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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2019

Pelotazo Chamartn, Madrid no tiene quien la defienda

Luis Surez Carreo
Ctxt

Esta operacin constituye una metfora bastante ajustada de la realidad poltica en nuestro pas, en la que la larga sombra de la doble corrupcin, econmica e ideolgica, ensombrece el horizonte


El pasado 29 de julio pasar sin duda de forma destacada a la historia ms oscura de nuestro pas, y, particularmente, de la ciudad de Madrid.

Ese da el Ayuntamiento de Madrid aprob de forma provisional la operacin Chamartn en su actual versin denominada Madrid Nuevo Norte. Ese acto permitir la entrega, por parte de nuestro Gobierno y a precio de saldo, de una gran pieza estratgica de suelo pblico, perteneciente en su mayor parte a RENFE-ADIF, a un banco privado, el BBVA (mediante la sociedad Distrito Castellana Norte DCN, donde adems participa minoritariamente la constructora San Jos), para que este perpetre el pelotazo del siglo.

Los caprichosos hados han propiciado que, ese mismo da, ese mismo banco haya sido imputado como persona jurdica por un juez a solicitud de la Fiscala Anticorrupcin por los delitos de cohecho, revelacin de secretos y corrupcin en los negocios, en el marco de la investigacin de las actividades mafiosas tramadas por el expresidente de la entidad (Francisco Gonzlez) con el expolica delincuente-conseguidor, Jos Manuel Villarejo.

Adems del banco como entidad, tambin han sido imputados ocho de sus directivos, entre los cuales otra casualidad no tan casual est el presidente sempiterno de DCN, Antonio Bjar, cesado un par de das antes y acusado, adems, de destruccin de documentacin relacionada con el caso Villarejo.

La espiral de noticias iniciada ese 29 de julio prosigue con la filtracin de que BBVA ha puesto en venta sus derechos en esta operacin sin haber pagado an nada por ellos pago para el que Renfe le ha concedido el generoso plazo de 20 aos. Confirmando as que lo que el banco persegua era un objetivo rigurosamente especulativo: retener el suelo hasta conseguir, mediante corruptelas y favoritismos, el incremento de los derechos de edificacin sin mover un metro cbico de tierra ni arriesgar un euro salvo los gastos en intoxicacin meditica/publicitaria, revalorizndolo as exponencialmente; hacer caja y quitarse de en medio. Y, por supuesto, que cada uno de sus artfices, empezando por el inefable Gonzlez, pudieran embolsarse sus correspondientes y suculentas comisiones.

Para el banco, tras 25 aos, esto es lo que da de s la Operacin Chamartn. Para Madrid, han sido 25 aos de vaco urbano y paralizacin para desembocar en un atentado urbanstico maysculo.

Un poco de perspectiva para abarcar la magnitud del caso

Situmonos en 2015, en el ilusionante inicio de la legislatura del cambio protagonizada por la candidatura de Ahora Madrid y personificada en la alcaldesa Manuela Carmena. Quin podra imaginar que 4 aos ms tarde nos encontraramos ante el actual panorama? O sea, este panorama:

Una corporacin municipal en manos del PP y Cs apoyada por un partido neofascista (Vox), con una oposicin compuesta por una agrupacin de izquierdas (Ms Madrid) que representa a la parte de la antigua Ahora Madrid fiel a la exalcaldesa Carmena quien, por su parte, ha renunciado como concejala, ms el grupo socialista.

Una propuesta para la Operacin Chamartn pergeada y aprobada por la corporacin de Ahora Madrid en connivencia con ADIF-Ministerio de Fomento y DCN contra el criterio de numerosos colectivos vecinales y ecologistas 3.500 alegaciones an no respondidas y de una parte del mismo grupo de AM, aprobada ahora en segunda instancia (provisional) por unanimidad.

Como por arte de magia, nos han birlado al mismo tiempo el ayuntamiento y una pieza fundamental de nuestra ciudad; un banco se ha lucrado con esta, nos han legado un diseo urbano esperpntico contra todo criterio de sostenibilidad y equidad, y todas las autoridades que deberan velar por nuestro patrimonio y nuestro bienestar han doblado servilmente la cerviz ante el poder financiero.

Esa ceremonia de despropsitos est tambin cuajada de paradojas: La propuesta que, se presentaba por el gobierno municipal anterior como un gran triunfo progresista, frente a la herencia del Ayuntamiento de Ana Botella, ha sido asumida sin matices y como mxima prioridad por el nuevo equipo PP-Cs, herederos-continuadores de aquella.

Dimensin poltica de la operacin

Mucho se ha hablado y se hablar de esta operacin en trminos urbansticos, pero el panorama descrito demuestra que hace tiempo que desbord este marco para adquirir una dimensin poltica de primer orden que, a la vista de los ltimos hechos, no hace sino expandirse y ramificarse.

El efecto de corrosin poltica del pelotazo Chamartn empez por resquebrajar el grupo municipal de Ahora Madrid, continu agudizando la confrontacin entre candidaturas supuestamente afines a las elecciones locales madrileas de este mismo ao, y desemboc en la prdida de mayoras tanto en el Ayuntamiento como en la Asamblea regional, permitiendo el acceso al poder del llamado trifachito.

La ltima onda expansiva del pelotazo Chamartn ha alcanzado a la negociacin de la investidura del gobierno central entre PSOE y Unidas-Podemos, por la denuncia penal que los grupos de IU y UP en la Asamblea de Madrid han interpuesto contra los responsables polticos y empresariales de las sucesivas transacciones ADIF-DCN.

En el fondo, esta operacin urbanstica, con sus avatares y ramificaciones, constituye una metfora bastante ajustada de la realidad poltica en nuestro pas, con la larga sombra de la doble corrupcin, econmica e ideolgica, ensombreciendo el horizonte. Y con la pleitesa rendida al poder, el financiero en primer lugar, el de esos bancos que nos hundieron en la crisis con su codicia, y que luego hemos rescatado con el dinero de todos para que sigan esquilmndonos con las hipotecas y echndonos a la calle cuando fallamos en los pagos.

Si la corrupcin econmica suele ser taimada y difcil de detectar a primera vista, la corrupcin ideolgica, por el contrario, es epidmica y acusa afn de notoriedad. Especialmente densa en este caso por parte de los publicistas del pelotazo, desde los responsables del anterior Ayuntamiento al ya citado expresidente de la concesionaria DCN, con sus discursos de urbanismo progresistafake, que combina aleatoriamente trminos biensonantes vaciados de contenido o adulterados: sostenibilidad, movilidad, compacidad, eficiencia, inclusin

Esa corrupcin se prolonga en las exhibiciones de cinismo a las que asistimos en estos das: un ministro balos que pretende desentenderse del contenido de esta operacin y se sorprende de estar incluido en la querella penal interpuesta por UP-IU, cuando Adif, bajo su mando, ha firmado la ensima renovacin del contrato con DCN hace unos pocos meses; un exdirector de desarrollo urbanstico sostenible y muidor del pelotazo, Jos Manuel Calvo, que opina que MNN puede ser un modelo, no solo de sostenibilidad, sino incluso dedecrecimientocon ms de 20 torres estilo Florentino (prolongacin de la Castellana) y una enorme losa de hormign a modo de parque, aparte de cuantiosas infraestructuras y edificaciones en perfecto estado de uso que la propuesta pretende laminar; unos concejales de Ms Madrid entonando sermones de realismo poltico y la letana autoexculpativa que sin duda continuar.

Ni era inevitable ni sus autores carecen de responsabilidades (incluso penales)

En contra de lo que se ha argumentado por la anterior corporacin municipal, en particular por su alcaldesa, la herencia del anterior Ayuntamiento no obligaba a seguir con el modelo de gestin de esta operacin, a travs de una sociedad privada, ni con el modelo urbanstico extractivo que esta haba impuesto.

La debilidad de la posicin de DCN-BBVA en la operacin, con informes internos de Adif desde 2001 que cuestionaban su gestin y recomendaban la terminacin de la concesin, y la posibilidad de no renovar su contrato a finales de 2018, permitan replantear la operacin sobre bases nuevas sin coste para el erario pblico. Bases que permitan abordar la complecin de la ciudad en este mbito objetivo que no se ha discutido, pero a partir del inters general: la reforma de la estacin ferroviaria y las demandas de los barrios del entorno, as como los objetivos medioambientales (renaturalizacin urbana) y sociales (vivienda pblica social) que requiere la ciudad.

Conviene quizs insistir en este ltimo aspecto: se ha vertido mucha demagogia sobre la inexistencia de opciones frente al pelotazo, y sobre el irrealismo y negativismo de las posturas opuestas a este. El hecho es que la mayora de entidades y personas que rechazamos MNN recibimos favorablemente la primera propuesta del Ayuntamiento de Ahora Madrid, Madrid Puerta Norte (a mediados de 2016) porque entendimos que esa s supona una mejora cualitativa respecto de la diseada bajo el gobierno municipal del PP.

En trminos de responsabilidades polticas y de las otras, tanto la direccin de Fomento y ADIF como los cargos del ayuntamiento, adems de los de DCN-BBVA, son efectivamenteconocedores y culpables del mal uso y privatizacin de bienes pblicos, de haber convertido esta operacin en un agujero especulativo-financiero opaco, de un urbanismo insostenible de ejecucin incierta y, por cierto, de costes igualmente inciertos para las administraciones pblicas, como no ha podido evitar sealar la Declaracin Ambiental Estratgica emitida por la Comunidad de Madrid en mayo pasado.

Culpables tambin, en el plano de las polticas urbanas, de perder una oportunidad nica para demostrar que otro urbanismo es posible y que el derecho social a la ciudad no es solo el ttulo de un libro viejuno, un arcasmo en la distopa neoliberal.

Si las instituciones capitulan, la sociedad defender a Madrid contra la especulacin

Resulta inquietante la ausencia absoluta de una oposicin a esta operacin en el nuevo Ayuntamiento; nadie hay en ese Pleno que ofrezca su voz a colectivos como Ecologistas en Accin, la Federacin Regional de Asociaciones de Vecinos o la Plataforma de la Zona Norte, y a formaciones polticas como IU y Podemos, que han denunciado penalmente la operacin. Inquietante, s, esa carencia de representatividad social y pluralidad ideolgica de una corporacin local.

Por su parte, el Ministerio de Fomento, propietario mayoritario del suelo y contratista del banco, se pone de perfil como ya se ha dicho, como si el tema no fuera con l. Finalmente, para que nadie falte al banquete, la Comunidad de Madrid es la llamada a aprobar definitivamente el expediente (ahora en tramitacin) que habilita la operacin (tcnicamente se trata de una modificacin del Plan General de Madrid), aprobacin que se da por descontada por su afinidad ideolgica y de intereses tanto con el gobierno municipal como con el promotor-beneficiario del pelotazo.

En suma, Madrid no tiene al parecer quien la defienda en las instituciones. Fuera de estas, somos mucha gente quienes la defendemos y defenderemos, en la calle, en los colectivos, en los medios, en los tribunales haremos como proponeEduardo MangadaenEl Confidencial, y cavaremos trincheras culturales, polticas y jurdicas, capaces de parar este ataque a nuestra ciudad.

Luis Surez Carreoes urbanista. Miembro de Ecologistas en Accin.

Fuente: http://ctxt.es/es/20190904/Firmas/28078/Luis-Suarez-Carreno-Chamartin-Madrid-pelotazo-vivienda.htm



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