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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2019

La rivalidad geopoltica de EE.UU. y China en el siglo XXI

Ashley Smith
newpol.org


La rivalidad entre los EE.UU. y China es el eje de la rivalidad inter-imperialista de nuestra poca. Trump ha dejado esto bien claro en los documentos de estrategia de seguridad nacional de su administracin, pidiendo un cambio de enfoque de la llamada guerra contra el terrorismo a la rivalidad entre las grandes potencias, y ha calificado a China y Rusia como potencias revisionistas que suponen una amenaza para la hegemona de Washington. Trump se ha enfrentado sobre todo a China, en el comercio y la cotizacin de divisas hasta la tecnologa 5G y la reclamacin de derechos sobre los cursos de agua de la regin Asia-Pacfico de Beijing.

Aunque su administracin ha llevado todo esto a un punto lgido, las races del conflicto entre los EE.UU. y China son ms profundas y anteceden a Trump y su banda de halcones, proteccionistas y nacionalistas blancos. El conflicto es el producto de la evolucin del capitalismo global, el relativo declive del imperialismo de EE.UU., y el ascenso de China como potencia imperialista. Ello explica el creciente consenso en la clase dominante de Estados Unidos sobre la necesidad de enfrentarse y contener a Beijing.

Sean cuales sean sus diferencias estratgicas y tcticas, los capitalistas, los funcionarios estatales y los polticos, de Joe Biden a Bernie Sanders, estn de acuerdo en este punto. La solucin de Trump al desafo estratgico planteado por China es lo que algunos han llamado la hegemona liberal, un compromiso para mantener la dominacin de Estados Unidos, con el abandono de la cooperacin multilateral a favor del nacionalismo del America First y orquestando una nueva guerra fra contra China.

El declive relativo del imperialismo de EE.UU.

Esa rivalidad es exactamente lo que los EE.UU. haban confiado evitar despus del final de la Guerra Fra con Rusia. Toda la estrategia que Washington persigui despus de la cada del imperio de Mosc fue para evitar el surgimiento de un rival imperial que pusiera en entredicho su hegemona. Su estrategia consisti en imponer un orden mundial neoliberal como nica superpotencia del sistema. Su objetivo era incorporar al resto de los estados del mundo a ese orden mediante la coaccin, la presin, o si fuera necesario, con la fuerza. Las sucesivas administraciones han utilizado las intervenciones militares para aplastar a los llamados estados canallas como Irak y contener las crisis en diversos estados arruinados por el neoliberalismo. Su objetivo primordial ha sido impedir el surgimiento de un competidor, de un nuevo rival.

Tres acontecimientos minaron esta gran estrategia. En primer lugar, el boom neoliberal de la dcada de 1980 a 2008 reestructur el capitalismo global. Produjo nuevos centros de acumulacin de capital, especialmente en China. El desarrollo econmico de estos estados les permiti llegar a ser ms asertivo geopolticamente. En segundo lugar, EE.UU. sufri lo que el general William Odom llama el mayor desastre estratgico en su historia, con su invasin y ocupacin de Irak, que lo empantan en una guerra contra-insurgente. Ello dificult su ambicin de situar al Medio Oriente y sus reservas de energa estratgicas bajo su control, y al hacerlo, dotarle de la capacidad de intimidar a sus rivales potenciales como China, que dependen de la regin para su suministro de petrleo y gas natural. En tercer lugar, la Gran Recesin golpe de manera desproporcionada a la economa de Estados Unidos. La clase dominante logr arrastrar a la economa al borde del colapso con una combinacin de austeridad y estmulos, pero no ha sido capaz de desencadenar un nuevo ciclo de crecimiento. De hecho, el sistema y los EE.UU. y la UE, en particular, estn en lo que David McNally ha llamado una depresin global caracterizada por expansiones dbiles que se alternan con profundas recesiones.

China, por el contrario, logr sostener su masiva expansin con un enorme paquete de estmulos propios. De hecho, su actual auge sostiene las economas de numerosos pases, desde Australia a Brasil, que exportan materias primas para alimentar las industrias manufactureras de China. Por supuesto, China no es inmune a las tendencias a la crisis del sistema capitalista; su poltica de estmulos slo ha empeorado su problema de la deuda, su sobrecapacidad y sobreproduccin, y estos problemas, agravados por los aumentos de tarifas de Trump, han empezado a reducir el crecimiento al 6,2 por ciento, el ms bajo desde la dcada del 2000.

El resultado de todos estos procesos en su conjunto ha sido el relativo declive del imperialismo estadounidense. Ya no domina un orden mundial unipolar, como lo hizo en la dcada de 1990 y principios de 2000. En su lugar, ha surgido un orden mundial multipolar asimtrico. EE.UU. sigue siendo la potencia dominante geopoltica, con la economa y la influencia militar mayores, pero ahora se enfrenta a un rival imperial como China y a una serie de potencias regionales, de Rusia a Irn, todas las cuales compiten por mejorar su situacin en un sistema mundo cada vez ms conflictivo.

El ascenso de China

En este nuevo orden, Beijing se ha afirmado como una potencia mundial. Xi Jinping, que lleg al poder en 2012, abandon la prudente gran estrategia de sus predecesores, que Deng Xiaoping describi como ocultar la fuerza, esperando el momento oportuno. Por el contrario, Xi proclam que su rgimen perseguira el sueo chino de reafirmar la posicin de China como potencia mundial despus de un siglo de humillacin a manos de Estados Unidos, Europa y el imperialismo japons. Desde entonces, Xi se ha centrado en transformar el poder econmico de China en msculo geopoltico. Ha puesto en marcha el proyecto de infraestructuras por un 1 billn de dlares Nueva Ruta de la Seda. Beijing exporta su exceso de capacidad industrial para construir rutas terrestres y martimas por toda Eurasia. Su objetivo es consolidarse como centro econmico de la economa mundial.

Xi tambin est decidido a liderar la larga marcha de su economa a travs de la cadena de valor capitalista con otra iniciativa llamada China 2025. Financia a nuevos campeones nacionales de alta tecnologa, especialmente de 5G, para competir con sus rivales en los EE.UU., Europa y Japn, que hasta ahora han dominado este sector del sistema. Todas estas potencias compiten en alta tecnologa, no slo con fines de lucro sino tambin por su papel militar cada vez ms importante en la guerra ciberntica. Xi tambin ha comenzado a proyectar la fuerza militar de China en la regin de Asia Pacfico. Ha desarrollado su marina de guerra, desplegado buques y militarizado una cadena de islas en los mares del sur y el este de China para controlar las rutas de navegacin, las reservas submarinas de petrleo y gas natural, y hacer valer sus derechos de pesca. Por ltimo, China se ha vuelto mucho ms audaz como potencia geopoltica, en cuestiones como el cambio climtico o las disputas comerciales.

El dilema del imperialismo de EE.UU.

El ascenso de China y el declive relativo de los EE.UU. ha hecho entrar en crisis la estrategia imperial de Washington, planteando un dilema. Se enfrenta a un rival geopoltico con el que est profundamente integrado econmicamente. Sus multinacionales lo utilizan como una plataforma de procesamiento de exportaciones y codician el enorme mercado chino. Adems de eso, los EEUU estn profundamente endeudados con Beijing, que tiene vastas reservas de bonos del tesoro. Esta dependencia financiera llev a Hillary Clinton a quejarse: cmo ser duro con tu banquero?

Antes del giro de Xi a la asertividad imperial, la poltica de Estados Unidos hacia China haba sido una combinacin de contencin y de compromiso o lo que algunos analistas polticos llaman en ingls congagement. Los EEUU intentaron cooptar y presionar a China para que abandone su capitalismo de estado econmico y adopte un capitalismo de mercado liberal. Al mismo tiempo, se mantuvieron alerta dada la renuencia de Beijing a plegarse a sus dictados. Como resultado, EE.UU. ha dado bandazos entre los dos polos de la poltica de congagement. Bill Clinton, durante su luna de miel con China en la dcada de 1990, la calific de socio estratgico. Bush gir en la direccin opuesta, llamndola competidor estratgico al inicio de su presidencia. Pero, a pesar de estas diferencias de nfasis, los EE.UU. intentaron atraer a Beijing cada vez ms al orden neoliberal y la globalizacin libre cambista.

Obama fue realmente el ltimo suspiro del congagement. Hizo hincapi en el aspecto de contencin de la estrategia con su llamado Giro a Asia. Su objetivo era sacar a EE.UU. de sus ocupaciones en el Medio Oriente y reorientar al imperialismo de Estados Unidos hacia la contencin de China. Se comprometi a integrar a Asia econmicamente en su orden neoliberal a travs de la ratificacin del Acuerdo de Asociacin Transpacfico (TPP) y con ello presionar a China para que abandone su propiedad estatal y la intervencin del Estado en su economa. Quiso desplazar el 60 por ciento de los efectivos de la Armada de los Estados Unidos a la regin de Asia Pacfico para impedir la expansin militar de Beijing. Por ltimo, plane apuntalar y ampliar las alianzas histricas de Washington forjados durante dcadas de hegemona en Asia y establecer otras nuevas como Vietnam.

A pesar de los esfuerzos de Obama, su orientacin fracas. Los EE.UU. permanecieron empantanados en el Medio Oriente, el TPP nunca fue ratificado, y sus alianzas se deshilacharon en la medida en que los estados de la regin desconfiaron del compromiso de Washington y optaron por un equilibrio equidistante entre los dos rivales. Por lo tanto, la estrategia imperial de Estados Unidos se hundi en la confusin sobre qu hacer frente a la nueva firmeza geopoltica de China.

Amrica primero y el nacionalismo de Trump

La administracin Trump, aunque errticamente, ha intentado poner en prctica una nueva estrategia de hegemona neoliberal para resolver el rompecabezas imperial de Washington de cmo hacer frente a China. Tiene cuatro dimensiones. En primer lugar, Trump quiere fortalecer el estado de seguridad con la vigilancia de sus fronteras, vigilando a gentes oprimidas, especialmente inmigrantes y musulmanes, pero tambin a los estudiantes chinos en las universidades de Estados Unidos. En segundo lugar, ha prometido traer de vuelta las fabricas desplazadas previamente y buscar nuevas cadenas de suministros fuera de China. En tercer lugar, est desplazando el nfasis de sus predecesores de la llamada guerra contra el terrorismo a la rivalidad entre las grandes potencias, especficamente contra China. Ha reorientado los planes de defensa para un nuevo rearme con esa confrontacin en mente. En cuarto lugar, quiere priorizar el America primero y establecer una relacin transaccional con aliados y adversarios de los Estados Unidos.

Aplicada a China, esta nueva estrategia imperial est empujando a los EE.UU. a una nueva guerra fra con Beijing. En economa, Trump est tratando de debilitar a China mediante una guerra comercial. Quiere frenar la transferencia de tecnologa obligarorias entre compaas estadounidenses y chinas, forzar la privatizacin de la industria capitalista de estado de Beijing, liberalizar an ms los mercados de los pases para las multinacionales estadounidenses, y poner fin al apoyo estatal chino a los campeones nacionales de alta tecnologa, como Huawei. En geopoltica, Trump ha tratado de presionar a los aliados de Estados Unidos para prohibir la presencia de Huawei en su infraestructura 5G como una amenaza a la seguridad nacional. Y est tratando de apuntalar su sistema de alianzas estado a estado contra China. Todo esto busca evitar que China utilice su poder econmico para moldear Eurasia bajo su influencia. Para apoyar todo esto, los EE.UU. estn reforzando sus fuerzas de defensa para prepararse para la guerra con China, aumentando sus patrullas navales en el Pacfico asitico, y vendiendo ms armas a sus aliados, incluyendo Taiwn. Todo esto est escalando la tensin con Beijing, en particular comercial.

Ni Washington, ni Beijing, Socialismo Internacional

Las dos potencias pueden acabar alcanzando un acuerdo para resolver la guerra de aranceles, pero seria ilusorio creer que ello va a resolver su rivalidad inter-imperialista subyacente. Est profundamente arraigada en la determinacin de Washington de mantener su hegemona y la voluntad de Beijing de convertirse en una potencia mundial. Al mismo tiempo, hay dos tendencias contrarias que frenan que su rivalidad explote en un conflicto abierto: la profunda integracin econmica de los dos estados implica que tienen inters en preservar el actual sistema de libre comercio, y ambas potencias poseen armas nucleares, lo que las obliga a tratar de evitar el riesgo de una destruccin mutua asegurada.

A pesar de estas tendencias contrarias, sin embargo, la trayectoria de esta rivalidad creciente en los prximos aos es inconfundible. Este conflicto entre los EE.UU. y China pondr a prueba la capacidad de la izquierda internacional para adoptar una posicin clara e independiente frente a ambas potencias imperiales, por la solidaridad internacional desde abajo. En los EE.UU., en primer lugar, la obligacin de la izquierda es, parafraseando al gran revolucionario alemn Karl Liebknecht, oponerse a su principal enemigo, su propio estado imperialista.

Pero esta no es nuestra nica tarea. Tambin debemos denunciar a China como un estado capitalista que explota a su propia clase obrera y campesinado, oprime a naciones y minoras nacionales como los tibetanos y los uigures, y proyecta su poder imperial contra los EE.UU. y en todo el mundo en desarrollo. No debemos caer en la poltica ingenua, falsamente anti-imperialista de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, sino oponernos tanto a los EE.UU. como a China.

Para ello, debemos construir una solidaridad internacional entre los trabajadores y los grupos oprimidos en cada estado. En los EE.UU., hay que ganar a los trabajadores, apartndolos de los cantos de sirena del nacionalismo econmico que defienden tanto la derecha nacionalista como el proteccionismo liberal, que slo nos encadenan a nuestros patrones y su estado, describiendo a los trabajadores chinos como la principal amenaza para nuestros empleos y salarios. En una economa global, no tenemos otra opcin que la organizacin desde abajo a travs de las fronteras en contra de ambos estados imperialistas; es decir, una poltica internacional socialista y antiimperialista.

Ashley Smith es autor y activista socialista estadounidense, residente en Burlington, estado de Vermont.

Fuente: http://newpol.org/us-and-china-conflict-the-21st-centurys-central-inter-imperial-rivalry/

Traduccin: G. Buster para Sin Permiso



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