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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2019

Resea de Tiempos de peligro: Estado de excepcin y guerra mundial, de Luis Arizmendi y Jorge Beinstein
Un instrumento imprescindible para el anlisis de la crisis civilizatoria en curso

Gilberto Lpez y Rivas
Rebelin


A la memoria de Jorge Beinstein, un antifascista del siglo XXI


El libro de Luis Arizmendi y Jorge Beinstein. Tiempos de peligro: Estado de excepcin y guerra mundial, (Mxico: Universidad Autnoma de Zacatecas Plaza y Valds Editores, 2018), constituye un instrumento imprescindible para el anlisis de la crisis civilizatoria o epocal en curso. Una crisis que, sin pretensiones apocalpticas, pone en riesgo la sobrevivencia misma de la especie humana, e, incluso, la existencia de la vida en el planeta.

Esta es una obra de gran calado que, desde el pensamiento crtico marxista, se constituye en una llamada urgente de atencin, fundada, coherente y provocativa, sobre los trances y destinos inciertos que impone la forma actual de acumulacin capitalista, con su violencia exponencial sobre millones de seres humanos, desplegada en formas y variantes que los autores identifican y conceptualizan a lo largo de sus ensayos.

Este trabajo se inscribe dentro de esa reflexin terica que los mayas zapatistas identifican con la metfora del centinela, la posta, que no agota su capacidad de vigilancia, esto es que vence la fatiga, que supera lo que llaman el sndrome del Viga, que consiste en slo ver una parte del todo, que no percibe los cambios ni las seales de peligro, sus indicios y cmo valorarlos e interpretarlos, para alertar la posibilidad, o la inminencia de lo que, tambin metafricamente, los mayas zapatistas llaman La Tormenta, la catstrofe que se avecina. Arizmendi y Beinstein cumplen cabalmente esta tarea de la posta que alerta sobre los tiempos de peligro que acechan a la humanidad, a travs de los cada vez ms frecuentes estados de excepcin, y sobre los riesgos reales de una guerra mundial.

Con una presentacin por parte de Rubn de Jess Ibarra Reyes, de la Universidad Autnoma de Zacatecas, en la que sintticamente da cuenta de los ejes analticos de la investigacin y la alta calidad acadmica y congruencia poltica de sus autores, la obra est dividida en tres secciones: 1a). - Tendencia a estado de excepcin en Amrica Latina; 2a). - Tendencia a estado de excepcin y neofascismo a nivel mundial; y 3a). - Tendencia a Estado de excepcin global, lumpenimperialismo y guerra. Cada seccin se desdobla en dos captulos escritos por cada uno de los autores y el libro concluye con un epilogo elaborado por ambos.

Arizmendi observa que el capitalismo actual radicaliza su relacin con la devastacin y la violencia, expandiendo, consolidando y apuntalando como respuesta dominante y definitoria del poder planetario, para determinar su reconfiguracin ante la crisis epocal del capitalismo del siglo XXI, lo que cabe denominar como tendencia neoautoritaria . Una tendencia que, entrecruzando cada vez ms agresivamente violencia econmica annima y violencia poltica destructiva, asimismo responde a la intensificacin de la disputa por la hegemona mundial, particularmente en Amrica Latina. La nica regin que ha intentado ofrecer ciertas resistencias contrahegemnicas frente al neoliberalismo, pero en la que tambin la tendencia pocal hacia Estado de Excepcin se ha abierto paso. Para dar cuenta de esta tendencia, el autor ofrece una informacin comparativa muy pertinente: mientras la historia de la violencia poltica destructiva del poder capitalista en el siglo XX dio lugar a 111 golpes de Estado, lo que representa en promedio poco ms de uno por ao; el siglo XXI lleva ya, al menos 33, lo que arroja una media anual prcticamente del doble (p. 22). Arizmendi analiza los golpes de Estado de nuevo tipo en Amrica Latina, precisando que, en lugar de la articulacin entre manu militari y Poder Legislativo, ahora recurren al vnculo estratgico entre Poder Legislativo y mass media como 4 Poder. As, la acumulacin por desposesin ha desplegado como su desembocadura inevitable, la realizacin un nuevo tipo de golpes de Estado y, como soporte de ellos, la tendencia hacia una reconfiguracin cada vez ms violenta del capitalismo imponiendo Estados de excepcin de facto o, peor an, de jure . (p. 20)

El autor considera a Mxico, como el espejo del futuro histrico que deberan visibilizar todas las fuerzas sociales reaccionarias que, de modo temerario, apoyan el coup detat de nuevo tipo y la tendencia neoautoritaria en Amrica Latina. Aunque, en nuestra regin, la transicin violenta del capitalismo comenz en Colombia, en el entrecruzamiento de violencia econmico-annima y violencia poltico-destructiva, Mxico ha ido ms lejos (p. 28).

Coincido plenamente con Arizmendi en sus consideraciones sobre el caso mexicano, como el paradigma del llamado capitalismo necro-poltico, con la poltica de muerte y la economa criminal como fundamento de aceleradas y decadentes formas de acumulacin por desposesin. Me parece muy importante la caracterizacin de nuestro pas como prototipo de la tendencia neoautoritaria en Amrica Latina, ya que, efectivamente, aqu la acumulacin por desposesin ha llegado muy lejos sin dictadura militar ni invasin armada . Pero con una reconfiguracin muy radical de la poltica de muerte . La descripcin que hace Arizmendi de la coyuntura mexicana durante las dcadas en que se impone esta acumulacin militarizada del capitalismo necro-poltico es tan escalofriante como verdica en sus trgicas consecuencias para millones de mexicanos, quienes han sufrido la cada de los ndices econmico-sociales, violacin de derechos humanos, feminicidios, anomia, destruccin de los tejidos sociales, por mencionar algunos de los factores clave de una compleja tragedia multidimensional. Una verdadera catstrofe humanitaria, en la que ha jugado un rol crucial una de las fuerzas armadas ms letales del orbe, con sus miles de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, con sus desplazamientos internos y fuera del pas. De tal magnitud, que una organizacin como el Instituto de Estudios Estratgicos de Londres lleg a clasificar a Mxico como el segundo pas ms letal del mundo, slo despus de Siria. O sea, como vctima de un conflicto armado no reconocido.

Lucidamente, Arizmendi observa el ciclo de los gobiernos progresistas, comprobado para casos como el argentino o el brasileo, en el que un gobierno popular aumenta los niveles de vida de la clase media, para que luego ella empiece a apoyar a la derecha y sta destruya a la clase media, desembocando en que la clase media empobrecida vuelva a apoyar a un gobierno popular (p. 45). Esto coloca a la regin latinoamericana, para Arizmendi, en una encrucijada ineludible y cada vez ms radical: la confrontacin entre la tendencia neoautoritaria, que pugna por instalar la acumulacin por desposesin en todos sus alcances, y una tendencia contrahegemonica , que pretende resistir, pero no va a abrirse paso remitindose puramente al proyecto del Estado liberal como contrapeso ante la violencia planetaria y la crisis pocal del capitalismo del siglo XXI (p. 45).

Para enfrentar esta tendencia neoautoritaria, Arizmendi plantea un reto para la izquierda latinoamericana, por dems debatido y debatible, que consiste en pugnar por una articulacin entre fuerzas polticas estadocntricas progresistas y movimientos anticapitalistas autogestivos, esto es: el proyecto del Estado contrahegemnico no puede enfrentar al poder planetario sin el apoyo de las fuerzas sociales autogestivas; a la vez, los movimientos autogestivos requieren, bajo una modalidad u otra, propulsar proyectos de Estado contrahegemnico para luchar por la integracin del autogobierno del pas para expresarlo en los trminos de Rosa Luxemburgo (p. 48).

Estando de acuerdo en principio con este planteamiento para casos como Venezuela o Bolivia, a partir del caso mexicano, exteriorizo algunos interrogantes para la discusin: Qu pasa cuando fuerzas polticas estadocntricas en el gobierno no se plantean un proyecto contrahegemnico ni con respecto al poder planetario imperialista ni en lo que toca al modelo neoliberal de recolonizacin de los territorios? Qu sucede cuando los megaproyectos, la militarizacin y paramilitarizacin, el uso del neoindigenismo como ingeniera de conflicto y la capitulacin ante Estados Unidos entre otros criterios esenciales de caracterizacin hacen difcil, sino es que nulifican, cualquier planteamiento de articulacin entre fuerzas polticas diametralmente opuestas?

Por su parte, tambin en la 1 seccin de la obra, Jorge Beinstein analiza las nuevas dictaduras latinoamericanas partiendo de la idea de que la radicalizacin reaccionaria de gobiernos como el de Paraguay, Argentina, Brasil, en ese momento el de Mxico, no ha tenido lugar a partir de golpes de Estado militares, sino, en algunos de estos casos, a travs de procedimientos o parodias parlamentarias. Aun en el caso de victorias electorales de un personaje como Macri, en Argentina, quien avanza en los otros poderes del Estado, recin asume la presidencia, logrando en poco tiempo la suma del poder pblico, al que se agrega el control de los medios de comunicacin y del poder econmico, nos encontramos con una capacidad de control propia de una dictadura, sostiene Beinstein. En la Argentina de Macri, como en Mxico, se utiliz la cobertura de la lucha o guerra contra el narcotrfico y el terrorismo, para imponer la tendencia regional de factura estadounidense de reconvertir a las fuerzas armadas, policas y estructuras de seguridad en fuerzas de ocupacin capaces de controlar poblaciones. As, tenemos una imagen y una realidad, expone el autor: estas dictaduras tienen todas las caractersticas de presentar una imagen civil con apariencia de respeto a los preceptos constitucionales, mientras en realidad, se vive, por ejemplo, esa catstrofe humanitaria que ha padecido Mxico. Nuestro autor hace una dramtica descripcin de esa embrollada maraa de represiones, chantajes, crmenes selectivos, abusos judiciales, bombardeos mediticos apabullantes disociadores o disciplinadores y fraudes electorales ms o menos descarados segn el problema concreto a resolver.

En suma, plantea Beinstein: las dictaduras blindadas y triunfalistas del pasado parecen haber sido reemplazadas por dictaduras o protodictaduras grises, que ofrecen poco o nada montadas sobre aplanadoras mediticas embrutecedoras. Y aade, un colofn fundamental: siempre por detrs (en realidad por encima) de estos fenmenos, se encuentran el aparato de inteligencia de EU y los de algunos de sus aliados. La CIA, la DEA, el MOSSAD, el M16, segn los casos, manipulan los Ministerios de Seguridad o de Defensa, los de Relaciones Exteriores, las grandes estructuras policiales de esos regmenes vasallos y disean estrategias electorales y represivas puntuales (p. 54). De esto resulta, acorde con nuestro autor, articulaciones complejas, sistemas de dominacin donde convergen lites locales (mediticas, polticas, empresariales, policaco-militares, etc.), con aparatos externos integrantes del sistema de poder de EU. Asimismo, estas fuerzas dominan sociedades marcadas por lo que podra ser calificado como capitalismo-de-desintegracin, basado en el saqueo de recursos naturales y la especulacin financiera, radicalmente diferente de los viejos capitalismos subdesarrollados estructurados en torno de actividades productivas (agrarias, mineras, industriales) (p. 54).

Por lo que toca a la ofensiva de EU en Amrica Latina y el Caribe, Beinstein plantea que su objetivo es recolonizar la regin de manera integral, para controlar sus mercados y recursos naturales. Para ello, viene utilizando a pleno sus estructuras de intervencin mediticas, polticas, paramilitares, gansteriles, econmicas, etc. integradas en un paquete flexible de guerra total que los especialistas denominan Guerra de Cuarta Generacin.

Abriendo la 2 seccin del libro, el captulo 3, escrito por Arizmendi, trata sobre Trump como expresin apuntalante de la tendencia neoautoritaria ante la crisis epocal del capitalismo. Esta crisis, que contiene, a su vez, la peor crisis cclica de sobreacumulacin en la historia del capitalismo, con la devastacin multidimensional del proceso de reproduccin de la sociedad planetaria, por principio con la crisis ambiental mundializada como su punta de lanza, desborda toda crisis puramente cclica, para constituir en s misma una era (p. 85). A lo que, si se suma la crisis de la hegemona global ejercida por EU, permite visibilizar que, ms an: la mundializacin de la modernidad capitalista realmente existente ha hecho del siglo XXI un tiempo de peligro como ningn otro en la historia de las grandes crisis modernas (p. 86). Arizmendi considera que: un orden multipolar pacifico cogobernado por China, EU y Rusia constituye definitivamente un futuro imposible. Por lo que: la tendencia de la guerra a gran escala, incluso hacia la Tercera Guerra Mundial, emerge de la disputa por la hegemona planetaria. En este catastrfico contexto, Trump personifica la tendencia neoautoritaria como respuesta radical del hegemn americano ante la crisis pocal del capitalismo. Encarna el proyecto de capitalismo estadounidense y planetario que propulsa la ultraderecha ms radical del establishment americano (p. 106).

Beinstein escribe el captulo 4, Neofascismo y decadencia, el planeta burgus a la deriva, planteando la decadencia como un proceso duradero de descomposicin sistmica, de desorden creciente, de entropa que se manifiesta en el comportamiento de las clases dirigentes corrodas por el parasitismo, pero tambin de las clases subalternas (p. 128). Sobre el neofascismo, nuestro autor seala que aparece emparentado con el fascismo clsico (), sin embargo, se diferencia del mismo. A veces resucita viejos demonios que se mezclan en una marcha confusa (si la observamos desde antes de 1945) con descendientes de sus vctimas bajo la bandera comn del racismo antirabe, de la islamofobia o de la rusofobia En ambos casos, se trata de expresiones que recogen pragmticamente sentimientos de odio y desprecio hacia pueblos o sectores sociales considerados inferiores, corruptos, barbaros y, en consecuencia, potenciales objetos de agresin (aplastamiento de los ms dbiles), adornndolos con ttulos de nobleza (raza superior, patriotismo, civilizacin, valores morales, democracia, honestidad, etc.).

Nuestro autor demanda ampliar el espacio de la memoria europea y poner al descubierto un pasado monstruoso de conquistas coloniales exitosas o fracasadas, de las gigantescas matanzas de los pueblos originarios de Amrica, de africanos rabes o subsaharianos, de asiticos de India y China, en suma, de vastos genocidios perifricos que moldearon la cultura de sus asesinos occidentales (p. 137).

En su recorrido por el fascismo histrico, Beinstein llega a una conclusin en la que coincido plenamente: destacar que ms all de los debates acerca de la naturaleza socialista de la URSS, el mayor mrito de la experiencia sovitica ha sido el de la destruccin de la barbarie fascista, inscripta en el multisecular recorrido de saqueos y genocidios occidentales. Ese slo hecho alcanza para justificar, reivindicar su existencia, sin la URSS, Hitler habra conquistado esos territorios, la exitosa marcha hacia el Este habra otorgado a Alemania el liderazgo de Europa y, seguramente, la primaca global como cabeza de un nuevo imperio (p. 144).

Muy importantes sus consideraciones sobre el neofascismo, que al igual que el fascismo clsico, significa la radicalizacin de la explotacin de recursos humanos y naturales, aunque el primero no tuvo el nivel de despliegue planetario y la capacidad tecnolgica que el segundo (p. 157).

En la profundizacin del anlisis del neofascismo, Beinstein ofrece lo que denomina como constataciones: la primera es que, a diferencia del viejo fascismo, que no esconda su nombre y que a partir de un pragmatismo consigui armar un rompecabezas ideolgico relativamente slido; el neofascismo es todava ms pragmtico, pues no rechaza la democracia burguesa, sino que trata de mimetizarse en ella, sumindola demaggicamente para colocarla al servicio de sus banderas racistas y autoritarias La nueva barbarie no busca encuadrar ideolgicamente poblaciones, disciplinarlas culturalmente, militarizarlas, sino introducirlas en una suerte de dualidad catica, con un polo dominante saqueador, superexplotador, socialmente restringido y grandes masas humanas marginadas (p. 162).

La segunda constatacin, denominada: del fascismo industrial al neofascismo financiero, sita a ste ltimo, inserto en un universo capitalista completamente financiarizado, donde las innovaciones tecnolgicas de la industria, la agricultura o la minera forman parte de una dinmica general de negocios en la que prevalece la cultura financiera, sus ritmos, su produccin parasitaria (), su imagen financiera, es decir, no productiva, mafiosa, voltil, aventurera define la identidad neofascista (p. 164).

La tercera constatacin observa al neofascismo como ruptura del metabolismo humanidad/naturaleza, que se muestra dramticamente en estos das con el incendio de enormes extensiones de la Amazonia brasilea. La devastacin del medio ambiente, el agotamiento de recursos naturales, forman ahora parte de la dinmica del capitalismo (p. 165).

La cuarta constatacin se caracteriza en que el carcter occidental imperialista del neofascismo sobredetermina a sus manifestaciones parciales. En Amrica Latina, moviliza principalmente a clases altas y medias contra los pobres, donde se combinan, segn los casos, racismo y segregacin social interna (p. 167).

Como colofn de estas constataciones sobre la naturaleza del neofascismo, Beinstein nos ofrece las luces y sombras de su anlisis comparativo. Aqu, colige cmo la catstrofe nazi (su emergencia y derrumbe final) signific como reaccin, el despliegue de fuerzas sociales regeneradoras de dimensiones nunca vistas () El despertar de grandes masas humanas subestimadas buscando superar un sistema decadente (pp. 168-69). Considera que: el desafo neofascista es muy superior al que represent el fascismo, su capacidad letal es mucho ms grande, sus vctimas potenciales ya no se cuentan en decenas de millones, sino en el mejor de los casos en centenas de millones, su reproduccin devastadora amenaza la vida en el planeta (p. 169).

Utilizando como metfora al soldado sovitico colocando la bandera roja en lo alto del Reichstag el 2 de mayo de 1945, Beinstein se imagina que la cpula del capitolio en Washington es un buen lugar para que, en el futuro, el fin de los devastadores culmine con la colocacin de una bandera liberadora y con la sonrisa burlona de Marx anunciando que su defuncin no era ms que una posverdad propagada por el Imperio (pp. 170-71).

Para comenzar la 3a seccin de esta obra, el captulo 5, escrito por Arizmendi, trata sobre la geopoltica nuclear y el peligro de 3 Guerra Mundial, que se inicia a partir de considerar la tendencia a Estado de excepcin y el arribo de Trump a la Casa Blanca como una proyeccin de necesidades histricas reales, ineludibles e impostergables, de reconfiguracin del capitalismo estadounidense y del ejercicio del poder planetario para el siglo XXI (p. 175).

En esta direccin: la reconfiguracin neoautoritaria del proto-Estado global pretende definir el escenario geopoltico del siglo XXI a partir de debilitar e incluso aislar geoestratgicamente a China y Rusia, ejerciendo contra ellas una guerra econmica y poltico-diplomtica, que se acompaa de guerras proxy o sustitutas, donde potencias atmicas emplean a terceros para enfrentarse aunque no directamente entre s China y Rusia cada vez responden con mayor unidad poltica ante la ofensiva de Washington contra la triple alianza euroasitica y su cinturn geoestratgico Rusia representa un poder militar y nuclear equivalente a EU, pero la alianza geoestratgica militar sino-rusa rompe ese equilibrio.

Indagando la nueva configuracin histrica de la articulacin entre guerra y capitalismo en el siglo XXI, Arizmendi seala que: la categrica confrontacin geopoltica del proyecto de Estado de excepcin americano planetarizado y la triple alianza euroasitica esta activando peligrosamente la tendencia hacia la Tercera Guerra Mundial, la cual no es un destino ineluctable pero la frontera de su posibilidad histrica, temeraria y esquizoidemente, se viene estrechando cada vez ms, a la vez que su despliegue mediante guerras proxy o hibridas ya est en curso, debido al cruzamiento que emana de la disputa por la hegemona mundial y de la primera crisis de sobreacumulacin capitalista propiamente planetaria.

Ante este muy preocupante panorama, Arizmendi considera que: la modernidad anti-atmica constituye un proyecto histrico urgente y viable, pero enfrenta el reto de abrirse paso desde abajo, a partir de impulsar y articular movimientos anticapitalistas y pacifistas desde el horizonte de alianzas internacionales Norte/Sur y Occidente/Oriente. Que marchen a contrapelo de la configuracin decadente de la lucha mundializada de clases. La edificacin de una era antinuclear es uno de los desafos histricos cruciales de las luchas antiautoritarias y anticapitalistas del siglo XXI.

El captulo 6, escrito por Jorge Beinstein, se titula: Del keynesianismo militar al lumpen-imperialismo. Analiza la relacin entre guerra y economa, y, en particular, se tratan conceptos tales como keynesianismo militar o economa de la guerra permanente, que segn nuestro autor constituyen buenos disparadores para entender el largo ciclo de prosperidad imperial de EU; su despegue, hace algo ms de siete dcadas, su auge y el reciente ingreso a una etapa de agotamiento, abriendo el proceso militarista decadente actualmente en curso.

Sostiene que al trmino de la guerra fra, la guerra universal del imperio prosigui contra nuevos enemigos que justificaban su desarrollo: guerras humanitarias, guerra global contra el terrorismo y ms recientemente la escalada militar contra Corea del Norte y la confrontacin con Rusia (pp. 215-16).

Examina los gastos militares de EU, que siempre han representado ms del 50% de los gastos planetarios en ese rubro y su impacto en el conjunto de la economa estadounidense. Asimismo, observa los cambios producidos en la estrategia militar despus de la derrota sufrida en Vietnam por el imperialismo. La nueva guerra es definida como descentralizada, poniendo nfasis en la utilizacin de fuerzas militares no estatales (es decir, mercenarios), empleando tcticas de desgaste propio de las guerrillas, etc. A ello se agrega el empleo intenso del sistema meditico tanto focalizado contra la sociedad enemiga como abarcando a la llamada opinin pblica global (el pueblo enemigo es, al mismo tiempo, atacado psicolgicamente y aislado del mundo), combinado con acciones de guerra de alto nivel tecnolgico (p. 227). La prueba actual de este tipo de guerra es Venezuela.

Beinstein examina el enorme aparato estadounidense dedicado a la guerra y las tareas de seguridad e inteligencia, incluyendo paramilitares, mercenarios, agencias de seguridad e inteligencia, que sumando y evaluando datos ocultos y de expertos, permite calcular: un total aproximado global (dentro y fuera del territorio de EU) prximo a un milln de personas combatiendo en la periferia, haciendo espionaje, desarrollando manipulaciones mediticas, activando redes sociales, etctera. Comparemos, por ejemplo, ese dato con el aproximadamente 1 milln 400 mil personas que conforman el sistema militar pblico del imperio (p. 229) () Estas fuerzas de intervencin de EU tienen ahora un sesgo claramente privado-clandestino () destinado a desestructurar organizaciones y sociedades consideradas hostiles (p. 231).

En esta direccin, Beinstein propone el concepto de lumpenimperialismo para explicar esta orientacin clandestina, gansteril-delincuencial, de sus aparatos militares y de inteligencia de terrorismo global de Estado, que me ha tocado investigar en mi libro Estudiando la Contrainsurgencia de Estados Unidos: manuales, mentalidades y uso de la antropologa. (Guatemala: Universidad de San Carlos, 2015).

Este tipo de intervenciones lleva a lo que Beinstein denomina estrategia del caos perifrico , a travs de la cual: naciones y regiones ms amplias (se transforman) en reas desintegradas, balcanizadas, con Estados-fantasmas, clases sociales (altas, medias y bajas) profundamente degradadas, sin capacidad de defensa, de resistencia ante los poderes polticos y econmicos de Occidente, que podran as depredar impunemente sus recursos naturales, mercados y recursos humanos (residuales) (p. 234). El caso mexicano bien podra ser el paradigma planetario de esta estrategia.

Llegamos as al Epilogo, escrito por ambos autores. El final de este trascendente y estimulante trabajo de investigacin. En este Epilogo se reitera la idea de que la crisis del capitalismo del siglo XXI constituye la ms amenazante en la historia de las grandes crisis modernas; que la tendencia hacia la Tercera Guerra Mundial est en curso, como esta en desarrollo una tendencia proto-fascista, neofascista o neoautoritaria que presiona por propulsar el despliegue de un capitalismo cada vez ms embarcado en el ejercicio de violencia histrico-poltica decadente (p. 241).

Ante estos escenarios de riesgos y peligros reales contra la vida del planeta, los autores observan: el surgimiento de una disyuntiva histrica de otro orden, en la que dos tendencias de sentido realmente contrapuesto chocan entre s: una tendencia capitalista y una tendencia anticapitalista , que ante los tiempos de peligro en curso est convocada por nuestra era a asumir su desarrollo y expansin como una necesidad impostergable.

Ambos autores reiteran los grandes retos de la izquierda internacional: por un lado, la lucha antiatmica contra la tendencia hacia la Tercera Guerra Mundial y, por el otro, la ya mencionada articulacin entre los movimientos autogestivos y los movimientos estadocntricos, para convertir tiempos de peligro en tiempos de oportunidad. (p. 244).

Al trmino de esta resea, que intrnsecamente demanda sntesis y brevedad, y que, por lo mismo, no menciona otras aportaciones terico empricas que el lector encontrar en sus pginas, recomiendo no slo la lectura cuidadosa de este libro, sino su debate en los colectivos anticapitalistas interpelados por los autores, con el objetivo de actuar contra el neofascismo, con la entrega y el amor a la vida de los y las combatientes antifascistas del pasado.  

Una versin resumida de este texto fue publicad por el diario La Jornada

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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