacin de las trabajadoras lo permite; huelga de cuidados y de trabajo no remunerado en los hogares; interrupcin del consumo; y, finalmente, manifestacin en el espacio pblico.

Esta ltima modalidad estuvo en el corazn de la jornada del 8 de marzo ltimo. En el terreno sindical, el hecho de que la principal organizacin nacional, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), no haya apoyado el llamado feminista a la huelga no facilit la ampliacin del movimiento. Sin embargo, la CUT est presidida por una mujer, la dirigente comunista Brbara Figueroa. Pero a la direccin de la central se le dificulta an acompaar aquello que no controla. A pesar de todo, en algunas ciudades, como el puerto de Valparaso, organizaciones sindicales combativas hicieron decididamente acto de presencia, sufriendo adems una fuerte represin policial. Otras organizaciones de empleados del sector pblico, como el Colegio de Profesores y la Confederacin Nacional de la Salud Municipal, estuvieron tambin muy comprometidas.

Resabios del conservadurismo

Comentando el xito de la jornada del 8 de marzo, Karina Nohales, especialista en derecho laboral y militante feminista, se alegra de los gigantescos avances obtenidos en algunos meses. Las dificultades continan, seala sin embargo, especialmente para llegar a las habitantes de los numerosos barrios pobres de Santiago (las poblaciones), las inmigrantes o incluso las trabajadoras de los sectores ms bajos. Ms aun cuando la imagen de feministas ms bien blancas y provenientes de la clase media est muy ligada al movimiento, y genera algunas reticencias. Sin embargo, comenta, avanzamos mucho en el sentido de una mejor integracin de la lucha feminista en el seno de las poblaciones y algunos sindicatos, particularmente en los sectores (educacin, salud, administracin) donde existe una marcada presencia femenina. El objetivo de la coordinacin es precisamente lograr un enfoque que llegue al conjunto de las mujeres, que aborde tanto las expectativas de aquellas que pertenecen a los sectores populares, las inmigrantes, como de aquellas llamadas a veces de clase media, pero que, en el Chile neoliberal, son en realidad especialmente las jvenes profesionales, pero estn endeudadas hasta el cuello.

A pesar de algunos bemoles, esta primera huelga feminista fue vivida como un inmenso paso adelante, y la coordinacin pretende continuar con su impulso: completar el programa fundacional sometindolo nuevamente a discusin; reforzar el trabajo unitario, desde el gran Norte hasta la Patagonia, pero tambin internacional. Objetivo buscado: establecer puentes ms slidos en direccin a las inmigrantes, ancianas y menores, e incluso crearlos en lo que respecta a las detenidas. Segn Carrillo, se trata de mostrar que el feminismo es una solucin real, particularmente en un momento de crecimiento de la extrema derecha y las corrientes reaccionarias en toda la regin.

En Chile, las encuestas demuestran que la Iglesia Catlica sigue perdiendo terreno, y la multiplicacin en su seno de escndalos de pedofilia, ocultados por la jerarqua, no hace ms que profundizar ese descrdito. Sin embargo, diversas sectas evanglicas avanzan en los barrios, sin ser todas ellas integristas (dos pastoras participaron incluso en los encuentros feministas). Algunos grupsculos fascistoides atacan regular y violentamente a las feministas, las lesbianas y las transgnero. Al mismo tiempo, las recomposiciones polticas favorecieron el surgimiento meditico y electoral de personalidades de extrema derecha, como el exdiputado Jos Antonio Kast (Accin Republicana), que denuncia la ideologa de gnero. Ferozmente opuesto al aborto y a quienes califica de feministas de cartn, alaba a la verdadera mujer chilena, necesariamente catlica, nacionalista y... dentro del hogar.

1. La IVE slo se autoriza en caso de violacin, riesgo de vida para la madre o inviabilidad del feto.

2. ver libro PIERA, publicado por la editorial An Creemos en los Sueos .

3. Ver libro OTRO CHILE ES POSIBLE, editorial An Creemos en los Sueos y numerosos textos de la edicin chilena de Le Monde Diplomatique, que dio la palabra a ms de sesenta lderes estudiantiles desde enero de 2011.

4. Nicole Forstenzer, Politiques de genre et fminisme dans le Chili de la postdictature, 1990-2010, LHarmattan, col. Anthropologie critique, Pars, 2012.

5. Instituto Nacional de Estadsticas de Chile, Santiago, octubre-diciembre de 2017.

6. http://cf8m.cl/encuentros

7. www.nomasviolenciacontramujeres.cl

8. Los verdaderos sueldos de Chile, Fundacin SOL, Santiago, 2018, www.fundacionsol.cl.

El autor es Profesor de historia latinoamericana de la Universidad Toulouse 2 (Francia). Presidente de la Asociacin 'France Amrique Latine'. Public, entre otras obras, Chile 1970-1973. Mil das que estremecieron al mundo (LOM, 2016).

 

Traduccin del francs: Gustavo Recalde

Fuente: https://www.lemondediplomatique.cl/En-Chile-una-marea-feminista.html



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