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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2019

Contra Barcelona

Francesc Arroyo
Metrpoli abierta


Ada Colau acaba de descubrir que a los que gobiernan en el edificio situado frente al Ayuntamiento no les gusta Barcelona. Es algo que algunos barceloneses han sabido siempre. Por eso, en general, son reacios a votar a sus representantes. En realidad, los partidos nacionalistas son herederos del viejo carlismo del XIX, que se agrupaba al grito de Dios, Patria, Fueros. Tres conceptos reaccionarios enfrentados a lo que, desde el XIX, representaban los isabelinos: stos eran la ciudad frente a lo rural; el progreso frente a la mirada fija en el pasado; la innovacin y la industria contra el mantenimiento de las tradiciones (por arcaizantes y absurdas que fueran) y la exaltacin del mundo agrcola.

El odio carlista a los valores urbanos no es un mero sentimiento que aparece en las noches fras al calor del brasero. No. Se traduce en constantes decisiones contra Barcelona y su conurbacin metropolitana. Colau denuncia ahora que no se ha dotado a la ciudad de unos 600 agentes de los Mossos dEsquadra. No es algo nuevo y se suma a muchas otras decisiones. Por ejemplo, al intento de asfixia econmica del municipio, al que el Gobierno cataln debe unos 280 millones de euros. Dinero que debera haber servido, entre otras cosas, para ampliar y mejorar el parque de guarderas de los barceloneses y que tiene que ser aportado por una municipalidad a la que se escatiman los recursos. Tambin se recorta, es decir, se evita invertir, en las escuelas de msica o en las becas comedor.

Las inversiones en el transporte pblico van por el mismo camino: apenas van. La lnea 9 de metro est paralizada en su tramo intermedio. Pero ya mucho antes, una de las primeras medidas de Jordi Pujol como presidente del Gobierno cataln, a principios de los ochenta, fue reventar el plan de infraestructuras que contemplaba hacer que el metro llegara a Montjuc -para potenciar la Fira- y a la Zona Franca. Un barrio ste habitado por obreretes que votaban a la izquierda y, por lo tanto, no se merecan nada.

Mientras se combatan las inversiones en el metro y se ignoraba Rodalies, se dedicaba dinero abundante a Ferrocarrils de la Generalitat para luego explicar que como gestores eran los mejores. Pero no eran los mejores; eran simplemente injustos. Lo de Rodalies vale la pena recordarlo: la reclamacin del servicio empez apenas en la primera dcada de este siglo, pero la posibilidad del traspaso figuraba ya en el primer Estatuto. Pujol no lo reclam por lo mismo que no quiso el concierto vasco, lo que hubiera permitido al Ejecutivo autonmico recaudar sus propios impuestos. Era mejor no cobrar nada a la gente, recibir dinero del Gobierno central y repartirlo (no siempre con un criterio de ecuanimidad), aduciendo, adems, que no se reciba lo suficiente para todo. El malo siempre era el otro y la vctima una Catalua imaginaria.

En poca del alcalde Xavier Tras no se oy en el consistorio una sola queja por estos agravios. Ms an, en determinados momentos, la tesorera municipal asumi pagos de obras y servicios que correspondan plenamente a la Generalitat. La fidelidad al partido estaba (est) por encima de la fidelidad a una ciudad a la que no se aprecia. Durante sus primeros cuatro aos, Ada Colau ha trampeado la situacin que ahora denuncia.

Ya de paso: se ha quejado tambin de que la Fiscala no acude a las reuniones de la Junta de Seguridad Local en las que se trata de los problemas de la convivencia en Barcelona. Sabe los motivos, el lazo amarillo que figura en las fachadas de los edificios municipales pretende afirmar que los detenidos del procs son presos polticos. Es decir, es un insulto directo a la Judicatura y a la Fiscala, ya que se sostiene que no actan de forma independiente sino por criterios partidistas. Es normal que los insultados no quieran entrar en las casas de los que los insultan.

Hay una afirmacin que estos das, por motivos diversos, se repite mucho: las decisiones que se toman tienen consecuencias. En efecto, insultar a jueces y fiscales tiene consecuencias.

Fuente: https://www.metropoliabierta.com/opinion/contra-barcelona-francesc-arroyo_19404_102.html



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