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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2019

El verdadero margen de las negociaciones

Gustavo Buster
Sin Permiso


Antes incluso de sentarse por primera vez el pasado da 5 con el equipo negociador de Unidas Podemos, los estrategas del PSOE de Pedro Snchez han decidido humillar a su socio preferente haciendo -como dira el joven Marx- esa humillacin ms insoportable creando conciencia de la misma. Descartado el gobierno de colaboracin y el gobierno de coalicin, la tercera va propuesta por Snchez es la de una sumisin a su direccin que le asegure cuatro aos de estabilidad parlamentaria. La presencia de Unidas Podemos quedara relegada a instituciones del estado que no dependen del Consejo de Ministros pero sin controlarlas (sic).

Y ante la amenaza de Izquierda Unida de un apoyo sin condiciones exclusivamente para la investidura de Pedro Snchez, pasando a la oposicin a continuacin, el beneficiario la ha rechazado, reafirmando la necesidad de un gobierno fuerte y estable ante los retos que se avecinan, que no son pocos.

Como era previsible, la reunin de cinco horas no sirvi para nada. O como puntualiz la portavoz del gobierno socialista, la ministra Cela: para intercambiar informacin con todos los sectores de Unidas Podemos, que es muy importante. Ese intercambio de informacin se limit a las 370 medidas distribuidas por el PSOE a la prensa unos das antes, tras descartar por los mismos medios en cuatro horas y un twitt una oferta programtica previa de Unidas Podemos en agosto.

El documento socialista carece de contexto, de fichas financieras y de grandes ideas, aunque si contiene algunas lneas rojas evidentes, adems de los silencios sobre otras materias. Ni la Ley Mordaza, ni la contra-reforma laboral de 2012 son abolidas, sino simplemente reformados sus aspectos ms lesivos, a la espera de una negociacin tripartita sobre un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Descartado cualquier dilogo con los sectores soberanistas catalanes que no sea en el marco de la Constitucin -dnde no cabe ni la autodeterminacin ni otras soberanas que la nica de la nacin espaola- y ante la previsin de una reaccin popular por las sentencias en los juicios contra los dirigentes independentistas, se exige a Unidas Podemos que certifique por escrito su abandono del derecho de autodeterminacin, no ya para entrar en un gobierno de coalicin, sino para dar su apoyo a Pedro Snchez.

Que a Pablo Iglesias le haya sonado bien la msica de algunas de las medidas dice bastante sobre su odo poltico en estas circunstancias, prisionero desde el comienzo de una estrategia eurocomunista de pretender ser partido de gobierno y partido de lucha. Pero como se ha sealado, las condiciones para lo segundo estn por reconstruir, tras el cierre en falso del ciclo de movilizaciones iniciado por el 15 M. Y en lo que se refiere a lo primero, dejando de lado la crisis organizativa interna de Podemos y esperpentos como los de la entrada en el gobierno autonmico de La Rioja, Iglesias se ha tropezado con el veto de los poderes fcticos y tambin de la direccin sanchista del PSOE, que quieren evitar cualquier oposicin potencial al rgimen del 78, mientras se recomponen las condiciones del viejo bipartidismo dinstico. Y como le pas a Berlinguer, a Marchais o a Carrillo en su momento, la ruptura del dique de contencin de su participacin en el gobierno se ha convertido en la prioridad estratgica: dejar de ser fuerzas alternativas al rgimen para convertirse en partes representativas del mismo, an a costa del propio dirigente marginado.

Tanto es as, que ante la firmeza envanecida de Snchez, el nico margen creble que parece quedar para que haya el pretendido gobierno progresista monocolor es que ceda Unidas Podemos y firme un acta de sumisin para cuatro aos.

La narrativa de boa astringente del PSOE, acompaada por los medios de comunicacin y la utilizacin de las plataformas del gobierno en funciones para su propaganda sigue teniendo la sequedad de los espejismos en el desierto. Es decir, solo 123 + 1 diputados (PRC), el rechazo total de la derecha tripartita radicalizada y una perspectiva electoral, segn las encuestas, en las que el PSOE alcanzara los 145 diputados y una mayora simple si cuenta con los votos, una vez ms, de Unidas Podemos (unos 40). Es decir, la negociacin entre ambas fuerzas seguira siendo imprescindible, a menos que el PP o Ciudadanos no decidiesen cambiar su estrategia de frente nico reaccionario por un gobierno de unidad nacional con el PSOE.

El espejismo ignora el contexto: la crisis de gobierno en Italia y Gran Bretaa, las consecuencias del Brexit, la amenaza eminente de una nueva recesin global y una crisis de la deuda, la crisis constitucional en Catalua y la implosin del sistema de financiacin autonmico. Si hay elecciones el 10 de noviembre no habr presupuestos del 2020 y se tendrn que prorrogar unos presupuestos marcados por la estrategia de ducha escocesa de Montoro con una perspectiva de crecimiento que, en el mejor de los casos rondar el 2% del PIB, en una clara trayectoria de declive.

La mayora de estos problemas, a los que hay que aadir los de la corrupcin, reflejan la crisis estructural del rgimen del 78, no fenmenos coyunturales, y son la razn de la inestabilidad poltica por la descomposicin del bipartidismo y la consolidacin de sistemas polticos propios en Catalunya, Euskadi y Navarra. Ante ellos, la estrategia de Moncloa es situar a Pedro Snchez por encima, como un rbitro con pretensiones cesaristas, en las que el populismo ha sido transformado en progresismo (ni mencin a un gobierno de izquierda), sin aportar otra cosa que la ilusin del malabarista.

Es posible mantener este espejismo si el fracaso de formar gobierno se convierte en elecciones el 10 de noviembre? Segn las encuestas, s. Pero tambin apuntan que gracias a un miedo a la derecha tripartita radicalizada que se va desvaneciendo.

Es posible mantener este espejismo si Unidas Podemos recupera su autonoma estratgica y anuncia pblicamente que dar su apoyo incondicional a Pedro Snchez en la investidura, para a continuacin pasar a la oposicin? Podra Felipe VI no designar a Pedro Snchez como candidato antes de convocar nuevas elecciones? Parece muy dudoso.

Este es el verdadero margen de unas negociaciones que, al menos, estn creando conciencia de la naturaleza poltica de las fuerzas polticas implicadas y de los lmites estructurales de su tablero de juego, el rgimen del 78.

Gustavo Buster es coeditor y miembro del comit de redaccin de Sin Permiso.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/reino-de-espana-el-verdadero-margen-de-las-negociaciones


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