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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2019

Reformas en debate

Julio C. Gambina
Rebelin


Hace tiempo que los sectores hegemnicos de la economa y la poltica claman por la REFORMA laboral, o la previsional, o incluso una tributaria, ya que argumentan sobre esta ltima que la presin fiscal es muy elevada para el sector inversor y, por ende, dicen, se desestimulan las inversiones, y que curioso, es el mismo argumento para modificar la legislacin laboral y previsional.

Respecto de los impuestos, nada explican con relacin a la merma de ingresos impositivos y con qu recursos ellos sern reemplazados para sustentar las necesidades presupuestarias y satisfacer derechos consagrados. En rigor, ocultan que, a menor recaudacin, la lgica inmediata supone la reduccin del gasto pblico. Dan por sentado que hay que achicar el Estado, es lo que les gusta decir y escuchar, y ojo con que alguien venga con alguna idea diferente.

Claro que podemos imaginar qu tipo de gasto pblico es el que se apunta para la reduccin. Recordemos que es gasto el pago de intereses de la deuda pblica, tanto como los salarios abonados por el Estado. Son gastos los subsidios a las empresas, como la afectacin de recursos al derecho a la salud o a la educacin.

Cules gastos se recortaran en caso de disminuir la presin impositiva o al reducir la percepcin de tributos? Seguro no sern los intereses de la impagable deuda ni los subsidios a los empresarios. Ni siquiera hablamos del carcter regresivo del rgimen tributario, en general asentado en impuestos al consumo que afectan a los sectores de menores ingresos de una manera ms que proporcional al efecto sobre personas de altos ingresos.

En ese sentido, ni hablar de la aplicacin del impuesto a las ganancias a los asalariados, que por definicin no perciben ganancias, sino que el salario es la remuneracin por la venta de la fuerza de trabajo. La ganancia es la retribucin al factor productivo capital, es decir, al propietario de los medios de produccin. Esas precisiones se omiten a la hora de la discusin.

Reformas

Est legitimado el discurso de la REFORMA, insistamos, laboral, previsional o tributaria. Basta que alguien discuta la necesidad de otras dimensiones de la reforma para que les caigan encima con infinidad de improperios y descalificaciones.

Hace poco, Juan Grabois, dirigente poltico y social, sostuvo la demanda por la reforma agraria, como mecanismo para atender la emergencia alimentaria existente en el pas. Del mismo modo, en otros mbitos del movimiento territorial popular se reclama por una reforma urbana, al servicio de las necesidades de vivienda popular, familiar, y en defensa del hbitat en contra del negocio inmobiliario y la especulacin.

La agresividad de la respuesta gubernamental y del poder territorial a Grabois no se hizo esperar. No solo del sector agrario (Sociedad Rural Argentina, SRA), sino tambin industrial, es decir, los dueos ms concentrados del poder econmico en la Argentina.

El Ministro de agricultura y antes presidente de la SRA, Luis Etchevehere le contest descalificadoramente y en defensa de la propiedad privada. Se produjo un debate interesante en las redes sociales, pero sin sntesis posible, entre los defensores de la propiedad privada (con voz ampliada en los principales medios de comunicacin) y quienes sustentan variantes de reforma agraria.

Los argumentos anticomunistas brotaron a flor de piel para defender el modelo del agro negocio en curso, en tanto mecanismo de atraccin de divisas en la coyuntura, las que se apropian privadamente. Nada por cierto sobre los pueblos fumigados o los cambios culturales en el modo de vida cotidiano por el despoblamiento rural que conlleva las nuevas formas de produccin bajo dominio de las transnacionales de la alimentacin y la biogentica.

El titular de la Fiat Chrysler Argentina (FCA), Cristiano Ratazzi descalific la propuesta por decirse desde un lugar lejano al poder, o sea impensable e irrealizable. Habr que hacerle caso y acumular ms poder popular para hacer efectivas reformas en el sentido que demanda la sociedad excluida y explotada.

No se concibe la realidad si no es desde la propiedad privada y el orden capitalista. Sealan que esas ideas comunistas atrasan, que eso fracas, como si el capitalismo fuera un xito, o incluso las ideas liberales no fueran ms antiguas que el ideario marxista. El ideario clsico sustentado en escuelas de pensamiento anteriores, datan del Siglo XVII y XVIII, y los neo-clsicos son contemporneos a la crtica de la economa poltica formulada por Carlos Marx.

Qu dirn si la propuesta fuera una reforma financiera? Una reforma que termine con el rgimen financiero inaugurado en 1977 y vigente en el presente con la Ley de Entidades Financiera impulsada por Martnez de Hoz en tiempos de la genocida dictadura. Una medida revolucionaria, la ms revolucionara dijo el terrateniente devenido en Ministro de la Dictadura y homenajeado en un saln de la SRA en Palermo.

No solo hay que modificar la legislacin, sino la poltica financiera, la de las tasas actuales al 85%, o todos los mecanismos de la especulacin en curso, que no es nueva y remite a una cultura de especulacin sembrada en los 70, abonada en los 90 y recreada con fuerza en el cuatrienio macrista.

En rigor, la dimensin de la reforma financiera remite al crucial problema del endeudamiento pblico y el acuerdo con el FMI. Algunos hablan de renegociar y es bueno interrogarse sobre las posibilidades de rechazar el acuerdo con el Fondo, exigiendo una investigacin en profundidad sobre la deuda en su conjunto, la nueva desde fines del 2015, pero tambin la histrica desde mediados de 1975.

Por qu habr que dejar sentada la legalidad de un acuerdo que no contempla ni las formas del organismo internacional, ni respeta las normas bancarias relativas a no exponer a una entidad de prstamos ante un acreedor con imposibilidad de cancelacin de deudas?

Reivindicar las reformas con perspectivas de revolucin

Dirn que atrasamos quienes sustentamos ese punto de vista por otras reformas, y los crticos aconsejarn desmentir y/o alejarse de estas posiciones a quienes disputan el gobierno, ya que no pueden sostener a los actuales liberales y, por ende, pretenden disciplinar al gobierno por llegar. Quieren dictarle el cmo pensar y cules son los lmites de las reformas posibles o funcionales al poder.

Es triste que algunos convencidos del cambio de gobierno, no los que abandonan el barco (esos son oportunistas), clamen en el mismo sentido y descrean de las viejas reformas: la universitaria, la agraria, entre otras muchas de contenido progresista, e incluso en aquella vieja dinmica de reforma y revolucin.

La reforma agraria fue consigna y bandera de organizaciones rurales y populares, que ahora se asocian a la demanda por soberana alimentaria, lo que podra converger con la reforma energtica para la soberana y el derecho a la energa; o con la reforma financiera para la soberana en el manejo de los dineros de la sociedad.

No se trata de pianta votos, sino de quienes sustentamos una perspectiva reformista para hacer avanzar un orden de cambios profundos, la forma de mentar a la revolucin.

Algunos interrogan si es posible razonar en este sentido y bien vale consultar sobre el contenido del reciente voto en las PASO, impensado hasta hace muy poco. Lo que parece imposible proponer deviene de un razonamiento estrecho que establece los lmites de lo posible en coincidencia con las expectativas del poder.

Con tal de no hacer olas solo imaginan que se puede hacer lo que te dejan hacer, lo que se instala como sentido comn desde las clases dominantes, y por eso, no se termina de debatir en trminos de lo que hay que hacer. Por eso queremos debatir sobre la REFORMA.

En definitiva, todo queda en solo proponer aquello que se piensa que puede ser aceptado por los que mandan, salvo quienes se animan a ir ms all en la crtica y la propuesta de un imaginario que realmente apunte a resolver la insatisfecha demanda social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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