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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2019

Paraguay, sociedad hipotecada (II)
El botn de los fondos jubilatorios

Gustavo Torres Grossling
Rebelin


Mientras la mayora de las centrales obreras miran para otro lado, rehenes de punteros colorados y burcratas atornillados a sillones sindicales, hace aos se viene desarrollando un fenmeno ni tan silencioso ni tan disipado: el uso directo de fondos jubilatorios por parte del capital financiero privado.

Los gobiernos de Horacio Cartes y Mario Abdo Bentez, siguiendo (cundo no) las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, impulsaron (y lo seguirn haciendo) leyes para crear un Consejo Asesor del sistema nacional de jubilaciones y pensiones, una Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones y para establecer normas de inversin de dicho sistema. Todo ello con el objetivo principal de sacarle poder a los consejos administrativos de las diferentes cajas jubilatorias, impulsar reformas sin participacin de los trabajadores y trabajadoras y fijar a discrecin las tasas de inversin en el sector financiero, inmobiliario, etc. Lgicamente, esta superestructura planteada sera comandada por el Poder Ejecutivo.

Hasta ahora esta ley, o al menos esta versin de la ley, no pudo salir del congreso, pese a que, por ejemplo, ya haba sido aprobada en la cmara de diputados en mayo del 2018 por una mayora colorada y luego rechazada en senadores tras movilizaciones de una parte de los sindicatos y la sociedad civil.

Pero en realidad el problema central no radica en la creacin de estas superestructuras que pretenden tener el control del dinero ocioso de la clase trabajadora. Porque esta accin es, hasta si se quiere, lgica si se entiende que el Estado es apenas un directorio de los negocios del capital financiero y las multinacionales. El problema, creo, radica en que dichos fondos ya se vienen utilizando, con ley o sin ley, para engordar an ms al capital financiero privado. Y para muestra habra que remitirse a lo concreto.

En julio pasado, la Caja de Jubilaciones y Pensiones, conformada por empleados pblicos, docentes universitarios y magistrados judiciales, compr bonos de la Agencia Financiera de Desarrollo por valor de US$ 33,7 millones. Esta operacin estuvo comandada por el Ministerio de Hacienda a travs de su Resolucin N 298, que autoriza a invertir los excedentes de los programas contributivos civiles de la Caja Fiscal. Por tanto, este dinero ya fue inyectado, como lo mencionamos en otro artculo, desde la AFD al sistema financiero mediante mltiples servicios financieros que dejarn ingentes ganancias principalmente a la banca privada y, lo que es peor, ya tom la forma de crdito que los propios trabajadores adquirieron o adquirirn para pagar sus deudas. Es decir, una parte del crdito que compra la clase trabajadora es generado con el dinero que la propia clase trabajadora aporta a las cajas jubilatorias.

Pero sumemos otro hecho. Tambin en julio del 2019, el Sindicato Profesional del Instituto de Previsin Social (IPS), denunci al ex titular del ente y actual ministro de Hacienda, Benigno Lpez, por autorizar un prstamo de US$ 66, 4 millones a la multinacional Tigo, sealando un perjuicio de US$ 27,5 millones. Adems, el Sindicato de Funcionarios Administrativos del IPS, tambin denunci que una de las irregularidades que se detectaron bajo administracin de Benigno Lpez fue la firma de un contrato, sin llamar a licitacin, con el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) por medio del cual el ente entreg a precios irrisorios recursos de los jubilados y jubiladas a dicho banco para su utilizacin en el mercado financiero, lo que, segn dicho sindicato, priv al IPS de percibir unos US$ 10 millones.

Y aqu es necesario abrir una nota al pie.

En agosto de este ao, Antonio J. Vierci, poderoso empresario vinculado a medios de comunicacin y cadenas de supermercados, compr el 25,68% de las acciones de GNB Sudameris Paraguay por un valor de US$ 150 millones. Esta informacin no debera llamarnos la atencin si el GNB Sudameris no tuviese vnculos con lo que se est desarrollando en el presente artculo. El problema est en que el banco GNB Sudameris, a su vez, anunci que concret la compra del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) en Paraguay. Esto, sumado a que en el 2013 GNB ya haba comprado el banco HSBC Paraguay por unos US$ 50,3 millones, coloca al GNB en los primeros lugares del ranking de depsitos con un total aproximado de US$ 2.570 millones y activos por US$ 3.300 millones.

El hecho de que el banco Atlas, propiedad de la familia Zucolillo, tambin duea de medios de comunicacin, negocios inmobiliarios y otros, haya anunciado en marzo del 2019 tambin su inters en adquirir el BBVA, demuestra no slo que, en el espectro financiero, existi una puja entre clanes poderosos del Paraguay, sino tambin deja en evidencia la disputa cada vez ms notoria y acentuada por el control monoplico de varios esquemas de acumulacin de capital, disputa que muchas veces ambos grupos la expresan a travs de sus medios de comunicacin dependiendo de cuan cercano o lejano estn de los beneficios otorgados por el gobierno de turno. El clan Zucolillo actualmente est desplazado de esos beneficios y, en contrapartida, tanto el clan Vierci como el clan Cartes (tambin propietaria de medios de comunicacin, bancos y otros negocios) estn revitalizados en la actual coyuntura.

Dicho esto, y cerrando el pie de pgina, aqu lo fundamental radica en que la utilizacin de fondos por parte de entidades privadas es un hecho que est sucediendo frente a las narices de las centrales obreras, de los sindicatos, de los trabajadores y trabajadoras aportantes y de los propios jubilados y jubiladas. Y lo peor de todo es que este es slo una de las mltiples aristas que tiene el sistema jubilatorio, dado que existe una abierta batalla librada desde los centros de poder para no permitir que sectores informales tengan pensin ni jubilacin, adems de buscar insistentemente introducir reformas al sistema jubilatorio segn los intereses del capital, esto es, elevacin de la edad mnima requerida, reducir montos de las jubilaciones, potenciar la fragmentacin de los trabajadores en edades pasivas, reduccin de las tasas de sustitucin y otros temas que estn en la agenda del FMI y sus gerentes locales sentados en el Palacio de Lpez.

Dicen los estudiosos que el capital financiero no slo es depositario del capital productivo, comercial, etc. sino que por sus caractersticas, y por el volumen de dinero acumulado a travs del tiempo, es capaz de ser un capital con iniciativa propia, con capacidad de apropiarse tanto del capital productivo como del comercial y, por tanto, hacerse no slo con el monopolio econmico sino tambin poltico. Y esa es la batalla real que actualmente estn librando los clanes familiares en el Paraguay.

Pero lo grave de todo esto es que, en trminos sencillos, el capital financiero est usando y abusando de un capital que fue producto del sudor de los trabajadores y las trabajadoras. Detrs de los aportes jubilatorios que realiza cada trabajador y trabajadora, estn miles de horas trabajadas para un patrn, miles de horas de esfuerzo fsico, mental, emocional y psicolgico, miles de horas no invertidas en la crianza y cuidados de nios y nias, miles de horas que se han dedicado a producir mercancas o vender servicios por parte de miles de personas que aportan a las cajas jubilatorias con la esperanza de tener un periodo sin sobresaltos mdicos, econmicos, familiares y un merecido descanso y reconocimiento en la ltima etapa de sus vidas como seres humanos.

Lo que queda claro, por ahora, es que el capital financiero est operando una, por llamarla de alguna forma, doble explotacin de la clase trabajadora. Porque por un lado est utilizando fondos jubilatorios para inyectarlo al sistema financiero y, por tanto, est vendiendo el dinero de la clase trabajadora a la propia clase trabajadora. Y sta ltima, como sabemos, debe ora trabajar an ms para pagar sus deudas, ora volver a endeudarse para bicicletear deudas viejas a travs de deudas nuevas, con todas las consecuencias que esta doble explotacin trae consigo para la sociedad, para las familias y para las personas.

Por su complejidad y amplitud, podramos darle muchas vueltas a este tema, pero de algo podemos estar seguros, y es que mientras los fondos jubilatorios sean un botn para el capital financiero, no hay ninguna forma de garantizar una jubilacin digna para la clase trabajadora.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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